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miércoles, 11 de diciembre de 2019

¿CÓMO PODEMOS CUIDAR EL AGUA?

¿Cómo podemos cuidar el agua?: una perspectiva desde el Doctorado en Regiones Sostenibles de la Universidad Autónoma de Occidente.

Entrevista a Hernando Uribe Castro

Hernando Uribe Castro, Doctor en Ciencias Ambientales

viernes, 10 de febrero de 2017

AGUA

Agua

Por
Hernando Uribe Castro
Candidato a doctor en Ciencias Ambientales y magíster en sociología
Miembro del CIER y Prof. Universidad Autónoma de Occidente

Hernando Uribe Castro en trabajo de campo en
el Humedal Madre Vieja Videles.
Foto: Jonathan Rodríguez, 2017.
El agua, así como el oxígeno y la tierra, es un elemento central de la compleja trama de la vida en la biosfera; una sustancia cuyas características deslumbran, impactan y maravillan a quienes se dedican a su estudio. Sus propiedades son particulares y cada día la ciencia descubre nuevas. 

La ciencia dice que el agua se concentró en la superficie del planeta, aproximadamente 4.600 millones de años, debido a la lluvia de meteoritos cuyas partículas poseían cristales de agua. También por el vapor que salía de los cráteres desde el interior. Bellas historias y mitos existen en la memoria y en la tradición de los pueblos y grupos humanos al rededor de todo el mundo con respecto al origen del agua y de sus propiedades.

Ciencia y mitos coinciden al considerar el agua como un ingrediente importante para el surgimiento de la vida. Ella ha repetido de forma natural e incesante su ciclo a lo largo del tiempo geológico. Las distintas especies que habitan esta casa común dependen de ella, no solo del agua que está por fuera de sus cuerpos sino también por la cantidad que los compone (70%).  Desafortunadamente, las prácticas humanas han hecho un uso indebido, intenso y desmedido al afectar su ciclo natural. Estos usos sociales inadecuados del agua producen valores alarmantes de destrucción de las fuentes y caudales. Lluvia, ríos, lagos, océanos y pozos son afectados por la alta tasa de contaminantes utilizados para actividades agrícolas, mineras, ganaderas, industriales y comerciales. Para descontaminarla y volverla potable, algunas sociedades inyectan gran cantidad de químicos que son nocivos para la compleja trama de la vida.

Las estimaciones de agua existentes en la Tierra indican que ésta posee un volumen de 1.400 millones de kilómetros cúbicos (Km3). De estos, el 97,2% es agua salada y el 2,8%, (35 millones de km3), es agua dulce (Duarte, 2006:36). El agua dulce se distribuye así: glaciares (69.7%), subterránea (30%) y superficial (0.3%) (Boggiano, 2013). A partir de la segunda mitad del siglo XX, el consumo de agua en los países industrializados se multiplicó por cinco (5) y la Organización Meteorológica Mundial calcula que hacia el 2025 dos tercios de la humanidad vivirá en “Estrés hídrico” (Sempere y Riechman, 2004).

Según indica el Informe de las Naciones Unidas sobre los Recursos Hídricos en el Mundo “La demanda mundial de agua está muy condicionada por el crecimiento demográfico, la urbanización, las políticas de seguridad alimentaria y energética y los procesos macroeconómicos como la globalización del comercio, los cambios en la alimentación y el aumento del consumo. Se prevé que la demanda mundial de agua aumente un 55% en 2050, debido principalmente a las crecientes necesidades de la industria, la producción térmica de electricidad y el uso doméstico” (2015:3).

El 9 de febrero de 2017, el marcador de población mundial contabilizaba 7.496.306 500 personas. El Banco Mundial estimó que en el 2015, el 53,8% de la población era urbana. El Word Economics señaló que entre 1960 a 2012, el producto interior bruto mundial aumentó un promedio de un 3,5% (World Economics, 2014). La UNESCO señaló que este crecimiento ha tenido un coste social y ambiental significativo pero además implicó una mayor demanda de agua dulce. Por ello, esta entidad prevé que “en 2030 el mundo tendrá que enfrentarse a un déficit mundial del 40% de agua (2030 WRG, 2009). El Programa Mundial de Alimentos estima que alrededor de 795​ millones de personas en el mundo no tienen suficientes alimentos.

Algunas corporaciones globales y elites políticas que tienen la capacidad de decidir sobre los pueblos, se han dado en la tarea de usufructuar el agua en beneficio propio. Sacarle rentabilidad al convertirla en una mercancía para producir acumulación de capital.

En Colombia (sin mencionar el caso de la Guajira, el Casanare u otras regiones), y de modo particular en el valle geográfico del río Cauca, la situación del agua es crítica. El documento CONPES 3624 señala que el río Cauca es la principal arteria fluvial del occidente colombiano. Señala que en el Valle del Cauca “el 75 % del consumo de agua se destina para uso agrícola, seguido por un 14 % para uso industrial y un 9% para uso doméstico” (CONPES, 2009:9). A pesar de esta inequidad, y cuando se presentan temporadas de sequía, las autoridades dirigen las políticas de racionamiento hacia el uso doméstico.

El Decreto número 1729 de 2002, artículo 4, punto 3, establece que “En la utilización de los recursos hídricos, el consumo humano tendrá prioridad sobre cualquier otro uso y deberá ser tenido en cuenta en la ordenación de la respectiva cuenca hidrográfica.” Y en el punto 4 establece: “Prevención y control de la degradación de la cuenca, cuando existan desequilibrios físicos o químicos y ecológicos del medio natural que pongan en peligro la integridad de la misma o cualquiera de sus recursos, especialmente el hídrico”.

En la columna de opinión de F. Estrada “La pelea por el agua en el Valle del Cauca” publicada en Razón pública (febrero de 2014) decía que: “En el caso del Valle, el agua ha sido negocio para los ingenios azucareros. Considérese que para producir un kilo de caña se necesitan 1,5 metros cúbicos de agua, más 10 megajulios de energía, y los datos indican que la conversión de la agricultura tropical al monocultivo de caña de azúcar tiende a aumentar la cantidad de agua requerida.” Esta inequidad en la distribución y uso del agua ha conllevado a conflictos ambientales en distintos lugares. Por ejemplo, por más de 50 años, el corregimiento de Villagorgona en Candelaria presenció carestía de agua. Pero también Florida, Pradera y recientemente el Distrito RUT. Terratenientes e ingenios cultivadores de caña de azúcar afectaron el sistema de humedales en este territorio. En 2016, la Laguna de Sonso fue fuertemente afectada por propietarios privados.

Humedal Madre Vieja Videles en Guacarí, Valle del Cauca.
Este humedal ha sido afectado por la presencia y 
expansión de los cultivos de la caña de azúcar.
Foto: Hernando Uribe Castro, 2017.
Por su parte el Ph.D. Mario Pérez (2011) ha realizado un importante llamado, al  señalar que: “En el caso particular del agua, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), autoridad ambiental de la región, señala un alto grado de concentración del uso del recurso en actividades agrícolas, en donde se destaca el cultivo de la caña de azúcar. Esta dinámica de uso no solo ha afectado su función abastecedora, como también la calidad del recurso, destacándose dentro de ello la contaminación dispersa asociada a la actividad agrícola (herbicidas, abonos y otros vertimientos), la contaminación de origen industrial, en donde vuelve a ser importante la industria azucarera y de sus derivados (melazas y etanol), y la contaminación por fuentes domésticas” (2011:154). Concluye el profesor Pérez diciendo que: “Se hace evidente que la dinámica de uso del territorio, basado en el monocultivo cañero en el valle del río Cauca, genera una importante presión sobre el recurso hídrico, tanto en su función abastecedora como en la receptora, la cual se incrementará con las políticas de apoyo y promoción de agrocombustibles. (2011:172).

La Ph.D. Aceneth Perafán ha llevado a cabo estudios
interesantes en el Valle del Cauca sobre las implicaciones de la
caña de azúcar en los humedales de la región.
foto: Hernando Uribe Castro
El panorama de la inequidad de distribución, uso y acceso al agua fue, son y serán parte de los conflictos ambientales presentes en esta región, mientras no se vea un cambio transcendental en el modo en cómo se lleve a cabo una política de equidad y derecho del agua. Una política que haga del agua, un elemento importante para la lograr la sustentabilidad de la vida. Son las comunidades más vulnerables y marginadas, así como los ecosistemas y su biodiversidad, los que pagan el alto costo de la destrucción y el usufructo de este importante líquido.

A pesar que en Colombia existe una fortalecida política de protección del ambiente y sus ecosistemas, ésta parece quedar en “papel mojado” a la hora de llevarse a la práctica. Son las comunidades, la academia y la sociedad civil las responsables de exigir y reclamar los derechos de la vida y del ambiente, así como denunciar y demandar las acciones que conllevan a la destrucción de los ecosistemas y la afectación a sus entornos.

No se puede olvidar que para la especie humana como para el conjunto de la vida en el planeta, el agua hace parte de todas las dimensiones de la existencia.

jueves, 5 de diciembre de 2013

LUCHAS POR EL AGUA EN EL VALLE DEL CAUCA

Luchas por el agua en el Valle del Cauca

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

El Valle del Cauca es un departamento que contó con una riqueza hídrica destacada tanto en la zona pacífica, sus vertientes y en la zona plana. Además de los numerosos ríos y de las importantes zonas lluviosas, posee fuentes de agua subterránea. A pesar de esta riqueza hídrica, las comunidades se encuentran desabastecidas y reclaman su derecho a ella. ¿Qué está pasando en el Valle del Cauca con el agua de las comunidades?
                                                                                               
Las comunidades ante este problema de acceso, abastecimiento y calidad tanto del agua como de los servicios prestados por las autoridades, han llevado a cabo movilizaciones en diferentes lugares y en diferentes momentos. Por ejemplo, desde hace muchos años, en Buenaventura, las comunidades están denunciando los problemas relacionados con el abastecimiento de agua potable, a través de protestas de vecinos que marchan y bloquean las principales vías[1] como la “Marcha por el agua” realizada en 2011 y las más recientes hechas por los habitantes del barrio Bellavista en este mismo municipio.[2] También se han presentado  protestas urbanas en Yumbo por aguas contaminadas, las marchas hasta la alcaldía de Cali por los habitantes de las zonas de laderas[3] en 2012 en Siloé, así como las del corregimiento de Villagorgona en Candelaria[4].

La explicación desde un punto de vista sistémico expresaría que tanto el modelo de desarrollo económico, como el proceso de industrialización, la expansión cañera, la falta de planeación eficiente del Estado y los usos indebidos del suelo en zonas de ladera, del valle y del pacífico, han incidido para que exista una crisis ecosistémica del agua en esta parte país. Crisis por desabastecimiento, desecamiento, envenenamiento, monopolio, extracción y control, y negligencia política e irresponsabilidad empresarial. Todo ello se manifiesta tanto en la contaminación de ríos por vertimientos industriales (río Cauca), de actividades primarias como minería y pesca con pólvora (río Dagua), al igual que  actividades de construcción (río Meléndez); desecación de los ecosistemas de humedal, monopolio y uso excesivo de aguas superficiales y subterráneas para el riego en cultivos de caña de azúcar, incremento de la ganadería y de aquellas actividades nocivas en zonas de reserva natural que son productoras de agua, así como la falta de políticas claras que, acorde a las condiciones culturales y propias de las comunidades, aprovechen mejor el servicio de agua para abastecer las necesidades humanas de los pueblos que habitan esta parte del país.

Los intereses privados de gremios económicos ganaderos, industriales, agroindustriales, comerciales y financieros, frente a sus necesidades de acumulación de capital, de enriquecimiento y de poder, parece importarles poco todos aquellos efectos del desabastecimiento del agua y de las necesidades humanas que dependan de ello. Muchas veces, son los intereses privados que tienen el poder de controlar algunos agentes del Estado para sacar los mejores beneficios para su favorecimiento.

Sólo por citar un dato histórico, entre 1957 y 1986 (es decir, hace ya casi 30 años), periodo del mayor auge cañero en el siglo XX, el Valle del Cauca había perdido el 72% de sus humedales y el 66% de sus bosques El hecho ha sido tan grave que en los últimos años, tan solo quedan 8 relictos de bosque y humedal, y todos ellos con tendencia a desaparecer para siempre.[5] La misma entidad ambiental CVC, ha reconocido que

“El alto río Cauca, a su paso por el departamento del Valle del Cauca, conforma lo que se denomina el Complejo Hidrológico del Valle Geográfico. Debido a su formación meándrica y a la dinámica del río, se forman, a lo largo de su recorrido, depósitos en forma de herradura que reciben el nombre de madreviejas. En la década del 50 existían 15.286 hectáreas de humedales lénticos en el departamento del Valle del Cauca, a finales de los años sesenta, el 88% de ellos había desaparecido, principalmente por la adecuación del espacio para la expansión de los monocultivos de la caña de azúcar, desconociendo los atributos, productos y funciones que cumplen estos ecosistemas. Los principales problemas o amenazas que enfrentan los humedales, son: desecación y drenaje, contaminación, disposición de residuos sólidos y escombros y colmatación, además de otros impactos negativos ocasionados por la construcción de obras civiles. En la actualidad, hay 49 humedales lénticos, remanentes del complejo hidrológico del Alto río Cauca, con aproximadamente 2.500 ha y 2.000 ha de la laguna de Sonso.”[6]

El extractivismo minero tradicional y agroindustrial, así como el neoextractivismo minero (liderado por grandes corporaciones globales y por fuerzas ilegales), el rentismo de tierra y el clientelismo politiquero, han sido modelos impuestos en el Valle del Cauca con repercusiones muy graves e indeseadas para el equilibrio socioecológico de la región. Pero detrás de todos estos modelos están las personas de carne y hueso como políticos, empresarios locales y extranjeros, grupos familiares y elites locales, terratenientes y grupos ilegales que se pueden identificar con toda claridad.




[1] “Mantienen controles en Buenaventura ante protestas por servicio de agua.” El País, 23 de enero  de 2011.

[2] “Protestas en Buenaventura por mal servicio de agua”. Observatorio Pacífico y Territorio. http://www.pacificocolombia.org/

[3] Protestas en Siloé por deficiencias en servicio de agua. El Pueblo, 17 de septiembre de 2013.

[4] Decretan emergencia sanitaria en Villagorgona por falta de agua potable”, EL PAIS, noviembre 18 de 2013.

[5] Perafán, Aceneth. “Valle del Cauca. Un estudio en torno a su sociedad y medio ambiente”. Cali: Universidad del Valle, 2012, p.p. 365-372
[6] CVC. ¿Qué son los humedales?, Cali: Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca. Página visitada el 25 de noviembre de 2013.  http://www.cvc.gov.co/portal/index.php/es/tematicas/biodiversidad/humedales