sábado, 13 de agosto de 2016
viernes, 12 de agosto de 2016
UNA LUCHA IMPARABLE: RECONOCIMIENTO POLÍTICO Y SOCIAL DEL LGBTI
UNA LUCHA IMPARABLE: RECONOCIMIENTO POLÍTICO Y SOCIAL DEL LGBTI
Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología y Candidato a Doctor en Ciencias Ambientales
Universidad del Valle
Prof. Universidad Autónoma de Occidente
Se están presentando importantes transformaciones en la sociedad y una de ellas es, precisamente, el espacio que poco a poco la comunidad LGBTI ha ganado con una lucha que ha buscado más el reconocimiento político. Y esto se evidencia en los logros alcanzados en términos de legislación con respecto a la protección social, la adopción, el matrimonio y la herencia, en el mundo y en Colombia.
No obstante estos logros alcanzados, la comunidad es aún foco del rechazo de parte de sectores políticos conservadores, radicales de la iglesia católica, grupos religiosos ortodoxos, sectas, neonazis, fanáticos y familias común y corriente poco educadas. Un rechazo que ha provocado, incluso, que algunos jóvenes ante la presión social decidan el camino del suicidio, como claramente se ha visto en varios casos aquí en Colombia y el triste episodio del joven Sergio Urrego. Esto indica que tanto el Estado, garante de derechos, como la sociedad civil, debe continuar el duro trabajo por el reconocimiento social.
Mientras esto sucede, lentamente, en
las diferentes esferas políticas y sociales del mundo se están dando pasos
importantes para reconocer la diversidad sexual y de género como un hecho significativo y
de cambio social. Y en ello, el aporte de las ciencias sociales y los campos afines
ha sido central al brindar los dispositivos necesarios para argumentar y
neutralizar los ataques de posturas conservadoras que pretenden negar y
silenciar la existencia de la diversidad humana.
La comunidad defensora de la
diversidad sexual y de géneros sabe que este proceso no es fácil, pero que se
debe continuar con los esfuerzos para alcanzar tanto el reconocimiento legal como
también el reconocimiento
social. Esta es una lucha imparable, sobre todo si se continúa
abriendo el debate al escenario público.
Ya el prestigioso sociólogo Manuel
Castells había señalado en su libro La Era de la Información que
la comunidad que defiende la diversidad sexual y de género no puede recluirse y
ocultarse. Que es necesario continuar la lucha inteligente, abierta, respetuosa
y decidida de la revolución sexual que enfrenta el patriarcado y las posiciones
retardatarias de sectores de la sociedad.
También Pierre Bourdieu decía que la
comunidad gay debía mantenerse integrada a la dinámica social, nunca
aislada: “Dado que por razones sociológicas, los homosexuales (al menos sus
líderes) poseen un capital cultural considerable, podrían jugar un papel en el
trabajo de subversión simbólica indispensable para el progreso social.”
(Bourdieu, 1998) (2)
Continuar construyendo ese reconocimiento
social, a la par con el reconocimiento de derechos, es la clave para enfrentar
la exclusión, la discriminación y la injusticia social. Es la mejor estrategia para que las muertes de estos jóvenes y la memoria de quienes han dado su vida en esta tarea de tanto riesgo no quede en la impunidad. También es un aliento de respaldo para todos aquellos(as) que se van autoreconociendo en medio de las adversidades, los estigmas y los señalamientos.
La comunidad LGBTI, como estrategia para lograr una aceptación social más respetuosa de parte de la sociedad debe continuar con su labor social, de lucha contra la pobreza y la marginación de sectores humanos;
apoyar procesos comunitarios; intervenir socialmente de modo propositivo y
positivo para el cambio social dirigido, así como el tratar de alcanzar mejores
niveles de educación y acceso a estudios superiores. Todos estos espacios y
escenarios de actuación y de formación son propicios para abrir las puertas del reconocimiento
social. Ir más allá con la creatividad cultural como medio de integración a la sociedad.
La comunidad LGBTI tiene que seguir buscando alianzas y
apoyos con los agentes del Estado, las universidades, los intelectuales y las
organizaciones sociales. Así mismo con sindicatos, gremios, organizaciones sociales, ONGS,
asociaciones, economías solidarias, grupos religiosos. Capitalizar las oportunidades política que brinda el poder acceder a un nuevo
discurso que contenga la importancia de la dimensión social y del respeto por la
vida. La comunidad como parte de la sociedad es parte también de una especie
humana que está enfrentando el peor momento de crisis ambiental.Debe hacer parte de estas búsquedas creativas del respeto no solo
por la vida sino también por la naturaleza.
Cuando la sociedad vea estos aportes, cuando la sociedad vea que el LGBTI aporta a un mundo en equilibrio con la naturaleza, que respeta la vida, que ayuda a construir un futuro diferente, más justo, es cuando la sociedad misma defenderá el movimiento LGBTI, saldrá a su favor y será la sociedad misma la que enfrentará a los grupos más retardatarios, que por cierto, se quedarán sin argumentos de ataque.
Cuando la sociedad vea estos aportes, cuando la sociedad vea que el LGBTI aporta a un mundo en equilibrio con la naturaleza, que respeta la vida, que ayuda a construir un futuro diferente, más justo, es cuando la sociedad misma defenderá el movimiento LGBTI, saldrá a su favor y será la sociedad misma la que enfrentará a los grupos más retardatarios, que por cierto, se quedarán sin argumentos de ataque.
Por ejemplo, es importante comprender que una mayor integración de las personas con orientación homosexual en las relaciones sociales de la vida cotidiana como de amistad, de familia, comerciales y educativas, con otras personas y ampliando la red de grupos, puede fortalecer los sentimientos aceptación,
reconocimiento y solidaridad. Al ampliar las redes sociales se amplían las
posibilidades de su reconocimiento social.
Esta lucha es imparable. Las discusiones
recientes en Colombia por los manuales educativos y por la incorporación en las
agendas educativas de las cátedras de educación sexual lideradas por el Ministerio
de Educación, continuarán; pero estas confrontaciones son parte del proceso de
construcción de una sociedad que muestra esa dinámica de cambio social, que muestra los niveles de lucha y que sin duda representa oportunidades de seguir buscando soluciones creativas frente a ese estigma social. Debe recordarse que el hecho que motivó el que la
Corte Constitucional de Colombia produjera una Sentencia sobre la incorporación del tema de la diversidad sexual y de género, así como de educación sexual en lo colegios, tuvo como origen las acciones discriminatorias que llevaron a que un colombiano decidiera el camino de la muerte antes que enfrentar la discriminación. Esto no puede volver a repetirse en una sociedad que se dice es democrática y respetuosa de la libertad y la justicia. Si existe una Sentencia, esta debe acatarse y punto.
Muy a pesar de aquellas personas y grupos que niegan, rechazan, discriminan, eliminan, denigran e irrespetan al LGBTI, ésta seguirá trabajando para alcanzar los logros,
ampliando las redes de aceptación y el construyendo el reconocimiento social.
Seguramente, esto será una motivación
para que aquellos que usando el disfraz del odio, el rechazo, la
discriminación, la homofobia, con el que esconden su verdadera orientación
sexual, salgan de sus cárceles mentales, rompan con las cadenas que los atan y
se abran felices y de lleno al mundo tal y como son.
sábado, 30 de julio de 2016
LAS LADERAS DE CALI: CONSTRUCCIÓN DE UN DESASTRE AMBIENTAL
Las laderas de Cali: construcción de un desastre ambiental
Por
Se trata de la ciudad de Santiago de Cali,
capital del Departamento del Valle del Cauca en Colombia. Una ciudad cuyo
crecimiento urbano se ha dado sobre las más distintas zonas de alta fragilidad
ambiental, como zonas de inundación, antiguos cauces de ríos, rellenos de
lagunas, fallas geológicas, entre otros lugares. Su expansión planificada
actual hacia el sur, precisamente por la valorización que el Estado y las
empresas inmobiliarias le han asignado a estas tierras, va incorporando áreas de
antiguas zonas de amortiguamiento de bosques, cultivos y humedales.
En los últimos años, en esta ciudad, la
discusión sobre el riesgo ambiental ha sido más álgida con respecto al caso del
dique del río Cauca al oriente –un dique de protección que ha sido poblado por
más de 30 años-, y poco se ha tratado el tema del proceso de poblamiento que se
presenta sobre las zonas de laderas en el occidente. Muy seguramente por
razones políticas y económicas más que socioambientales.
Un fenómeno de poblamiento que tiene
origen desde principios del siglo XX con la construcción del Ferrocarril del
Pacífico, cuando algunas comunidades llegaron a la ciudad con el ánimo de mejorar
sus condiciones de vida. Luego, las oleadas migratorias de población
desplazadas por la violencia producto del conflicto armado y por los
megaproyectos que se hicieron en nombre del desarrollo. Zonas que se
convirtieron en única alternativa para acceder a un techo.
Con el paso del tiempo, este crecimiento
urbano ha logrado tomarse increíblemente las colinas, así como ha ido trepándose
sobre las montañas, a tal punto, que hoy en día, logra asomarse en lo más alto de
las faldas de los Farallones de Cali. Los diversos tonos de color verde de las colinas
imperantes en tiempos anteriores, van diluyéndose entre las tonalidades de
grises, cafés y de todo el multicolor producido por la dinámica de la ciudad. Las
montañas que en tiempos anteriores se perdían bajo la oscuridad de la noche, hoy
desde cualquier punto de la ciudad se perciben como universo cargado de
estrellas que como constelaciones palpitan incesantes.
En el día, solo vasta llevar la mirada
sobre el occidente de la ciudad, en donde el sol se pone cada tarde, para darse
cuenta de este crecimiento urbano desmedido, pues la ciudad es como un gigante
pulpo que va extendiendo, poco a poco, sus enormes tentáculos sobre las faldas
de la cordillera Occidental.
Un proceso de urbanización que combina
toda clase de población y de construcción. Hace presencia aquí los asentamientos
legales e ilegales, barrios oficiales y barrios piratas, e incluso, edificios
de apartamentos, conjuntos cerrados, urbanizaciones para familias de estratos
socioeconómicos altos.
La ciudad ha enfrentado en los últimos
años la “Ola de calor y sequía”, pero las agencias como el Instituto de
Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia –IDEAM- ya han empezado a considerar la
posibilidad de la llegada de la “Ola de invierno”,una fuerte temporada de
lluvias, que de darse en los niveles que se pronostican, puede producir
afectaciones, deslizamientos y desprendimientos de las laderas como montañas
que se escurren como lava hacia abajo, sobre todo porque su capa de protección
vegetal ha sido afectada a lo largo del tiempo, y de modo especial, en esta
temporada de sequía por la constante tala del bosque, deforestación e
incendios.
Hasta el momento no se escucha nada de
parte de las autoridades con respecto al planteamiento de planes y programas de
mitigación de riesgo, o de preparación para los eventos a los que se expone la
ciudadanía ante eventos posibles de catástrofe por sismos, derrumbes, lluvias
incesantes, etc. Los pobladores de esta ciudad parecen estar desprotegidos y
desinteresados del tema.
A medida que avanza la ciudad hacia
las zonas altas de la ladera, se van produciendo un conjunto de problemáticas y
conflictos ambientales. No solo por los procesos de deforestación sino de
afectación de las cuencas hidrográficas existentes sobre este territorio, que
son varias, y que se descuelgan buscando el río Cauca. Deforestar y afectar los
ríos implica afectar también la fauna y la flora existente.
En casos como el río Pance, la
urbanización no se detiene y avanza incesante hacia las zonas más altas y de
protección, precisamente por el mercado de la tierra su valorización. Se está
interviniendo esta cuenca en nombre del “desarrollo” y el “progreso”, así como
en su momento se intervinieron otras como la del río Cali y Aguacatal, para
hacer de ellas espacio de una geografía del turismo, espacios de vida para las
clases medias altas por los beneficios ecosistémicos y paisajísticos que
ofrece. En otras zonas como Siloé, los Chorros, Montebello, Terrón Colorado,
entre otros, los beneficios de ocupar estar áreas están relacionadas con el atractivo
ofrecimiento de servicios básicos a costos menores (agua, alcantarillado,
energía, techo, entre otros,).
De este modo, en las laderas de la
ciudad de Cali, lo urbano se va adentrando hacia lo rural y lo rural empieza a
configurarse con los rasgos urbanos. Construcciones, vías, viviendas, personas,
extensión de redes de acueducto, alcantarillado, de energía, etc. Suelos, antes
fértiles para la protección y conservación forestal, ahora cubiertos de
cemento.
La gestión del recurso hídrico
presenta graves problemas en tanto no solo se da una fragmentación de
competencias de los entes administrativos y del Estado sino también que los
distintos planes de desarrollo parecen ruedas sueltas de los Planes de
Ordenamiento Territorial y estos, a su vez, de los Planes de Ordenación de las
Cuencas Hidrográficas. Planes, planes y planes, que parecen
estar escritos en papel mojado, sin coordinación, integración y eficiencia. Ruedas
sueltas como sueltas las instituciones del Estado responsables del orden y
control territorial.
Cada día, una nueva casa, una nueva
urbanización, un nuevo barrio, una nueva obra y un bosque menos. Las colinas
arrasadas por la urbanización, la extracción de materiales. Los ríos, fuentes
vitales para la sustentabilidad del agua y de la alimentación, ahora
urbanizados y privatizados. No existe una gestión integrada del territorio. Parece
ser un evento incesante y sin posibilidad de control. Se va construyendo así,
poco a poco, día a día, un desastre ambiental de magnitud impensable, ante la
vista de todos, de la sociedad civil, de las autoridades y de los empresarios.
Se
presencia entonces, todo un proceso de degradación ambiental urbana entendida
como el resultado histórico de las constantes intervenciones y acciones humanas
que someten el territorio a presiones y que van generando transformaciones y
afectaciones a las condiciones propias de los ecosistemas, para dar paso a la
configuración de estructuraciones urbanas.
| Foto: Hernando Uribe Castro y Luis Hernando Hidalgo, 2016 |
miércoles, 27 de julio de 2016
EL PROCESO DE OCUPACIÓN DEL JARILLÓN DEL RIO CAUCA COMO CONFLICTO SOCIOAMBIENTAL
EL
PROCESO DE OCUPACIÓN DEL JARILLÓN DEL RÍO CAUCA COMO CONFLICTO
SOCIOAMBIENTAL
Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología
Candidato a Doctor en Ciencias
Ambientales
El proceso de poblamiento del dique (jarillón) del
río Cauca en la ciudad de Cali puede considerarse como un conflicto
socioambiental que muestra el desarrollo histórico de crecimiento urbano descontrolado,
de la segregación urbana, del racismo ambiental, de la debilidad del Estado y
de la ineficacia de unas elites políticas y económicas de proyectar y
garantizar una ciudad sustentable y resiliente.
La historia de este conflicto se tiene que buscar
en el momento en que los agentes del capital agroindustrial y los del
Estado-Nación colombiano empiezan, desde los primeros años del siglo XX, la
intervención del ecosistema del valle geográfico del río Cauca a partir de un conjunto
de obras como diques, canales y luego embalses para controlar las aguas del río
Cauca con tres objetivos precisos: 1) el control de las inundaciones producidas
por el río Cauca; 2) para integrar estas tierras a la siembra de cultivos de cultivos
comerciales como la caña de azúcar; 2) y para el negocio de la producción de energía
con la construcción del Embalse la Salvajina en la década del ochenta.
Esta intervención sobre este importante río produce
lo que he denominado en su momento el territorio
diseñado por el capital agroindustrial y el Estado-Nación moderno (Uribe,
2014)*. La canalización del río Cauca conllevó a que muchas tierras que antes
estaban ocupadas por humedales, madreviejas y ciénagas fueran desecadas e
incorporadas, bien para procesos agrícolas, o, bien para sacarle renta a partir
del proceso de urbanización.
En la ciudad de Cali, la construcción del jarillón
permitió que la ciudad creciera y se expandiera hacia el oriente en donde se instaló
un número singnificativo de población migrante. Aparecen en estas áreas
distintos tipos de barrios entre legales, semilegales, informales, piratas e “invasiones”.
Todo esto que empieza a manifestarse desde los años sesenta se alarga hasta el
presente. Mientras que las zonas orientales eran tragadas por estos procesos de
urbanización, en las zonas de laderas se presentaba también el incremento de
barrios que, en estas mismas condiciones de legalidad e ilegalidad, iban trepándose
sobre las montañas.
Las primeras ocupaciones que se presentaron en el
dique del río Cauca se dieron en la zona de Floralia hacia finales de la década
del setenta y principios del ochenta y poco a poco el proceso se extendió sobre
otros sectores de este largo cinturón de protección de inundaciones. Los datos
más recientes dados por la Procuraduría General de la Nación, dan cuenta de que
hoy en día existen alrededor de 8.777 viviendas (algo más de 50.000 habitantes).
Los programas de reubicación promovidas por el Plan
Jarillón no dan abasto puesto que son elaborados con gran deficiencia y porque
se hacen sin contar con la participación de estas comunidades. En los periodos
de alcaldes anteriores la solución planteada fue el uso de la fuerza pública
para despejar el dique, que al poco tiempo volvían a ser ocupados.
Alternativas como la reubicación tampoco han
logrado resolver este conflicto, pues la proporción reubicada es mínima con
respecto a la proporción total de familias existentes y asentadas sobre este cinturón
de protección del río Cauca. Muchas familias provenientes de contextos
campesinos -victimizadas primero por el conflicto armado que los desplazó y
luego re-victimizadas por las autoridades y medios de comunicación como “invasores”,
“indeseables” y otros adjetivos-, se oponen a un traslado en casas de 28m2.
La situación se agrava en tanto, una ruptura del
dique en aquellos lugares muy sensibles a los impactos de una creciente del río
Cauca, traería consecuencias muy negativas para toda la ciudadanía, con altos
costos, seguramente mayores a los valores de si se hiciera unos procesos de traslado,
relocalización y/o reubicación con trato humano, participativo y digno para las
familias re-victimizadas, que requieren de verdad, la atención de parte de las políticas
públicas del Estado. En jarillón, por supuesto, que también existen
oportunistas así como, probablemente, políticos que se benefician de esta
situación de alto riesgo a la hora de los votos populares.
Algunas comunidades, como en el caso de Los Samanes del Cauca, han propuesto soluciones a la espera de ser atendidas por las autoridades competentes.
Este es un claro ejemplo de conflicto socioambiental
donde se está a la espera de una justicia social y ambiental que favorezca a
las familias protegidas por los marcos legales constitucionales, así como a
toda la ciudadanía y la ciudad. Lo que antes había sido invisibilizado hoy hace parte de las discusiones, debates y preocupaciones como asunto público.
-----------------------------
*URIBE CASTRO, Hernando. (2014). De ecosistema a socioecosistema
diseñado como territorio del capital agroindustrial y del Estado-nación moderno
en el valle geográfico del río Cauca, Colombia. En: Colombia, Revista
Colombiana de Sociología. Ed.: Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá v.
37, fasc.2 pp.121-157.
martes, 21 de junio de 2016
¿SOCIEDAD ANESTESIADA FRENTE A UN MUNDO EN DESTRUCCIÓN?
¿SOCIEDAD ANESTESIADA FRENTE A UN MUNDO EN
DESTRUCCIÓN?
Por
Hernando Uribe Castro
MS.c en Sociología y Candidato a Doctor en Ciencias
Ambientales, Universidad del Valle
Miembro del CIER, Profesor Facultad de Humanidades
Las Corporaciones siguen con su ataque
enérgico contra la naturaleza y los gobiernos continúan autorizando sin control
alguno, o con deficiente control, la actividad extractiva en sus territorios.
Las actividades mineras, los monopolios agrícolas, la extracción desmedida de
peces del mar, la expansión ganadera sobre ecosistemas frágiles, la
deforestación, tala y destrucción de bosques, selvas es incesante, la
contaminación de fuentes de aguas superficiales y subterráneas no para. Los
datos muestran que entre el 1 de enero y el 15 junio del 2016 se habían
deforestado 2.371.006 has; 3.192.015
hectáreas de tierra se habían perdido por erosión de suelos; se tenían 16.935.358.647 emisiones de CO2; se
habían desertificado 5.470.999
nuevas hectáreas y se habían liberado 4.464.507
químicos tóxicos en aire, suelo y agua por las industrias (http://www.worldometers.info/es/)
La
sociedad en su conjunto está anestesiada y, en casos extremos indolente, metidas
en sus mundos (fútbol, moda, videojuegos, solucionando problemas cotidianos,
etc.) y en sus fantasías (famosos, héroes, farándula, espectáulos), muchas
veces sin querer darse por enterada de esta realidad. El consumismo global
sigue en aumento exponencial. Según proyecciones al 2030, en promedio, cada una de las personas de ese entonces, producirá 1,42 Kg
de basura urbana al día, más del doble de lo producido hoy (0,64 Kg)” (Dinero,
29-08-2015).
Solamente
los registros de la temperatura global han mostrado en los últimos años una
marcada tendencia al incremento, tal como lo ha señalado en los últimos meses
la Nasa y la
Organización Meteorológica Mundial (OMM). Por ejemplo, la Agencia EFE informa
que: “La temperatura global rompió nuevos récords en mayo (2016), lo que
convirtió la primavera en el hemisferio norte en la más cálida que se haya
registrado [...] La temperatura global en
la superficie terrestre en mayo ha estado 0,95 grados centígrados por encima de
la media correspondiente a este mes, un salto con relación al incremento de 0,2
grados que se reportó para el mismo mes del año pasado, según datos de la NASA,
una de las fuentes de referencia para la OMM” (EFE, 20 de junio de 2016).
Según
Agencia EFE, el director del Programa de Investigación de Clima Global de la
OMM, David Carlsson, en una rueda de prensa dijo: el mundo lleva 370
meses consecutivos de temperaturas más y más calientes en la superficie
terrestre. “Esto significa que cualquier persona que tenga ahora treinta años a
menos nunca pasó un mes más frío que la media, sólo meses más y más calientes
desde su nacimiento”, aseguró el experto. (EFEverde). Esto está relacionado con
los datos proyectados sobre muertes prematuras por calentamiento global. Según
el recientemente informe titulado Cambio climático y salud, actuando frente al cambio climático para
mejorar la salud de las personas y del planeta, se dice que: “el aumento de fenómenos meteorológicos extremos
proyectado para 2030 podría causar 60.000 muertes prematuras anuales”
(EFEverde).
Según lo ha expresado el Informe de Riesgos Globales 2016 del Foro
Económico Mundial, los riesgos con el mayor
impacto potencial en 2016 son en su orden: 1º. La falta de mitigación y
adaptación al cambio climático; 2º. Las armas de destrucción masiva; 3º. La
crisis del agua; 4º. Las migraciones involuntarias a gran escala; 5º. Shock en
el precio de la energía. Por su parte, los riesgos
en términos de probabilidad son: 1º. Las migraciones involuntarias a gran
escala; 2º. Los fenómenos meteorológicos extremos; 3º. La falta de mitigación y
adaptación al cambio climático; 4º. El conflicto interestatal con consecuencias
regionales: 5º. Los grandes desastres naturales (ver el resumen ejecutivo aquí:
http://www3.weforum.org/docs/Media/GRR16_ExecutiveSummary_ES.pdf)
Y
lo más complicado es que quienes defienden la naturaleza y las comunidades se
encuentran en una situación de peligro por sus vidas. El informe más reciente
de la ONG Global Witness mostró
algunas cifras: 185 defensores de
la tierra y el medio ambiente fueron asesinados en 2015, en 16 países. 66 % de
las víctimas son latinoamericanas […] Brasil (con 50
asesinatos), Filipinas (con
33), Colombia (con 26),
y Perú y Nicaragua (con
12 cada uno) (El Espectador, 20-06-2016).
El
mundo cuenta ya con suficientes pruebas para darse cuenta de que algo
extremadamente grave está pasando con el planeta Tierra y que es la vida
humana, y la de todas las especies, las que se encuentran en alto riesgo de
desaparecer ¿por qué entonces no se actúa responsablemente con el planeta y con
la trama de la vida?
_________
Publicado por el Periódico El Pueblo, 9 de Julio de 2016.
_________
Publicado por el Periódico El Pueblo, 9 de Julio de 2016.
viernes, 13 de mayo de 2016
UN FUTURO AMBIENTALMENTE INSUSTENTABLE PARA EL MUNICIPIO DE CALI
Un futuro ambientalmente insustentable para el Municipio de Cali*
Por:
Magíster en sociología y Candidato a Doctor en Ciencias
Ambientales, Universidad del Valle
Miembro del CIER, Profesor Facultad de Humanidades
Los conflictos ambientales que se presentan en el Municipio de Cali,
especialmente en temas como el agua, son producto de las decisiones políticas tomadas
en el pasado. Y por lo visto, las que se toman en el presente, permiten
avizorar un panorama aún más desalentador en el futuro. Esto quiere decir que a
las problemáticas no resueltas de tiempo atrás, se le sumarán las que se están
construyendo hoy en día por el egoísmo, la ceguera y los intereses privados que
pesan sobre el bienestar ambiental colectivo.
Cali creció de la mano y bajo las decisiones que plasmaron los
intereses de terratenientes, politiqueros, empresarios y una ausencia de los
agentes del Estado, encargados del control y la planeación-ordenamiento del
territorio. Esto produjo lo que el geógrafo Rodolfo Espinosa denominó “un
crecer dándole la espalda a los siete ríos del Municipio”.
Desde una perspectiva de la ecología profunda, no se tuvo
respeto alguno por estos cursos de agua que albergaban un equilibrio eco
sistémico con su entorno circundante y una diversidad de especies que contenían
en sí mismos, un entramado de vida que se había construido durante pasados tiempos
geológicos, para llegar a ser lo que eran: espacios de múltiples expresiones de
vida y abundantes nichos de flora y fauna.
Desde una perspectiva humana, esos ríos garantizaban
una vida sustentable porque aclimataban los entornos a condiciones de vida
favorables; proveían de alimento a todas las especies al irrigar las tierras
mediante la inversión térmica y la escorrentía; producían una diversidad de
bellezas paisajísticas; ayudaban a circular el aire limpio, puro y fresco que
se deslizaba al ritmo de la danza del agua desde las altas montañas, hacia la
zona plana y para todas las especies, incluyendo la humana.
Una acción inteligente y éticamente respetuosa con la naturaleza,
hubiese sido hacer de estos siete ríos ejes centrales y articuladores del
proceso de construcción territorial para garantizar a los corregimientos y al
casco urbano, excelentes condiciones ambientales y hacer de Cali una urbe
exitosa y resiliente frente a los fuertes estragos del cambio y la variabilidad
climática global.
Pero la realidad fue otra, puesto que las acciones humanas
hicieron de los ríos, canales fétidos de aguas servidas; se canalizaron y se colonizaron;
se les deforestó y se les arrasó la tierra; se privatizaron, se enmugraron y,
finalmente, se urbanizaron. Sobre sus lechos posa un desastre ambiental
plasmado no solo en la existencia de urbanizaciones sobre sus antiguos cauces,
sino también sobre sus humedales desecados y rellenados. Y sobre ellos se
construyeron barrios como estrategia para sacarle renta a una tierra altamente
vulnerable a los efectos sísmicos. Fueron, y son, más los polítiqueros y los
terratenientes enceguecidos por el afán de lucro privado los que construyeron
(y aún diseñan) este territorio y no tanto los planeadores, los arquitectos,
los geógrafos y todos aquellos profesionales, de las mano de las comunidades
ancestrales, conocedores de la importancia de la ordenación sustentable del
territorio.
Estos importantes ejes hídricos, que son ejes de vida, fueron
borrados del paisaje urbano para imponer sobre ellos el cemento, símbolo del
“desarrollo” y la creatividad humana, que aportó exponencialmente al
calentamiento urbano y global. Y con el cemento se redujo significativamente la
arborización para construir carreteras, puentes, autopistas, edificios de
apartamentos; también para reproducir el negocio, para hacer fluir las
inversiones y los capitales, para construir centros comerciales que son ahora
los espacios festivos para la promoción del consumismo y la vida banal. Hoy
vivimos una intoxicación colectiva, producto de nuestras propias acciones.
El resultado es un territorio municipal enfermo, con espacios
desarticulados, segregados y fragmentados por la acción de agentes,
politiqueros y empresarios irresponsables que sacaron, y aún continúan sacando,
el mejor provecho del territorio y su naturaleza, exprimiéndolo para su propio
beneficio. Quieren extender más y más la ciudad hacia las zonas de ladera, hacia
el sur y sur oriente de la ciudad, destruyendo zonas de humedal, bosques y
fuentes de agua como ocurre justamente con el río Pance y con el sector de los
Farallones de Cali hacia el sector de Jamundí.
Lo preocupante es que no se avizoran para la ciudad ni Planes de
Desarrollo, ni Planes de Ordenamiento de las Cuencas Hídricas (PONCH), ni mucho
menos un Plan de Ordenamiento Territorial que proponga, nuevos enfoques y se dé
en la tarea de, por una parte, detener este enérgico ataque contra la
naturaleza y, por otra, recuperar con contundencia y decisión estas siete
cuencas hidrográficas.
Infortunadamente, todo lo que se continúa planteando y haciendo
con respecto a estos ecosistemas desde las agencias del Estado, son acciones
superficiales, como paños de agua tibia, bajo un discurso ecologista y
ambientalista fútil e inocuo que oculta los verdaderos intereses de quienes
tienen la capacidad de ejercer el poder sobre estos entes de control y de
decisión.
Como habitantes de estos espacios, no solo tenemos una obligación
ética sino también política, para transformar esta triste y preocupante
realidad. El cambio nunca vendrá desde arriba. Por tanto, estamos obligados a
ser conocedores de la situación para ser creativos en la búsqueda de propuestas
que se encaminen a transformar esta realidad.
Las comunidades estamos en la obligación de actuar, exigir y
denunciar, cuestiones éstas que no dan espera para aminorar los efectos de lo
que se nos viene como humanidad. Los cambios comienzan desde abajo, es decir, desde
personas como Usted o yo.
* Publicado por el periódico El Pueblo, 21 de mayo de 2016.
miércoles, 11 de mayo de 2016
COMUNICADO PÚBLICO POR LA DEFENSA DE LA VIDA Y LOS TERRITORIOS
Comunicado público por la defensa de la vida y los territorios
Santiago de Cali, mayo 3 de 2016
El desarrollo extractivo en Colombia se viene imponiendo, a sangre y fuego, en territorios en donde caminan con fuerza organizativa y reivindicativa los Procesos de Comunidades Negras, Pueblos Indígenas y Comunidades Campesinas. Entre los días 25 al 27 de abril de 2016, algunas comunidades afrocolombianas del Norte el Cauca hicieron presencia en la carretera Panamericana a la altura de la vereda Quinamayó (Cauca), para protestar por el incumplimiento de acuerdos suscritos con el Gobierno central, con miras a solucionar problemas asociados a la titulación de tierras, consulta previa para el desarrollo de la mega minería y en particular, para evitar la explotación irracional del recurso hídrico, afectado por la explotación minera.
Celebramos la llegada de un nuevo acuerdo entre emisarios del Gobierno local, regional y nacional con los manifestantes, al tiempo que lamentamos los enfrentamientos con la fuerza pública y rechazamos enérgicamente las amenazas proferidas contra varios de los líderes y lideresas del movimiento afrocolombiano que orientó la protesta social. En particular, la amenaza de la que fue víctima la lideresa Francia Elena Márquez Mina, quien a pocas horas de logrado el acuerdo con el Gobierno, recibió en su celular un amenazante mensaje en el que su vida y la de sus familiares eran declarados como "objetivo militar por oponerse al desarrollo del país".
Como colombianos y en particular como miembros de la Academia, rechazamos las amenazas de muerte proferidas contra los defensores de derechos humanos, reclamantes de tierra y comunidades que se oponen al desarrollo extractivo en sus territorios. De igual manera, como ciudadanos exhortamos al Estado, en sus dimensiones nacional, regional y local, a que redoble los esfuerzos para controlar y someter a los mineros ilegales que con retroexcavadoras, están poniendo en riesgo la vida de comunidades campesinas, indígenas y afrocolombianas. Y en particular, lo instamos a que evite que las amenazas proferidas por parte de los ilegales contra líderes y lideresas, se cumplan.
Jesús Alfonso Flórez López, profesor universitario
Germán Ayala Osorio, profesor universitario
Elizabeth Gómez Etayo, profesora universitaria
Hernando Uribe Castro, profesor universitario
Enrique Leff, profesor universitario
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