Este es un espacio que propone reflexiones y debates sobre la inter-retro-conexión sociedad en la Naturaleza y la Naturaleza en la sociedad.

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jueves, 30 de enero de 2014

CALI Y EL MERCADO DE VIVIENDA

Cali y el mercado de vivienda

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

En Cali ocurre un fenómeno silencioso, sutil pero muy visible, por lo menos, en su paisaje urbano. Este fenómeno es la proliferación de conjuntos cerrados, edificios de apartamentos y urbanizaciones recientemente construidas en sectores como el sur, el oriente y algunos lugares del occidente sobre la cordillera. La gran mayoría de ellos para un público de estratos socioeconómicos y medios y altos.

Me di en la tarea de averiguar costos y modos de financiación. Costos promedios de apartamentos con valores entre $70 millones (para estratos bajos) 150 millones (para estratos medios y hasta más de $300 millones (para estratos altos). Para la compra de un apartamento de aproximadamente $150 millones se requiere un salario mínimo de algo más de $5 millones de pesos colombianos. Lo interesante es que casi todos los proyectos ya están vendidos. Urbanizaciones, conjuntos y edificios de apartamento localizados en sectores estratégicos próximos a otros escenarios que también están en proliferación en esta ciudad como los centros comerciales donde los fines de semana sus parqueaderos no dan abasto con tanto visitante, a tal punto que el negocio ahora de estos lugares es el cobro de parqueo por hora.

Según datos de Camacol, Cali es la tercera ciudad en Colombia en participación en volumen del mercado. Según la presidente de esta entidad “Otro dato para destacar es que para final de este año se habrá iniciado 220.000 viviendas, mientras que el promedio de otros años ha sido de 190.000 unidades.” (EL PAIS, DICIEMBRE 5 DE 2013).

¿220.000 viviendas? Me pregunto, ¿Cuántas personas en esta ciudad tienen la posibilidad de comprar un apartamento de $100 millones sobre todo cuando Cali se ha destacado por ser una de las ciudades con mayor número de población desocupada y desempleada? Pero también por ser una de las ciudades del mundo con mayor criminalidad. Los estudios indican que uno de los sectores económicos que más produce empleo es la industria, pero en esta ciudad desde la década de los años ochenta la industria entró en crisis. Existe proliferación de actividades comerciales informales, legales e ilegales, así como también una importante población migrante que desde otros países envían remesas a sus familias en esta ciudad. ¿Pero explica estos hechos la proliferación increíble del mercado de vivienda a costos tan altos? ¿También explica el que el gobierno genere instrumentos como subsidios a la tasa que impulsan la compra de vivienda?


Creo que tanto las empresas constructoras, inversionistas, dueños de tierra urbana y entidades financieras se están viendo beneficiadas, porque la ciudad y su crecimiento les permite la reproducción de sus excedentes de capital. La ciudad y sus pobladores aglomerados son hoy, los mejores aliados del capitalismo. 

martes, 19 de junio de 2012

¿CUÁNDO DEJAMOS DE MIRAR LAS ESTRELLAS PARA VER LA TELEVISIÓN?


¿CUÁNDO DEJAMOS DE MIRAR LAS ESTRELLAS PARA VER LA TELEVISIÓN?:


Por:
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

Buscar las estrellas en el infinito firmamento cada noche desde la ciudad ya casi no es posible. Hay tanta luz en la vida nocturna que parece que ésta se convirtiera en una densa cortina lumínica que logró apagar los luceros. Luces artificiales nocturnas que borraron por completo del firmamento el hermoso espectáculo de la noche estrellada.

Hoy, la mayor parte de la población mundial ubicada en los centros urbanos está olvidando que la noche es hermosa, que el cosmos es infinito y que la Naturaleza es inmensa. El cielo nocturno era la ventana del mundo para ver la grandeza del universo.

Pero no solo las fuertes luces urbanas son las responsables que nos impiden apreciar tan maravilloso paisaje sino que las características del estilo de vida en la sociedad de la economía capitalista inciden también en ello. La vida es consumida por el trabajo. La velocidad nos arrastra la vista por el suelo. Ahora la noche la vemos a través de los televisores o de los ordenadores.

Las personas miramos más televisión que las estrellas. Muchas disfrutan más de las pantallas esclavas de la Internet que el paisaje nocturno del firmamento. Se nos olvidó esa grandeza de mundo, la que los antepasados disfrutaban sin ningún velo. La grandeza de sus arquitecturas, estructuras y obras dependían de su relación íntima con las estrellas. 

A veces el amor entre las personas nos hace recordar que el firmamento existe, así sea para regalar estrellas, bajar la luna o esperar cometas fugaces para hacer promesas. Ese es el poder del amor! 

Desafortunadamente la nueva dinámica de la sociedad, ha hecho creer a las nuevas generaciones que observar el firmamento y todas sus constelaciones es un asunto pasado, pues los ordenadores, la instantaneidad de las comunicaciones y todo el consumismo suplen estas extraordinarias posibilidades en los procesos de interacción de las personas.

La sensibilidad por el mundo está tambaleando, cuando pensamos que la alegría está en el consumo incontrolado de objetos banales impuestos por el mercado y olvidamos mirar las verdaderas grandezas del mundo que sencillamente siempre han estado ahí.

19 de junio de 2012



miércoles, 6 de junio de 2012

NEOLIBERALIZACION DE LA CIUDAD COLOMBIANA


Neoliberalización de la ciudad colombiana

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

Dubai en Emiratos Árabes es, sin duda, uno de los mejores ejemplos para comprender la dimensión del capitalismo como organizadora y constructora de ciudades. Ella es una ciudad queo se ha convertido en icono y referente a seguir para otras, dada la majestuosidad de las construcciones y la opulencia que refleja el desarrollo del siglo XXI y que genera en la lógica de las inversiones y del turismo un referente importante no solo para invertir, sino que además se construye para afrontar las exigencias del capitalismo global en donde eficiencia, efectividad y eficacia en ámbitos citadinos claves como excelentes vías, posibilidad de comunicaciones con todo el mundo, así como núcleo de inversiones y destino turístico de gran valor.

En América latina, las principales ciudades desde hace aproximadamente dos décadas, han empezado a incorporar elementos del neoliberalismo en su estructura urbana, como sucede con las principales capitales del mundo. Es decir, hoy es posible observar las conexiones entre los procesos de privatización y las transformaciones urbanas[1] que conllevan a diferencias socioespaciales, o como se ha dado en llamar: segregación urbana (residencial o socioespacial).

En la ciudad latinoamericana privatizada, el sistema ha dispuesto espacios especiales segregados por clases sociales, ocupación y rasgos étnicos-raciales, así como ingreso, condiciones ambientales y poder adquisitivo. Ciudades que se consideraron centros históricos hoy son centros de consumo cultural y marcas de mercado, como por ejemplo, Cartagena de Indias. Una ciudad en la que se focaliza y se polariza la concentración de riqueza y de pobreza. Un ejemplo claro de ese proceso de privatización de la ciudad que permite importante reproducción de excedentes de capital para las élites hegemónicas políticas y económicas es Bogotá.

Según el diario económico, empresarial y financiero de Colombia La República, del 28 de mayo de 2012, se anunciaba que: Avenida El Dorado es la nueva gran “milla de oro”. No se puede perder de vista que la calle 26 (Avenida El Dorado) es para Bogotá su columna vertebral, eje vial principal. Sobre este corredor se están concentrando grandes inversiones de los principales grupos económicos en Colombia, como Santo Domingo y la Organización Sarmiento Angulo quienes están desarrollando un macroproyectos sobre este corredor vial que conecta el Aeropuerto Internacional El Dorado con la Carrera 50.

Expresa este diario que: “Las millonarias construcciones han convertido el lugar en una milla de oro en la que hay cabida para hoteles, empresas, complejos comerciales, además de que se reivindica como una zona residencial”. Un sector que se ha beneficiado con la construcción de estaciones para el transporte masivo conocido como Transmilenio que garantizó y mejoró la movilidad y la conectividad de este sector con el resto de la ciudad.

Los efectos de este proceso conlleva a varios hechos, uno de ellos, el alto valor que adquiere la tierra por metro cuadrado a tal punto que son precios que pocos tendrían posibilidad de pagar: “los precios del metro cuadrado en la zona alcanza los niveles de ciudades como Madrid […] se están gestando algunos proyectos como edificios de oficinas que pueden estar con valores desde los $5.500.000 hasta $6.500.00 por metro cuadrado como es el caso del edificio de la Cámara Colombiana de la Infraestructura. Sin embargo, se puede llegar a otros montos más altos en valores de oficinas de hasta $7.200.000 como es el caso del proyecto Capital Towers…”. Pero en la medida que se construye esta ciudad empresarial dirigida al mercado, se destruyen y se olvidan otros espacios urbanos que se convierten en sectores marginales habitados por grupos de pobladores con grandes dificultades económicas y sociales, así como de participación y progreso. Bogotá ve acrecentado el urbanismo ilegal.

Así pues, el conflicto es por la posesión y propiedad de tierra entre estos grupos que desarrollan todo tipo de construcciones entre centros de convenciones, edificios de oficinas, hoteles y complejos comerciales, se contrapone a la Bogotá construida por grupos de familias necesitadas de viviendas y de un lugar donde vivir. Se constituye así en Bogotá, una ciudad empresarial que toma gran distancia de la otra Bogotá, la del pueblo, la del ciudadano, que hace parte de los casi nueve millones de personas restantes que habitan en la capital del país.

En esta lógica espacial del capitalismo las ciudades son lugares más extraños al poblador. Una ciudad que margina y violenta por la vía de la opulencia, que excluye a la gran mayoría de sus habitantes, pero que a su vez cuenta con el aval de los gobiernos de turno que apoyando estos procesos de privatización, se convierten en “buenos negociadores” que hacen de los planes de desarrollo urbano, portafolios para la atracción de inversiones e inversores extranjeros. Olvidan eso si que dentro de sus promesas de gobierno, la totalidad de las veces se pondera no precisamente el desarrollo de los sectores de élite y de concentración del capital, sino precisamente aquellos menos favorecidos, carentes de infraestructura básica y que se convierten en el mejor fortín para sus intereses electoreros, dada la cantidad de votos que en estos sectores consiguen para alcanzar el poder político y económico que viene tras ello.

Lo anterior nos lleva entonces a una ciudad que en ese proceso de neoliberalización se fragmenta más, segrega más población y margina a tal punto que polariza su espacio y su sociedad.

huribe@uao.edu.co
6 de junio de 2012


[1] Sobre este asunto ver el trabajo de Nik Theodore, Jamie Peck+ y Neil Brenner. Urbanismo neoliberal: la ciudad y el imperio de los mercados. Temas Sociales nº 66 marzo 2009.

lunes, 28 de mayo de 2012

MIRADA DE LA CIUDAD DE CALI DESDE EL RÍO CAUCA: REFLEXIÓN CORTA


MIRADA DE LA CIUDAD DE CALI DESDE EL RÍO CAUCA: REFLEXIÓN CORTA

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

En el marco del proyecto “Asentamientos humanos en el marco de la ciudad capitalista en Cali”, se realizó un recorrido por el río Cauca en compañía de mis colegas investigadores y estudiantes. Y esto me obligó a pensar que, regularmente, las miradas que se tienen de los ríos son construidas desde la ciudad, pero casi nunca se tiene la mirada contraria, es decir, ver la ciudad desde el río. Esto puede cambiar totalmente el panorama de análisis y la panorámica del paisaje.

Recorrer el río Cauca en lancha cambia totalmente la perspectiva de la ciudad que tenemos. Percibir los increíbles daños ocasionados por las perturbadoras acciones humanas en su sistema natural produce impotencia y dolor. Un río que ha sido canalizado con jarillones y sobre el que se expresan diferentes tipos de paisajes al igual que diferentes tipos de acciones sobre los ecosistemas. Intervenciones humanas con industria, asentamientos, cultivos, obras de infraestructura y desechos hacen del paisaje del río Cauca algo desolador. No obstante, en medio de todo ello, persiste la vida acuática y algunas aves y mamíferos, produciendo de algún modo razones para la esperanza. Confirma además que la ciudad capitalista ha crecido gracias al detrimento del paisaje y al sometimiento de ríos a cargas contaminantes y a tratamientos perfectamente racionales, pero ambientalmente insostenibles,  y con costos humanos altos.

La ciudad a lo largo del tiempo creció de espaldas a sus ríos, sus gobiernos se olvidaron de su existencia y sobre ellos se realizaron transformaciones irreversibles en sus entornos que han afectado su dinámica natural. En Cali, durante mediados del siglo XX existió el famoso Plan Piloto que proponía una ciudad con cara al río, estos estructuraban la forma urbana, pero de todo ello no quedó casi nada, pues este plan se hecho al olvido.

Actualmente, entidades como la CVC hacen lo que pueden por controlar y evitar que aumente esta catástrofe con este recurso. Se comprueba un caudal en cuyo color achocolatado se puede evidenciar que arrastra cantidad de tierra hacia el mar, como claramente lo hacía notar Gustavo de Roux sobre la pérdida del suelo en Colombia.

Llama la atención la cantidad de asentamientos que ubicados sobre el dique protector o sobre el lecho del Cauca desarrollan todo tipo de infraestructura para ganar espacio al río y para desarrollar una tecnología en la construcción de sus viviendas. Cimientos de casas elaborados con bolsas de plástico llenas de tierra o con llantas y neumáticos sobre los que se hacen las columnas que sostienen los techos en zinc.

Niños nadando y jugando sobre las orillas del río, en medio de restos animales de caballos, cuyos huesos se limpian al fuego  para luego venderlos, así como, posiblemente, también su carne. Más grave aún, se observan también grandes empresas del sector industrial de Yumbo que extraen agua o que descargan residuos tóxicos sobre el río. Algunas de ellas con sus muros pegados a la orilla del río incumpliendo la norma de espacio para cobertura. Otras papeleras sembrando Eucalipto como respuesta a su daño ambiental. Un río que atraviesa un Valle geográfico cargado de sembrados de caña de azúcar que poco a poco desertifica la tierra y la hace improductiva.

El caso del río Cauca es solo parte de los problemas que presenta la región con respecto al papel de sus ríos y su relación con la ciudad. Nada más triste que ver cómo el río Meléndez muere en un canal recolector de aguas que alguna vez fue otro río.

Todo un paisaje que preocupa, que perturba, pero que a su vez invita a la movilización intelectual, social y política.

28 de mayo de 2012.

lunes, 12 de marzo de 2012

GOBIERNOS LOCALES EN CIUDADES NEOLIBERALES


Gobiernos locales en ciudades neoliberales

Por:
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

Las ciudades colombianas recientemente se han venido construyendo en el escenario de la sociedad dominada por el modelo neoliberal capitalista. En este modelo, el papel de la ciudad es convertirse en un sumidero para la inversión y la reproducción de los excedentes de capital. Los esfuerzos están encaminados a hacer de ellas, importantes centros urbanos atractivos, de modo tal que se les construye una infraestructura y una imagen “apropiada” para cautivar a viajeros, grupos de inversionistas y monopolios globales. 

Para que esto funcione, se les ha delegado a los gobiernos locales un papel central en estas ciudades neoliberales. Un papel que tiene como principal característica el que el gobierno local sea “buen negociador y administrador”.

Así, los gobiernos locales, en línea con el gobierno nacional, se ubican entre los grupos económicos y financieros, el Estado y la ciudad, y se encargan de buscar los mecanismos para captar recursos económicos (créditos de bancos nacionales o globales y de los recursos del Estado), para construir las ciudades como una mercancía, una marca, que tenga la posibilidad de competir con otras en el país y en el mundo. Un ejemplo de ello es el préstamo por $189000 millones del Banco Interamericano de Desarrollo para mejoras en el proyecto del Transporte masivo –MIO- en Cali.

Muchas de estas macro-obras construidas  son presentadas como importantes para el progreso y el desarrollo de toda la comunidad. Para ello, los gobiernos locales, los grupos financieros y los inversionistas, utilizan los medios masivos de comunicación como herramientas ideológicas para convencer al ciudadano del común de las “buenas intenciones” del gobierno en pro de su desarrollo y progreso. Los gobiernos locales deben responder, entonces, a estas exigencias del mercado, independiente de que los efectos de esta respuesta vayan en contra del conjunto de la sociedad y del ejercicio ciudadano.

Para geógrafos como David Harvey, “Los gobiernos locales se han visto obligados en diverso grado a asumir iniciativas más propias de empresas privadas –en particular, por lo que toca a la creación de un entorno favorable para el capital privado a costa, si es necesario, de la población urbana–, un proceso que fomenta la competencia entre las regiones metropolitanas.” (2007, p. 132).

Al centrarse en desarrollar sólo una parte de la ciudad exigida por las fuerzas del mercado, el gobierno local deja otros espacios de la ciudad al margen y al abandono, es decir un problema de marginalidad. Espacios estos que pueden ser aprovechados por todo tipo de actores que pueden hacer con estos lugares, diversos usos urbanos tanto de carácter legal como ilegal o incluso semilegal.

Lo complejo, incoherente y perverso de todo este asunto es que los gobiernos locales destinan la inversión pública en infraestructuras y todo tipo de mejoras para que los actores del mercado posean un mejor clima para los negocios, porque lo que sucede en el fondo es que se está subsidiando el capital y fortaleciendo los privilegios de clase. Es decir, los recursos públicos invertidos terminan beneficiando los capitales privados.

Esto es un proceso contradictorio porque al focalizar el desarrollo sólo en algunos aspectos y espacios de la ciudad, se desmejoran las condiciones de la calidad de vida de muchas comunidades, debilitando la confianza en la acción pública porque quienes lideran parte del gobierno recibieron el voto y la aceptación de un número importante de electores con la esperanza de que se les de solución a sus problemas.

Si los gobiernos son elegidos por voto popular, es porque deben representar y responder al conjunto de la comunidad, más que ser un gobierno interesado en favorecer el capital privado.

¿Es posible hallar formas para poder responder al desafío de lograr un gobierno local más interesado por el bienestar de sus ciudadanos en estas ciudades neoliberales? ¿Podría hacer algo los movimientos sociales y la sociedad civil? ¿Qué tipo de desarrollo tienen en mente estos agentes de los gobiernos locales?

9 de marzo de 2012.

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Entrevista a David Harvey. Las grietas de la ciudad capitalista. Entrevista archipiélago. Por: Carolina del Olmo / César Rendueles. CUADERNOS DEL CENDES,  AÑO 24. N° 65. Tercera época, mayo-agosto 2007. pp. 131-138.