Este es un espacio que propone reflexiones y debates sobre la inter-retro-conexión sociedad en la Naturaleza y la Naturaleza en la sociedad.

Hernando Uribe Castro, derechos reservados. Citar la fuente. Plantilla Simple. Imágenes de la plantilla degaffera. Tecnología de Blogger.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

GAIS Y LESBIANAS EN CONTEXTOS UNIVERSITARIOS DE CALI, COLOMBIA



Aunque el tema de la homosexualidad ha sido ampliamente estudiado en diferentes campos del conocimiento (de manera especial por las ciencias sociales), poco se ha desarrollado la investigación de la relación entre la homosexualidad y la universidad. Dos razones lo explican: una, el interés por el tema es reciente en las ciencias sociales; otra, los investigadores sociales han sido reticentes en el  estudio del fenómeno homosexual, posiblemente porque las ciencias sociales, atrapadas todavía en la lógica heterosexual, hacen investigaciones y producen conocimientos sólo para este sector. En Colombia, el aporte investigativo aparece, de manera clara y directa, después de los años 90 del siglo pasado, aunque el fenómeno del reconocimiento homosexual era evidente desde los años 60 y 70. El estudio espera haber hecho una consideración, desde la perspectiva de las ciencias sociales, de la presencia de los procesos y las dinámicas de socialización de los jóvenes homosexuales (gais y lesbianas) en el contexto universitario de Cali, de la forma en que unos y otras se generaron, y de la construcción de la identidad sexual de los sujetos mencionados.

jueves, 15 de noviembre de 2012

LA NAVIDAD Y LAS TRAMPAS DEL MERCADO


LA NAVIDAD Y LAS TRAMPAS DEL MERCADO

Por:
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

La navidad es una festividad tradicional católica que fue globalizada por la difusión de la cristiandad así como por la difusión del mercado capitalista. No obstante, no todas las sociedades y grupos humanos la celebran y no siempre ha poseído el mismo sentido.

Abuelas y padres dan cuenta que en otras épocas esta festividad estaba centrada en el grupo familiar alrededor del sentido religioso y del intercambio de alimentos entre vecinos. Pero la época de la navidad, tal como se vive hoy, es un producto de la fuerzas del mercado. Los ideólogos de las corporaciones globales captaron lo que significa en términos de emociones para muchas sociedades eso del sentido de la navidad, y haciendo uso de la manipulación emocional a partir de la publicidad eficiente y direccionada, se incorporó de un momento a otro a estas festividades promoviendo el consumo compulsivo. A ello se suman las estrategias de los banqueros que entregan dinero plástico fácil para promover más consumo, y por supuesto, endeudamiento.

Regalos, juguetes, aparatos tecnológicos, trajes nuevos, luces de colores, adornos, vídeos, viajes, música, cine, licor, así como productos de consumo para estas fiestas, han sido centrales en la construcción de la artificialidad de esas emociones. La navidad es, sencillamente, para el mercado un instrumento que produce riqueza moviendo las fibras más internas de los individuos. En este proceso, los medios de comunicación masifican la necesidad de celebrar la navidad y aportan en ese contagio social consumista de productos banales y emiten mensajes bien elaborados que doblegan cualquier corazón duro.

Muchas personas trabajan y ahorran dinero todo el año para poder hacer gastos en esta época. Los individuos caen en esta manipulación y hacen todo lo que esté a su alcance para hacer de estas festividades los mejores días recurriendo a los centros comerciales y al comercio de calle para saciar estas emociones, haciendo compras para sí y para los seres que le rodean. Se cree que los sentimientos se expresan cuando se compra y se obsequian regalos. Y si esto no se hace, de inmediato cae la sanción social de los demás. Niños, niñas y jóvenes son el centro de atención de estas corporaciones y hacia quienes se dirigen de modo contundente toda una gama de publicidad de sus productos.

Considero que se necesita motivar y hacer de esta festividad algo diferente. Se requiere reivindicar un sentido de  navidad promovido por los afectos, el amor del calor de hogar, y el encuentro de la familia y de la gente que se ama, y se debe tratar de neutralizar el consumismo compulsivo y banal que es motivado por la publicidad de las corporaciones globales que dinamizan las fuerzas del Mercado de la Economía-Mundo capitalista, así como los endeudamientos con corporaciones bancarias que como “lobos feroces” saturan la sociedad con productos y portafolios. Aquellas corporaciones que hacen de los sentimientos y emociones humanas un producto, una mercancía.

15 de noviembre de 2012

viernes, 9 de noviembre de 2012

FOTOMULTAS, MOVILIDAD Y CONTROL CIUDADANO EN CALI


Fotomultas, movilidad y control ciudadano en Cali

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en sociología

Cali presencia la aplicación de un conjunto de normas y controles en términos de movilidad urbana, del espacio vehicular y público, las cuales han propiciado una agitada polémica en la comunidad, sobre todo, por la forma rigurosa como se aplica ese control: fotomultas, retenes, controles policiales, con altos costo económicos para el ciudadano, como si ello garantizara una nueva racionalidad ciudadana. Estos controles han aumentado el número infracciones que representan importantes recursos en una ciudad donde lo habitual es la violación de la norma.

En el caso particular de las cámaras en semáforos para persuadir y castigar a los infractores de tránsito, seguramente, pesa más, la rentabilidad que produce el número de infracciones diarias, que la construcción de una cultura urbana automotora. Las cámaras de vigilancia que atrapan a infractores producen el látigo de la sanción económica, con escaso acompañamiento educativo y/o programa de formación cultural en valores, normas y respeto por la vida personal y la de los otros. La cuestión es que el problema de formación en valores y prácticas culturales urbanas no se resuelve con sanciones económicas.

Diferente sería una propuesta que privilegia, no la sanción económica sino otra forma de compensación que debe hacer el infractor por el no acatamiento de las normas, el cual podría ser el trabajo en labores comunitarias. Este trabajo comunitario puede reflejarse más directamente en un cambio cultural, que los dineros recogidos, los que por lo regular, nunca se ven claramente revertidos en la ciudad.

Una propuesta de este tipo puede ayudar a neutralizar el afán del lucro económico, a fin de que se diseñen políticas públicas que propendan por una ciudadanía más responsable y comprometida con la ciudad. La sanción y el castigo, así sea económico, no debe ser la única fuente de control que se debe imponer; la cultura ciudadana, el respeto por sí mismo y por el otro, se construyen desde los cimientos de la educación y la cultura.  

huribe@uao.edu.co

miércoles, 7 de noviembre de 2012

RESPONSABILIDAD SOCIAL DEL ESTADO Y ASENTAMIENTOS INFORMALES EN CALI


La responsabilidad social del Estado con los asentamientos informales en Cali

Hernando Uribe Castro[1],
Profesor, Universidad Autónoma de Occidente

La Universidad Autónoma de Occidente viene desarrollando la investigación “Asentamientos ilegales como luchas sociales en el marco de la ciudad capitalista colombiana”. El equipo de investigación logró evidenciar que el fenómeno de la ocupación del jarillón supera el caso particular del poblamiento del dique, para insertarse en un fenómeno más estructural relacionado con la producción de la ciudad colombiana de la que participan, hoy más que nunca, las dinámicas de las fuerzas del mercado, y por otro lado, las contradicciones, falta de institucionalidad y precarias condiciones del Estado.

Es notable que para la Administración municipal como para otros agentes del Estado y para amplios sectores de la ciudadanía, las familias asentadas sobre el jarillón son invasoras y por tanto es necesario intervenir desalojándolas y ubicándolas en proyectos de viviendas de 37m2. Sin embargo, algunos hallazgos de la investigación permiten poner en discusión al menos dos temas que tienen que ver con el Jarillón del río Cauca.

En primer lugar, no todas las familias asentadas sobre estos lugares pueden catalogarse como invasoras, pues algunas llegaron al dique con la anuencia de agencias del Estado mediante contratos. Esto significa que la gente no se ubicó en el lugar por la fuerza, sino que fueron instalados por las mismas entidades del Estado. Los habitantes del asentamiento Samanes del Cauca tienen pruebas de ello. Calificar a las familias del Jarillón como invasoras demuestra de modo claro que las decisiones tomadas  emanan de los escritorios de funcionarios públicos que desconocen realidades y sólo replican discursos manidos, construidos y divulgados por funcionarios de las entidades comprometidas y por la propia prensa. Desconocer este hecho, ya genera desinformación que puede ser nefasta a la hora de tomar decisiones. El Alcalde debe hablar con la gente, escuchar sus demandas, denuncias y propuestas. Algunas de estas familias pagan energía, agua, alumbrado público, catastro, y además integran Juntas de Acción Comunal y formas organizativas.

En segundo lugar, impacta sobremanera, los anuncios reiterados, durante varios años, de las distintas entidades estatales sobre la inversión de importantes sumas de dinero para solucionar el problema del Jarillón. Hasta el momento no se ven los resultados, como claramente sucedió con las pasadas temporadas de lluvias. Son inversiones sobre las que no se ejerce, al parecer, el control indispensable por parte de los organismos competentes. El reciente anuncio de 1.3 billones es una cuantía importante, pero no suficiente para cubrir el costo de eventuales traslados y reasentamientos en condiciones dignas de toda esta población llamada invasora. Los asentamientos están dispersos por toda el área urbana y rural de Cali.

Según los hallazgos de esta investigación, hasta el momento, se considera indispensable  pensar en soluciones que beneficien a la ciudad en su conjunto, especialmente a los más desfavorecidos, sin afectar los derechos adquiridos por quienes ocupan el jarillón con autorización de las propias entidades del Estado, tal y como sucede con varias comunidades que acreditan títulos de propiedad y que pagan servicios públicos. Lo anterior amerita que el Estado, en sus distintos ámbitos territoriales, trabaje articuladamente de mano con las comunidades en la agencia de políticas públicas, que más allá de un periodo de gobierno, permitan atender el fenómeno de manera estructural. Es decir, políticas públicas de desarrollo urbano, de vivienda y de servicios públicos, entre otros,  que garanticen en el mediano y largo plazo respuestas efectivas, más allá de los mismos repertorios que el administrador de turno y medios de comunicación vienen registrando sobre el fenómeno. No es suficiente con reasentar a estos pobladores, el Estado tiene que reconocer su responsabilidad en la creación de asentamientos humanos de desarrollo incompleto, como eufemísticamente se llaman, y escuchar las demandas de sus pobladores para generar condiciones de vida realmente dignas.

huribe@uao.edu.co


[1] Coordinador del Proyecto de Investigación, con la colaboración de los profesores Germán Ayala Osorio y Carmen Jimena Holguín. Cali.

viernes, 26 de octubre de 2012

FRENTE AL DESASTRE AMBIENTAL EN COLOMBIA


COMUNICADO CIER
FRENTE AL DESASTRE AMBIENTAL

El Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región del Pacífico Colombiana -CIER- considera indispensable hacer pública una opinión sobre uno de los aspectos que se tocó en la instalación de la Mesa de Negociaciones entre el Gobierno Nacional y las Farc, que tiene que ver con la explotación económica del medio ambiente y su impacto sobre la sostenibilidad y bienestar de la sociedad colombiana.

Este tema ha sido planteado desde hace un tiempo por prestigiosos columnistas nacionales, provenientes del medio académico. También se hizo explícito en el Informe Nacional de Desarrollo Humano “Razones para la Esperanza” (Pnud, 2011), e igualmente ha sido denunciado con coraje por la Contralora General de la República. El tema fue retomado en la presentación de las Farc y se resume en la idea, de unos y de otros, según la cual “Colombia está al borde de un desastre ambiental”. 

En el Plan de Desarrollo, el Gobierno no sopesó los impactos sociales y ambientales que podía tener la llamada locomotora minero-energética, que está jalonado el crecimiento del producto, en medio de una creciente desigualdad. Es importante tener en cuenta que la locomotora viene funcionando, acogida a una modalidad de desarrollo cuestionable que se puede caracterizar como un enclave minero contemporáneo. En pocas palabras, se ha autorizado legalmente la extracción de minerales por empresas multinacionales, con una alta rentabilidad para éstas, pero con reducidas regalías para la nación, exportando los minerales sin valor agregado alguno en el país, generando un empleo reducido, en medio de una población en situación de pobreza y con un impacto negativo irreversible sobre el medio ambiente.
 
La Contraloría General de la República ha llamado la atención, recientemente, sobre el caso de la renovación del contrato de Cerromatoso. Denuncia que la explotación del ferroníquel no cuenta con una licencia ambiental y que aquella otorgada en 1982 se queda corta ante los requerimientos ambientales mucho más exigentes hoy en día. Firmar un nuevo contrato, sin estas exigencias, puede llevar a un acto ilegal. La situación particular de Cerromatoso,  con un contrato que no llena los requisitos legales, en cuanto al pago de regalías y los requisitos ambientales, se puede generalizar para las contrataciones que se están haciendo a lo largo y ancho de la geografía nacional, con diversas compañías, muchas de ellas multinacionales, con la explotación del carbón, del oro, del petróleo, del coltán, entre otros.

Esta situación remite a la debilidad estatal para controlar y regular en beneficio colectivo la explotación de los recursos naturales. Con la creación del Ministerio del Medio Ambiente y la reorganización del Sistema Nacional Ambiental, SINA (Ley 99 de 1993), Colombia no sólo ratificó  su respaldo a la Cumbre de la Tierra (Río de Janeiro, 1992), sino que creó una serie de instituciones y procedimientos tendientes a proteger, conservar y aprovechar de maneras sostenible los recursos y las ventajas comparativas ambientales que un país biodiverso ofrece. Pero, lo que ha venido sucediendo en el país, especialmente en lo corrido del presente siglo, es el desmonte progresivo de la institucionalidad ambiental, dejando el manejo y aprovechamiento del medio ambiente como un asunto marginal, sin tener en cuenta su impacto social territorial, con tal de favorecer la explotación y exportación del mineral. Incluso, en zonas biodiversas, como en el Chocó Biogeográfico, en donde existen experiencias de titulación colectiva (Ley 70 de 1993), se han puesto en práctica concesiones sin mayor control estatal ambiental.

En estos momentos Colombia asiste al boom de la minería, en especial del oro, con graves consecuencias socio-ambientales y en medio de la presencia de actores armados, también de la guerrilla, al igual que otras bandas criminales que tienen intereses económicos en el negocio, en medio del conflicto armado. El panorama de la bonanza minera es complejo y  muchos la califican como ‘bonanza maldita’.

Ante las difíciles y complejas realidades que la minería muestra y de manera más general, ante las nefastas consecuencias ambientales y sociales de un modelo de enclave  extractivo que  viene imponiéndose, el CIER propone a la opinión pública en general, al Gobierno, a los miembros de la mesa de negociación de Paz, con referencia específica al tema de la tierra y del territorio, así como al medio académico, los siguientes puntos en relación con la explotación minera en Colombia:


1.    La afirmación que en Colombia existen territorios que deben estar excluidos de cualquier explotación minera. Se trata de territorios, como los páramos, los bosques de la amazonía, los bosques primarios andinos y del Pacífico que se deben preservar para beneficio de la humanidad.

2.    El reconocimiento que la actividad y la explotación minera es posible en un país como Colombia, pero bajo claro control estatal y dentro de parámetros de beneficio económico, social y de sostenibilidad ambiental. 

3.    La aceptación de la existencia de varias modalidades de explotación minera, siempre y cuando sean ambientalmente sostenibles. Pueden presentarse casos puntuales y justificables de gran minería. Pero no es aceptable su funcionamiento bajo el modelo regresivo de un enclave minero. La retribución a la nación y a la sociedad local debe ser justa y equitativa de parte de las grandes empresas. El daño ambiental debe ser subsanable y no contradictorio con la sostenibilidad ambiental regional y nacional.

4.    Un llamado de atención sobre la legitimación implícita de la minería de enclave que conlleva la diferenciación entre minería legal e ilegal. El estado ha sido débil en el control de los más poderosos, para los que se ha legislado. En perspectiva, la institucionalidad estatal debe cubrir toda la actividad minera. Sin embargo, hoy en día se busca sacar del negocio a medianos y pequeños mineros que no tienen las licencias necesarias. Es indispensable legalizarlos, controlando también los efectos sociales y ambientales de su actividad. En algunos casos, la actividad no se podrá desarrollar. En otros, por el contrario se puede proceder, seguramente con mayores beneficios que los que puede proveer la actividad minera alternativa de una gran explotación empresarial.

5.    Responder a la necesidad de fortalecer todo el sistema institucional encargado del control ambiental y territorial en Colombia, en particular desmontar la redes clientelares de las CAR.

6.    Atención, escucha, respeto y reparación para las comunidades tanto por parte del Estado así como por parte de corporaciones nacionales y globales, que agencian procesos extractivos que dejan evidentes y fuertes impactos socio ambientales.

7.    Un llamado a la sociedad civil y en especial a las organizaciones ambientales y las instituciones académicas e investigativas de todo el país, para que sean vigilantes y veedores de los proyectos de exploración y explotación.

En el marco de lo afirmado anteriormente, el CIER no considera que la actividad minera deba excluirse de la política estatal de desarrollo per se, así como de los acuerdos que con ella se hagan en el contexto nacional. Pero, los territorios escogidos para la minería deben ser aptos para el desarrollo de dicha actividad, según criterios técnicos y ambientales. La actividad sólo se puede desarrollar siempre y cuando se aseguren procesos de mitigación y prevención de desastres y, ante todo, se tenga en cuenta el beneficio para la población circundante y para la nación.


Dirección y Colaboradores CIER
Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana
Dirección de Investigaciones y Desarrollo Tecnológico
Universidad Autónoma de Occidente
PBX (57 2) 318 8000 Ext. 11426
Cl. 25 # 115 - 85, Km 2 vía Cali - Jamundí

jueves, 4 de octubre de 2012

SOCIOLOGIA DE UN VIOLINISTA IRREVERENTE: ANDRÉ RIEU


Sociología de un violinista irreverente: André Rieu

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

Me ha llamado profundamente la atención los conciertos ofrecidos por el holandés André Rieu con su orquesta «Johann Strauss Orkest». “Hijo de un director de orquesta, educado a punta de música sinfónica y familiarizado con el violín desde los 6 años, André Rieu comparte con todos sus hermanos y hermanas el oficio dentro de la música” (El tiempo, 2001). Conciertos que integran dos mundos que hasta el momento parecían opuestos: la “música de altura” y las clases no necesariamente altas.

Un músico que llega a diferentes clases sociales, etnias y religiones, que logra romper con la  imagen del director clásico de orquesta que se presenta serio, en sus cabales y con altura ante su público, para aparecer como un director fresco, tranquilo, agradable, amigable, con más interacción y provocador de sentimientos. 

Adapta sus presentaciones a los diversos contextos nacionales en Europa, Norte, centro y sur América, así como en Australia. Logra hacer de la música clásica piezas musicales más accequibles a cualquier individuo, con la puesta en escena de una orquesta engalanada con trajes de siglos pasados que lograr entrar  en interacción tanto con el director como con todos los asistentes. En sus presentaciones se ven rostros de diversas regiones del mundo y de diferentes edades. En México, por ejemplo, toca tonadas de la fiesta  regional mexicana como "La Paloma", "Cielito Lindo" y "Jarabe Tapatio", así como en Brasil interpreta diferentes temas de la tradicional Samba.

André Rieu logra despojar de sus máscaras y de sus roles a los asistentes cuando entonando vals, logra que las personas se despojen de su comportamiento frío  y pasivo, para hacerles levantar de sus sillas para seguir a paso de baile en cada una las tonadas. Esto no es común en otros conciertos de este tipo música donde orquesta, director y público desempeñan sus papeles de manera tradicional.

Sin duda, una de las características más interesantes de las presentaciones de esta músico, ha sido la recuperación del espacio público en diferentes ciudades europeas y austriacas, para hacer de la música un arte más democrático. Si bien, ha realizado presentaciones en los más importantes teatros del mundo, la plaza  o los teatrinos al aire libre, por ejemplo, han sido escenarios propicios para llevar su música a más personas. El periódico El Tiempo en 2001, titulaba “ANDRÉ RIEU, EL VIOLINISTA IRREVERENTE”, porque transforma el esquema tradicional de que se ha construido con respecto a la música clásica.

Rieu lleva sus interpretaciones a todas las generaciones, a los rincones del mundo, a las diferentes clases sociales y trabaja por recuperar el espacio público para el encuentro en medio de sonatas, vals y otras tonadas melódicas.

Lástima que en Colombia poco se conozca. Las emisoras de la radio y los programas de televisión, y en general, los medios masivos de comunicación han privilegiado -por las exigencias del mercado y la búsqueda de ganancias y excedentes de capital-, otros géneros musicales pensados para atrapar a las jóvenes generaciones quienes consumen más música y vídeo y que a largo plazo sostendrán el negocio del entretenimiento. Gusta y se populariza más J Balbin o Don Omar que el holandés André Rieu.

Un llamado entonces para que las autoridades locales y nacionales, en cabeza de la Ministra de Cultura, las Universidades y la sociedad civil, consideren también este tipo de expresiones como canales posibles para la construcción de sociedades democráticas e incluyentes. Promocionar más repertorios culturales alternativos en espacios públicos que hagan de estos lugares escenarios de vida, de encuentro y de construcción de ciudadanía. Espacios que no deben enfocarse sólo en los más tradicionales de la ciudad, sino que puedan llevarse a los todos los barrios y comunas del espacio urbano. Las expresiones culturales, que otrora eran arraigadas a ciertas clases de elite, deben ser abiertas y dispuestas a todos los ciudadanos sin distinción de clase social, étnia o creencia religiosa.

huribe@uao.edu.co
4 de octubre de 2012

martes, 2 de octubre de 2012

EL PARQUE COMERCIAL RIO CAUCA Y SUS CONDICIONES DEPLORABLES


EL PARQUE COMERCIAL RÍO CAUCA Y SUS CONDICIONES DEPLORABLES

Por
Hernando Uribe Castro.
Magíster en Sociología

El próximo diciembre, hará ya 12 años que el diario local EL PAIS, (del 12 de diciembre de 2001. p. Cali, C 2) anunciaba que: “Desepaz tendrá complejo comercial… será construido por una sociedad mixta en la que participan la Administración Municipal con el 20% e inversionistas privados con el 80%. El proyecto fue autorizado ayer por el Concejo, tendrá una inversión aproximada a $7.000 millones y se construirá en un lote de 71.560 metros cuadrados propiedad del municipio[1]. El nombre original es Complejo Comercial Desepaz Galería de Oriente localizado en el oriente de la ciudad.

Efectivamente, este complejo popularmente se conoce como Parque Comercial Río Cauca, se inauguró en 2009, pero extrañamente hoy al 2012, todavía no se ha terminado. El 11 de julio de  2011, el periódico El País reporta que los propietarios y arrendatarios realizaron una protesta pacífica exigiendo a la alcaldía tomar cartas en el asunto[2] y la respuesta del Alcalde en su momento era que nada tenía que ver.

El tiempo sigue pasando y el funcionamiento de este lugar todavía esta a medias: la mayor parte de los locales comerciales están vacíos y cerrados, otros locales están abandonados. Zonas y corredores desprotegidas al servicio de la inseguridad porque no poseen iluminación; unos baños en pésimas condiciones y mal estado; pasillos con techos desprendidos y caídos; unas gradas eléctricas que nunca entraron en funcionamiento porque nunca se terminaron; zonas verdes en estado lamentable y una estructura arquitectónica que segrega espacios internamente. Y eso sin comentar la falta de vigilancia en la zona de parqueadero, falta de sistemas de seguridad y espacios sin estética y/o atracción para el visitante. Incluso, en el proyecto inicial se incluía un muelle sobre el río Cauca que nunca se hizo.

En conversación con algunos dueños de los negocios durante mi visita, existen por ejemplo zonas de locales donde no se presta el servicio del agua, la seguridad es pésima y la asistencia de público es extremadamente reducida. En los días de la semana el Parque Comercial mantiene desolado.

Desde hace tiempo se ha expresado que se instalará un supercentro, bien la 14 u otra cadena como anclaje, pero ha pasado el tiempo y todavía se encuentra el espacio vacío. Sólo funciona Cine Colombia, Telmex, Davivienda y Banco de Bogotá.

¿Qué ha sucedido? ¿Qué está sucediendo? ¿Qué respuesta puede tener la administración municipal? ¿Qué sucede con la administración de este lugar? ¿Cuál es el papel del Concejo de Cali frente a este caso?

Este es un espacio que no encaja con su entorno próximo, así como no es amigable con sus visitantes. Es un espacio creado con una racionalidad que no leyó el contexto y las necesidades de la población. En lugar de convertirse en un punto de encuentro de la comunidad, el Parque Comercial es un lugar que expulsa al visitante porque no es un espacio que produzca sentimientos de agrado o afecto. Es interesante que un proyecto como este, que supuestamente impulsaría el mejoramiento de las condiciones de ocio y esparcimiento de la población del oriente de la ciudad, quede frustrado. Es una mole de cemento que antes que generar sentimientos de pertenencia y procesos de inclusión, ha generado todo lo contrario, pues los ciudadanos no se ven identificados ni atraídos. La población vecina lo asumen como un espejismo.

No se escuchan voces que aclaren qué sucede. Todo este silencio abruma!





[1] “Desepaz tendrá complejo comercial”. EN: EL PAIS, 12 de diciembre de 2001. p. Cali, C 2. El Acuerdo es el No. 087 del 19 de diciembre de 2001.

[2] “Protestan por falta de inversión en centro comercial de Aguablanca”. El País, 11 de Julio de 2011.