Este es un espacio que propone reflexiones y debates sobre la inter-retro-conexión sociedad en la Naturaleza y la Naturaleza en la sociedad.

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jueves, 10 de noviembre de 2011

POR UNA SOCIOLOGIA "IMPERTINENTE PARA SER PERTINENTE"


Por una sociología “impertinente para ser pertinente”[1]

Por
Hernando Uribe Castro
Magister en Sociología

La sociología puede ser entendida como impertinente y molesta para algunos, pero en especial para los grupos que detentan el poder y que lo usan como medio para generar injusticia social, desigualdad y violaciones a la dignidad humana; es en este momento cuando la sociología deja de ser impertinente y adquiere su carácter de pertinente, de campo intelectual necesario que tiene la capacidad para enfrentar y develar estos males.

Como lo expresó en su momento Pierre Bourdieu, la sociología no invita a moralizarse sino a politizarse. A brindar dispositivos a través de los cuales, se puedan combatir estos grandes males, hoy más globalizados, más generalizados y más desastrosos que nunca.

La capacidad que tienen los dispositivos sociológicos de develar las acciones, ideologías y prácticas ocultas es central, en un mundo donde operan estos mecanismos para la dominación de los ciudadanos. Develar las trampas del discurso que se esconden en concepciones que han sido vulgarizadas como la democracia y la ciudadanía, así como las fuerzas opresoras que hace el Mercado sobre el sistema social y sus individuos.

Un modelo de Mercado que ha hecho creer de manera generalizada que no existe otro estilo de vida, más que el estilo de vida impuesto por sus mismas leyes, donde las fuerzas del sistema financiero, banqueros que actúan como dioses, la formación de generaciones de consumidores sin control y la producción de un número amplio de necesidades banales como necesidades vitales humanas, son estrategias de su sostenibilidad, eficiencia, eficacia y rentabilidad.

La sociología debe incomodar, debe molestar, debe neutralizar todas estas prácticas perversas de un sistema que atormenta a la mayor parte de la población mundial, que carente de los medios y de las decisiones, se forman como fuerza de trabajo, fuerza de manipulación para mantener las hegemonías de poder que dominan este, nuestro mundo.

Y puede incomodar, molestar y neutralizar a partir de demostrar cómo actúan estos procesos de manipulación sobre cada individuo, haciendo sus discursos más próximos al ciudadano, más entendibles y comprensibles. Tratar de que la mayor parte de los ciudadanos conozcan, evidencien y comprendan cómo se les usa en un sistema que abusa de ese uso.

En el marco del Sistema Mundo Moderno capitalista, se requiere de una sociología pública como lo expresó el sociólogo Michel Burawoy en su conferencia The Challenges of Global Sociology, que invite a todos los ciudadanos para seguir develando las injusticias sociales y a seguir construyendo caminos alternativos de resistencia ante tales molestias e incomodidades generadas por el Sistema Mundo Capitalista.

Trabajo este difícil para una comunidad intelectual a veces encerrada en sí misma.

10 de noviembre de 2011


[1] Expresión del sociólogo Michel Burawoy.

martes, 13 de septiembre de 2011

LA SOCIOLOGÍA NO ES PARA PROFETIZAR, PERO SI PARA NEUTRALIZAR Y DEVELAR


La sociología no es para profetizar, pero sí para neutralizar y develar.

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología


En las entrevistas que regularmente se hacen a sociólogos (as), aparecen preguntas que conllevan a respuestas donde éstos deben encarnar el oficio del profeta. Una petición al modo de los profetas bíblicos como Natan o Daniel, para que cuenten sobre el cómo será el curso de los hechos.

Una muestra de ello es la reciente entrevista (10 de septiembre) que el director de un medio de noticias en Colombia para América Latina le hacía a Ronen Shamir. El entrevistador pretendía que el sociólogo israelí encarnara el profeta y declarara el curso de los hechos en esta parte del mundo. Justamente analizaba este experto el tema de las protestas sociales en Tel Aviv y las implicaciones que tenía para estos hechos para ésta parte del mundo, pero era notorio el afán de Director del medio para que Shamir le explicará ¿qué va a pasar en medio oriente?.

Ronen Shamir en varias ocasiones se vio en la necesidad de aclarar a su entrevistador: “mire, no puedo profetizar!”. Las circunstancias y los hechos sociales pueden ser tan variables que es imposible determinar el curso de la historia.

Ya lo había expresado la sociología, y más recientemente lo había recordado Pierre Bourdieu “el sociólogo debe evitar el profeta que el público le pide encarnar”. Sociológicamente el profeta se puede definir como aquel individuo que habla por inspiración de otro, un superior, Dios. Un adivino que puede ver los acontecimientos del pasado, presente y futuro, y que en esa medida puede predecir acontecimientos. Por supuesto, que los sociólogos(as) no tienen esta virtud divina.

Pero ¿a qué se debe esta impresión que tienen otros del oficio del sociólogo?

Podría pensarse que posiblemente porque el imaginario que se tiene frente al papel del sociólogo es que sabe mucho de la sociedad. Que el sociólogo puede comprender las complejidades del mundo social.

Pero pocas veces, los periodistas comprenden o intentan conocer que precisamente la  sociología puede desencantar del mundo. Es una ciencia que tiene la capacidad de lograr develar cosas ocultas, descubrir verdades donde todo es opaco (como polarizado). Sus hallazgos pueden llegar a espantar a los políticos y atraer a grupos de población que buscan siempre explicaciones a los fenómenos sociales que tratan de explicar sus problemas.

Los dispositivos que los sociólogos(as) incorporan en su proceso de formación son muy potentes y poderosos, porque con ellos se logra una comprensión más viva del mundo, despojando a ese mundo de todos aquellos elementos que encubren las verdaderas verdades. Por ello, en una sociedad cargada de múltiples intereses, la sociología se convierte en un campo que molesta, que es poco comprendido y, en algunos casos, estigmatizado. La sociología desenmascara, por ejemplo las democracias antidemocráticas y los instrumentos que legitiman ese tipo de democracia. También puede develar cómo los campos de conocimiento hoy en día se corresponden con las exigencias de un modelo económico capitalista que privilegia el formato de reducción como mano de obra para la reproducción del sistema de los que se benefician grupos poderosos globales que usan la educación, el conocimiento y la ciencia a su antojo. Exigen qué enseñar, cómo y dónde hacerlo.

Llama la atención que los sociólogos, así como politólogos y otros profesionales, son objeto de búsqueda en los momentos en que los medios necesitan darle sustento intelectual o científico para la explicación de los hechos o acontecimientos sobre los que pretenden llamar la atención.

Ronen Shamir, por ejemplo explicaba que en Israel, se vive un proceso de democratización antidemocrático porque sus impactos generan desigualdades sociales tremendas en las jerarquías sociales, pero que además promovía el conflicto interétnico e ideológico de los pueblos que comparten estos territorios. Por su puesto, que detrás de estos procesos de falta democratización, se encuentran los dominadores y encantadores del mundo.

Estos elementos eran los centrales en la entrevista y sobre los que, muy seguramente, se debió profundar más. Shamir es un hombre intelectual de carne y hueso, un sociólogo y no un profeta de la tierra prometida.

13 de septiembre de 2011