Este es un espacio que propone reflexiones y debates sobre la inter-retro-conexión sociedad en la Naturaleza y la Naturaleza en la sociedad.

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lunes, 30 de noviembre de 2020

VIRAJE HACIA LA VIDA: debates y reflexiones en torno a la sustentabilidad

 VIRAJE HACIA LA VIDA
debates y reflexiones en torno a la sustentabilidad


Hernando Uribe Castro, autor-compilador

El libro contiene un conjunto de reflexiones y debates en torno a los temas de la pedagogía de la Tierra, la sustentabilidad, la ética y las condiciones de la vida. Participan autores destacados de Colombia y Latinoamérica.

jueves, 9 de julio de 2020

LA URGENTE NECESIDAD DE TRANSFORMARNOS


La urgente necesidad de transformarnos

Por
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales


Hernando Uribe Castro

La Organización de Naciones Unidas ha dado a conocer en los últimos meses varios datos interesantes, y altamente preocupantes, que ponen en evidencia cómo el rumbo hacia la extinción de la vida en el planeta sigue su curso. 

Los gobiernos no han tomado las medidas y los controles necesarios y contundentes para detener esta destrucción sistemática y continua de la naturaleza. Pareciera como si estuvieran no solo incentivando las actividades extractivas en los territorios locales, sino también las prácticas deforestadoras de selvas y bosques para transformarlos en zonas para ganadería extensiva, monocultivos agrícolas y comercio global de la biodiversidad. Su falta de acción por detener este daño manifiesta el desinterés por la vida, y la continuidad en la implementación de unas política del negocio económico, del flujo y la concentración del capital y la dominación.

Al mismo tiempo, gran parte de los habitantes en las ciudades -encantados por la magia de la modernidad y la racionalidad instrumental ´tecno-económica-informacional´-, continúan su vida cotidiana realizándola bajo comportamientos insustentables: pobres en entendimiento ambiental que se niegan a la reflexión; increíblemente egoístas, reducidos al economicismo y que se abren de puerta entera al consumismo agigantado y poco autocrítico de su estilo de vida. Según la ONU:

“En abril de 2020, la concentración promedio de CO2 en la atmósfera fue de 416,21 partes por millón (ppm), la más alta desde que comenzaron las mediciones en Hawái en 1958. Además, registros de hielo indican que dichos niveles son los más altos de los últimos 800.000 años […] Si bien es cierto que el tráfico vehicular y aéreo, así como la actividad industrial, se han reducido drásticamente en la mayoría de las partes del mundo desde enero de 2020, este no es el caso con nuestro suministro de electricidad: el 64% de la combinación global de energía eléctrica proviene de los combustibles fósiles (carbón 38%, gas 23%, petróleo 3%), según el informe Perspectivas de la energía en el mundo 2019 de la Agencia Internacional de Energía. Los sistemas de calefacción han seguido funcionando como antes de la COVID-19. Ninguno de los asuntos clave ha cambiado (como la transición hacia las energías renovables, el transporte público o la deforestación). Los incendios forestales, que han aumentado en probabilidad y gravedad debido al cambio climático, continúan afectando áreas de Brasil, Honduras, Myanmar, Tailandia y Venezuela, y cada uno de esos fuegos emite grandes cantidades de CO2 adicionales”[1] A la par con ésta realidad, sucede también que: “Con casi 100 millones de personas más que van cayendo en la pobreza extrema en 2020, 1.400 millones de niños afectados por el cierre de escuelas, y más de 400.000 muertes confirmadas por COVID-19 a principios de junio”[2] (2020, p. 3).

Lo anterior permite evidenciar que la modernidad y su orden ´tecno-económico hegemónico dominante´, como lo enuncia Leff[3], han sido nocivas tanto para la dinámica natural del planeta, como para la mayor parte de la especie humana y las demás especies con quienes compartimos este sistema de vida en la Tierra. Del que solo un grupo muy reducido, selecto, se ha beneficiado de ello y continúa haciéndolo. Este grupo buscará por todos los medios de proseguir aplicando la anestesia colectiva y global, el entretenimiento fútil, el desencantamiento por el pensar y la proliferación de la vida de las formas banales y encantadas.

Como especie, estamos enfrentando, al mismo tiempo, en todos los lugares y con efectos similares, la insostenibilidad del modelo social, político y económico que hemos conocido y que nos ha sido impuesto. Pareciera como si, un hechizo poderoso atrapara y arropara, porque pocos -dominados por el miedo y el pánico-, se han alterado e interesado por sacudirse de ello para tratar de despertar de este largo letargo de conjuro, dominación y control, que ha hecho de los corazones humanos de muchas gentes, órganos biológicos pesados, duros, insensibles y blindados, que como rocas impiden el fluir y el discurrir por la sangre de la emoción, el amor y el respeto. Seres que no desean y no tienen el interés de darse el tiempo por comprender qué sucede en este transcurrir por la senda de la destrucción.

Vidas que transitan por oscuridad, a pesar de toda la luz poderosa del sol, la luna y los cúmulos estelares que ingresan cada día y con más fuerza a este maravilloso planeta, y que invitan a un despertar, a una reconexión con nuestras raíces naturales y ecosistémicas. Una luz que invita y estimula a incorporar nuevos pensamientos, sensaciones y emociones por la vida y para el fortalecimiento de nuestras conciencias. Una luz que pone antes nuestros ojos y que nos permite observar a todo momento la complejidad y belleza de todo un sistema planetario interconectado, donde el brillo de los seres, el agua, el aire, las plantas y los animales se conjugan como un todo, como un sistema. Una red de vida, interrelacional, multiestacalar y multidimensional. Vidas incluso invisibles a nuestros receptores biológicos, pero que por el hecho de no verles ni escucharles, no significa que no existan. El sistema viviente planetario nos invita a una apertura de la mente, del cuerpo y de la energía, hacia la comprensión y la emoción como un todo inter-retro-conectado.

Este despertar, ahora e inmediato, es una necesidad para transformar esta pesada realidad humana que ciega nuestro entendimiento y que afecta el corazón, los sentidos y las emociones, y que nos conduce a los cavernas más oscuras en nuestra existencia. El juego de luces estelares y cósmicas, así como las propias luces que están dentro de cada uno de los seres humanos, deben activarse para que nuestras conciencias y nuestros pensamientos activen otra realidad ambiental y ecológica. Respetuosa con la vida, amorosa de la verdad y la paz. Somos parte de este complejo entramado de vida que nos observa, que nos da el ejemplo de cómo vivir en las condiciones de vida que impone éste planeta. Unas condiciones que tienen sus límites físicos, biológicos, ecológicos, sociales (económicos y culturales). Una conciencia que transita hacia el encuentro colectivo, no solo con nuestros hermanos humanos, sino con todos los demás seres de este sistema viviente planetario y extraplanetario. Un encuentro que manifiesta la unión, la verdad y el amor en los territorios planetarios.





[1] ONU. (2020). El mundo registra concentración record de dióxido de carbono a pesar de la Covid 19. En Línea: https://www.unenvironment.org/es/noticias-y-reportajes/reportajes/el-mundo-registra-concentracion-record-de-dioxido-de-carbono-pesar
[2] PNUD. (2020). Más allá de la recuperación: con miras a 2030. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. p. 3.
[3] Leff, E. (2019). Ecología política. De la deconstrucción del capital a la territorialización de la vida. México: Siglo XXI Editores.

martes, 17 de diciembre de 2019

EL ARTE DE LAS RUPTURAS


El “arte” de las rupturas

Por:
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
Director Doctorado en Regiones Sostenibles

Pienso que si por algo es reconocido el campo de la sociología – y especialmente la sociología de Pierre Bourdieu-, es por haber afinado los mecanismos y las herramientas académicas e intelectuales del “arte de la ruptura”  entendida como el conjunto de disposiciones, destrezas y habilidades para desvelar los hechos ocultos, decir a la sociedad lo que ella no quiere saber, desenmascarar las estructuras sociales más arraigadas en lo individuos, quitar los velos de los fenómenos sociales y comprender que la sociedad no es transparente.


El ejercicio de realizar rupturas permite activar capacidades comprensivas que ayudan a deconstruir realidades "naturalizadas" y fuertemente arraigadas como verdades absolutas. Un ejercicio que incluye además, el que se pueda acceder a los dispositivos analíticos con los cuales se pueda no solo deshacer "verdades" sino también se pueda diluir "veracidades" inmovibles y fijas que habitan en cada uno de nosotros. Descubrir los determinantes sociales que pesan sobre cada uno y que influyen tanto en este pensamiento rígido como en las formas como observamos el mundo. Se puede suponer que el arte de la ruptura, así como la sospecha, sirve para comprender mejor por qué somos como somos y por qué actuamos como actuamos. 

Unos ejercicios de reflexividad que deben proyectarse también hacia los otros escenarios de nuestra existencia social –por ejemplo la familia- y sobre todo en aquellos campos a los que confiamos nuestros procesos formativos -como seres sociales, profesionales-, como la escuela y los campos de conocimientos a los que nos adscribimos. Reconocer y poner en juicio (en suspenso), todos los determinantes sociales que pesan sobre nuestras formas de percibir, apreciar y actuar para neutralizarlos y, de este modo, captar mejor la vida social de la que hacemos parte.

Lo que es importante además es que el arte de la ruptura cae muy bien cuando enfrentamos el análisis de campos como el poder, el Estado, el científico, el religioso, el burocrático, el de las estructuras económicas, el de la industria cultural, entre otros. Las cosas no son como aparentar ser y nunca se presentan tal y cual son. Por ello es necesaria toda la imaginación posible para desenmascarar y para descubrir los mecanismos ocultos, las apariencias, las representaciones, los discursos y las argucias con las cuales se legitiman, se imponen y se validan.

La imaginación en el arte de la ruptura va acompañada de constantes quiebres y de instrumentos de pensamiento. Se construye, se estimula, se alimenta del ejercicio permanente de reflexividad, de la reflexión teórica, de las sospechas epistemológicas y de las ideas preconcebidas, de la mirada crítica al pasado, de la comparación de universos, de la búsqueda de nuevas formas de apreciar y de comprender, de medir y establecer los múltiples determinantes; también de dimensionar y de romper con “adhesiones y adherencias”. Rupturas y desenmascaramientos que también van dirigidas hacia las visiones parciales y falseadas que fueron construidas de antemano y de las falsas oposiciones o polarizaciones.

Pienso que en el campo ambiental, el arte de las rupturas cumple un papel central, sobre todo porque aporta a desvelar las argucias, los argumentos, los esquemas de imposición con los cuales, agentes de Estado y agentes corporativos legitiman y legalizan los actos con los cuales se lleva a cabo la destrucción del planeta. El arte de la ruptura y la sospecha, permite desenmascarar las falsas verdades con las cuales se impone el orden económico como orden natural sobre todos los territorios de la Tierra. Confronta las políticas, los planes y los programas que en nombre del "Desarrollo" y el "Progreso", así como del bien común y universal, se llevan a cabo y que conllevan a pletóricas afectaciones socioambientales que pueden llegar a ser irreparables e irreversibles. También para confrontar las argucias de aquellos que niegan el cambio climático y que defienden el incesante crecimiento económico como única vía posible de bienestar y felicidad.

Hacer rupturas no es fácil y sobre todo, hay que saber desvelar. Hay evidentemente que aplicar los instrumentos de pensamiento y reflexión para desenmascarar las trampas del sistema, las filosofías espontáneas, las legitimidades legitimadas, el conocimiento inmediato, la “naturalización” o el sustancialismo de los agentes sociales y de los fenómenos sociales, los testimonios biográficos, los conceptos y nociones, los trabajos anteriores, la aplicación de métodos que se transposicionan de un lugar a otro, los doxósofos, entre otros.

Pero también el arte de la ruptura (auto-ruptura) con una fuerte carga de reflexividad permite un mirarnos hacia adentro y comprender porque actuamos y pensamos como lo hacemos aun viendo que nuestras acciones provocan daños irreparables a los ecosistemas. O por qué ante las evidencias de destrucción continuamos siendo negligentes o desinteresados ante las injusticias y los daños ambientales. Por ello, el arte de la ruptura implica ejercitar no solo reflexividad sino también incorporar unos principios éticos basados en la responsabilidad, la precaución y el cuidado. Principios de justicia social y ambiental, de respeto por la diversidad, así como conciencia y emocionalidad ante la naturaleza.

El arte de la ruptura y la sospecha nos ayudan a escapar de las distorsiones, de los disimulos y de las deformaciones, de los falsos afanes interpretativos de la realidad y de los actos irresponsables que puedan provocarnos daños a nosotros, a nuestra especie y las demás especies y, por supuesto al planeta Tierra, nuestra casa común.  

miércoles, 11 de diciembre de 2019

APRENDIENDO A VIVIR EN LAS CONDICIONES DE LA VIDA. POR: ENRIQUE LEFF

APRENDIENDO A VIVIR EN LAS CONDICIONES DE LA VIDA
Conferencia Enrique Leff, 2019

Conferencia en el marco de la Cátedra Valle del Cauca
Doctorado en Regiones Sostenibles
Universidad Autónoma de Occidente
Mayo de 2019

viernes, 26 de abril de 2019

TALLER NUEVA CARTOGRAFÍA SOCIAL


Taller Nueva Cartografía Social
22 al 25 de abril de 2019


Taller "Nueva Cartografía Social" ofrecido por los profesores Alfredo Wagner y Rosa Acevedo del
Projeto Nova Cartografia Social da Amazônia (PNCSA) del Brasil. Campus Universidad Autónoma de Occidente. Hernando Uribe Castro, Jesús A. Flórez
Grupo de Investigación en Conflictos y Organizaciones.