Este es un espacio que propone reflexiones y debates sobre la inter-retro-conexión sociedad en la Naturaleza y la Naturaleza en la sociedad.

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miércoles, 20 de septiembre de 2023

EN CALI ARDE UN VOLCÁN

 En Cali arde un volcán
 
Por:
Hernando Uribe Castro, PhD
Director Doctorado en Sostenibilidad

 

La fascinación por la historia ambiental reside en que, además de ir tras las huellas del pasado con perspectiva ecológica y ambiental, abre espacio a todas aquellas historias que, narradas por los pobladores, han rondado en el imaginario colectivo como sucesos extraños que se convierten en leyendas y, para las cuales, se construyen explicaciones basadas en un realismo mágico.

Estudiando el fenómeno de la extracción del carbón mineral en la ciudad de Santiago de Cali, encontré en un magazín que circuló en este lugar durante la década de los años setenta del pasado siglo llamado “Despertar Vallecaucano”, una nota que llevaba por título: “En Cali arde un volcán”. La nota relataba el caso de una pequeña mina ardiente que, según los habitantes del lugar, había estado en continuo incendio por más de cincuenta años.

Como soporte de verificación de esta fascinante historia, el Magazín le tomó una fotografía a la mina “La Esneda”, escenario donde ocurrieron los hechos. En la imagen, efectivamente, se observa el humo que se levanta como fumarolas hacia el cielo desde la falda de la montaña.


Fuente: Despertar Vallecaucano No. 12, noviembre – diciembre de 1973

La nota del magazín expuso, entonces, este caso ocurrido en el Corregimiento de Golondrinas, localizado a veinte kilómetros de la ciudad de Cali y habitado, en ese entonces, por aproximadamente unas trecientas personas cuya economía doméstica dependía de su actividad como mineros, como campesinos y como pequeños comerciantes.

Es importante recordar que desde el siglo XIX tanto la madera como el carbón mineral, había sido usados por los pobladores rurales como fuentes de combustión por las familias para las labores del hogar y la preparación de los alimentos. Con la llegada de los vientos de los procesos modernizantes, con el ferrocarril y sus trenes a vapor, el carbón mineral se convirtió en un producto básico de la economía regional y nacional. Lo que tuvo como consecuencia un aumento progresivo en el número de minas construidas, la llegada de migrantes para trabajar como mineros y en el movimiento sobre el territorio para la extracción de carbón mineral. Gentes de todas partes del país se asentaron sobre estas faldas de montañas con sus familias y ranchos. Poco a poco, por el furor del carbón se configuró la denominada “Cuenca del carbón”, que se extendió desde Yumbo en el norte, pasando por la capital vallecaucana y prolongándose hacia el municipio de Jamundí al sur.

Golondrinas como sector rural se caracterizaba en ese entonces por ser un área de importantes laderas y pendientes con viviendas dispersas sobre el paisaje montañoso. En ellas, los mineros con su fuerza física, picos y palas, abrieron profundos socavones para extraer el carbón mineral, el cual, una vez extraído de la mina lo transportaban por más de una hora hasta la ciudad mediante carros que eran jalonados por ellos mismos. La dificultad para el transporte del carbón se debía a que Golondrinas no contaba con línea férrea, ni con locomotora. De ese modo, tanto la extracción como de transporte, se hacía de un modo más rudimentaria y artesanal. Así, el paisaje social y geográfico de la región empezó su increíble transformación al pasar de ser un sector de importantes bosques a zonas despejadas y cada día más pobladas.

En este contexto social se fundó la mina “La Esneda”, que era un yacimiento de aproximadamente unos 10 kilómetros de profundidad y que, por razones para las autoridades desconocidas, sufrió un incendio interno. El origen de esta conflagración no se pudo identificar del todo, dada la profundidad de la mina y la imposibilidad de llegar al núcleo del fuego. Decían los pobladores que no era posible ingresar a la mina por la dificultad que esta representaba para poder respirar. Por lo visto, el incendio en la mina había iniciado desde la década de los años veinte.

Aunque en distintas oportunidades los mineros, autoridades y habitantes del sector trataron de detener el fuego, bien abriendo socavones para sacar el humo o esperando las temporadas de lluvias, este continuaba y nunca se pudo llegar al punto origen de la conflagración. Incluso, pensaron en taponar y derrumbar la mina, pero de inmediato se percataron del increíble riesgo que tal propuesta podría representar, dada la posibilidad de una potencial explosión de la montaña por el gas carbónico concentrado sin poder salir al exterior. Surgió así, la historia popular de la existencia de un volcán sobre las laderas en esta ciudad.

Para los mineros y habitantes de Golondrinas la montaña era una bomba activa, un volcán a punto de explotar. Incluso, se explicaba que, en algunos sectores de la montaña hubo derrumbes de grandes rocas. Dada la imposibilidad de conocer a ciencia cierta la realidad del asunto, emergió la capacidad imaginativa y especuladora de la fantasía de los mineros que llegaron a decir, que la profundidad de la mina, la enmarañada red de caminos y canales, así como la extensión de los túneles podía llegar subterráneamente a los barrios de Cali que se encontraban en la zona plana, tanto al barrio San Nicolás por uno de los brazos, como al barrio Versalles por el otro. Para los mineros Cali estaba asentada sobre una red de ramificaciones de las minas de Golondrinas y sobre un profundo volcán.

En la nota del magazín de 1973, se ofrece el testimonio de un hombre corpulento de 68 años, don Rafael Uribe G, minero de profesión que dijo haber llegado a vivir al corregimiento de Golondrinas cuando tenía 30 años, es decir en 1938 y, anotaba, que, a su llegada en su etapa de juventud, la mina ya ardía.

Las elucidaciones del imaginario social con respecto al origen del incendio al ser tan inciertas, dieron importante espacio para que los campesinos y mineros habitantes del sector crearan las historias más llamativas y con una especie de fascinación. Por ejemplo, algunas de estas historias múltiples, raras y asombrosas fueron:


“Dicen que un trabajador prendió un cigarrillo y lo arrojó a una veta. En ese momento se escuchó un gigante. Entonces los habitantes de la calle del cocodrilo, aquí en Golondrinas, salieron despavoridos. Después dizque se acostumbraron al ruido y la respiración violenta de este volcán. Otras especulaciones culpan del incendio a un rayo. Un día, un minero se metió solo a buscar carbón y se perdió. “Alguien se dio a su búsqueda con antorcha y se quedó allá. Después, dizque encontraron dos hombres muertos. Parece que se asfixiaron, pero según el terror que demostraban sus rostros padecieron lo increíble en su lenta agonía”. (Magazín Despertar Vallecaucano, 1973, p. 14).

A partir de esta historia emergió el mito del Volcán en los cerros de Cali. En el imaginario social de los pobladores de Golondrinas, el día que la mina quede taponada por alguna razón, explotará la mina y con ella, toda la montaña afectando enormemente a la ciudad de Cali. La representación social de la situación exponía toda una catástrofe: “Cali alcanzará a recibir inmensas corrientes de candela y aludes de rocas. Esto es lo que dicen los mineros. Y ellos, a veces, tienen más sentido común que los geólogos” (Magazín Despertar Vallecaucano, 1973, p. 14).

Pasado los años, finalmente, no se supo la realidad de los hechos. Lo cierto es, lo recurrente de estos casos relacionados con los incendios producidos en las minas de carbón. Desde 1956, entidades como el Servicio Geológico Nacional venía estudiando este fenómeno y, fue éste caso el de la mina “La Esneda”, el que condujo a que esta entidad del Estado diseñara estrategias y métodos aplicables para la extinción de incendios subterráneos. Uno de esos manuales claves fue el titulado “Causas de incendio en las minas de carbón “Las Golondrinas” en el departamento del Valle y métodos aplicables a su extinción / Servicio Geológico Nacional (SGNC) publicado en 1956.

Una de las posibles hipótesis barajadas por el Servicio Geológico Nacional de la época con respecto al incendio de Golondrinas en la mina “La Esneda” es que, se cree, fue de origen espontáneo, favorecido por la temperatura externa moderadamente alta, suficiente aire en las grietas y falta de corrientes de aire que hubieran removido el calor. También favoreció la naturaleza quebradiza del carbón que lo expone a la acción del oxígeno.

Hoy en día, aunque para una parte de los habitantes hubo una leyenda sobre la existencia de un volcán en los Farallones de Cali, casi nadie reconoce y conoce el origen de ésta.

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  • Magazín Despertar Vallecaucano No. 12., noviembre - diciembre de 1973.

martes, 19 de julio de 2022

CAÑA, TERRITORIO, DDHH, Y MEDIO AMBIENTE EN EL VALLE DEL CAUCA

CAÑA, TERRITORIO, DDHH, Y MEDIO AMBIENTE EN EL VALLE DEL CAUCA

29 de julio de 2022
9:00 a 12 y 2:00 a 6:00 pm
Auditorio Germán Colmenares
Universidad del Valle


 

lunes, 7 de marzo de 2022

¿COLOMBIA EN LA NUEVA RUTA DE LA SEDA?

 ¿Colombia en la nueva ruta de la seda? 

Por:
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales

Llega a mi memoria un conjunto de recuerdos de mi paso por los estudios de bachillerato cuando en las clases de Ciencias Sociales, la profesora muy apasionaba por los temas históricos, nos explicaba la increíble hazaña detrás de la famosa ruta de la seda en el mundo antiguo. Con mapa colgado en la pared y algunas carteleras hechas con marcador y recortes de revista pegados en cartulina, ella nos explicaba los viajes de Marco Polo y la conexión comercial de la civilización China con Occidente. Mientras tanto, nosotros los estudiantes quedábamos estupefactos tratando de comprender esa representación histórica que ella nos exponía.

Desde ese momento hasta hoy, han pasado varias décadas, y ya no se habla de la ruta de la seda sino de la Nueva Ruta de la Seda, cuyo tramo no se limita a unos espacios continentales sino a toda una red de interconexión que enlaza distintos lugares en todos los continentes del planeta. Algunos denominan este fenómeno como la “Conexión China”, haciendo referencia no solo a esta nueva red global sino al poder que ha logrado consolidar este grande país asiático en la dinámica económica y la política global.

De ella participa una buena parte de los países del mundo, especialmente, aquellos que tienen territorios sobre costas con sus puertos marítimos o estratégicos puertos fluviales. En América Latina, casi todos los países están interesados en pertenecer a esta Conexión China con la firma del Memorándum de Entendimiento; lugares en donde llegan inversionistas chinos, con dinero chino, tecnología china y trabajadores chinos a realizar grandes obras en territorios locales. 

Pero, ¿Qué pasa en Colombia, especialmente con el Valle del Cauca? En nuestro país se han presentado algunas reticencias de políticos y empresarios en abrirse de puertas completas al llamativo modelo tecno-económico del gigante asiático, debido a la injerencia, pero sobre todo dependencia norteamericana. Colombia ha sido históricamente dependiente de la política económica internacional estadounidense, por lo que abrirse sin límite al mercado chino puede traerle problemas. No obstante, desde hace varias décadas, gobiernos colombianos habían logrado realizar convenios con China, tal como se puede observar en la página oficial de la Dirección de Asuntos Jurídicos Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia.[i]

Uno de los acuerdos más recientes, se encuentra disponible también como documento público en la página del Ministerio de Comercio que consiste en un acuerdo bilateral.[ii] Lo interesante de éste último tratado de libre comercio denominado “Acuerdo Bilateral para la Promoción y Protección de Inversiones Entre el gobierno de la República Popular China y el gobierno de la República de Colombia”, es que deja ver, los campos en los que empresarios chinos pueden realizar sus inversiones.

Para los colectivos ambientalistas, uno de los puntos más preocupantes está relacionado con el Artículo 1, punto 1 que toca el tema de las Inversiones, numeral 3 en donde se expresa lo siguiente: “Concesiones otorgadas por ley o un acto administrativo o en virtud de un contrato conforme a la ley, incluyendo concesiones para explorar, cultivar, extraer o explotar recursos naturales.” (Mincomercio).

Es sabido que unos de los efectos más perturbadores de la ampliación de la red de relaciones internacionales de la ruta de la seda son los impactos y efectos ambientales-ecológicos a largo plazo en donde se instalan inversiones chinas, al modo como sucede con otras corporaciones globales sobre territorios latinoamericanos como canadienses, europeos o norteamericanos. Presencia internacional que producen conflictos ambientales a gran escala con comunidades y pueblos ancestrales del territorio nacional.

No olvidemos que Colombia está reportado en el Atlas EJOLT como uno de los países que más posee conflictos ambientales en todo el mundo, debido a los efectos de las políticas económicas neoliberales dinamizadas por agentes del capital y sobre todo por el modelo de gobierno corporativo que se asentó en la burocracia colombiana.[iii] Problemáticas y conflictos ambientales por extractivismos de minerales, deforestación, construcción de vías, hidroeléctricas, ampliación de la fronteras ganadera y de monocultivos, entre otros.

Es interesante el modo de proceder en la política inversionista China con respecto a los otros países considerados como nodos estratégicos de su ruta comercial. Primero los alistamientos y encuentros entre agentes de gobierno de parte y parte; luego las donaciones que solicitan determinados gobiernos al gobierno Chino; la concesión de estas donaciones que pueden ser varias en el tiempo, como sucede con el caso colombiano; después, la llegada de los inversionistas chinos con unos esquemas de negocio que los benefician enteramente; actos de corrupción con compra con dinero y prebendas a políticos y funcionarios encargados de autorizar el ingreso de inversionistas para agilizar, aprobar y legitimar estos convenios mediante la voz oficial de representantes del Estado, y cuyo argumento expresa los beneficios que traen estos acuerdos para todos los ciudadanos del país; luego la implementación y construcción de las obras, con efectos nocivos sobre comunidades, pueblos y ecosistemas; y finalmente, el control de gigante asiático sobre las dinámicas económicas, políticas y sociales del país donde se establece la inversión.

Una muestra de esto se tiene en la página del Ministerio de Relaciones que ya se referenció, y en donde se encuentran documentos oficiales y públicos como los convenios de Cooperación del 9 de mayo de 2011 y del 26 de noviembre 2013, en donde el gobierno Chino aprobó por solicitud del gobierno colombiano con donaciones por 20.000.000 y 50.000.000 de Yuanes de Renminbi respectivamente.[iv]

Los gremios colombianos y grupos políticos ven con buenos ojos estas formas de negociación. Por ejemplo, Asocaña, el gremio azucarero, expresa que: “Afortunadamente desde mayo de 2020 se dio una recuperación de los precios internacionales del azúcar y hoy estamos en niveles de precios previos a la crisis de la pandemia, similares a los de 2017. La fuerte demanda de azúcar desde China, el aumento de los precios del petróleo y la dependencia del mercado internacional de la oferta de Brasil y de India apoyaron los precios.”[v]

En cuanto a los empresarios del carbón, acompañados por entes como Analdex, consideran como estratégico la apertura de negocios con China, sobre todo cuando el carbón es uno de los minerales principales de la industria asiática, pero sobre todo por la apertura de los nuevos mercados en campos como la producción de autos eléctricos. Según datos de Analdex, la producción de carbón en 2021 tuvo como principal destino: Turquía (6.044,6 PMMTN), seguido por Chile (3.002,5) y luego por China (2.639,7 PMMTN[vi]).[vii]

En la visita más reciente del actual gobierno colombiano a la China en 2019, se establecieron varios de los nuevos convenios firmados entre las partes, en temas como: la cooperación económica y técnica; Acuerdos en materia sanitaria para productos colombianos; Planes de trabajo conjunto en materia de educación y cultura; Instrumentos para la promoción y financiamiento de exportaciones e inversiones; Acuerdos de cooperación en materia de infraestructura, transporte y comercio electrónico; El Tratado sobre el Traslado de Personas Condenadas; Acta de Donación Justicia; Canje de Notas Paneles Solares DPS; Canje de Notas Donación Computadores Educación; Plan de Trabajo Educativo 2019-2022; Memorando de Entendimiento sobre Cooperación en Comercio Electrónico; Instrumento entre ProColombia y Sinosure; Instrumento entre Bancóldex y Sinosure; Cierre Financiero MAR2; Programa Ejecutivo de Cooperación Cultural[viii]

En el caso concreto del Valle del Cauca, desde el 2016, y luego de una reunión de un comité de empresarios y políticos chinos con la gobernación de este departamento, se anunció con beneplácito que: “Las puertas del Valle del Cauca quedaron abiertas a la inversión China […] proyectos como el complejo de actividades económicas en Buenaventura y posibilidades de cooperación en el agro, infraestructura y telecomunicaciones”[ix]

Mientras el mundo político y sectores de los gremios económicos ven con maravillosos ojos la posibilidad de estos acuerdos, diferentes medios internacionales como la BBC y DW, están analizando los efectos de la dinámica comercial China sobre sus países socios. En reportaje la BBC expresa que: “«Las empresas chinas quieren los puertos con la idea de dominar toda la cadena de suministros" y así no depender logísticamente de otras compañías», «La influencia económica te da poder para tener más influencia política y luego usas esa influencia política para conseguir más ventajas económicas. Es un ciclo.» «El control de los puertos es parte de una guerra económica y estratégica en la que China usa su poder para conseguir más mercados y ponerle presión a la competencia.»[x] Por su parte Razón Publica en publicación del 9 de marzo de 2020, llamaba la atención en cuanto que  “Los chinos compraron una mina de oro, construirán el metro de Bogotá e invierten millones en comunicaciones y tecnología. Ahora se prepara un acuerdo que podría incomodar a Washington”.[xi]

DW dedicó dos interesantes documentales sobre la Nueva Ruta de la Seda, donde muestran el proceder del gobierno Chino y su esquema de negociación en políticas comerciales con sus países “socios”, lo que implica unas alertas a la sociedad civil y comunidades de los diferentes países en donde se abre paso la nueva vesrión de la Ruta de la Seda, con todo el hormigón, el acero, las autopistas, las vías férreas, los puertos que cortan y atraviesan bosques, selvas, desiertos, glaciares, montañas; que afectan a poblaciones locales con sus culturas y posibilidades de vida laboral y social.[xii] Los intereses de los inversionistas es abrir canales intercontinentales de vías, puertos y aeropuertos de gran fluidez y vértigo para transportar sus mercancías y flujos de capital desde el centro de producción la china. mercancías que fluyen por modernas vías de comunicación con la más alta tecnología.

Por lo visto y a nuestro entender, a los problemas socioambientales estructurales ya existentes en el Colombia, se vienen a sumar otros también estructurales, y que están relacionados con la fuerte injerencia China. Forbes lo está anunciando ya: “China ya es el mayor inversionista de Asia en Colombia. Así lo concluye un análisis de la agencia estatal ProColombia, en el que se evidencia que entre 2018 y 2021 han llegado 38 proyectos por más de US$2.048 millones a Antioquia, Bolívar, Meta, Valle del Cauca y Bogotá.”[xiii] Algunas de estas iniciativas se pueden observar en la página de ProColombia.[xiv] Se plantea que proyectos como los Tribugá, Mar2, entre otros están en la mira de los inversionistas asiáticos. Puertos que se construirán en regiones altamente biodiversos que conectarán con nuevas rutas hacia las principales ciudades colombianas.

A pesar de este escenario, pareciera que para la sociedad colombiana, la injerencia China en nuestro país no es tema de interés o preocupación. Incluso en las universidades estos temas parecen no cobrar, por el momento, mayor importancia, como efectivamente sucede con universidades en otros países como Brasil. La intervención comercial tanto de la Unión Europea como Norteamericana (canadiense y estadounidense) aún eclipsa el destacado papel que día a día gana el gigante asiático.

Nos quedan preguntas y por ahora solo propongo tres: ¿Qué sucederá con los ecosistemas estratégicos colombianos frente a los intereses inversionistas de este nuevo actor comercial? ¿Qué nuevos conflictos emergerán a raíz de la construcción de nuevos puertos, ampliación de zonas comerciales, turísticas y vías sobre territorios de biodiversidad que son apetecidos por los inversionistas del gigante asiático? ¿Por qué este fenómeno parece no llamar la atención de los académicos y estudiosos de la economía, la política y el ambiente en Colombia?

La alerta es que no se puede perder de vista aquel fragmento delAcuerdo bilateral para la promoción y protección de inversiones entre el gobierno de la República Popular China y el gobierno de la República de Colombia”, que expresa: “Concesiones otorgadas por ley o un acto administrativo o en virtud de un contrato conforme a la ley, incluyendo concesiones para explotar, cultivar, extraer o explotar recursos naturales.” (Mincomercio).



[i] Ministerio de Relaciones Exteriores. Dirección de Asuntos Jurídicos Internacionales. http://apw.cancilleria.gov.co/tratados/SitePages/BuscadorTratados.aspx?Estado=232&Tipo=B
[ii] Mincomercio. Bilateral agreement for the promotion and protection of investments between the. En línea: https://www.tlc.gov.co/getattachment/acuerdos/a-internacional-de-inversion/contenido/acuerdos-internacionales-de-inversion-suscritos/china/texto-final-del-acuerdo/texto-final-china.pdf.aspx
 [iii] Ejolt. Colombia: https://ejatlas.org/country/colombia
[iv] Ministerio de Relaciones Exteriores. Dirección de Asuntos Jurídicos Internacionales. http://apw.cancilleria.gov.co/tratados/SitePages/BuscadorTratados.aspx?Estado=232&Tipo=B
[v] Asocaña. (2021). Informe anual 2020-2021. Asociación de Cultivadores de la Caña de Azúcar, Colombia, p. 5
[vi] PMMTN: peso miles de millones toneladas Netas.
[vii] Analdex. (2021). Informe exportaciones y cotización de carbón. Dirección de Asuntos Económicos. En línea:  https://www.analdex.org/2021/08/30/informe-exportaciones-y-cotizacion-de-carbon/
[viii] La República. (2019). El aguacate hass colombiano se podrá exportar a China. https://www.youtube.com/watch?v=i30ECyQkS0g&t=61s
[ix] Gobernación del Valle del Cauca. (2016). Gobierno del Valle abrió las puertas a la inversión China. Publicado el 24 de febrero de 2016. En línea: https://www.valledelcauca.gov.co/publicaciones/32362/gobierno_del_valle_abrio_las_puertas_a_la_inversion_china/
[x] BBC. (2021) La estratégica red de puertos que China controla en el mundo y cómo está avanzando en América Latina. Publicado el 15 de octubre de 2021. En línea: https://www.bbc.com/mundo/noticias-58849114#:~:text=Su%20estrategia%20m%C3%A1s%20amplia%2C%20dice,depender%20log%C3%ADsticamente%20de%20otras%20compa%C3%B1%C3%ADas.
[xi] Razón Pública. (2020). La gran apuesta de China en Colombia. publicado el 9 de marzo de 2021. En línea: https://razonpublica.com/la-gran-apuesta-china-colombia/
[xii] Estos documental de la DW se titulan: La nueva Ruta de la Seda, Parte: De China a Pakistán | DW Documental” https://www.youtube.com/watch?v=l322kC4NJ_Q y “La nueva Ruta de la Seda, Parte 2: De Kirguistán a Alemania | DW Documental” en línea: https://www.youtube.com/watch?v=QYyVjhAU9V4 
[xiii] Forbes (2022). China se posiciona como el mayor inversionista de Asia en Colombia. Publicado el 24 de febrero de 2022. https://forbes.co/2022/02/24/negocios/china-se-posiciona-como-el-mayor-inversionista-de-asia-en-colombia/
[xiv] ProColombia: https://procolombia.co/search?s=china#gsc.tab=0&gsc.q=china&gsc.page=1

 

 

martes, 8 de junio de 2021

COMPONENTE DEL ORDEN SOCIAL MODERNO VS. ORGANIZACIÓN ECOLÓGICA

COMPONENTE DEL ORDEN SOCIAL MODERNO
VS.
ORGANIZACIÓN ECOLÓGICA

Por:
Hernando Uribe Castro 

Componente del orden social moderno vs. organización ecológica. Autor: Hernando Uribe Castro

Link de Descarga: https://editorial.uao.edu.co/cuadernos-del-doctorado-2-doctorado-en-regiones-sostenibles-interes-general.html
 

miércoles, 19 de mayo de 2021

CAMPESINOS DE LOS ANDES CAUCANOS: ENTRE «DESCAMPESINIZACIÓN» Y «RECAMPESINIZACIÓN» EN EL ROBLE, TIMBIO

 CAMPESINOS DE LOS ANDES CAUCANOS:
ENTRE «DESCAMPESINIZACIÓN» Y «RECAMPESINIZACIÓN» EN EL ROBLE, TIMBIO


Por:
Hernando Uribe Castro y Luis Hernando Hidalgo Gutiérrez

Portada del libro "Campesinos de los Andes Caucanos: entre "descampesinización" y recampesinización" en El Roble, Timbío. Autores: Hernando Uribe Castro y Luis Hernando Hidalgo Gutiérrez.

Estamos ante una obra publicada por el Programa Editorial de la Universidad Autónoma de Occidente en Cali (Colombia), que se centró en comprender, describir y explicar la transformación social que enfrenta una comunidad rural campesina que habita en el sector El Roble (Vereda Barro Blanco), del Municipio de Timbío en el Departamento del Cauca en Colombia. Territorio que se localiza sobre las montañas de los Andes colombianos. El Roble se encuentra localizado a veinte minutos de la histórica ciudad de Popayán, y cuya actividad productiva principal ha estado arraigada al cultivo del café.
 
Enfrentan los habitantes de éste sector un proceso «descampesinización». Pero esta «descampesinización» no significa la muerte o extinción total de la comunidad. Más bien significa un proceso de cambio y transformación sociocultural, donde los valores y las prácticas campesinas, poco a poco se han venido modificando por los efectos de la incursión de la modernidad y de algunos factores como la migración, el cambio generacional, el ingreso de la tecnología y la incorporación de algunos rasgos de los estilos de la vida urbana.
 
Una comunidad arraigada en la cultura cafetera caucana entendida no solo como medio de sobrevivencia, sino también de identidad colectiva. Las familias que habitan en El Roble evidencian cambios en las tradiciones culturales, en la configuración del territorio, en los estilos de vida en los hogares, en la forma como se hace la práctica productiva del café y en la propiedad de la tierra.


jueves, 9 de julio de 2020

LA URGENTE NECESIDAD DE TRANSFORMARNOS


La urgente necesidad de transformarnos

Por
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales


Hernando Uribe Castro

La Organización de Naciones Unidas ha dado a conocer en los últimos meses varios datos interesantes, y altamente preocupantes, que ponen en evidencia cómo el rumbo hacia la extinción de la vida en el planeta sigue su curso. 

Los gobiernos no han tomado las medidas y los controles necesarios y contundentes para detener esta destrucción sistemática y continua de la naturaleza. Pareciera como si estuvieran no solo incentivando las actividades extractivas en los territorios locales, sino también las prácticas deforestadoras de selvas y bosques para transformarlos en zonas para ganadería extensiva, monocultivos agrícolas y comercio global de la biodiversidad. Su falta de acción por detener este daño manifiesta el desinterés por la vida, y la continuidad en la implementación de unas política del negocio económico, del flujo y la concentración del capital y la dominación.

Al mismo tiempo, gran parte de los habitantes en las ciudades -encantados por la magia de la modernidad y la racionalidad instrumental ´tecno-económica-informacional´-, continúan su vida cotidiana realizándola bajo comportamientos insustentables: pobres en entendimiento ambiental que se niegan a la reflexión; increíblemente egoístas, reducidos al economicismo y que se abren de puerta entera al consumismo agigantado y poco autocrítico de su estilo de vida. Según la ONU:

“En abril de 2020, la concentración promedio de CO2 en la atmósfera fue de 416,21 partes por millón (ppm), la más alta desde que comenzaron las mediciones en Hawái en 1958. Además, registros de hielo indican que dichos niveles son los más altos de los últimos 800.000 años […] Si bien es cierto que el tráfico vehicular y aéreo, así como la actividad industrial, se han reducido drásticamente en la mayoría de las partes del mundo desde enero de 2020, este no es el caso con nuestro suministro de electricidad: el 64% de la combinación global de energía eléctrica proviene de los combustibles fósiles (carbón 38%, gas 23%, petróleo 3%), según el informe Perspectivas de la energía en el mundo 2019 de la Agencia Internacional de Energía. Los sistemas de calefacción han seguido funcionando como antes de la COVID-19. Ninguno de los asuntos clave ha cambiado (como la transición hacia las energías renovables, el transporte público o la deforestación). Los incendios forestales, que han aumentado en probabilidad y gravedad debido al cambio climático, continúan afectando áreas de Brasil, Honduras, Myanmar, Tailandia y Venezuela, y cada uno de esos fuegos emite grandes cantidades de CO2 adicionales”[1] A la par con ésta realidad, sucede también que: “Con casi 100 millones de personas más que van cayendo en la pobreza extrema en 2020, 1.400 millones de niños afectados por el cierre de escuelas, y más de 400.000 muertes confirmadas por COVID-19 a principios de junio”[2] (2020, p. 3).

Lo anterior permite evidenciar que la modernidad y su orden ´tecno-económico hegemónico dominante´, como lo enuncia Leff[3], han sido nocivas tanto para la dinámica natural del planeta, como para la mayor parte de la especie humana y las demás especies con quienes compartimos este sistema de vida en la Tierra. Del que solo un grupo muy reducido, selecto, se ha beneficiado de ello y continúa haciéndolo. Este grupo buscará por todos los medios de proseguir aplicando la anestesia colectiva y global, el entretenimiento fútil, el desencantamiento por el pensar y la proliferación de la vida de las formas banales y encantadas.

Como especie, estamos enfrentando, al mismo tiempo, en todos los lugares y con efectos similares, la insostenibilidad del modelo social, político y económico que hemos conocido y que nos ha sido impuesto. Pareciera como si, un hechizo poderoso atrapara y arropara, porque pocos -dominados por el miedo y el pánico-, se han alterado e interesado por sacudirse de ello para tratar de despertar de este largo letargo de conjuro, dominación y control, que ha hecho de los corazones humanos de muchas gentes, órganos biológicos pesados, duros, insensibles y blindados, que como rocas impiden el fluir y el discurrir por la sangre de la emoción, el amor y el respeto. Seres que no desean y no tienen el interés de darse el tiempo por comprender qué sucede en este transcurrir por la senda de la destrucción.

Vidas que transitan por oscuridad, a pesar de toda la luz poderosa del sol, la luna y los cúmulos estelares que ingresan cada día y con más fuerza a este maravilloso planeta, y que invitan a un despertar, a una reconexión con nuestras raíces naturales y ecosistémicas. Una luz que invita y estimula a incorporar nuevos pensamientos, sensaciones y emociones por la vida y para el fortalecimiento de nuestras conciencias. Una luz que pone antes nuestros ojos y que nos permite observar a todo momento la complejidad y belleza de todo un sistema planetario interconectado, donde el brillo de los seres, el agua, el aire, las plantas y los animales se conjugan como un todo, como un sistema. Una red de vida, interrelacional, multiestacalar y multidimensional. Vidas incluso invisibles a nuestros receptores biológicos, pero que por el hecho de no verles ni escucharles, no significa que no existan. El sistema viviente planetario nos invita a una apertura de la mente, del cuerpo y de la energía, hacia la comprensión y la emoción como un todo inter-retro-conectado.

Este despertar, ahora e inmediato, es una necesidad para transformar esta pesada realidad humana que ciega nuestro entendimiento y que afecta el corazón, los sentidos y las emociones, y que nos conduce a los cavernas más oscuras en nuestra existencia. El juego de luces estelares y cósmicas, así como las propias luces que están dentro de cada uno de los seres humanos, deben activarse para que nuestras conciencias y nuestros pensamientos activen otra realidad ambiental y ecológica. Respetuosa con la vida, amorosa de la verdad y la paz. Somos parte de este complejo entramado de vida que nos observa, que nos da el ejemplo de cómo vivir en las condiciones de vida que impone éste planeta. Unas condiciones que tienen sus límites físicos, biológicos, ecológicos, sociales (económicos y culturales). Una conciencia que transita hacia el encuentro colectivo, no solo con nuestros hermanos humanos, sino con todos los demás seres de este sistema viviente planetario y extraplanetario. Un encuentro que manifiesta la unión, la verdad y el amor en los territorios planetarios.





[1] ONU. (2020). El mundo registra concentración record de dióxido de carbono a pesar de la Covid 19. En Línea: https://www.unenvironment.org/es/noticias-y-reportajes/reportajes/el-mundo-registra-concentracion-record-de-dioxido-de-carbono-pesar
[2] PNUD. (2020). Más allá de la recuperación: con miras a 2030. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo. p. 3.
[3] Leff, E. (2019). Ecología política. De la deconstrucción del capital a la territorialización de la vida. México: Siglo XXI Editores.

miércoles, 29 de enero de 2020

LAS INTERVENCIONES POLÍTICAS DE LAS CIENCIAS AMBIENTALES


Las intervenciones políticas de las ciencias ambientales[1]

Por
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
Director Doctorado en Regiones Sostenibles

El campo ambiental puede definirse como un espacio social de luchas y confrontaciones entre distintos tipos de agentes de Estado, corporativos y sociales que desde sus lugares, posiciones y jerarquías perciben, comprenden y actúan según sus visiones e intereses frente a los bienes existentes en la naturaleza.

Estos diversos intereses no solo se ubican en una dimensión económica sino también en una dimensión ética y política. Por tanto, las ciencias ambientales como uno de los componentes destacados del campo ambiental, es un espacio de formación académica e investigativa que está inserto tanto en el mundo científico como en el mundo de la sociedad ‒y sobre todo cuando su objeto de estudio y de investigación orbitan en la comprensión y entendimiento de las relaciones de inter-retro-conexión entre los grupos humanos y los ecosistemas‒ no puede quedar al margen de los verdaderos debates y discusiones que se producen en la sociedad con respecto a la dimensión ambiental de la existencia.

Unas ciencias ambientales distantes de la realidad social ‒desinteresadas, desconectadas y con expresiones de desidia ante un mundo que está siendo destruido ecosistémicamente por otros agentes interesados en sacar renta, provecho económico de los bienes existentes en la naturaleza‒, serán unas ciencias ambientales orientadas al fracaso.

Las ciencias ambientales no pueden ser de escritorio y de oficina. Por tanto, como estudiantes, profesores, egresados, y, en general, como una comunidad académica altamente “ambientalizada”, pensante y reflexiva, tenemos la obligación de integrarnos y con nuestras palabras ofrecer una visión crítica y propositiva que confronten aquellos poderes, decisiones, burocracias y tecnocracias que atentan con sus políticas contra la vida de los ecosistemas y la de todos sus bienes. Esa es la lucha que se produce en el campo ambiental.

Nuestra posición y nuestras posturas como autoridad científica que posee el criterio para plantear y dar verdaderos debates con respecto a la defensa, el cuidado y la protección son importantes y necesarios. Tenemos la eficacia de la argumentación y de la prueba científica pero también de la eficiencia del poder simbólico para influir decisivamente e incentivar un respeto y promover la dignidad por la trama de la vida. Las ciencias ambientales aportan en este sentido a la construcción de un “habitus ambiental”. Se requiere de unas ciencias ambientales que dialoguen con el mundo, con los agentes comunitarios y organizativos, con los movimientos políticos y sociales.

Quedarse callados y dormitar en los silencios profundos ‒siendo agentes que piensan y reflexionan sobre los efectos producen en la naturaleza los eventos como la gran minería, el monocultivo, la injusticia ambiental, la destrucción del bosque, del agua, del aire, de la biodiversidad, la nefasta actuación de la burocracia extractiva y destructora‒, es un acto de alta y significativa desidia e irresponsabilidad.

Especialmente cuando nuestras palabras, autorizadas por la ciencia y nutriéndose de esta fuente, y en nuestros actos investigativos (que son actos científicos y políticos), contamos con los dispositivos, los recursos argumentativos y demostrativos, para combatir el reduccionismo y la desproporción del interés económico que en función de la extracción a gran velocidad quiere extraer riqueza y acumular capital, y por ese camino, exterminar la vida en el planeta.

Incluso, quedarse callado para denunciar lo que está sucediendo en términos de la ciencia ambiental, aun conociendo y reconociendo los efectos nocivos y perversos de las políticas, de las acciones de Estado y de las consecuencias de las actividades empresariales y corporativas que afectan directa e indirectamente los ecosistemas, nos convierte en cómplices de esta destrucción.

Se debe tener la fuerza de la palabra y de la prueba científica para movilizar los movimientos sociales, en los escenarios de debate y en los espacios en donde se toman las decisiones a favor o en contra de la defensa de los bienes de la naturaleza para producir un efecto en aquellos que tienen la opción de transformar y cambiar el rumbo de esas políticas y decisiones destructivas, esta es parte de nuestra tarea, es nuestra lucha y más aún, es una obligación.  Se crea entonces, la imperiosa necesidad de pensar y de actuar.

No es posible congelarse en la urna de cristal ni refugiarse en las fronteras rígidas de la “ciudad sabia” viendo desde la distancia cómo se destruye el mundo, la casa común, toda la existencia. Entre nuestras ideas, reflexiones, propuestas, investigaciones, posiblemente pueden encontrarse las posibles respuestas, e incluso, las posibles soluciones por una sociedad distinta y un buen vivir planetario.




[1] Esta reflexión hace parte del libro de Uribe Castro, Hernando (2018). “Sobre el campo ambiental”. En: Cuadernos del Doctorado No. 1, Universidad Autónoma de Occidente, pp. 133-135.  

martes, 3 de diciembre de 2019

ÉTICA-ESTÉTICA Y AMBIENTE-SOSTENIBILIDAD


ÉTICA-ESTÉTICA Y AMBIENTE-SOSTENIBILIDAD:
Reflexiones y estudios de caso

Por:
PhD. Hernando Uribe Castro
Director Doctorado en Regiones Sostenibles


Ética-Estética y Ambiente-Sostenibillidad: reflexiones y estudios de caso
Hernando Uribe Castro, Rodrigo Ocampo Eivar Vargas, Renata Moreno y Germán Ayala.
Tengo el gusto de presentar a todos ustedes mi nuevo libro titulado “Ética-estética y ambiente-sostenibilidad: reflexiones y estudios de caso” publicado por el Programa Editorial de la Universidad Autónoma de Occidente y en el que participan colegas profesores y estudiantes de dos doctorados: "Doctorado en Regiones Sostenibles" de la Universidad Autónoma de Occidente y "Doctorado en Educación y Cultura Ambiental" de la Universidad Surcolombiana. 

Esta obra compila un conjunto de escritos relacionados con el ambiente, el ecologismo, la filosofía ambiental, las epistemologías del Sur y los conflictos ambientales, con el ánimo de provocar el debate, el diálogo, el disenso, el consenso y el encuentro con aquellas personas interesadas en los temas relacionados con el sistema viviente, con el papel que desempeña la humanidad en la vida planetaria y las tensiones y los conflictos resultado de ello.

Para el Instituto de Estudios para la Sostenibilidad y el Doctorado en Regiones Sostenibles es un placer compartir con todos ustedes -académicos, intelectuales, estudiantes, organizaciones sociales, tomadores de decisión política, entre otros públicos-, esta importante obra.

Link de books.google:

lunes, 4 de febrero de 2019

NATURALEZA, AMBIENTE Y GOBIERNO


Naturaleza, ambiente y gobierno

Por: Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
Director Instituto de Estudios para la Sostenibilidad

En reciente reunión convocada por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) en el Salón Gobernadores del edificio de la Gobernación del Valle del Cauca para socializar las bases del Plan Nacional de Desarrollo, el expositor del DNP inició su intervención abordando el tema de cómo llevar a Colombia hacia la senda del desarrollo y la globalización. No habían pasado cuatro minutos cuando pronunció la siguiente frase: “el medio ambiente no puede convertirse en un obstáculo para el desarrollo”.

Si al escuchar los primeros planteamientos sobre el desarrollo, ya sentía extrema preocupación, esta última frase pronunciada por el expositor me produjo una increíble consternación. Me pregunté de inmediato ¿Cómo es posible que ante todas las evidencias que se tienen frente a los efectos del cambio climático, la grave crisis ambiental, los acuerdos logrados en París y los esfuerzos de millones de personas en todo el mundo por mantener un planeta vivo, gobiernos actuales como el de Colombia, continúen con posturas tan irresponsables y malintencionadas con la naturaleza?

Al darle vueltas y vueltas a lo dicho por el ponente del DNP “el medio ambiente no puede convertirse en un obstáculo para el desarrollo”, de inmediato vinieron a mi mente las palabras escritas por la profesora Noguera en el primer capítulo del libro titulado “Pensamiento ambiental en la era planetaria. Biopoder, bioética y biodiversidad”, que expresan lo siguiente:

“Los discursos geopolíticos y biopolíticos de la mundialización y la globalización ha conformado ejércitos de sujetos tecnológicamente homogenizados bajo un modelo único de habitar la tierra. Esto ha facilitado formas hegemónicas de dominación en las cuales los sujetos, uniformados y uniformantes, declaran la guerra a la tierra para fines estrictamente productivos. Inspirada en la globalización de la tierra – en el aplanamiento de sus pliegues, repliegues y despliegues; en el aislamiento de sus estrías y el ocultamiento de sus mutaciones permanentes -, […] me pregunto cómo la globalización niega lo planetaria. Un delirio fáustico, emergente de la creencia según la cual el sujeto trascendental está por encima de las diferencias mundovitales, produce dos acontecimientos terribles para la vida en el planeta: el desarrollo y la guerra, hermanos gemelos e inseparables”[1]

Sin duda alguna, la reflexión de la profesora Noguera es clara y acertada. Así como preocupante, desacertada y peligrosa es la frase pronunciada por el agente del DNP para los ecosistemas, las comunidades y el sistema de vida territorial y planetario. La política de los actuales gobiernos que han llegado al poder en diferentes países del mundo -como Estados Unidos, Argentina, Brasil, Colombia, entre otros-, es desafiante y arrogante con la naturaleza. Políticas que reducen la diversidad y exuberancia de la vida planetaria a términos productivos y de rentabilidad económica. Y una tendencia a considerar el desarrollo como crecimiento económico a ultranza.

Desde la racionalidad de los agentes del Estado, así como de los agentes corporativos, se establece que no se puede dejar nada por fuera de la ecuación económica de la rentabilidad, ni mucho menos del cálculo racional. Consideran que esta ecuación es la esencia de la vida y de todo lo que en ella existe. Un reduccionismo que convierte cada uno de los componentes y elementos de los hábitats en materia prima del sistema. Bourdieu lo indicaba claramente cuando expresaba que: “Hoy nos quieren hacer creer que es el mundo económico y social el que puede resolverse con ecuaciones”[2]. Nosotros incluiríamos además del mundo económico y social, la dimensión del sistema planetario ecológico y ambiental en la frase del sociólogo francés.

Es muy perturbador pensar que no existirá bajo estos gobiernos ninguna garantía de que los parques nacionales naturales, santuarios de flora y fauna, espacios de reserva natural y ecosistemas estratégicos terminen convertidos en nichos productivos para la economía global e incorporados como centros fructíferos de la cuantificación moderna capitalista. Lugares que por muchos años han sido protegidos, defendidos y conservados como resultado de la lucha de las comunidades ancestrales, grupos y movimientos ambientales, así como por múltiples actores que valoran la importancia de la naturaleza y que son sensibles a la crisis ambiental y ecológica.

De hecho, desde hace algunos años, se ha tratado de incorporar estos espacios a las lógicas de la productividad del capital, tratando de desmontar normatividad existente, vulnerándola o justificando el cambio de su marco legal. Ha sucedido con el Parque Tayrona para la explotación del turismo global, la megaminería que amenaza constantemente el Páramo de Santurbán en donde existen aproximadamente 457 especies de plantas vasculares, helechos y afines, y 293 especies de fauna vertebrada[3].

El concepto que están utilizando, que han apropiado y que han adaptado estos agentes para llevar a cabo sus planes, programas y proyectos, así como para justificar la transición de estos lugares a espacios altamente productivos es el de “servicios ecosistémicos”. Y como lo explicaba el agente del DNP, estos nichos no pueden convertirse en un obstáculo para impulsar e implementar las políticas de desarrollo de la nación que “tanto necesita”, sino que sus servicios ecosistémicos pueden ser aprovechados para la explotación de materia prima y la economía nacional. Se entiende que bajo esta lógica capitalista, los ecosistemas estratégicos serán incluidos en los proyectos neo-extractivistas como paquete importante de los planes de desarrollos para producir y reproducir ingresos y mejores indicadores para el PIB nacional.

Para estos gobiernos, todo es posible de ser explotado. No contiene esta mentalidad principios éticos sustentables, o de la ética de la responsabilidad o del principio de precaución. La lógica, la ética y los principios que prevalecen, son los principios de la ganancia económica, del uso de materias primas y de la explotación incesante para “mejorar la economía del país”. Todo ello movilizado además con prácticas ilegítimas, irregulares y éticamente incorrectas que se realizan en los espacios de la institucionalidad tanto pública como privada. Detrás de todo ello está el beneficio propio y no el bien común. De hecho, estas prácticas se llevan a cabo con un despliegue y entramado de “rarezas” y “enmarañamiento” que son capaces de violentar los marcos legales y normativos, pasar por encima de la justicia y despojarse de toda culpabilidad. Todo ello conlleva a lo que Gudynas ha denominado “usos ilegítimos de posiciones de poder”[4].

Ante este escenario, se prevé una intensificación de los conflictos ambientales en Colombia. Desarrollo y guerra se combinan para producir efectos perturbadores. Así como una situación de extrema gravedad, riesgo y peligro para líderes comunitarios y defensores de derechos humanos y del ambiente. Tan preocupante es esta situación que, agentes de la ONU, especialmente el representante del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en Colombia, ha instado al presidente actual de responder con urgencia ante el incremento de asesinatos de líderes sociales[5].

Tiempos difíciles son los que se vienen con estos anuncios directos del gobierno nacional sobre el manejo que se le dará a la política ambiental y, los planes de desarrollo. Una gran proporción de la sociedad colombiana continúa anestesiada, adormecida, silenciada y entretenida. Otra porción importante está atenta, movilizando opinión a través de medios tradicionales, alternativos o redes sociales. Las Universidades cumplen un papel central en este escenario de alta tensión, como espacios desde donde se movilice la reflexión, el conocimiento y el diálogo para encontrar salidas.



Febrero 4 de 2019


[1] Noguera de Echeverri, Ana Patricia. (2018). Pensamiento ambiental en la era planetaria. Biopoder, bioética y biodiversidad. Una interpretación de los desafíos simbólico-bióticos en la aldea global. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. p. 9.
[2] Bourdieu, Pierre. (2002). Pensamiento y acción. Buenos Aires: Libros del Zorzal. p. 30.
[3] Corporación Autónoma Regional Para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga.
[4] Gudynas, Eduardo. (2018). Extractivismos y corrupción. Anatomía de una íntima relación. Bogotá: Ediciones desde abajo.
[5] Desde Abajo. (2019). “ONU pide a Iván Duque que responda a los asesinatos de líderes sociales. Enero 14 de 2019.