Este es un espacio que propone reflexiones y debates sobre la inter-retro-conexión sociedad en la Naturaleza y la Naturaleza en la sociedad.

Hernando Uribe Castro, derechos reservados. Citar la fuente. Plantilla Simple. Imágenes de la plantilla degaffera. Tecnología de Blogger.


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lunes, 15 de julio de 2024

REXISTENCIA DE COMUNIDADES AFRODESCENDIENTES NORTECAUCANAS

 REXISTENCIA DE COMUNIDADES AFRODESCENDIENTES NORTECAUCANAS

Por:

Hernando Uribe Castro, PhD.


El norte del departamento del Cauca, localizado sobre este valle geográfico en Colombia, ha sido espacio de luchas sociales entre grupos de unas élites burguesas blancas, racistas y clasistas, o como se les denomina “amo-descendientes”, interesadas en impulsar sobre esta subregión el capitalismo agrario, contra unas comunidades descendientes de personas esclavizadas y pueblos indígenas que han experimentado desde mediados del siglo XIX los efectos del despojo de la tierra y del territorio que heredaron ancestralmente. En estas confrontaciones está presente el interés por la tierra y el control del territorio como un hecho social que es una constante no solo en la historia de esta subregión sino en la historia general de Colombia.

martes, 27 de septiembre de 2022

TRAILER LA FINCA DE BETSABÉ


Investigación-Creación
Universidad Autónoma de Occidente 


                                                TRAILER LA FINCA DE BETSABÉ


Betsabé es una mujer de 97 años quien aún conserva su tierra, una finca tradicional en el norte del Cauca. Cuenta la historia de su vida, que es la historia de los descendientes de africanos esclavizados. ha visto la lucha por la libertad, por la tierra, por la dignidad y por la autonomía.

Luchas por la tierra en el Norte del Cauca, Colombia.


viernes, 2 de julio de 2021

ODA AL JARDÍN DE MI CASA

Oda al jardín de mi casa
 
Por:
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
 

He tenido la posibilidad de hacerme a una pequeña propiedad con una zona verde que estoy transformando en un hermoso jardín. Espacio que a nuestra llegada contaba con algunas plantas como el maní forrajero, una palma de banano y dos pinos. Todo ello sobre un tapiz verde de hierba que había crecido sin control y cuya altura había alcanzado algunos importantes centímetros.

Cuando por primera vez vi esta casa con este espacio verde, pensé que no solo éste sería mi lugar de vida, -aquella que aparecía en tantos sueños-, sino que lo primero que haría cuando fuera mía, sería transformar este espacio verde en un bello jardín. Efectivamente, todo se dio para que la comprara y una vez instalado inicié la transmutación de esta porción de edén al que denominé: “Rincón del Silencio”.

Ingresar al jardín implicaba abrirse en medio de un matorral en donde cada pisada provocaba el salto de los grillos y saltamontes. Había además un cactus escondido entre el matorral, un naranjo que se erguía con firmeza y un árbol de mandarino endeble. En pleno ángulo esquinero por el encuentro de dos paredes se levantaba firme una planta trepadora, la "Trompeta de Flor Amarilla" de la familia de las Bignoniáceas. Esta planta necesita el pleno sol y gusta treparse por paredes y muros. Su particularidad son sus flores que se parecen a este instrumento musical. La observé y tomé la decisión de que éste sería el marco desde el cual se iniciaría el diseño del resto del jardín.

Enredadera Trompeta Amarilla. Foto: Hernando Uribe Castro

A la sombra de esta enredadera, y sobre el piso, sembré los famosos Caladium (Caladio) de la familia de las Araceae, que requieren de sombra pero además se caracteriza por sus hermosas hojas en tonos diversos y matices hermosos. Resaltan los Caladium blancos, verdes, y con combinaciones de verde-rojo, o verde blanco. Pueden sembrarse tanto en la tierra como en macetas.

Caladium (tonos verdes-rojos). Foto: Hernando Uribe Castro

Caladium (tono blanco y vetas verdes). Foto: Hernando Uribe Castro

El Caladium se da muy bien, aunque es preferible sembrarlo directamente en la tierra. Lo importante es que requiere sombra y riego constante. Sus hojas pueden alcanzar un tamaño significativo. Junto a estas hermosas plantas sembré las reconocidas popularmente como Gitanas (Solenostemon) que son muy llamativas, pero que además se encuentran en variados tonos y matices. Estas hermosas plantas pueden crecer y agrandar sus hojas de colores. 

En el jardín también encontramos una hermosa planta de color celeste, Agapanto (Agapanthus). Este es un arbusto de una belleza única. Atractiva por sus tonos azules que se perciben más intenso cuanto más parece exponerse al sol directo del medio día. Crece rápidamente y parece esparcirse sin inconveniente. Puede alcanzar más de un metro con cincuenta centímetros. Las personas lo conocen como azulina y así es como se nombran en los viveros. Este tono celeste combina muy bien con otros colores de plantas, especialmente los púrpuras.

Agapanto. Foto: Hernando Uribe Castro

Es por tal motivo que junto a esta hermosa azulina sembré un conjunto plantas de la famosa Orquídea Spathoglottis Plicata (u orquídea púrpura de la familia Orchidaceae). Es tal vez la más vistosa del jardín y con la cual se topan los visitantes de la casa de primera vista. En el jardín dispuse de varias de ellas y sus flores de tonos vivos color púrpura amplían el horizonte del jardín. Su color produce un efecto muy extraño en los espacios, pues por algún motivo, los hace ver mucho más amplios. De sus hojas en forma de cinta verde salen una o dos varas largas y en su cúspide la flor. Lo interesante es que mantiene florecida casi todo el año. Esta vara va creciendo a medida que ella va floreciendo. Cuando las varas alcanzan varios centímetros, pareciera que sus flores quedaran suspendidas como en el aire. El efecto visual es definitivamente hermoso. A ella arriman mariposas, abejas y abejones.

Orquídea Spathoglottis Plicata. Foto: Hernando Uribe Castro

No podían faltar en mi "Rincón del Silencio" las veraneras o buganvilias (de la familia de las nictagináceas). Esta hermosa planta es tal vez una de las más conocidas y admirada por su belleza y colores vivos y variados. Ella son trepadores y engalanan cualquier espacio. En el jardín se tienen varias de ellas en tonos naranja, blanco, rosado, roja, amarilla y violeta. Gusta del sol directo y trepar por los muros y paredes. Algunas traen espinas, en otros casos sus hojas pueden combinar colores como blanco y verde. 

Veranera (Bugambilia roja). Foto: Hernando Uribe Castro


Veranera (Bugambilia Naranja). Foto: Hernando Uribe Castro

Veranera (Bugambilia blanca). Foto: Hernando Uribe Castro

Veranera (Bugambilia Rosa). Foto: Hernando Uribe Castro

Sin la menor duda, cuando todas ellas crezcan, el jardín tomará unas tonalidades muy vistosas y lo hará ver muy bien. Por los diferentes tipos de flores, el jardín es visitado y habitado por una gran variedad de insectos. Todo el día revoletean entre ellas las mariposas de distintos colores, abejas que saltan de flor en flor. Picaflores que con el movimiento de sus alas a increíbles velocidades saltan de plantas en plantas buscando su alimento. Para estos picaflores, plantas como la siguiente son sus preferidas. 

Foto: Hernando Uribe Castro


También se tiene las Ixoras (de la familia Rubiaceae) en tonos amarillo y naranja que hacen combinación perfecta con el púrpura de las orquídeas. Estas Ixoras son muy delicadas y gustan más del sol de que la lluvia. Cuando enfrentaron varios días de ellas, la planta se fue adormeciendo y perdiendo sus flores. En este caso toca podarla y esperar que llegue de nuevo el sol para que se recupere. En algunos casos se tiene éxito pero en otros no. Es una planta muy hermoso pero muy delicada. 

Ixoras. Foto: Hernando Uribe Castro

Además de las anteriores, el jardín llegaron los Geranios, Besitos (Impatiens Walleriana), las hermosas Begonias que se han adaptado muy bien a las condiciones de temperatura y sol del jardín; Contamos también Ravenala o como popularmente se conoce, la Palma del Viajero, El Jazmin de noche, el Habano (Nerium oleander), las Gardenias (Rubiaceae), varios Helechos y un árbol Júpiter entre muchas más plantas.

Foto: Hernando Uribe Castro

Foto: Hernando Uribe Castro

Foto: Hernando Uribe Castro

En el jardín existe un lugar que transformé radicalmente porqué sembré plantas de sombra, especialmente los Bores (Colocasia esculenta) que se caracterizan por sus hojas anchas y grandes en forma de corazón, y las heliconias (Heliconiaceae). Este espacio se convirtió en un hermoso sendero que poco a poco va ganando presencia y elegancia. 

Heliconias. Foto: Hernando Uribe Castro

Hoy en día, el jardín es habitado por una número importante de plantas y de animales que han encontrado en este, un lugar tranquilo como refugio de vida de la caótica ciudad No solo el canto de diversos tipos de aves se escucha en cada mañana y que se posan sobre tres majestuosos árboles, sino también el croar de ranas en la noche, entre grillos y chicharras. Tonos, texturas, colores, matices, aromas, sonidos son parte de este pequeño "Rincón del Silencio". Un rincón lleno de vida y majestuosidad.

Un espacio que invita a escribir, a leer, a pensar, a mirar el firmamento, a observar la trama de vida que se desenvuelve en él. Un lugar para estar y agradecer por la belleza que se posa ante todos los sentidos. Uno que invita a escribir sobre esta experiencia y a tratar de plasmar en palabras que se quedan cortas, el sentir de este contacto con la naturaleza.  

La construcción de Rincón del Silencio continúa, pues apenas inició su proceso de trasmutación. En pocos años habrán crecido todas las plantas y las veraneras habrán tomado su lugar que representan las Pléyades. En el centro del jardín, el árbol Júpiter habrá crecido y expuesto todo su encanto con su llamativo color. Cada día llegarán más aves e insectos y demás animales para habitar este maravilloso lugar.

lunes, 30 de noviembre de 2020

VIRAJE HACIA LA VIDA: debates y reflexiones en torno a la sustentabilidad

 VIRAJE HACIA LA VIDA
debates y reflexiones en torno a la sustentabilidad


Hernando Uribe Castro, autor-compilador

El libro contiene un conjunto de reflexiones y debates en torno a los temas de la pedagogía de la Tierra, la sustentabilidad, la ética y las condiciones de la vida. Participan autores destacados de Colombia y Latinoamérica.

viernes, 21 de agosto de 2020

TRANSMUTAR DE SUJETOS DE LA GLOBALIZACIÓN A SERES PLANETARIOS

Transmutar de sujetos de la globalización a seres planetarios
 
Por:
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
 

Como parte de una sociedad dominada por la racionalidad del reduccionismo económico y corporativo, nos han programado como sujetos de la globalización para el efectivo desarrollo y crecimiento incesante del mercado y del capital (Uribe, 2016).
 
La consciencia humana ha sido cooptada por este mundo corporativo global y del mercado mediante dispositivos muy poderosos de desarrollo mental individual que utilizan a los agentes del proceso de la socialización como mecanismos que construyen sujetos individualizados, enclasados, clasificados, masificados y codificados.
 
Una masa de sujetos sin rostro, pero muy bien identificados. Este mecanismo de control y dominación se produce de tal modo, que como lo expresa Humberto Maturana, caemos en el efecto de “No ver mí no ver” (1996, p. 27). Toda forma de percibir, apreciar y actuar de cada individuo aparenta estar desde antes predeterminada por los agentes corporativos.
 
El mecanismo de dominación de la vida finamente instaurado -que limita la libertad humana de vivir la vida en las condiciones ecológicas del planeta- necesita ser desestructurado y develado. Y esto solo se logra cuando se escapa a estas lógicas y mecanismos de control. Recuérdese que el mundo construido por los grupos corporativos globales, es un mundo enfocado en la capitalización de la vida, la extracción incesante de elementos de naturaleza y la conversión en mercancía para la producción de capital y de beneficios privados.
 
Nuestro planeta Tierra no es una simple roca de materia que viaja por el frío espacio del universo. No es una cosa para ser explotada, destrozada y desgarrada por los humanos avaros, irresponsables y egoístas. Nuestro planeta es vida y energía. Es el lugar físico y energético de la presencia y la asociación de la compleja trama de la vida. Es Gaia, nuestra Madre Tierra. Es Nuestro lugar en este vasto espacio cósmico que está tejido y unido por una vasta cantidad de formas vivientes (Uribe, 2016).
 
Como humanidad necesitamos romper con estas estructuras del control sin libertad y despertar hacia una consciencia con las emociones. Necesitamos producir una cultivación de la consciencia que permita a cada ser humano sentir y abrirse a su realidad. Abrirse a esta cultivación del ser implica incorporar una nueva gama de nociones, ideas, visiones y conceptos. Otras nominaciones, otros pensamientos y otras apreciaciones: otros lenguajes para la existencia.
 
También es necesario develar y reconocer el funcionamiento de este mecanismo de control y autoridad. Y un modo para alcanzar ello es comprendiendo el sistema de vida: su orden, función y sistema. Abrirnos a la diversidad, la pluralidad y la multidimensionalidad (Ángel Maya, 2001). La realidad va más allá de esta realidad 3D planetaria. Necesitamos ingresar en unos pensamientos y sentidos multidimensionales.
 
Conocer y aprender las experiencias de vida planetaria que están al margen, que resisten al sistema y que coexisten al sistema: encontrar esos otros caminos. Esforzarnos por sacudir nuestra consciencia individual y transmutar hacia el SER del habitar planetario. Un SER coherente que integra percepción, apreciación-emoción y acción. Combinar conocimiento y saberes. Abrir la imaginación. Esto implica una apertura en el espacio de la existencia al amor incondicional. Maturana nos recuerda que “el amor no es una virtud, sino un aspecto de la biología relacional y aparece en el vivir relacional de los seres vivos” (1996).
 
A pesar de la presencia de los humanos, los seres de luz plantas y animales continúan trabajando para restablecer y mantener la vida en la biosfera planetaria. Desde los océanos más profundos hasta las más altas cumbres. Vida que depende de la energía. Trabajan constante y continuamente para mantener esas condiciones de vida, evitar la muerte entrópica de la biosfera que ha sido acelerada por la presencia y la acción humana y su metabolismo social. El reino vegetal en todo el mundo -a pesar de las condiciones adversas que puedan experimentar por el cambio climático- continúa realizando su proceso de fotosíntesis. Las especies del reino animal se perpetúan reproduciéndose, alimentándose y movilizando la cadena trófica del equilibrio, realizando su vida y resistiendo a la extinción.
 
Algunos pueblos ancestrales continúan ocultos entre la selva evitando cualquier contacto con el sistema social, para mantener sus vidas, tradición y conexión con la tierra. Movimiento sociales, organizaciones comunitarias y pueblos originarios, académicos e intelectuales, poetas, artistas, artesanos y escritores, están aportando con su ingenio, Son  antisistémicos (anticapitalistas y antiglobalizadores) para proponer alternativas de vida local y para movilizar otros mensajes. En la búsqueda de otras formas (Buen vivir, plan de Vida, Mejores vivires, entre otros).
 
La salud de la casa planetaria: Gaia-Madre Tierra (es el suspiro de vida) del planeta físico terrestre. Continuar trabajando con la Restauración de la Tierra. Fortalecer la sustentabilidad de la vida. Transmutarnos como seres de luz y planetarios: despojo de egos, de maldad e hipocresía. Este despertar, ahora e inmediato, es una necesidad para transformar esta pesada realidad humana que ciega nuestro entendimiento y que afecta el corazón, los sentidos y las emociones, y que nos conduce a las cavernas más oscuras en nuestra existencia.
 
El juego de luces estelares y cósmicas, así como las propias luces que están dentro de cada uno de los seres humanos, deben activarse para que nuestras conciencias y nuestros pensamientos transmuten hacia otra realidad ambiental y ecológica. Respetuosa con la vida, amorosa de la verdad y la paz.
 
Somos parte de este complejo entramado de vida que nos observa, que nos da el ejemplo de cómo vivir. Unas condiciones que tienen límites físicos, biológicos, ecológicos, sociales (económicos y culturales). Una consciencia hacia el encuentro colectivo, no solo con nuestros hermanos humanos, sino con todos los demás seres de este sistema viviente planetario y extraplanetario. Un encuentro que manifiesta la unión, la diversidad, la diferencia, la verdad y el amor en los territorios planetarios y cósmicos. Como lo indica Noguera en "la era planetaria urgen pensar la tierra como diversidad y diferencia en despliegue" (2018, p. 15).
 
Recuperar la frecuencia planetaria y cósmica.
Que la vida florezca en cada ser de esta especie humana
 
_______
-Angel Maya, A. 2001. El retorno de Icaro. Cali: Corporación Universitaria Autónoma de Occidente.
-Maturana, H. & Bloch, S. 1996. Biología del emocionar y Alba Emoting. Santiago: Dolmen Ediciones.
-Noguera, P. 2018. Tierra-calco /tierra rizoma. desafíos simbólico-bióticos de la era planetaria. En: Pensamiento ambiental en la era planetaria. Biopoder, biopolítica y biodiversidad. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.
Uribe Castro, H. 2016. Pensando ambientalmente. de las críticas al sistema a las posibilidades de cambio. Cali: Programa Editorial de la Universidad Autónoma de Occidente.
 
 

jueves, 2 de julio de 2020

RENACER DE LOS SAMANES DEL CAUCA

RENACER DE LOS SAMANES DEL CAUCA


Por
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales


Justo cuando enfrentamos como sociedad los estragos de esta pandemia Covid-19 -que ha puesto en riesgo la salud de millones de personas, que ha cobrado la vida de cientos de miles de ellas y que aportó a desenmascarar lo desalmados que son los gobiernos nacionales al privilegiar la dinámica económica por sobre la vida humana-, me llegó una grata noticia: Los Samanes del Cauca renacen.

Desde hace algunos años -primero solo para mi tesis de maestría en sociología en 2007 y luego con mi equipo de investigación en 2011-, vengo estudiando el complejo proceso de poblamiento que existe sobre la cima de un dique que se construyó para resguardar la ciudad, para ampliar las áreas de cultivo y protegerlos contra las inundaciones del río Cauca, aquí en Colombia. Un dique artificial de más de diecisiete (17) kilómetros de largo que va paralelo a éste río y sobre el cual, desde los años ochenta del siglo XX, se formaron asentamientos humanos por parte de distintos grupos, algunos de ellos huyendo del conflicto armado, otros desplazados de sus lugares de origen por los efectos negativos de los megaproyectos del Estado en distintos territorios del suroccidente colombiano y unos más que migraron del campo a la ciudad en busca de mejores condiciones de vida.

Entre los asentamientos localizados sobre la cima del dique (también conocido como jarillón), existe uno en especial, que alcanzó a estructurar formas organizativas importantes y que logró ser reconocido legalmente por la institucionalidad municipal, al obtener su personería jurídica como Junta de Acción Comunal: Los Samanes del Cauca. Pasó algún tiempo desde que se fundó el asentamiento Samanes del Cauca hasta cuando se puso en marcha el "Plan Jarillón del Río Cauca y Obras Complementarias -PJAOC-", como resultado de la alianza entre el gobierno nacional y local.

Sede la Junta de Acción Comunal "Samanes del Cauca"
Foto: Hernando Uribe Castro, 2017.
Este Plan, una vez entró en funcionamiento, se convirtió en el terror de las comunidades. No solo porque atemorizó a la población de la sensación constante del desalojo sin negociación, sino también porque sus acciones implicaban actos violentos y a la fuerza. Según analistas, éste PJAOC actuó de modo inconstitucional y produjo desmanes y todo tipo de violencias que son conocidas  por la ciudad y los mismos entes de control del Estado colombiano: expulsó a grupos de familias de sus hogares; tumbó ranchos y casas; sacó a los abuelos enfermos y con sus tanques de oxígeno a la calle; echó y destechó a mujeres embarazadas, a niñas y niños; usó la fuerza policial (Esmad) para producir desalojos muy violentos, muchos de ellos evidentes en los titulares de los diarios locales y prensa nacional; hizo de la vida cotidiana de estas comunidades miserables al ponerlas en todo momento en la incertidumbre del despojo y el desalojo. Violencias físicas y simbólicas fueron el orden del día y de cada día durante estos largos años.

Los altos recursos asignados al PJAOC para resolver el fenómeno de poblamiento del dique terminaron enredados e investigados, como lo indican los informes de la Contraloría General de la República* y la Procuraduría. Pasó casi una década de implementación del PJAOC y tanto la sociedad caleña como los entes de control, no percibían los resultados esperados, puesto que cada año, los agentes al frente de éste plan sacaban todas las excusas para extender la fecha en la que la ciudad tendría un dique desocupado y despejado: primero dijeron que tendría todo solucionado en 2015, luego que en 2017, luego que en 2019. En general, bajo los alcaldes de turno entre el 2012 y el 2019, el Plan Jarillón no ofreció soluciones estructurales, pero si produjo la desazón de los actos violentos del Estado contra las comunidades. Por ejemplo, un caso muy conocido de desalojo violento se dio en el asentamiento Venecia-Las Vegas entre el 2015 y el 2016**. Nadie dormía tranquilo y la atmósfera de turbación constante que envolvía la vida en estos asentamientos, impedía que las gentes pudieran apreciar y disfrutar con tranquilidad del firmamento nocturno encapotado de estrellas, ni del cúmulo estelar de las Pléyades. 

Aunque los desalojos fueron increíblemente violentos, tal vez, uno de los hechos más significativos y donde no hubo confrontación y que produjo un quiebre en esta historia, se presentó en 2019, cuando por decisión de los agentes del Plan Jarillón y resultado de discusiones hasta altas horas de la madrugada, se dispuso llevar a cabo el desalojo con máquinaria y la destrucción de varias casas, entre ellas, la del presidente de la Junta de Acción Comunal de los Samanes del Cauca.

Por lo que me contó éste líder de comunidad, la tristeza y la indignación fue increíblemente inmensa al ver cómo su casa construida por largos años y con tanto esfuerzo, fue derribada, arruinada y vuelta añicos por una decisión arrogante del mandatario político local y de los agentes de turno del PJAOC. Esto no solo afectó a toda la comunidad de Los Samanes del Cauca, sino que produjo desazón de desconfianza, rabia e impotencia. Hasta su perro murió unos días después, de pena y tristeza, echado entre los escombros de la que era también su casa. Esta desgracia fue real, vivida en cuerpo y alma. Recordarlo, recupera lágrimas y dolor.

Casas como estas, fueron destruidas en 2019.
Foto: Hernando Uribe Castro, 2017.
Pero como el Ave Fénix, la fuerza de la comunidad es increíblemente grande cuando cree en sus líderes y cuando el líder ha demostrado voluntad de servicio social y de apoyo mutuo. A pesar de cualquier destrucción, del mal gobierno, de las nefastas decisiones, cuando los líderes son líderes, se levantan. Y esto fue lo que sucedió efectivamente. Como si la destrucción de su casa y las casas de toda su comunidad, dieran el valor y la claridad para actuar y salir fortalecido. Apoyado siempre por todo el grupo de lideresas que lo acompañan, mujeres que no han dejado de trabajar por ellas, por sus familias y por la comunidad.

Desde tiempo atrás, los habitantes de Los Samanes del Cauca venían trabajando en unas iniciativas para resolver la situación, pero nunca fueron atendidas ni tenidas en cuenta, ni escuchadas por los mandatarios de turno. Para superar esta indiferencia gubernamental, la comunidad estableció alianzas estratégicas con la academia, con líderes políticos, con periodistas, con grupos de ayuda, y con reconocidos estudiosos de los temas de tierra en esta región.

Y entre esas alianzas estuve yo con mi equipo de investigación (Grupo de Investigación en Conflictos y Organizaciones) de la Universidad Autónoma de Occidente, no solo reconstruyendo la historia y el proceso de poblamiento, sino demostrando con firmes argumentos las falencias, carencias e inconsistencias de la institucionalidad y el mal manejo que se venía ofreciendo como respuesta a los asentamientos informales en la ciudad, y especialmente en el jarillón.

Se publicó un libro titulado “Ciudad desbordada. Asentamientos informales en Santiago de Cali”, en donde consignamos los principales resultados de nuestra investigación. Resultados que tienen efectos reales cuando en mayo de 2020 me llegó una gran noticia: los líderes y lideresas de los Samanes del Cauca habían logrado incluir nuestras propuestas y sus propias iniciativas para resolver el conflicto del dique del río Cauca en el Plan de Desarrollo del actual gobierno municipal y en la política pública para el manejo de los asentamientos informales de la ciudad.

"Ciudad desbordada. Asentamientos informales en Santiago de Cali"
Hernando Uribe Castro, Germán Ayala y Carmen Jimena Holguín
Un gobierno municipal que, con voluntad política y sentido humano, cambió el personal del Plan Jarillón y transformó todo el discurso de guerra y arrogancia anterior. Ahora, al escuchar a los nuevos agentes al frente de este plan y de las secretarías municipales, se encuentra uno con otra forma de comprensión, otra manera de abordar el asunto, donde se percibe el respeto, la dignidad y la empatía con las comunidades. 

Un discurso que platea una solución estructural que, de concretarse, será sin duda alguna, no solo una solución para esta ciudad y para las familias, sino también un modelo interesante que puede ser compartido con otras realidades latinoamericanas. Un modelo de solución basado en la construcción de un sector rural donde el eje son las Viviendas Productivas Rurales Sustentables. Un modelo que beneficiará a más de seiscientas (600) familias.

Este puede ser un claro ejemplo del renacer de una nueva humanidad basado en el diálogo, la colaboración, el apoyo, el respeto, el amor y la dignidad. Estamos para ver el “Renacer de los Samanes del Cauca”. Una comunidad de tradición campesina que ahora tiene una solución estructural acorde a su particularidad. Un renacer que marca la ruta de una lucha de larga data, de la Existencia, la Resistencia y la Rexistencia.

Un renacer de unos seres conectados entre sí y con la tierra. Una tierra nueva que liberará de los dolores del pasado, que sacará las rabias trancadas de los pechos, que dispensará de la indignación por la incertidumbre y la tragedia. Un renacer donde seguramente los árboles de Samán, los cultivos familiares, las flores, las rosas, las aves y demás especies darán la bienvenida a todos y todas que lleguen a esta nueva comunidad.

Un Renacer de Los Samanes del Cauca donde la tierra será vida, y la vida será vivida, por fin, con serenidad.  Un renacer donde se recuperará el sueño, la esperanza, la tranquilidad y la credibilidad por un buen vivir. Donde el cielo encapotado de estrellas y donde el cúmulo estelar de las Pléyades estará allí observando y vigilante desde la distancia, del renacer de la vida, del amor y el sosiego en esta porción de planeta Tierra, en esta porción de sistema viviente.


Adriana Quiceno, Gloria Quintero y Hernando Uribe Castro
Foto tomada en 2016
Yoider Gómez, presidente de la JAC y lideresas del sector
Foto: Hernando Uribe Castro, 2013.
________________
* Ver: https://www.cali.gov.co/documentos/1384/informes-contraloria/genPagDocs=3
También ver: https://90minutos.co/contraloria-cuestiona-presuntas-irregularidades-en-obras-del-jarillon/
** Ver noticia: https://www.youtube.com/watch?v=xI2TRdJ62Eg

jueves, 23 de abril de 2020

COVID 19: DEL DESARROLLO SOSTENIBLE A LA SUSTENTABILIDAD DE LA VIDA

Covid 19: Del desarrollo sostenible a la sustentabilidad de la vida

Por:
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
Director Doctorado en Regiones Sostenibles


Como lo he señalado en varias oportunidades, como especie humana enfrentamos los efectos de la insustentabilidad de la vida, producto de la construcción de un modelo de civilidad basado en una racionalidad económica que constantemente buscó en el menor tiempo posible la acumulación incesante de capital. Un modelo que pone en funcionamiento todos los mecanismos -a la velocidad del vértigo- para alcanzar un mayor crecimiento económico y sin límite alguno.

El principio básico de este modelo es la destrucción creativa: destruye vida para volverla mercancía; cosifica humanos para transformarlos en objetos; degrada naturaleza para construir modernidad. El Covid 19 es expresión de esta insustentabilidad, que lleva a debatir a los gobiernos si la prioridad es prolongar la cuarentena para cuidar la vida, o terminar con ella para activar la economía.

De esta crisis de civilidad, que es una crisis de humanidad, es la que nos alertaban los autores, (Leff, Boff, Martínez Alier, Escobar, Noguera). Todos coinciden que para transitar hacia la sustentabilidad de la vida se requiere de una deconstrucción de la racionalidad económica y de la economía misma, la cual había logrado gobernar por largo periodo los senderos civilizatorios.

En ese marco de dominio económico por sobre toda la realidad social, apareció el desarrollo sostenible que había sido llamado en las últimas décadas -una y otra vez- para cumplir un papel esperanzador, práctico y pertinente para enfrentar este panorama de destrucción: “Para controlar la degradación entrópica del sistema de soporte de la vida en el planeta y contrabalancear los efectos destructivos generados por la inercia de la pulsión del proceso de globalización tecno-económica fue forjada una palabra maestra: sustentabilidad. La construcción de la sustentabilidad de la vida fue el llamado para salvar a la Tierra de una catástrofe tan no intencio­nada como impredecible” (Leff, 2019, p. 1).

La sostenibilidad como sinónimo del desarrollo sostenible no solo se "vulgarizó", sino que además se convirtió en algo difuso, confuso y poco comprensible, aunque todos creen comprender de qué trata. Esta sostenibilidad no solo está cargada de ambigüedad polisémica sino también de complejos intereses corporativos. Hoy todos dicen ser sostenibles y velar por ello, cuando sus acciones y procesos productivos demuestran lo contrario. El discurso fue cooptado por los argumentos geopolíticos de responsabilidad ambiental de las organizaciones globales, los Estados y las empresas.

Y fue cooptado por unos y otros como argucia que promueve un capitalismo más verde y responsable. Por ello, existen quienes plantean la necesidad de liberar la sustentabilidad (Leff, 2019). Y debe liberarse no solo del manejo que hacen de ella –agentes, gobiernos, modelo económico de los Estados-, sino también de la racionalidad de la modernidad que bajo la idea de la destrucción creativa, legitimó los daños ambientales y ecológicos en nombre del desarrollo y el progreso. ¿Pero cómo liberarla?

El Covid 19 emergió en este planeta en el peor escenario de cambio climático. Demostró que las medidas tomadas por los organismos internacionales basadas en la argucias del desarrollo sostenible fracasaron, porque fueron medidas que como “paños de agua tibia” no lograron solucionar los problemas estructurales ambientales para el que había sido llamado. Porque fueron medidas que, aunque buscaban soluciones, no atacaban las bases reales del problema del modelo económico y era detener la humanidad de su encanto por el capitalismo, el productivismo, el extractivismo y el consumismo. El desarrollo sostenible enmascaraba la economía y su racionalidad con una “careta verde”, para hacerla pasar como responsable con el planeta.

El Covid 19 hoy se suma a todas esas otras demostraciones que expresan que la humanidad es la causante del gran daño ambiental y ecológico, y que por tanto, para dar reverso a este escenario de destrucción, se requiere “apagar” el sistema económico tal y como opera hoy y deconstruir esa idea de economía neoliberal que domina el pensamiento de la humanidad. Detener la humanidad de su vértigo, del extractivismo, de la creciente productividad, de la incesante movilidad urbana y transcontinental, del consumismo incesante de petróleo y derivados, entre otros efectos. De este tamaño es la situación. Y para aquellos que decían que esto  era imposible, el Covid 19 demostró lo contrario: que sí es posible detener ese encantamiento. El mundo corporativo se puede "detener" para que el planeta respire. No es raro entonces que los gobiernos neoliberales -y de un modo descarado y abierto-, estén apresurados tomando medidas para proteger la economía y no la vida.

La sustentabilidad de la vida es entonces la capacidad de detener la agreste e incesante acción humana en el planeta. Y para sorpresa, lo que no logró el desarrollo sostenible por décadas, lo logró en tiempo record ese microscópico virus, el Covid 19. Paralizó el engranaje del modelo económico que mantiene en movimiento, continuo trabajo y en acción permanente, a toda la humanidad, que arrastró el valor del dólar a niveles de miseria y que condujo a una profunda crisis administrativa de lo privado y lo público. Esto es importante porque son los Estados, organismos internacionales y el sistema financiero global los garantes de que este modelo económico que promueve ese movimiento incesante de la actividad de cada ser humano.

La arrogancia humana de ser la especie reina del planeta ya no tiene justificación alguna y sus bases de legitimación desaparecen. La diversidad biológica, cultural y ecológica son dimensiones centrales de la sustentabilidad de la vida. La vida es un sistema que integra componentes físicos, biológicos, ecológicos, sociales (políticos y económicos), culturales y ambientales. Su centro no está en la economía, sino que está en las condiciones físico-naturales que permiten la posibilidad de cualquier existencia en el planeta.


La sustentabilidad de la vida requiere de otra comprensión del mundo, de un habitus ambiental y ecológico. De una disposición mental distinta a la racionalidad que dominó la sociedad del capitalismo, y que nos ubique nuevamente en la idea de que los humanos dependemos de los sistemas biológicos y geoquímicos del planeta. Transformar y trastornar estos procesos, tiene un alto efecto para las posibilidades de la vida. Como lo expresa Paul Ehrlich “al empujar a otras especies a la extinción, la humanidad se afana en cortar la rama que la sostiene”

miércoles, 11 de diciembre de 2019

APRENDIENDO A VIVIR EN LAS CONDICIONES DE LA VIDA. POR: ENRIQUE LEFF

APRENDIENDO A VIVIR EN LAS CONDICIONES DE LA VIDA
Conferencia Enrique Leff, 2019

Conferencia en el marco de la Cátedra Valle del Cauca
Doctorado en Regiones Sostenibles
Universidad Autónoma de Occidente
Mayo de 2019

sábado, 9 de noviembre de 2019

DE LA SUSTENTABILIDAD A LA INMANENCIA DE LA VIDA


De la sustentabilidad a la inmanencia de la vida

Por:
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales

Conferencia presentada en el 4º Congreso Nacional de Ciencias Ambientales en Cali-Colombia por Hernando Uribe Castro en el marco del Conversatorio sobre la presentación del libro “Ecología política: de la desconstrucción del capital a la territorialización de la sustentabilidad” de Enrique Leff. Comentaristas del libro: Arturo Escobar y Hernando Uribe Castro.

En octubre pasado Enrique Leff me invitó a que comentara su más reciente obra “Ecología política: de la desconstrucción del capital a la territorialización de la sustentabilidad”[1] en el 4º. Congreso Nacional de Ciencias Ambientales. Invitación que también se extendió a nuestro querido amigo Arturo Escobar. Desde ese momento, no hice más que danzar en las profundas, interesantes e inspiradoras ideas expuestas en cada una de las páginas de ese maravilloso libro.

Enrique Leff, Arturo Escobar y Hernando Uribe Castro

Agradezco al profesor Leff, la confianza que ha depositado en mí, no solo en cuanto a que yo comentara su obra públicamente, sino también, en cuanto a que compartiera conmigo un libro que aún no había salido a la luz mundo. Y sobre todo, que depositara la confianza y me ofreciera la oportunidad de sentarme en esta  mesa de este bello auditorio de la Universidad Autónoma de Occidente junto a él y Arturo Escobar (a quien admiro y respeto) y ante todos ustedes para ofrecer unas ideas (lluvia de ideas) sobre aquello que nos convoca y que nos preocupa: la cuestión por la vida en un planeta rumbo a la destrucción.

Me siento entonces honrado y autorizado, y sobre todo con la Autoridad Intelectual, para ofrecer unos comentarios que son mis puntos de vista, sobre estas cuestiones tan trascendentales y que se plasman en esta nueva obra que ve nacer el día de hoy el ambientalismo.

“Ecología política: de la desconstrucción del capital a la territorialización de la sustentabilidad” es un libro para la vida y hecho en el transcurso de la vida de Enrique Leff, porque pone en el centro del debate la discusión por las “condiciones de la vida en el planeta”; pero también es un libro que recoge los diferentes momentos de reflexión, de pensamiento y de producción de uno de los pensadores (sociólogos ambientalistas, ecomarxista, ambientalistas) más importantes del mundo en sus trayectos de vida personal y de materialidad corporal.

Lo que ha hecho Leff, no es solo un aporte al pensamiento ambiental latinoamericano sino un aporte a pensar la vida en el planeta Tierra. Involucra a todos y todas, en cada rincón y hemisferio de ésta, nuestra casa común. Una casa común que es descrita por Byung-Chul Han en su bello texto “Loa a la Tierra: un viaje al jardín” como “bella e incluso mágica. Deberíamos respetarla, tratarla con esmero, e incluso alabarla, en lugar de explotarla tan brutalmente. Lo bello nos obliga al respeto y al esmero” (p. 177)

En este libro -voluminoso de capítulos, conceptos, ideas y preguntas-, Leff hace varios llamados y comparte varios mensajes que trataré de comentar y resumir, aunque soy consciente de que lo expuesto pone el acento es unos aspectos pero deja por fuera otros que de seguro pueden ser mucho más importantes que los que mencionaré. Por tanto invito a todas y todos los presentes, a todos los lectores y a todos los ambientalistas y no ambientalistas, para que se den la oportunidad y el tiempo para leer esta joya del pensamiento, esta obra del ambientalismo mundial y vivan de modo real lo que ahí se dice y se expresa.

Con este nuevo libro que se publicó poco después del “Fuego de la vida” -donde Leff retoma a Heidegger ante la cuestión ambiental-, que recogen tantos y tantos años de reflexión, me doy cuenta que Enrique Leff ha abierto todo un grupo de términos y frases que amplían el glosario del ambientalismo y el ecologismo. Pienso que, al modo como se ha hecho con otros autores como Bourdieu y Foucault, es necesario abrir un libro de términos de Leff. La riqueza lingüística de sus obras es increíblemente amplia y de gran profundidad. Una riqueza epistémica y conceptual que danza entre la filosofía y las ciencias ambientales. Recuérdese que la autonomía del campo, como lo explica Bourdieu, se logra con los elementos particulares que se van produciendo en el campo y le van asignando esa personalidad. Leff y todos sus aportes, aportan a la construcción de ese campo ambiental como espacio social de luchas. Unas luchas entre diferentes agentes que tratan de acceder al monopolio de los sistemas de soporte de la vida y de sus enunciaciones y significaciones.

Ahora bien, inicio esta corta intervención de unos veinte minutos para plantear las primeras ideas de modo concreto, las cuales requerirían de una larguísima exposición:

El libro “Ecología política: de la desconstrucción del capital a la territorialización de la sustentabilidad” puede considerarse como un texto que recupera más de 40 años de reflexión ambiental. Explica con maestría la sociogénesis de la crisis ambiental como una crisis civilizatoria y de conocimiento. La degradación ambiental y la descomposición del tejido ecológico en un planeta repleto de vida. El libro evidencia la forma como Leff fue construyendo, armando, estructurando sus conceptos, sus puntos de vista, sus ideas. Es un fluir en las ideas, las emociones y las preguntas. Es un libro que se pregunta y se auto-pregunta, en cada una de sus páginas. De los hechos más atractivos del libro, está en cuanto a que Leff nos muestra cómo logró transitar epistémicamente varios procesos. Por ejemplo:

  • De su desencantamiento con el “Desarrollo Sostenible” hacia un re-encantamiento con la inmanencia de la vida.
  • Desde la deconstrucción de la racionalidad económica, hacia la búsqueda de un paradigma económico alternativo.
  • Desde el ambiente como externalidad hacia el ambiente como un potencial para una nueva racionalidad.
  • Del conocimiento científico, hacia los saberes ambientales.
  • De la racionalidad económica, hacia la racionalidad ambiental.
  • De un régimen ontológico de la tecno-economía hacia una racionalidad ambiental fundado en una ontología de la vida.

Comprender cómo estas transiciones se dieron, es ejemplarizante para todos nosotros, pues demuestra que nuestras reflexiones siempre están en evolución, en transformación lenta. Que solo se logra esa madurez para reconocer estos cambios propios del pensamiento cuando se logra una reflexividad, al modo en que lo exige Pierre Bourdieu.

Unas segundas ideas giran en torno a lo siguiente:

En esta bella obra, donde la evolución de los conceptos está en relación con los trayectos de vida personal del autor, es posible detectar dispositivos analíticos muy poderosos, que de llegar a ser comprendidos, pueden activar en cada uno de nosotros ese fuego por la vida. No el fuego que destruye la vida, sino el fuego que la origina. Por ello, deseo poner además el acento en aspectos como:

  • La relación entre la racionalidad ambiental y el principio de diferencia: es decir, la racionalidad técnico económica vs. los modos alternativos.
  • Resistencias y las rexistencia.
  • Reapropiación social de la naturaleza y los principios de justicia ambiental. Es decir, el derecho a la vida.
  • La justicia ambiental que de-construye, enfrenta, confronta y subvierte la dominación.
  • La empropiación de la naturaleza en relación con la autodeterminación.
  • La reapropiación de la naturaleza en procesos ecológicos e identidades locales como posibles caminos para territorializar la sustentabilidad.

Un tercer grupo de ideas pone en interacción el saber ambiental, los diálogos de saberes y la fuerza de los movimientos sociales. Con respecto al papel del saber ambiental, pongo el acento en las siguientes ideas de Leff:

  • Muy importante, los entretejidos culturales que pueden considerarse como la diversidad de cosmovisiones, formaciones simbólicas y sistemas taxonómicos.
  • El saber ambiental implica la necesaria reinvención del espacio y del lugar. Dimensiones donde se dan las resistencias y rexistencias de los pueblos.
  • El saber ambiental expresa que la sustentabilidad es el territorio en el que arraiga el ser y el tiempo de la vida, y no la tecno-economización de la naturaleza.
  • Para Leff, el lugar es el territorio de la sustentabilidad, donde la cultura y las identidades se enraízan en las bases ecológicas propias del lugar.
  • Es necesario romper con el tiempo del capitalismo como resistencia y rexistencia.
  • El saber ambiental se construye en los diálogos de saberes: saber la vida se vuelve condición para salvar la vida.

Con relación al papel de los diálogos de saberes, Leff nos invita a pensar en lo siguiente:

  • En los diálogos de saberes se funda un sentido categorial que refiere al encuentro entre diferentes seres culturales, a la diversidad de modos de comprensión del mundo y de modos de ser-en-el-mundo.
  • Otro modo de comprensión de la genera­ción de otras verdades históricas: de otros modos de producción de la existencia humana y de la construcción de otros mundos posibles.
  • El diálogo de saberes hace posible pensar la “tras­cendencia” del mundo.
  • Re-territorialización de la vida en la rempropiación[2] cultural de la naturaleza, a través de un diálogo de saberes –entendido como un encuentro de seres-saberes– en el campo de la ontología política.

Y con respecto al papel de los movimientos sociales, Leff nos recuerda que:

  • Los movimientos sociales y los pueblos, buscan alternativas al sistema. Por eso se han dado en el rechazo al neoliberalismo.
  • Los movimientos sociales reclaman un nuevo orden social y proponen un nuevo orden político. 
  • Expresan, exigen y promueven nuevos paradigmas productivos.
  • Están liberando no solo la “sustentabilidad” sino también la “democracia”. La sustentabilidad y la democracia han sido presas de las argucias de los agentes promotores del capitalismo, aquel que produce y reproduce las desigualdades, las inequidades y las pobrezas.
  • Leff se pregunta ¿Cómo superviven los pueblos originarios, campesinos, afrodescendientes e indígenas a pesar de las condiciones de injusticia, de crueldad de un sistema, de los gobiernos y las políticas?
  • Para Leff no es suficiente con el aporte intelectual que devela las trampas del capitalismo. Es necesaria la acción política de los movimientos sociales. El paradigma tecno-económico de producción puede ser refutado en el mundo académico y de seguro que se puede triunfar en la arena intelectual, pero solo los movimientos sociales podrán confrontar el orden económico mundial estable­cido. Los nuevos movimientos indígenas y campesinos socio-ambientales por la reapropiación de la naturaleza emergen a la luz de esta perspectiva post­marxista y postestructuralista. Los movimientos sociales se hacen más fuertes, más estratégicos, más recursivos. Sus reclamos de autonomía, territorio y dignidad de los pueblos cobran cada día mayor fuerza y presencia.

No pretendo terminar con la presentación de estas ideas, sin antes llamar la atención sobre dos aspectos que considero, son centrales en “Ecología política: de la desconstrucción del capital a la territorialización de la sustentabilidad” y una idea tercera que es concreta:

1.   El asunto sobre la liberación de la sustentabilidad de las garras y de los usos y abusos sociales, políticos y económicos que ha hecho el mundo corporativo de esta noción. Una noción que surge como liberadora y esperanzadora para transitar hacia un mundo más conectado con la trama de la vida, pero que hoy se encuentra desgastada, maniatada, desvirtuada y manipulada. Una noción que ha caído en la trampa de la “modernidad ecológica” y que ha sido utilizada para continuar justificando la “destrucción creativa”, principios de la racionalidad económica basada en la acumulación de capital.

Una noción que ha mutado en otras nociones como “capitalismo verde”, “economía verde”, “desarrollo sostenible”. Leff apunta a proponer estrategias para liberar la sustentabilidad - exorcizarla- de este yugo, de este peso que la deja sin peso. Y tal vez la más importante alternativa es la deconstrucción de la economía, que es a su vez una deconstrucción de la racionalidad económica.

Una deconstrucción que involucra a los movimientos sociales, que son capaces de una apropiación de la naturaleza y de elaborar estrategias de aprovechamiento sustentable de los recursos. Diversidad, equidad social y diferencia política son nuevos presupuestos de la sustentabilidad.

Liberar la sustentabilidad del yugo corporativo es no dejarse sucumbir de la inercia fatalista. La vida debe resistir. Una vida en donde se reconoce la Otredad y donde es posible el diálogo de saberes (que se ubica más allá de lo inter y trandisciplinar). En un diálogo entre humanos donde el foco son las condiciones de la vida.

2.      La sustentabilidad, dice Leff, es un llamado a la vida. Es una comprensión de los tiempos humanos y los tiempos de la naturaleza. La sustentabilidad más allá de la simple cuantificación (de energía, de masa, de intercambio), sino que también involucra valoraciones simbólicas como las percepciones culturales.

3.      Un comentario al capítulo 8 titulado “persistencia del campesino”. Es importante pensar la frase que nos propone Leff “Los campesinos e indígenas persisten porque viven dentro de otros mundos de vida”.

Finalmente, deseo expresar que es un placer, un honor, compartir en tiempo-espacio real (espacio que es a la vez, absoluto-relativo-relacional) con este hombre, con este ser, con este académico e intelectual que ha dicho lo que se tiene que decir para superar esta angustiosa estancia del ser humano en las condiciones posibles de la vida en nuestra casa común.

Un saludo fraternal a mis queridos amigos Enrique Leff y Arturo Escobar, con quienes la vida nos ha dado la posibilidad y nos ha permitido irnos aproximando, encontrando y re-encontrando. No solo soñamos sino que entresoñamos. Es un placer estar al lado de estos dos maestros, estos dos amigos y ante todas y todos ustedes.

Es mi deseo leer un pequeño párrafo del libro “Ecología política: de la desconstrucción del capital a la territorialización de la sustentabilidad” que considero es significativo para que nuestras mentes dancen, se muevan y se deleiten.

“No existe una estrategia única, verdadera y válida para construir la susten­tabilidad planetaria. Su posibilidad no puede fundarse en el optimismo triun­falista de que la resistencia indígena y la persistencia campesina prevalecerán y no serán absorbidas por la modernidad, o sucumbirán arrastradas por la inercia de la degradación entrópica inducida y alimentada por el orden eco­nómico mundial. El desafío que plantea la construcción de la sustentabilidad no consiste sólo en analizar la eficacia de estos movimientos de resistencia-re­xistencia desde el punto de vista de la ecología política y de la sociología am­biental. La cuestión más crítica yace en las posibilidades de deconstruir, tanto teórica como prácticamente, la racionalidad dominante del mundo actual y de construir una racionalidad ambiental fundada en las condiciones de la vida” (2019, p. 202).

Muchas gracias!

Enrique Leff, Arturo Escobar y Hernando Uribe Castro






[1] El libro es publicado por Editorial Siglo XXI en octubre de 2019. Consta de 14 capítulos. Cada capítulo se corresponde con textos escritos en momentos diferentes de la vida de Leff, quien los dejó tal y como fueron redactados en sus momento. El libro es una evolución del pensamiento de Leff y del movimiento ambiental.

[2] El término “empropiar” pone de manifiesto el hecho fundamental de que el Ser no se apropia a los entes de la manera que uno se apropia un objeto o extrae algo de alguna parte para hacerlo propio, como toda cultura se ha apropiado de la naturaleza convirtiéndolo en su patri­monio biocultural, o como el capitalismo expropia a la naturaleza. Empropiar significa hacer propio algo dentro de la inmanencia del ser empropiador, porque propiamente le pertenece o porque emerge de sí mismo, de la manera que la vida en su diversidad emergente y compleji­zante pertenece a la vida misma. La empropiación de la naturaleza adquiere en el campo de la ontología política el sentido de pensar los modos emergentes de reinvención de las identidades y la reinscripción de los imaginarios y prácticas de los Pueblos en la inmanencia de la Vida, de la autonomía en el manejo de su patrimonio biocultural dentro de las condiciones de la vida. Este modo de empropiación es una utopía, que sin pretender la reunificación entre lo Real y lo Sim­bólico –la fusión de la diferencia originaria en un monismo ontológico– permite distinguirlo de los modos tradicionales de apropiación cultural y de la expropiación capitalista de la naturaleza.