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miércoles, 28 de agosto de 2013

APOYAMOS EL PARO NACIONAL AGRARIO

APOYAMOS EL PARO NACIONAL AGRARIO
COMUNICADO A LA OPINIÓN PÚBLICA

La legítima protesta de  paperos, lecheros, camioneros, cebolleros, cacaoteros y mineros, entre otros sectores sociales, no puede ser criminalizada por el Estado y sus organismos de seguridad. En un régimen democrático, la protesta no sólo se debe garantizar, sino que se debe respetar en su origen y en los elementos identitarios que la acompañan.

Por ello, un grupo de profesores y profesoras de la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma de Occidente, rechazamos la violencia, simbólica y física, con la que el Gobierno de Juan Manuel Santos Calderón enfrenta  el llamado Paro Nacional Agrario. Compartimos el llamado que recientemente hizo el Arzobispo de Tunja, Luis Augusto Castro, quien clamó de la Policía Nacional y del propio Estado, la revisión de las formas como viene enfrentando el Paro Nacional Agrario, siempre en aras de respetar los derechos de los campesinos que hoy se levantan en gran parte del territorio nacional para exigir justicia social. 

En el caso particular del uso desmedido de la fuerza por parte de policiales del ESMAD que han atropellado campesinos guarecidos en sus viviendas, el arzobispo Augusto Castro llamó la atención de la Policía para que no altere ese santuario del hogar, porque lo considera algo indebido.

Por lo anterior, el grupo de profesores y  profesoras que suscribe este comunicado a la Opinión Pública, observa con  preocupación e indignación el uso desmedido de la fuerza por parte de algunos agentes del ESMAD,  contra campesinos desarmados que, resguardados en sus viviendas, fueron aterrorizados por este componente de la fuerza pública.
En imágenes que circulan por las redes sociales y que fueron reproducidas en el editorial del noticiero de televisión Noticias Capital (http://www.youtube.com/watch?v=D5dOAYZmyy8), se observan policiales agrediendo a personas dentro de sus propias viviendas y rompiendo ventanas de casas de habitación. Se trata, sin duda, de allanamientos ilegales y de hechos propios de una asonada, por parte de un grupo de uniformados de la Policía Nacional.

Hacemos un llamado al díálogo y rechazamos la criminalización de la protesta por parte del Gobierno de Juan Manuel Santos Calderón. Insistimos en que se trata de una protesta legítima contra un modelo de desarrollo económico que abiertamente pone en riesgo la seguridad alimentaria del país y por ese camino,  la propia vida de campesinos y labriegos que con dignidad levantan su voz contra los efectos negativos que dejan la firma de varios Tratados de Libre Comercio (TLC).  

Varios medios de comunicación, haciendo eco a fuentes policiales, han coadyuvado en la construcción de una imagen distorsionada del campesino, presentado hoy como un criminal y un desadaptado. Es recomendable que los periodistas informen con rigor sobre los hechos acaecidos, apartándose del periodismo oficialista que sólo informa desde la perspectiva de las fuentes de poder estatal.

Por ello, solicitamos al gobierno nacional y al Ministerio Público:

  1. Encontrar los escenarios de diálogo y negociación con las comunidades campesinas.
  2. Investigar a todo agente del Estado que haga uso indebido de la violencia física y psicológica contra la población colombiana, en especial, la campesina que hace uso legítimo de la protesta social.
  3. Que la Procuraduría General de la Nación y la Defensoría del Pueblo acompañen a los campesinos, en la tarea de denunciar a los policiales que violaron  sus derechos.
  4. Que se valore la dignidad de los campesinos, que de tiempo atrás son víctimas de un modelo económico que genera injusticias sociales y ambientalmente es depredador y extractivista.

Firman:
HERNANDO URIBE CASTRO
GERMAN AYALA OSORIO
ELIZABETH GOMEZ ETAYO
CARMEN JIMENA HOLGUÍN
ANGÉLICA MARIA BEJARANO
CLAUDIA LEAL VALENCIA

FACULTAD DE HUMANIDADES
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE OCCIDENTE




viernes, 23 de agosto de 2013

PROTESTA SOCIAL, SEGURIDAD ALIMENTARIA Y MODELO NEOLIBERAL

Protesta social, seguridad alimentaria y modelo neoliberal

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

En la carretera que va de Bogotá a Tunja algunas comunidades campesinas realizaban en horas de la noche, del 8 de mayo, una protesta con bloqueos de vías y enfrentamientos con las autoridades de policía. La vía en el kilómetros 77 fue bloqueada por los campesinos con neumáticos encendidos, piedras y árboles. A estas protestas se suman otros colombianos, de sectores como el de transporte, mineros, arroceros, paneleros y lecheros en diferentes partes del país.

Si bien las protestas se dirigen contra las consecuencias que vienen dejando la firma de varios tratados de libre comercio (TLC), la indignación es más estructural y tiene que ver con un rechazo contra el modelo de apertura económica impulsada por los gobiernos neoliberales de las últimas décadas. Uno de los líderes de las protestas expresaba en mayo de 2013 que “estamos solicitando el cese de las importaciones de papa, que el gobierno establezca precios de sustentación".[1] Luego, en agosto, otro líder expresaba: “Dos veces les hemos creído (al Gobierno). El primer paro lo hicimos el 16 de noviembre de 2011 y el segundo fue ahorita el 7 y 8 de mayo, cuando nos dijeron: levanten los bloqueos y negociamos. Les hicimos caso y levantamos los bloqueos. Y qué nos han hecho: simplemente unas actas y debaten el tema. Pueden pasar años y no va a haber resultados[2].

El reciente panorama nacional es una expresión más de los embates de un modelo económico neoliberal que viene incidiendo en el desmantelamiento de la seguridad alimentaria local campesina, para imponer el mercado de alimentos de consumo global. Esto implica de inmediato retirar al campesino de la cadena de producción de alimentos y su expulsión física de las áreas rurales del país, mediante mecanismos de desplazamiento.

Las protestas de paperos, cafeteros, cacaoteros, lecheros y arroceros y sus reivindicaciones y exigencias, son importantes para comprender el riesgo en el que se encuentra la seguridad alimentaria nacional. Frente a esto, la respuesta del gobierno de Santos, como la de otros gobiernos anteriores, ha sido, por una parte, la falta de atención, escucha y reacción tardía para entablar diálogos y negociaciones certeras y de impacto inmediato y, por otra parte, la represión y criminalización de los campesinos.

A esto se suma la apatía que el ciudadano del común citadino tiene con respecto a estos acontecimientos. Apatía que se corresponde a esa fractura construida entre lo urbano y lo rural. El escenario principal de estas protestas campesinas es el espacio rural y sus vías principales que conectan centros urbanos del país. Estas vías son espacios de encuentro para las diferentes comunidades y veredas cercanas. No es una protesta que tenga como principal escenario la ciudad. Por lo que para el citadino esta situación no tiene afectación sobre su vida diaria, postura de indiferencia por supuesta errónea, puesto que esto hechos inciden en aspectos como alza en la canasta familiar, combustibles, desabastecimiento de productos básicos en plazas de mercado, entre otros aspectos.  Apatía que también se traduce en los otros escenarios como gobiernos locales, municipales y autoridades civiles, militares y eclesiásticas.




[1] “Continúan protestas de paperos en Boyacá.” El nuevo siglo. ARTÍCULO | MAYO 8, 2013 - 7:15PM
[2] “No vamos a ceder con el bloqueo de vías: vocero dignidad papera.” El Tiempo,  23 de Agosto del 2013

martes, 24 de abril de 2012

BALBUCEOS SOBRE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES EN EL SISTEMA MUNDO CAPITALISTA


Balbuceos sobre ciencias sociales y humanidades
en el sistema mundo capitalista

Por:
Hernando Uribe Castro
Maestría en Sociología

Mientras el Sistema Mundo Moderno siga privilegiando la economía-mundo capitalista como su principal modelo de funcionamiento, campos de conocimiento como las Humanidades y las Ciencias Sociales estarán en permanente confrontación y experimentando múltiples incertidumbres de su papel en una sociedad que privilegia otros tipos de discursos que propenden por legitimar profesiones que se ajustan de manera más práctica y productiva a la racionalidad económica que hoy se ha entronizado en el modelo educativo y que busca, justamente, profesionalizar a sus ciudadanos, deformándolos como seres reflexivos y críticos, logrando seres humanos para el desempeño de oficios en espacios laborales y productivos como ciudadanos consumidores.

Son las humanidades y las ciencias sociales tal vez las más afectadas con el marco de capitalización de la universidad, y en este sentido, de la vida universitaria en todas sus dimensiones. Pero no todas las ciencias sociales se han visto afectadas, pues algunas de ellas se han ubicado de mejor forma en la estructura del sistema, como la psicología por ejemplo y algunos de sus frentes de trabajo como la psicología empresarial, la del consumidor, en el mundo del trabajo, en el espacio familiar y como herramienta importante para el control social.

Lo interesante del asunto es que frente a esta crisis e incertidumbres de la educación superior como espacio que fue atrapado por el capitalismo universitario y la educación mercantilizada, la universidad como institución crítica y propositiva, y las Humanidades, tienen opciones para neutralizar los efectos negativos del proceso de neoliberalización.

Para lograr su autonomía del sistema, la universidad debe empezar por resignificar su papel en la sociedad a partir de la democratización y emancipación, tal como lo expresa Boaventura de Sousa Santos. Conceptos estos, profundamente arraigados, comprendidos, tratados y trabajados por las Humanidades y las Ciencias Sociales.

Estos campos de conocimiento poseen el arsenal necesario no sólo para develar el contexto estructural en el que se desenvuelve la universidad, sino también para aportar con toda claridad a ese urgente proceso emancipatorio.
Las grietas que presenta el modelo de educación impuesto por la economía-mundo capitalista deben ser vistas como oportunidades para las humanidades y las ciencias sociales que, como agua que escurre sobre la roca compacta y firme, una vez filtrada  y cristalizada en ella, la puede romper.

24 de marzo de 2012