viernes, 20 de enero de 2012
viernes, 16 de diciembre de 2011
DE LA GEOGRAFIA ESCOLAR AL ANALISIS DEL SISTEMA MUNDO MODERNO
De la geografía
escolar al análisis del Sistema Mundo Moderno
Por:
Hernando Uribe
Castro
Magíster en
Sociología
La
percepción que aún persiste de la geografía en la sociedad es disciplinar y escolar.
Una geografía que remite al mapa, a la memoria y a un número amplio de
continentes, países, lugares y todo tipo de relieve. Una geografía interesada
en la descripción de la superficie terrestre: listados de ciudades capitales,
volcanes, montañas, ríos son todavía componentes de esa geografía persistente.
Lo que no saben muchos todavía es que ésta es sólo una parte del gran iceberg
que es el campo geográfico.
La
geografía que se privilegia hoy en los centros de producción del conocimiento
es la geografía crítica y reflexiva que pretende ha logrado concretar su objeto
de estudio y, por supuesto, todas las dimensiones que objeto representa para el
campo. Una geografía más interdisciplinaria e interesada en encontrar diálogo
con otros saberes. Una geografía que se ubica sobre las bases del análisis
espacial para comprender las formas como los fenómenos humanos se expresan
sobre los lugares, los territorios, y en general, sobre el espacio geográfico. Si
bien, la geografía tuvo serios problemas para poder definir su objeto, se ha
llegado a un acuerdo compartido en donde se ha determinado que el objeto de
estudio de la geografía es el espacio geográfico, comprendido como una
combinación indisoluble entre un sistema de objetos y un sistema de acciones: “Lo consideraremos como una mezcla de
dinamismo y unidad que reúne materialidad y acción humana. El espacio seria el
conjunto indisociable de sistemas de objetos naturales o fabricados y de
sistemas de acciones, deliberadas o no. En cada época, nuevos objetos y nuevas
acciones vienen a añadirse a los anteriores, modificando el todo, tanto formal
como sustancialmente.” (Santos, 1993:70).
Los
geógrafos a través de sus investigaciones están demostrando que el análisis que
se hace de la sociedad ha sido parcial en la medida en que pocas veces se
recurre a estos dispositivos analíticos que proporciona la geografía. La
historia de la humanidad, construida sobre las bases de una geografía que
impone un espacio estático, fijo e inmóvil ve la necesidad de reescribir la
historia donde el espacio adquiere otro sentido, mucho más dinámica, en
movimiento y expresivo. Para la geografía del presente, además de la dimensión
histórica que posee la vida social y en ella los individuos hay que agregarle
la dimensión espacial, en tanto el ser humano es también un ser espacial. Y
como ser espacial ese ser humano en su individual o colectiva tiene el poder de
transformar, cambiar, producir y consumir espacios. El espacio geográfico
resulta entonces de esa combinación entre elementos como objetos naturales y
artificiales y las acciones humanas que le dan sentido y que reciben sentido
del espacio.
Por
ello, comprender los fenómenos sociales del presente conlleva a la necesidad de
abordar las implicaciones de estos en la dimensión espacial. Y tal vez, uno de
los fenómenos que mejor puede expresar esa dimensión espacial de la sociedad es
el cambio que ha sufrido la humanidad a raíz del desarrollo del Sistema Mundo
Moderno (capitalismo) por más de 500 años. Las implicaciones de este sistema han
tenido impactos severos en la mayor parte de los lugares en el mundo, a tal
punto, que hoy en día se impuso la globalización como expresión que mejor puede
mostrar el impacto de ampliación del sistema. Por ejemplo, para Milton Santos, “La
globalización constituye el estadio supremo de la internacionalización,
la introducción en el sistema-mundo de todos los lugares y de todos los
individuos, aunque en diversos grados.” (1993:69).
El
sistema mundo moderno ha dado por resultado la configuración fragmentada de los
territorios continentales por unidades territoriales administrativas
denominadas Estados, y estos Estados a su vez estructurados en subsistemas
territoriales también administrativos llamados regiones, departamentos,
provincias, entre otros.
En
las últimas décadas, los dinamizadores y fuerzas los actores hegemónicos del
sistema Mundo Moderno están trabajando por configurar una organización más
eficiente de los Estados para mantener sus niveles de crecimiento y desarrollo
y así lograr que el motor del sistema, la economía-mundo moderna capitalista,
pueda ser sostenible en el tiempo. Según Milton Santos (Santos, 1993:71), las
características espaciales de este sistema mundo serían:
“la
transformación de los territorios nacionales en espacios nacionales de la
economía internacional;
la exacerbación
de las especializaciones productivas a nivel del espacio;
la concentración
de la producción en unidades menores con aumento de la relación entre producto
y superficie, por ejemplo en la agricultura;
la aceleración de
todas las formas de circulación y su creciente papel en la regulación de las
actividades localizadas con el refuerzo de la división territorial y de la
división social del trabajo, y la dependencia de esta última respecto a las
formas espaciales y a las normas sociales (jurídicas y otras) en todos los
escalones;
la productividad
espacial en función de todas las posibilidades de localización;
el
fraccionamiento horizontal y vertical de los territorios;
el papel de la
ordenación en la constitución de las regiones y el de los procesos de
regulación;
la tensión
creciente entre localidad y totalidad a medida que avanza el proceso de
globalización.”
Pero
este proceso de integración entre los puntos locales con las hegemonías
globales debe poseer estructuras construidas artificialmente para garantizar
esta comunicación., pero además de ello, se requieren de estructuras que, como
el Estado, garanticen también todo un marco normativo a través del cual se
legitime esta comunicación sin ningún tipo de tropiezo u obstáculo. Un marco
normativo que sirva de mediador y regulador entre las propiedades y
equipamientos locales con las fuerzas y los actores hegemónicos globales
impulsadas por las multinacionales, las organizaciones o firmas globales que
tiene el poder económico, político y armado de someter, exigir y doblegar
Estados, naciones y Estados-nación.
Los
operadores y dueños de las fuerzas hegemónicas -que ubicadas desde el Mercado
para reproducir sus excedentes de capital-, gozan de los privilegios que da el
poder para controlar el sistema mundo y han constituido para ello alianzas
estratégicas con algunos campos científicos, constituyendo así lo que Santos ha
dado en denominar el medio técnico científico-informacional. “El medio geográfico en vías de constitución
—o de reconstitución— tiene una sustancia científico-tecnológica-informacional.
No es ni un medio natural ni un medio técnico. La ciencia, la tecnología y la
información forman la base misma de todas las formas de utilización y de
funcionamiento del espacio, incluso de aquellas que participan en la creación
de los nuevos procesos vitales y de la producción de nuevas especies, animales
y vegetales.” (1993:71).
“Los espacios así
recalificados responden sobre todo a los intereses de los actores hegemónicos
de la economía y de la sociedad y son de esta forma incorporados con toda
autoridad a las corrientes de globalización. Pero, actualmente, a pesar de una
difusión más rápida y más extensa que en las épocas precedentes, las nuevas
variables no se reparten uniformemente por todo el planeta. La geografía así
recreada es aún desigual. Se trata de desigualdades de un tipo nuevo, tanto por
su constitución como por sus efectos sobre los procesos productivos y sociales.”
(1993:71).
Lo
que se ve es que estas fuerzas interesadas en la reproducción del capital y el
control de las fuerzas productivas, han construido un mundo artificial a través
de instituciones mundiales para mantenerse con sus hegemonías. Una elite dueña
del mundo que se ha legitimado a través de la ciencia (que impacta las
instituciones educativas), la información (que impacta los gustos y las
necesidades básicas humanas) y la religión (que impactan las ideologías, las
creencias y los miedos)[1].
Santos, Milton. Los espacios de la globalización. Anales de
Geografía de la Universidad Complutense, 13, 69-77 - Ed. Comp., Madrid,
1993
[1]
“Este medio
técnico, científico e informacional está presente por todas partes, pero sus
dimensiones varías según los continentes, los países, las regiones, las
superficies continuas, las zonas más o menos vastas, los simples puntos. En
este medio vienen a implantarse, en la campiña como en la ciudad, las
producciones materiales o inmateriales características de cada época. En
resumen, se podría afirmar que las acciones hegemónicas se imponen, se realizan
y tienen por finalidad los objetos hegemónicos. Y como en un sistema de
sistemas, el resto del espacio y el resto de las acciones colaboran en su
realización. Cada combinación tiene su lógica propia y autoriza formas de
acción específica a los agentes económicos y sociales.” (1993:72).
![]() |
| Hernando Uribe Castro |
miércoles, 14 de diciembre de 2011
LA INVESTIGACIÓN SOCIAL Y LAS TRAMPAS DEL SISTEMA CAPITALISTA
Presentación
del libro La investigación social y las trampas del sistema capitalista
Estas reflexiones fueron desarrolladas por los profesores
investigadores en el marco del Seminario de Investigación Interno del equipo de
trabajo del proyecto “Las Barras Bravas del fútbol” entre el 2009 y el 2010,
jornadas que contaron con la participación del profesor Gilberto Aristizábal
Martínez, doctor en sociología de la Universidad de Ohio. Este tiene por
objetivo reflexionar sobre las trampas que impone el sistema dominado por el
Mercado al oficio del investigador y al proceso de investigación. Así, el
documento se encuentra estructurado en tres(3) partes: la primera introduce al
tema de las percepciones que se tienen con respecto al ejercicio de investigar
en el campo de las ciencias sociales. La segunda parte trata sobre las trampas
que impone el sistema actual del orden social centrado en el papel del Mercado
como motor de las diferentes dimensiones sociales y, en general, de sus
implicaciones directas sobre la investigación y el investigador social.
Finalmente, una tercera parte en la que se invita a que el científico social no
debe guardar armas sino que por el contrario es necesaria la transmisión
continua de este oficio, como mecanismo de defensa, de construcción de nuevas
generaciones que defiendan y promuevan la investigación.
martes, 13 de diciembre de 2011
EL BANCO MUNDIAL EN EL PLAN DE DESARROLLO NACIONAL
El Banco Mundial en el Plan de Desarrollo
Nacional
Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología
Magíster en Sociología
A través de la Ley 1450 del 16 de junio de 2011, se
expide el “Plan Nacional de Desarrollo, 2010-2014, Prosperidad para todos” que
tiene como objetivo “consolidar la seguridad con la
meta de
alcanzar la paz ,
dar un gran
salto de progreso
social, lograr un
dinamismo económico regional que
permita desarrollo sostenible
y crecimiento sostenido,
más empleo formal y
menor pobreza y,
en definitiva, mayor
prosperidad para toda
la población”. La estrategia de este Plan es abordar el territorio
colombiano desde un enfoque regional que permite reconocer las diferencias
regionales para alentar la formulación de políticas públicas y todo tipo de
programas que sean acordes con las características, capacidades y
particularidades de los diversos grupos humanos en cada una de ellas.
El gobierno pretende reducir así desequilibrios
sociales, mejorar la calidad de vida y movilizar las capacidades de desarrollo
endógeno, aprovechando los efectos de vecindad y sus externalidades positivas
para alcanzar mayor crecimiento y competitividad regional.
Lo interesante de esto es que el enfoque regional
cuya estrategia es el desarrollo endógeno no es una idea original del actual gobierno,
sino que, como claramente lo señala el mismo Plan de Desarrollo, parte del
direccionamiento que desde el 2009 formuló el Banco Mundial en un informe
titulado La Nueva Geografía Económica, fuertemente criticado por geógrafos y
especialistas del desarrollo en todo el mundo. (Plan de Desarrollo, 2011, p.
40)
El informe del Banco Mundial considera que la
urbanización y la integración económica al interior del país y de éste con los
otros en el mundo, puede promover el crecimiento a largo plazo y, por tanto,
los gobiernos deben tomar medidas para alentar estos procesos. La estrategia es
dinamizar las áreas de menor desarrollo relativo determinados por una serie de
indicadores que en Colombia, interesantemente, se corresponden con zonas de
alto valor en diversidad natural y recursos como Chocó y Amazonas para que se
articulen a los centros de mayor capacidad funcional (zonas urbanas, espacios
funcionales y dinámicas urbanas, áreas estratégicas).
Para el Banco Mundial, este crecimiento sólo es
posible en la medida en que las fuerzas del Mercado se inserten en estos
espacios a través de estas Políticas de Desarrollo, como aquellas que pueden
garantizar las transformaciones hacia la prosperidad:
“El desafío que
se presenta a los gobiernos es permitir —e incluso alentar— un crecimiento
económico “desequilibrado” y, al mismo tiempo, garantizar un desarrollo
incluyente. Pueden hacerlo gracias a la integración económica, promoviendo una
mayor aproximación, en términos económicos, entre los lugares avanzados y
rezagados. La mejor manera de conseguir esta integración es abrir las puertas a
las fuerzas de mercado de la aglomeración, la migración y la especialización,
en vez de combatirlas u oponerse a ellas. El acierto con que los mercados y los
gobiernos colaboran mutuamente determina la velocidad y sostenibilidad de las
transformaciones geográficas. (Banco Mundial, 2009, p. 20-21).
El mismo informe del Banco Mundial reconoce que el
aumento de la densidad y la reducción de la distancia y de las divisiones
continuarán siendo esenciales para el éxito económico en el futuro previsible y
que por tanto, los gobiernos deberían de alentarlas a pesar que estas
transformaciones generen un crecimiento desequilibrado. Y que para evitar estos
impactos negativos, la estrategia debe acompañarse de políticas de integración
ajustadas a la realidad de cada país a la espera de que se produzca un desarrollo incluyente a futuro.
¿Pero, éxito económico para quién? ¿Crecimiento
económico para quién? ¿Movilización de población de zonas apartadas hacia zonas
urbanas para garantizar la aglomeración y la urbanización? ¿no es esto los
desplazamientos que han sucedido en Colombia con altos costos sociales? ¿no
suena esto al “vaciamiento” de áreas para dejarlas a los inversores que pueden
hacer mejor cosas con ellas que los campesinos? ¿No es extraño entonces que el
Plan de Desarrollo Nacional, tenga como presentación la idea aquella de la “Prosperidad
para Todos”? pero además ¿cuáles son los riesgos que pueda representar la
expresión “el mercado hasta donde sea posible y el Estado hasta donde sea
necesario” en Colombia?.
Por supuesto que toda estrategia que desde el
gobierno aliente la fuerza del Mercado sin ningún control, debe ser objeto de
atención y revisión y es en esta tarea donde será central e importante la
comunidad intelectual y universitaria colombiana.
Publicado por el Ethos Regional, Boletín del Centro
Interdisplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana. UAO, 2011.
viernes, 9 de diciembre de 2011
PERROS Y GATOS, EN LA MIRA DE UNA SOCIEDAD DEGRADADA
Por
Carmen Jimena Holguín, Elizabeth Gómez Etayo, Hernando Uribe Castro,
Germán Ayala Osorio y Guido Germán Hurtado Vera
Durante la semana, del 5 al 9 de diciembre, dos acontecimientos abominables han circulado por los medios de comunicación, mostrando la crueldad humana y la muerte, como unos hechos más de la dinámica cotidiana de nuestra descompuesta sociedad colombiana.
El primero de ellos, perpetuado por soldados del ejército de Colombia,
adscritos al Batallón Ayacucho de Manizales, en el que cinco uniformados, un
cabo y cuatro soldados, asesinan a sangre fría, con impacto de fusil, a un
indefenso perro de raza pit-bull, que muere por el impacto de cuatro disparos.
Quizás estemos ante un burdo ejercicio de guerra, en el que el perro hace parte
de la simulación de un combate, o de un ‘falso positivo’[1].
Uniformados como estos, han sido elevados, por la acción mediática, al estatus
de héroes de la Patria, en un juego ideológico de unos medios masivos que dan
tumbos y bandazos a través de sus perversos criterios de noticiabilidad.
Durante varias emisiones, especialmente los noticieros de televisión, disparan
ráfagas de patrioterismo a unas audiencias encantadas y adormecidas ante el
valor y el arrojo de soldados y policías. Pero de repente, esos mismos medios
registran unos hechos execrables, eso sí, sin mayor cubrimiento y análisis,
pues se trata de la vida de animales, simples seres, que junto a secuestrados e
indigentes, entre otros, apenas si alcanzan el estatus de noticia, cuando la
muerte les llega, así, de improviso.
Si bien esta es una conducta que no puede generalizarse a toda la institución
castrense, sí deja mucho que decir de colombianos representantes de una fuerza
armada, que deben, por encima de cualquier consideración, preservar la vida, la
dignidad, el respeto y los derechos fundamentales de todo ser viviente, así
muchos insistan en que los animales, al no tener conciencia, no deben ser
sujetos de derechos. Cuán equivocados están, pues si nosotros los humanos, que
sí tenemos conciencia, tenemos la obligación de garantizar la vida no sólo de los
animales, sino de las plantas y en general, de la vida en el planeta. Por ello,
el asesinato del perro no es sólo un asunto que debe ser investigado por el uso
inadecuado de recursos públicos, es decir, la munición gastada (peculado), sino
porque la acción muestra un alto grado de bestialidad, de “inhumanidad”, con la
que algunos héroes de la patria asumen con desprecio la vida.
El comportamiento de los militares va en contravía de lo estipulado en la Ley
84 de 1989, sobre el Estatuto de Nacional de Protección Animal, en lo relativo
a la protección de los animales; en su artículo 1, reza lo siguiente: “A partir
de la promulgación de la presente Ley, los animales tendrán en todo el
Territorio Nacional especial protección contra el sufrimiento y dolor, causados
directa o indirectamente por el hombre”. Por supuesto en concordancia con lo
anterior, los “héroes de la patria” que cometieron el abominable asesinato,
actuaron en contravía a dicho enunciado; por ello se espera que todo el peso de
la ley recaiga sobre ellos, no sólo como militares, sino como ciudadanos.
El segundo hecho que repudiamos es la matanza de 18 perros y gatos en el
municipio vallecaucano de Tuluá. Estos hechos, tal como el anterior, merecen el
repudio de toda la sociedad en su conjunto, y no sólo de las organizaciones
defensoras de los derechos de los animales, pues nuevamente la crueldad del
hombre se ensañó contra éstos, quienes ya de antemano enfrentaban los embates
del olvido y la crueldad del hombre, pues como se denunció por El Tiempo.com,
“los cadáveres eran de animales callejeros, según denunció la Red de Protección
Animal y ambiental”.
Todo lo anterior contrasta con el reconocimiento que se le hizo al escritor
colombiano Fernando Vallejo en la pasada Feria del Libro de Guadalajara, quien
afirmó, “Me siento muy honrado por el premio que me dan; no pienso que lo
merezca; este diploma lo guardaré en mi casa con orgullo; y los 150 mil dólares
que lo acompañan se los doy, por partes iguales, a dos asociaciones caritativas
de México (defensoras de animales).” Vallejo, a quien tanto insultan en
Colombia, desborda con sus acciones el discurso ventijuliero de muchos
prohombres de este país que dicen defender y respetar las leyes y los derechos,
pero que de alguna manera cohabitan con manifestaciones violentas como las aquí
reseñadas.
Como académicos, comprometidos con la defensa de la vida en todas sus
dimensiones y manifestaciones, no nos queda otra opción que la de repudiar, e
instar a que los medios de comunicación como actores claves para la inscripción
de problemas públicos en la agenda pública, jueguen un papel más activo, en la
denuncia y develamiento del trasfondo que asuntos como los mencionados
implican. No se trata sólo de entrevistar a expertos en el tema, sino de asumir
un papel político en la defensa y protección de la vida, en este caso de los
animales. Se trata de hacer seguimiento a los hechos y vigilar que los
responsables sean castigados.
A lo mejor estamos exigiendo mucho a unos medios cada vez más plegados a un
gobierno y a unas fuerzas militares, que en el contexto de un degradado
conflicto armado interno, ponen la muerte por encima de la vida. Hoy,
combatientes de uno y otro bando, miran con desdén la vida de sus enemigos, de
allí que perros y gatos terminen muertos, asesinados o abandonados por una
sociedad sumida en la degradación, en la indolencia, en la insolidaridad y en
un profundo desamor por sus semejantes, los animales.
En países como Estados Unidos, el abuso contra animales es un delito denominado
“felony” y es penalizado con cárcel. Se asume que quienes incurran en éste son
peligrosos criminales capaces de agredir a inocentes en condiciones de
indefensión, pues es, inclusive, más grave violentar a un animal que a un ser
humano, puesto que el animal ni siquiera tiene la mismas condiciones racionales
que el humano para comprender sus acciones. Podría tenerse como referente lo
que sucede en este país, para avanzar en Colombia hacia sanciones fuertes y
ejemplares contra estos asesinos.
Quizás el despropósito de quienes ejecutaron estos crímenes contra animales,
perros y gatos, tanto militares como civiles, en caso que estén involucrados en
los hechos de Tuluá, se corresponda con un modelo de ser humano violento
producto de una sociedad indolente donde la vida cada vez más vale menos. Si no
vale la de un ser humano, mucho menos la de un perro o un gato. Pero
asesinarlos a ellos o a los tiburones de Malpelo dice mucho de nuestra terrible
condición humana y de nuestra pauperizada cultura, azuzada por el Estado y los
medios de comunicación.
martes, 6 de diciembre de 2011
VIOLENCIA SIMBÓLICA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Violencia simbólica y medios de comunicación
Por
Elizabeth Gómez Etayo, Hernando Uribe Castro, Germán Ayala Osorio, Guido Germán Hurtado Vera y Carmen Jimena Holguín
Las ciencias sociales han dejado claro que la violencia, como mecanismo de control social, se presenta de muchas formas, unas veces, de forma física y directa, así como también de forma simbólica o invisible. Los medios de comunicación se han especializado en reproducir de manera intencionada la violencia simbólica y de transcribir la violencia física en imágenes, sonidos, videos y diálogos, especialmente, desde los intereses del discurso oficial y de la cultura dominante. Todas las formas de violencia se producen y se reproducen en estos medios masivos.
El sociólogo Pierre Bourdieu considera que los medios de comunicación ejercen una forma particularmente perniciosa de violencia simbólica y una de esas formas de reproducción es precisamente la de Ocultar mostrando, que “muestra algo distinto de lo que tendría que mostrar si hiciera lo que se supone que se ha de hacer, es decir, informar, y también cuando muestra lo que debe, pero de tal forma que hace que pase inadvertido o que parezca insignificante, o lo elabora de tal modo que toma un sentido que no corresponde en absoluto con la realidad.” (1997:24).
A partir de lo anterior, los y las docentes que escribimos este texto queremos referirnos a la polémica fotografía publicada en la revista HOLA de España y que circula por Internet, cuya temática central alude a las “Mujeres más poderosas del Valle del Cauca en Colombia”. En la referida imagen aparecen, en primer plano, cuatro blancas mujeres sentadas sobre sus muebles blancos, luciendo sus finas, aunque informales, ropas blancas con delicado decorado; y al fondo, en un segundo plano, aparecen dos mujeres negras evocando la servidumbre con sus pulcros uniformes blancos, llevando en sus manos unas bandejas con vajilla de cristal que se incluyen como parte del decorado del lugar. Para completar la escena, concebida editorialmente y aceptada por las señoras blancas, aparece, al fondo, una piscina y la vista panorámica de la ciudad. Una imagen que, sin duda, oculta mostrando.
Pero ¿Qué es lo visible y qué es lo oculto? Un ciudadano inadvertido podría decir que allí no hay nada oculto, que se trata de una simple coincidencia, una imagen natural o naturalizada por la historia, la tradición y la cultura dominante, y que la fotografía es una más dentro de las muchas que los medios de comunicación refieren en sus hechos “noticiosos de la farándula”; sin embargo, para quienes intentamos entender y develar los mensajes que diariamente circulan, es claro que las imágenes revelan hechos ocultos, historia, tradición, dominación y el uso, por supuesto, de la violencia simbólica (racismo y clasismo), así el fotógrafo, autor de la fotografía, exprese lo contrario. No hay, en la imagen y en su tratamiento editorial asomo alguno de inocencia o ingenuidad. No.
Hechos ocultos como forma de violencia simbólica, que en palabras de Pierre Bourdieu, genera representaciones diferenciadas de clase social, de género y de raza para quienes las observan; reproduciendo discursos de los roles y estatus que la sociedad ha trasmitido y que ciertos grupos sociales simbolizan dentro de la estructura de la sociedad, que para nuestro caso evocaría el papel de las mujeres “afrodescendientes”. Mujeres que, por lo general, cumplen roles de servidumbre en casas y haciendas de mujeres poderosas (ricas, afamadas, influyentes y con reconocimiento social) que los medios de comunicación intentan imponernos como un patrón a seguir, sin detenerse a pensar lo que implica alcanzar dicho estatus, en materia de derechos, dominación y violencia cultural.
Desde el mismo titular se legitima la acción de dominación, legitimada por frases, a maneras de titular: “Las mujeres más poderosas del Valle del Cauca, en Colombia, en la formidable mansión hollywoodiense de Sonia Zarzur, en el Beverly Hills de Cali”. Con este discurso, se generan lecturas diferenciadas de las mujeres; en primera instancia, habría que denotar que sólo a 4 de las 6 mujeres les cabría el apelativo de “poderosas”, y no precisamente por su aporte singular para transformar la realidad de miles de mujeres vallecaucanas, sino por personificar a un grupo minoritario, selecto de la sociedad, que con privilegios, reproducen prácticas culturales de abierta dominación y expoliación; en segunda instancia, porque el hecho de que aparezcan de pie y no sentadas, vestidas con ropa de servicio y no con trajes informales y hasta de reconocido diseñador (que son los que por lo general visten a las mujeres “poderosas”), sirviendo y no servidas, vestidas de blanco en contraste con su piel negra, es una forma más de ponerlas en un estatus de inferioridad frente al resto de mujeres “poderosas”; en tercera instancia, habría que cuestionar cómo los medios de comunicación nos imponen a los ciudadanos unas figuras que aparentemente representan “un modelo a seguir”, es decir, “mujeres de bien”, “de clase”, con lo que no sólo buscan asegurar un apetecido rating (lecturabilidad, para el caso), y más ventas para acrecentar su gran poderío económico, sino, asegurar que los modelos de dominación social y étnica se sigan reproduciendo.
En suma, las elaboraciones simbólicas como métodos de opresión se fundan desde las clases altas, que se sirven de la ideología para conservar su hegemonía basada en intereses privados enmascarados de colectivos.
Por todo lo anterior, propendemos por una academia y una ciudadanía inquietas, lo cual implica cuestionar el papel que cada vez más se asienta en los medios de comunicación, que en lugar de informar y generar una ciudadanía consciente de su propia realidad, se orientan a entretenerla y adormecerla. Sólo nos reta apelar al uso de la palabra para intentar develar los mecanismos de violencia simbólica a los que invocan las empresas mediáticas, en su afán por entretener y generar receptores que fácilmente no sólo legitiman y aceptan estas maneras violentas de reproducir un tipo de sociedad excluyente, violenta, racista, clasista y sexista, sino que terminan anhelando llegar a esos estadios de vida social donde se suele falsear la realidad, ocultar la historia y extender patrones y patronos que nos hunden en la pobreza cultural que emana de la tradición y la cultura dominante.
viernes, 18 de noviembre de 2011
MÁS ALLÁ DE LA PROTESTA CONTRA LA PRIVATIZACIÓN DE LA EDUCACIÓN EN COLOMBIA
Más
allá de la protesta contra la privatización de la educación en Colombia
Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología
Ha quedado claramente evidenciado que en Colombia,
la protesta social contra la reforma de la Ley 30, reforma promovida por el gobierno
nacional tiene un trasfondo mucho más complejo y poderoso, en que el que se
pueden caracterizar, por lo menos, dos elementos entre otros que muy
seguramente existirán.
El primero tiene que ver con lo siguiente: lo que
evidenció el país, al igual que en otros lugares de América latina y en Europa,
a pesar de las particularidades locales de cada nación, es una protesta contra
un modelo educativo que se ha venido imponiendo en el marco de la estrategia de
la mercantilización de la educación por parte de las fuerzas hegemónicas
globales responsables de la economía-mundo capitalista. Usando el término más
apropiado para este tipo de protesta en el contexto actual mundial, una indignación contra un modelo que
perturba y pone en cuidados intensivos la educación pública como
responsabilidad del Estado. Un modelo que hace de la educación una mercancía y
al estudiante un consumidor. La movilización estudiantil confronta no sólo
estas iniciativas propuestas por su gobierno, sino que confronta las
directrices marcadas desde los centros de poder hegemónica donde las leyes del
mercado tienen peso importante.
El segundo sería: la protesta contra las reformas
educativas en Colombia, así como en Chile, y en otros lugares del mundo como
España, se caracteriza por la participación de un movimiento estudiantil que ha
logrado establecer alianzas estratégicas con otros sectores sensibles a la
problemática. Pero estos movimientos estudiantiles son sólo una parte de lo que
podría denominarse como un gran movimiento de jóvenes, de jóvenes indignados
por un sistema que los ha excluido y marginado. La participación de los jóvenes
no sólo como actores físicos que recurren a los repertorios tradicionales de la
acción colectiva sino como creadores de nuevas formas de repertorios a través
de las redes virtuales, apuntala una nueva dimensión para los análisis de las
teorías del comportamiento colectivo y la acción colectiva contenciosa. Gritan los
jóvenes: “la educación no se vende, se defiende”. En el movimiento de los
indignados donde la participación de jóvenes es amplia, se presta una dinámica
importante a partir de las redes virtuales que los jóvenes manejan y conocen
muy bien. Y esto de alguna manera, ha logrado que estos movimientos se
globalicen no sólo en términos de lugares donde se pueden presentar otras
movilizaciones sino en términos de la rapidez con la que ocurren los eventos y
con la que se entran en contacto entre unos líderes con otros.
En tiempo record, líderes estudiantiles chilenos
entraron en contacto con líderes colombianos y estos con grupos de indignados y
movimiento estudiantil en España y Estados Unidos. Un claro ejemplo de ello, es
lograr promover conjuntamente lo que se ha dado en conocer POR UNA MARCHA
BINACIONAL POR LA EDUCACIÓN. CHILE Y COLOMBIA UNIDOS, promovida a través de
medios y de redes como el Facebook y el Twitter.
17 de noviembre de 2011
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

