Este es un espacio que propone reflexiones y debates sobre la inter-retro-conexión sociedad en la Naturaleza y la Naturaleza en la sociedad.

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viernes, 14 de enero de 2022

FINCA TRADICIONAL EN EL NORTE DEL CAUCA, COLOMBIA

 Ideas sobre la finca tradicional en el norte del Cauca, Colombia: retos y desafíos


Por:
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
Director Doctorado en Regiones Sostenibles


La finca tradicional es para las comunidades afrodescendientes del norte del departamento del Cauca en Colombia, símbolo de su tradición, resistencia y rexistencia. Un escenario que  integra e interrelaciona pasado-presente-futuro.

Foto: Hernando Uribe Castro, Octubre de 2021.
Vivienda de una finca tradicional del Norte del Cauca

Es de tradición, porque ella representa un conjunto de saberes, conocimientos y prácticas (materiales y espirituales) que fueron heredadas de sus ancestros que ocuparon estas tierras una vez lograron su liberación del yugo de la esclavitud hacia mediados del siglo XIX. En la finca tradicional se depositan las gotas de sudor, sufrimiento y esfuerzo de los antepasados por delinear un futuro distinto y promisorio para sus descendientes. En ella se escuchan los ecos de las voces y pensamientos de sus antepasados.

Es de resistencia, porque la finca tradicional como espacio poliproductivo y diverso agencia una confrontación directa al modelo agroexportador monopolizador y de la agricultura comercial que se impuso por parte de los agentes del capitalismo agrícola en el norte del Cauca. Modelo agroindustrial que movilizó despojos, acaparamientos de tierras y efectos nocivos sobre comunidades humanas y ecológicas. Modelo agrícola que transformó mediante la intervención del Estado y los agentes del capital privado las condiciones geográficas y territoriales para adaptar el espacio a sus necesidades extractivas, productivas y comerciales, destruyendo ciénagas, lagos y conteniendo ríos en represas. Un modelo agroexportador que implementó un diseño territorial y modelación del paisaje bajo los parámetros requeridos y necesarios para la reproducción de capitales por parte de los agentes del capital agrícola y exportador.

Es de rexistencia, porque como espacio de vida que preserva la memoria ancestral, la finca tradicional de las comunidades afrodescendientes es considerada una alternativa para la economía familiar, pedagógica comunitaria y de vida colectiva. Un espacio que produce rupturas con la lógica organizativa del espacio del capitalismo global y con las formas de racionalidad productiva del modelo hegemónico tecno-económico.


Foto: Hernando Uribe Castro, Octubre de 2021. 
Vía que marca límite entre cultivos de caña y la finca tradicional

Los esfuerzos impulsados por las comunidades y organizaciones sociales del Norte del Cauca se basan en la preservación-conservación de la finca tradicional como nicho y espacio de vida que mantiene la memoria viva de su cultura ancestral y su relación con el entorno natural. Escenario que contiene un tejido entre relaciones ecológicas y sociales. 

La finca tradicional no es homogénea, pues ella misma expresa diversidad en sus contenidos y morfología. Son microespacios de diversidad, que proveen de seguridad alimentaria y permiten confrontar los problemas de escases de alimentos. Existen distintos tipos de finca tradicional: por su tamaño, dedicación productiva, forma organizativa interna, propietarios y localización. Algunas de ellas son asociadas como agroecosistemas y eco-culturales que proveen además de las plantas alimentarias, medicinales, condimentadas, mágico-religiosas y ornamentales, unos saberes basados en el respeto a los bienes de la naturaleza.

Algunas se encuentran más cercanas a los centros poblados y otras se hallan a larga distancia en medio de océanos de cañaduzales. Estas últimas se han convertido en evidencia viva de lo que fue esta sociedad y esta biogeografía en el pasado. De este modo, la finca tradicional es espacio para la acción política de recuperación de la tierra, el territorio, de saberes, de preservación de memoria y de sustentabilidad de la soberanía alimentaria. Como escenario económico, su red de mercado no se basa en las redes del mercado global, sino en los intercambios solidarios y colaborativos de productos comunitarios y locales, aportando a economías más localizadas y lugarizadas.

Defender y conservar la finca tradicional representa importantes retos para las organizaciones sociales afronortecaucanas. Uno de esos retos para su conservación tiene que ver con el tema generacional y el interés que los jóvenes prestan a estos espacios, sobre todo para aquellos que se encuentran distantes de sus espacios de vida cotidiana. Algunas fincas tradicionales distantes no poseen las condiciones de los servicios que si encuentran los jóvenes en la vida urbana, como agua, conexión a redes de energía, buenas vías de acceso, grupos de amigos, internet y telefonía celular. Este hecho ha distanciado a algunos jóvenes con la finca tradicional de sus padres y abuelos, porque las perciben como lugares vaciados y por fuera de la dinámica red de la vida social física y virtual.

Algunas familias poseedores de finca tradicional tratan de conservar estos espacios en condiciones óptimas, pero los costos del mantenimiento, el acceso y los tiempos laborales afectan una relación más directa y constante sobre este escenario. Se preguntan, ¿Cuándo ellos mueran, quiénes se encargarán de sus fincas? 

Aunque la tentación por vender el pequeño pedazo de parcela siempre estará latente, existen dueños que tienen claro que mientras vivan, no cederían su propiedad a las empresas del monopolio de la tierra agrícola como lo son los ingenios azucareros y terratenientes. Las ciencias sociales han producido todo un estado de arte desde los años sesenta del siglo XX sobre las distintas formas de acaparamiento, despojo de tierras y políticas promovidas desde el Estado que han conducido a la pérdida de la finca tradicional.

Las fincas tradicionales rompen con el esquema y la lógica productivista de la agricultura comercial. Incluso con el orden y el esquema de gestión de grandes cultivos. Combinan en sus espacios internos distintas plantas, árboles, frutales y espacios para realizar actividades domésticas. En ella habitan diferentes grupos de animales que han encontrado ahí, un lugar de protección. No opera en la lógica capitalista.

Foto: Hernando Uribe Castro, octubre de 2021. 
Paisaje interno de una finca tradicional, Villa Rica, Norte del Cauca


Las organizaciones sociales existentes en estos territorios están encaminando sus esfuerzos hacia otras pedagogías, nuevas formas de educación de sus jóvenes y población en general. Pedagogía emancipatorias, en el sentido en que lo expone Claudia Korol*:

 

“La pedagogía emancipatoria es, en esta perspectiva, un espacio de producción colectiva de conocimientos, a partir de prácticas sociales históricas de lucha por la vida, la libertad, la justicia, la autonomía. Es un proyecto político cultural que promueve la creación social de teorías que nos permitan interpretar y revolucionar la vida, a partir de las experiencias de los movimientos populares, de sus búsquedas de comprensión y de transformación del mundo, de diálogo entre los distintos sectores que participan de las luchas sociales, y de estos con quienes en diversos ámbitos investigan, estudian, y piensan críticamente las dinámicas de la vida social. Se trata de un diálogo que permite a sus protagonistas volverse sujetos históricos de las transformaciones, autores de relatos que rehacen el mundo, designando con palabras antiguas, e inventando si es necesario nuevas palabras, que nombren el proyecto, los sueños, el sendero o la diversidad de senderos elegidos, rechazando los lugares alienantes que les son asignados –como fuerza de trabajo ocupada o desocupada, ejército de reserva, base para la manipulación de diversas instituciones políticas o religiosas, consumidores, excluidos y excluidas, objetos de estudio, objetos sexuales, máquinas reproductivas, objetos decorativos, etcétera.” (Korol, 2008, p. 179).

La “Escuela Itinerante”, tal como la denominan las organizaciones sociales afronortecaucanas, es  impulsada como estrategia para promover nuevos discursos, otras interpretaciones y abrir nuevos horizontes sociales y educativos. Se está en este proceso, cada día más empoderado y valorado por las comunidades como alternativa pedagógica para sus pobladores.

Foto: Hernando Uribe Castro, 2019. 
Participando como invitado en un taller de la Escuela Itinerante

Los resultados de estas nuevas pedagogías que promueven el reencuentro con la tierra, el territorio y la vida, empiezan a dar frutos, a despertar mentes y a abrir nuevas posibilidades de autonomía y libertad.

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*Korol, C. (2008). La subversión del sentido común y los saberes de la resistencia. En: De los saberes de la emancipación y de la dominación / coordinado por Ana Esther Ceceña.- 1a ed. - Buenos Aires: Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales - CLACSO, pp. 177-191.

 

jueves, 12 de septiembre de 2019

TRABAJANDO CON LAS COMUNIDADES DEL NORTE DEL CAUCA

EN DIÁLOGO DE SABERES CON LAS COMUNIDADES AFRONORTECAUCANAS


En el mes de agosto, el profesor Hernando Uribe Castro, director del Instituto de Estudios para la Sostenibilidad, estuvo como invitado en el ciclo de talleres de la "Escuela de Formación Afronortecaucana "Casilda Cundumí" y en diálogo de saberes con las comunidades de Puerto Tejada, Villa Rica y Guachené sobre los temas del territorio y los conflictos ambientales. El taller había sido convocado y organizado por el Grupo Semillas.

Hernando Uribe Castro con las comunidades del norte del Cauca. Agosto 2019.

En estas jornadas participaron diferentes representantes de las organizaciones sociales del norte del Cauca como UAOAFROC, La Asociación Cultural Casa del Niño, la Red de Mujeres del Norte del Cauca y la Corporación Colombia Joven, entre otros.

Hernando Uribe Castro y taller sobre conflictos ambientales en el norte del Cauca.

Se abordaron temas como la vida, el territorio, la finca tradicional, la soberanía alimentaria, el papel de la mujer en la defensa del territorio y la importancia de la participación comunitaria en las organizaciones sociales. Estos talleres y encuentros con las comunidades continuarán a lo largo del año.

martes, 10 de enero de 2017

EL FUNERAL DE LOS RÍOS

EL FUNERAL DE LOS RÍOS

Por
Hernando Uribe Castro
PhD (C) en Ciencias Ambientales
Magíster en sociología

El 18 de noviembre de 2016, la Plaza Central de Puerto Tejada se llenó de tristeza. Una atmósfera de lamento profundo hizo entrada en este lugar y una lluvia de llanto rodeó el ataúd aquel, donde se hallaban en su lecho de muertos los ríos Palo, Paila y Guengué. La multitud acompañó este acto, como hecho inédito en esta pequeña ciudad del norte del Cauca.

Para los asistentes a este acto, simbólico y colectivo, éste se llevó a cabo porque la comunidad quería denunciar tres hechos: primero, el deplorable estado en que se encontraban los ríos Palo, Paila y Guengué, moribundos desde hace tiempo; segundo, para señalar los efectos contaminadores que poco a poco han ido exterminando la trama de la vida asociada a estos ríos; tercero, para señalar directamente las empresas responsables de este daño, que se encuentran asentadas en el parque industrial.

Uno de los voceros, el Coordinador Ambiental, expresaba que: “Estamos muy preocupados por la situación de nuestros ríos, que cada día no tenemos ríos sino que tenemos un caño. Estos días está así abundando porque está lloviendo pero a penas entramos en verano nuevamente tenemos ese caño. Ya no tenemos río.”

Pero también existen otras actividades responsables de la agonía y muerte lenta de estos cursos de agua como la actividad minera y los lixiviados del relleno sanitario. La comunidad clamaba justicia por este reprochable acto y señalaban que la muerte lenta de estos tres ríos, evidenciaba la falta de políticas de planeación, de control y de saneamiento de los municipios. Municipios que se han beneficiado por décadas de estas fuentes importantes de agua.

La comunidad nos recuerda cómo entre 1991 y 1993, algunos líderes valientes de la época hicieron reclamos e instauraron una Acción de Tutela por los daños causados directamente al río Palo contra las empresas Propal S.A. y el Ingenio la Cabaña. Caso que, incluso, llegó a la Corte Constitucional.

Para algunas personas, hacer este tipo de denuncia pública conllevaba a riesgos. Incluso, una de las vecinas asistentes al triste y lamentable evento, comentaba sobre la necesidad de protección de todos los asistentes que habían tenido el valor de denunciar estos daños, por los riegos que corrían sus vidas al hacer estas denuncias públicas: “Estos muchachos que están denunciando están desprotegidos. Dios quiera que los dueños de esas empresas que denuncian no le hagan nada” decía.

Para la comunidad, la responsabilidad de estos efectos negativos sobre los ecosistemas hídricos no solo proviene de las empresas privadas, sino también de la falta de acción, negligencia, desinterés y olvido de los agentes del gobierno municipal así como de la falta de políticas ambientales duraderas que trasciendan el periodo de tres años de los alcaldes municipales. Las políticas de protección ambiental, en este sentido deberían traspasar los periodos de las administraciones municipales y convertirse en políticas públicas de Estado a través de las cuales se haga la conservación, protección de estas fuentes de agua.  

Ante las constantes denuncias comunitarias, el alcalde de Puerto Tejada expresó la necesidad de “hacer mucho más riguroso las exigencias que están establecidas en la normatividad”.

Por su parte, el Ministerio del Medio Ambiente, Representantes de la Cámara, los alcaldes de los municipios de Puerto Tejada, Villarica y Padilla y 3.000 líderes de los municipios aledaños llevaron a cabo el 26 de noviembre, la Audiencia Pública con el fin de hacer las demandas pertinentes y el comprometer a las autoridades responsables como la Corporación Autónoma de Regional del Cauca (C.R.C), para que recupere estas fuente hídricas. En esta audiencia se llegaron algunos acuerdos entre los que se encuentran: 1. La Corporación Autónoma de Regional del Cauca (C.R.C) presentará un informe sobre la contaminación del Río Palo con un plan de manejo para su recuperación; 2. Construcción del POSCA; 3. Conformar un Comité (Consejo de Cuenca) que apunte a recuperación de la cuenta integrado; 4. Poner en funcionamiento las P.E.T.A.R.; 5. Los municipios deben utilizar los recursos del 1% de los recursos corrientes en la adquisición de áreas de interés ambiental y el pago de servicios ambientales (educación ambiental) entre otras conclusiones.

Las comunidades se resisten a la muerte del Palo, el Guengué y el Paila. Y por ello, llevan a cabo estos actos simbólicos para traer del mundo de los muertos a estas importantes fuentes de agua. Los pobladores de estos lugares se percataron que cuando se apropian, se empoderan y se llevan a cabo acciones colectivas, como las del funeral simbólico de los tres ríos, se pueden alcanzar importantes logros con respecto al mejoramiento de sus vidas y sus entornos.

En este caso, la acción colectiva liderada por la comunidad de Puerto Tejada logró trascender en las esferas de poder y de toma de decisión. Haría falta llevar a cabo la judicialización ambiental de este daño ambiental significativo y que se hace con respecto a estos ríos, para que los compromisos no queden como meras buenas intenciones y al albedrío del cumplimiento de las empresas contaminadoras. Igualmente, se requiere estar en vigilancia y veeduría de que estas decisiones se cumplan y se lleven a cabo.