viernes, 26 de abril de 2019
martes, 16 de abril de 2019
EL PATIO DE MI CASA, ERA UN MARAVILLOSO MICROCOSMOS
EL
PATIO DE MI CASA, ERA UN MARAVILLOSO MICROCOSMOS
Por
Hernando
Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
El patio de mi casa era todo un
micro-ecosistema, un mundo maravilloso, un lugar que despertaba la fantasía, la
creatividad y la aventura. Era un pequeño espacio (aproximadamente 73,5 metros
cuadrados) que ocupaba la mitad de la casa, pero para mí -que era todavía un
niño-, transitarlo era como adentrarme en una profunda e impenetrable jungla. Cada
día encontraba algo nuevo, algo sorprendente. Todos sus elementos despertaban
las más increíbles y maravillosas historias que podría crear en mi imaginación.
Había en este lugar en todo su
centro dos gigantes árboles, uno de ellos era un guayabo al que me gustaba
trepar y comer su fruta sin importarme si tenían gusanos, y otro árbol de cuyo
fruto mis tías hacían el mate -que se usaba como vasija para empacar el dulce
de manjar-blanco, receta propia de esta región. Rodeados estaban estos árboles
con los rosales espinosos y las plantas de flores de pétalos con colores rosados
y blancos. Revoloteaban entre ellas las mariposas de hermosos colores, las
abejas, las avispas y los abejorros, y unos bichos brillantes que no sabría
decir qué eran. Era común en casa tener las colmenas que colgaban en alguna
parte.
Evoco entonces muy bien y
claramente en mi memoria, los rosales, la fruta de pitahaya, las guayabas y las
flores. La cocina de leña de mamá con sus ollas adornadas de tizne. Por las
mañanas era cotidiano despertar con el canto y melodía de las aves y las
palomas. Un gallo que canta en alguna casa vecina. En las tardes, después de la
escuela, recuerdo estar acostado sobre la tierra jugando bajo la sombra y la frescura
que producían sus frondosas ramas, así como también viene a mi mente el hecho
de que me gustaba observar a los gusanos de cerca y a las abejas, libélulas y avispas
desde lejos. A veces me topaba con sapos, ratones, babosas y lombrices de
tierra. Ver el comportamiento de las hormigas y lagartijas era todo un
entretenimiento.
En la noche podía ver volar a los murciélagos
y las luciérnagas, así como escuchar el croar de las ranas y sapos que paseaban
por la casa dando saltos sin miedo. Hasta este patio que era mi jungla, llegaba
a veces el olor del paso de las vacas que pastaban en zonas abiertas muy cerca
de la casa y podía ver el azul profundo del firmamento cuando entretenido veía
pasar las nubes para encontrarles formas y figuras o los aviones que en la
altura se veían como aves gigantes. Había tanta belleza, tanta vida, que se podía
sentir la buena vibra de la naturaleza en este pequeño rincón del mundo.
Un día, alguien convenció a mis
padres que tener este "monte" en la propiedad era síntomas de
pobreza. Que se podía hacer un mejor uso de este inmenso solar, como por
ejemplo ampliar la vivienda. Que había que ir hacia el desarrollo y el progreso
con el cemento y el ladrillo. Que había que construir cada centímetro de la
propiedad. Y convencidos, mis padres así lo hicieron.
Primero, cortaron los árboles;
luego, arrancaron los rosales; después, se desyerbó cada centímetro del lugar. Se
hicieron unos hoyos gigantes y se rellenaron de mezcla con cemento. Poco a poco
y con el transcurrir de los años se construyeron columnas, se levantaron
paredes, se puso la plancha como techo y se echó cemento y baldosas a todo el
piso. De pronto todo quedó construido. Los fantasmas que habitaban este inmenso
solar quedaron desubicados, ese ya no era su hogar. Como protesta, se dejan ver
de vez en cuando.
Hoy, es un espacio frío, oscuro y
gris, sus cuartos se alumbran incluso en el día con luz artificial y se siente
la pesadez de la humedad. Nada quedó de este maravilloso mundo. Igual sucedió
con las casas vecinas y con todo el barrio, pues desaparecieron las abejas y ya
no volví a ver las luciérnagas. Las vacas dejaron de pasar y pastar, su aroma
ya no se siente. Las aves ya no cantan, ya no se escuchan los gallos. El firmamento
ya no se puede ver. El progreso llegó junto con la tristeza a este lugar.
De hecho, poco queda de lo que fue
éste maravilloso lugar en las memorias de quienes los habitan hoy en día. Se han perdido
por los afanes del día y por el inmisericorde y natural proceso de vejez de sus
habitantes.
lunes, 15 de abril de 2019
A SEMBRAR VIDA
A sembrar vida
Por:
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
Habitamos sobre tierras que son muy fértiles. Cuanto lugar en este Valle del Cauca, de tierras planas y altas montañas, puede cultivarse con todo tipo de plantas que pueden producir alimentos y recuperar la trama de la vida. Podemos recuperar corredores y cinturones de especies nativas de flora y fauna. La vida puede volver a florecer y producir más vida. Nada es imposible.
Podemos sembrar en nuestros hogares, parques y espacios abiertos, huertos, bosques y crear nichos con una diversidad de árboles y plantas con frutas, legumbres y todo tipo de semillas. El color de la naturaleza puede retoñar si tomamos la decisión y trabajamos colectivamente.
De este modo, nuestra gente, nuestros amigos y vecinos no tendrían por qué aguantar necesidades y, mucho menos, hambre. Es posible producir nuestro propio alimento y recuperar partes del paisaje que nos fue arrebatado por un modelo homogenizador de paisaje y de pensamientos. Trabajando juntos y organizados podremos lograr que nuestros espacios urbanos y rurales, tan caóticos hoy en día, tengan otro sentido. Podemos recuperar con nuestras propias manos e ideas, nuestro sustento y la belleza de los multicolores de la naturaleza que alguna vez habitaron estos senderos.
De este modo, nuestra gente, nuestros amigos y vecinos no tendrían por qué aguantar necesidades y, mucho menos, hambre. Es posible producir nuestro propio alimento y recuperar partes del paisaje que nos fue arrebatado por un modelo homogenizador de paisaje y de pensamientos. Trabajando juntos y organizados podremos lograr que nuestros espacios urbanos y rurales, tan caóticos hoy en día, tengan otro sentido. Podemos recuperar con nuestras propias manos e ideas, nuestro sustento y la belleza de los multicolores de la naturaleza que alguna vez habitaron estos senderos.
Por ejemplo: en una ciudad como Cali, en las calles podemos sembrar árboles de limones, naranjas, guamos y guayabas. En los parques públicos y con el trabajo conjunto, se pueden sembrar todo tipo de legumbres y hortalizas. Nuestros abuelos y adultos mayores nos podrían enseñar a todos, así como nos podrían colaborar en el cuidado de todo esta trabajo.
Cada familia, en cada hogar, se pueden los propios huertos en donde pueden sembrar plantas medicinales (yerbabuena, paico, matarratón, limoncillo). Recuperaríamos saberes y conocimientos ancestrales. Tendríamos una aproximación a todo este cosmos de sabiduría.
Para que todo ello funcione y se difunda sobre la tierra, necesitamos sembrar en los jardines flores y rosales para que vuelvan las abejas, las avispas y todo tipo de bichos polinizadores. Tendríamos que cambiar nuestra percepción del mundo y de nuestros amigos los polinizadores, las aves y demás especies. Aceptar que sin ellos, no es posible vivir.
Sobre las terrazas y balcones en nuestras casas podemos colocar helechos y construir pequeños huertos donde se dé el tomate, la zanahoria, el zapallo, la lechuga. Y las vías públicas, calles y carreteras, se pueden embellecer con hermosos árboles nativos como ceibas, samanes, yarumos, robles, chiminangos y veraneras. El resurgir del verde se tomaría cada centímetro de esta ciudad. La briza volvería a fluir por donde alguna vez pasó.
Lograríamos que todos los espacios posibles de nuestro entorno y vecindad se conviertieran en lugares de vida para todos, donde plantas, animales y personas convivamos y coexistamos
Todos tenemos derecho a la vida y al espacio. Todos tenemos la obligación de trabajar por ello. Trabajando y actuando juntos es posible lograrlo. Unidos, lo es todo. A sembrar vida¡ ¿Me acompañas? Es necesario y urgente despertar.
Que nuestras acciones promuevan el reverdecer de nuestras almas, espíritus y corazones, siempre en sintonía con lo que toda la vida hemos sido... Naturaleza y cosmos.
Que nuestras acciones promuevan el reverdecer de nuestras almas, espíritus y corazones, siempre en sintonía con lo que toda la vida hemos sido... Naturaleza y cosmos.
viernes, 12 de abril de 2019
CORRUPCIÓN EN COLOMBIA
Corrupción
en Colombia
Por:
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
Por:
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
La corrupción se expresa hoy como principio
orientador de algunos sectores políticos en Colombia, que actúan en nombre de
lo “democrático”. Como práctica, se extiende en los niveles de la
administración del Estado (local, regional y nacional). Aparece acompaña de
actos ilegales que se hacen pasar por “legales”, y en casos extremos, de hechos
criminales que se legitiman con un discurso nacionalista: “todo es por el bien
del país”.
Cada día se ven florecer nuevos
casos de corrupción (en el discurso de los medios de comunicación, “escándalos
políticos”) en las diferentes esferas de la institucionalidad. Pueden ser acciones
individuales (por ejemplo, actos de corrupción de agentes de gobierno), o grupales
(redes de autoridades) e incluso, en aquellos espacios que se suponen fueron construidos
institucionalmente para el control y vigilancia[1].
Cada nuevo hallazgo parece superar en gravedad los casos anteriores. Los costos
económicos, sociales, políticos -y sobre todo éticos-, de los estragos de la
corrupción son muy altos para una sociedad considerada como una de las más
ignorantes, inequitativas y desiguales del mundo.
Produce repudio que algunos sectores
de ciudadanos acepten, sin discusión alguna, la idea de que las prácticas de
corrupción son un mecanismo “necesario” para el buen y efectivo funcionamiento
del Estado. Sectores que toleran y legitiman acciones corruptas. Que ofrecen su
voto y eligen a “políticos” que son cuestionados ética y jurídicamente por
su pasado, por los grupos a los que pertenecen y se adscriben, o por las
personas de quienes se rodean y que los acompañan en los mandos del gobierno.
Incluso, algunos sectores sociales perciben a estos agentes embriagados de
corrupción, como excelentes ejemplos: audaces, vivos y creativos. Es frecuente escuchar
expresiones como: “No importa que robe un poco con tal que haga algo por el país”.
La corrupción se fortalece en aquellos espacios donde: a) existen múltiples escalas de decisión y burocracia, b) la intervención de muchos agentes y delegados, c) poco control de los recursos económicos y d) los altos beneficios se ponen en juego. Algunos, para justificar sus acciones, “naturalizan” estas prácticas corruptas como si vinieran integrada al gen humano y desconocen que éstas son enseñadas, aprendidas y replicadas socialmente.
La corrupción, por tanto, no es un “algo” esencialista de la vida (en el sentido biológico) del ser humano, sino un proceso construido social y culturalmente que está ligado al campo del poder y del Estado y de la necesidad de quienes lo ejercen para acceder a bienes económicos y materiales para su propio beneficio o el de su grupo más cercano. La corrupción como práctica política se ha convertido en una limitante y un grave problema para la distribución de la justicia y la recomposición del tejido social humano.
En nuestros días observamos cómo
las instituciones del Estado vienen desangrándose a montón por las redes de
grupos especializados en desfalcar el Estado. Grupos que, enmascarados bajo el
disfraz de lo “democrático” y del “bien común”, actúan como organizaciones
criminales y delincuenciales. Son los grupos sociales más desfavorecidos,
marginales y excluidos los que enfrentan las consecuencias de este atraco, esta
violencia y esta represión que a veces se impone como acto legal.
Frente a ello, no queda más respuesta que unas respuestas socialmente poderosas cuyas bases reposan en la acción y la movilización de la sociedad civil. Sociedad civil que debe despojarse de su adormecimiento, para cumplir y ejercer un papel más destacado, preponderante, en la demanda, la exigencia y el juicio (que a todos los niveles desde el moral hasta jurídico) tendría que hacerse a los agentes y grupos corruptos. Participar en procesos de educación, en cultura política y participativa del ciudadano, es clave para que empiece esa transformación del entendimiento y la comprensión: cero tolerancia a la corrupción.
La corrupción no solo produce
pérdida de bienes y capitales económicos, sino que produce violencia, muerte y
pérdida de principios éticos. La sociedad civil tendría que comprender que la
corrupción no es solo un fenómeno interno colombiano, sino que es una actividad
que se practica también en las redes de la dinámica de la economía-mundo
capitalista, que es el principal motor que condiciona la sociedad, el Estado y,
por supuesto, el Mercado.
[1]
Uno de los casos más conocidos en los últimos años, fue el de las acciones de
corrupción del fiscal anticorrupción en Colombia.
sábado, 6 de abril de 2019
¿NOS ESTÁN HURTANDO LAS VIDAS?
¿Vidas hurtadas?
Por
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
En la actualidad es posible observar cómo las personas hemos ido
adquiriendo la capacidad de realizar tantas actividades en un mismo momento. Por
ejemplo: ver televisión, conversar, alimentarse con una mano y con la otra
digitar frases a través del celular haciendo uso del chat y de las redes
virtuales ¿pero por qué, si somos capaces de hacer esto, carecemos del tiempo
para dedicárnoslo a sí mismos? ¿Cómo es que hemos llegado a esta situación? ¿Cómo
es posible que este fenómeno se perciba como algo normal, natural y común? Estos
actos de exigencia del ser y de sus capacidades biológicas y corporales puede
suceder a lo largo del día, de la semanas, pero al final, nos damos cuenta que
estamos llenos de soledad, cansancio y ansiedad.
Al ser una práctica que se ha ido generalizando -sobre todo en las
generaciones de los adultos y más jóvenes-, empieza uno a darse cuenta que este
fenómeno no es algo personal -es decir producto del individuo-, sino que es un
fenómeno social que está siendo producido e impulsado por unas fuerzas que
actúan sobre el conjunto de la sociedad. Poco a poco los seres humanos vamos
perdiendo la vida y el tiempo que la contiene; y se lo están robando con
nuestro propio consentimiento basado en el desconocimiento del cómo es que
funcionan estas estrategias de manipulación del ser. Se nos está imponiendo la
idea de que la vida debe ser vivida así, de que no existe otro camino para
cambiar este proceso cada vas más mercantilizado, incluso, de que este es el
camino correcto que lleva hacia el progreso, el desarrollo y la prosperidad de
la humanidad.
Detrás de toda una cortina de humo, construida por los empresarios
de los medios globales y los gobiernos, se hallan los principales motivadores,
dinamizadores y ejecutores de este proyecto de control social global. Las principales
corporaciones globales y sistemas financieros, que controlan la actividad
económica del mundo y que están promoviendo una serie de estrategias muy
poderosas y agrestes para que las personas dediquen buena parte de su vida a
atender y responder a sus exigencias e imposiciones.
Mensajes, lemas y símbolos son partes importantes y funcionales de
toda esta maquinaria para hacer que, tanto marcas corporativas como intenciones
de los mercados, sean unas realidades con las que buscan transformar a todo ser
humano en un ciudadano consumidor. Las Corporaciones logran de este modo incorporarse
en las comprensiones y acciones, para permanecer más tiempo en las mentes y las
conciencias.
Una de esas estrategias es la conocida como Branding empresarial, mecanismo a través del cual, el empresario y dueño de las marcas, tratan
de crear y mantener un vínculo con las audiencias, compradores y clientes, para
obtener su fidelidad y felicidad, haciendo uso del mundo publicitario y
comunicacional. Y no solo van detrás de la felicidad de cada ser humano, cada
consumidor convertido en un código, sino que además buscan apoderarse de la
memoria histórica porque la estrategia pretende ser parte de la historia de ese
ser. De este modo, será recordada continua y permanentemente. Se tiene así, el
consumidor como un producto terminado, modelado y manipulado por las
estrategias del control corporativo.
Por ello, pareciera que en la sociedad contemporánea, no hay
actividad humana que esté por fuera del espacio del control y del acoso del
mundo corporativo. No solo tienen un inmenso poder en la estructura social,
sino que también se han ido incorporando en la estructura mental y cognitiva de
cada usuario y consumidor. Y con estas estructuras incorporadas responden de modo
disciplinado y manipulado al llamado continuo que hace la Corporación, y
termina consumiendo más y accediendo insaciablemente a sus productos y
servicios para enfrentar el aburrimiento y alcanzar la “felicidad”. Es así como
éste proceso se hace cada vez más continuo, permanente y preciso.
Absorben día a día, la vida del consumidor -y con ello su tiempo/espacio-,
de un modo tal, que este acto “vampiresco” pasa a veces desapercibido y muy
sutil. De la vida en los espacios públicos, el consumidor controlado y
manipulado termina consumiendo en centros comerciales o a través de redes
virtuales los productos puestos en escena. Por ello, los medios masivos de
comunicación (físicos y virtuales) se vuelven más importantes, sobre todo porque
manipulan la imagen, la semiótica y el vocabulario. Construyen su propio
mercado lingüístico y lo hacen popular y popularizante. No es raro entonces,
que surja la estrategia de “menos palabras, más significado”. Esta es la
estrategia de la infantilización del discurso y la banalización de la realidad.
Han producido un “encantamiento”, un “hechizo”, una especie de
“adormecimiento” bajo maniobras del entretenimiento, para que nadie sea
consciente de que cada segundo de su vida, es bombardeado por las estrategias
de control de los medios de comunicación y la dominación que produce la
publicidad y el mercadeo. Una pérdida de vida que se hace irreversible. Cada
segundo que es vivido bajo los determinantes y parámetros impuestos por el
mundo corporativo es imposible de recuperar, pues el proceso es irreversible
-cada segundo que nos pasa en la vida es un segundo que nos aproxima más a la
muerte.
Han logrado ir suplantando la vida en grupo, en colectivo y en
comunidad, por una vida individualizada y masificada, donde el mundo (sus
imágenes, colores, formas, texturas, paisajes, sucesos, etc.) cabe en un
pequeño dispositivo que es usado por cada individuo. Las personas pueden pasar
varias horas del día realizando innumerables actividades y ninguna de ellas
dedicadas para sí mismos.
El individuo puede pasar todo el día conectado aisladamente en
Internet; también ejercitando el cuerpo para despertar el capital erótico y
transformarse en una marca para llamar la atención de otros (“verse bien,
sentirse bien”) a través de la virtualización de su imagen en plataformas como Facebook
o Instragram. Otros se la pasan solucionando los problemas cotidianos porque
tienen sus necesidades económicas muy próximas; unos más, se la pasan consumiendo,
comprando o drogándose para enfrentar el aburrimiento.
No es raro entonces, que el resultado de este proceso de manipulación
sea el que los individuos consumidores y dinamizadores de las corporaciones
globales, ya no les queda tiempo para sí mismos. De hecho, se han visto
obligados a veces -de modo inconsciente o poco consciente- a realizar varias
actividades en un mismo momento sin dedicarse el verdadero tiempo. A desdoblar
su existencia, sus sentidos y emociones para el mundo del mercado.
viernes, 22 de marzo de 2019
III CONGRESO LATINOAMERICANO DE ECOLOGÍA POLÍTICA. SALVADOR DA BAHÍA
lunes, 4 de febrero de 2019
NATURALEZA, AMBIENTE Y GOBIERNO
Naturaleza, ambiente y gobierno
Por: Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
Director Instituto de Estudios
para la Sostenibilidad
En reciente reunión convocada por el Departamento Nacional de
Planeación (DNP) en el Salón Gobernadores del edificio de la Gobernación del
Valle del Cauca para socializar las bases del Plan Nacional de Desarrollo, el expositor
del DNP inició su intervención abordando el tema de cómo llevar a Colombia
hacia la senda del desarrollo y la globalización. No habían pasado cuatro
minutos cuando pronunció la siguiente frase: “el medio ambiente no puede
convertirse en un obstáculo para el desarrollo”.
Si al escuchar los primeros planteamientos sobre el desarrollo, ya
sentía extrema preocupación, esta última frase pronunciada por el expositor me
produjo una increíble consternación. Me pregunté de inmediato ¿Cómo es posible
que ante todas las evidencias que se tienen frente a los efectos del cambio
climático, la grave crisis ambiental, los acuerdos logrados en París y los esfuerzos
de millones de personas en todo el mundo por mantener un planeta vivo,
gobiernos actuales como el de Colombia, continúen con posturas tan
irresponsables y malintencionadas con la naturaleza?
Al darle vueltas y vueltas a lo dicho por el ponente del DNP “el
medio ambiente no puede convertirse en un obstáculo para el desarrollo”, de
inmediato vinieron a mi mente las palabras escritas por la profesora Noguera en
el primer capítulo del libro titulado “Pensamiento
ambiental en la era planetaria. Biopoder, bioética y biodiversidad”, que
expresan lo siguiente:
“Los discursos geopolíticos y biopolíticos de la mundialización y
la globalización ha conformado ejércitos de sujetos tecnológicamente
homogenizados bajo un modelo único de
habitar la tierra. Esto ha facilitado formas hegemónicas de dominación en las
cuales los sujetos, uniformados y uniformantes, declaran la guerra a la tierra
para fines estrictamente productivos. Inspirada en la globalización de la
tierra – en el aplanamiento de sus pliegues, repliegues y despliegues; en el
aislamiento de sus estrías y el ocultamiento de sus mutaciones permanentes -,
[…] me pregunto cómo la globalización niega lo planetaria. Un delirio fáustico,
emergente de la creencia según la cual el sujeto
trascendental está por encima de las diferencias mundovitales, produce dos acontecimientos terribles para la vida en
el planeta: el desarrollo y la guerra, hermanos gemelos e inseparables”[1]
Sin duda alguna, la reflexión de la profesora Noguera es clara y
acertada. Así como preocupante, desacertada y peligrosa es la frase pronunciada
por el agente del DNP para los ecosistemas, las comunidades y el sistema de
vida territorial y planetario. La política de los actuales gobiernos que han
llegado al poder en diferentes países del mundo -como Estados Unidos, Argentina,
Brasil, Colombia, entre otros-, es desafiante y arrogante con la naturaleza. Políticas
que reducen la diversidad y exuberancia de la vida planetaria a términos
productivos y de rentabilidad económica. Y una tendencia a considerar el
desarrollo como crecimiento económico a ultranza.
Desde la racionalidad de los agentes del Estado, así como de los agentes
corporativos, se establece que no se puede dejar nada por fuera de la ecuación
económica de la rentabilidad, ni mucho menos del cálculo racional. Consideran
que esta ecuación es la esencia de la vida y de todo lo que en ella existe. Un
reduccionismo que convierte cada uno de los componentes y elementos de los hábitats
en materia prima del sistema. Bourdieu lo indicaba claramente cuando expresaba
que: “Hoy nos quieren hacer creer que es el mundo económico y social el que
puede resolverse con ecuaciones”[2].
Nosotros incluiríamos además del mundo económico y social, la dimensión del
sistema planetario ecológico y ambiental en la frase del sociólogo francés.
Es muy perturbador pensar que no existirá bajo estos gobiernos
ninguna garantía de que los parques nacionales naturales, santuarios de flora y
fauna, espacios de reserva natural y ecosistemas estratégicos terminen
convertidos en nichos productivos para la economía global e incorporados como
centros fructíferos de la cuantificación moderna capitalista. Lugares que por
muchos años han sido protegidos, defendidos y conservados como resultado de la
lucha de las comunidades ancestrales, grupos y movimientos ambientales, así
como por múltiples actores que valoran la importancia de la naturaleza y que
son sensibles a la crisis ambiental y ecológica.
De hecho, desde hace algunos años, se ha tratado de incorporar
estos espacios a las lógicas de la productividad del capital, tratando de
desmontar normatividad existente, vulnerándola o justificando el cambio de su
marco legal. Ha sucedido con el Parque Tayrona para la explotación del turismo
global, la megaminería que amenaza constantemente el Páramo de Santurbán en
donde existen aproximadamente 457 especies de plantas vasculares, helechos y
afines, y 293 especies de fauna vertebrada[3].
El concepto que están utilizando, que han apropiado y que han adaptado
estos agentes para llevar a cabo sus planes, programas y proyectos, así como
para justificar la transición de estos lugares a espacios altamente productivos
es el de “servicios ecosistémicos”. Y como lo explicaba el agente del DNP, estos
nichos no pueden convertirse en un obstáculo para impulsar e implementar las
políticas de desarrollo de la nación que “tanto necesita”, sino que sus
servicios ecosistémicos pueden ser aprovechados para la explotación de materia
prima y la economía nacional. Se entiende que bajo esta lógica capitalista, los
ecosistemas estratégicos serán incluidos en los proyectos neo-extractivistas
como paquete importante de los planes de desarrollos para producir y reproducir
ingresos y mejores indicadores para el PIB nacional.
Para estos gobiernos, todo es posible de ser explotado. No
contiene esta mentalidad principios éticos sustentables, o de la ética de la
responsabilidad o del principio de precaución. La lógica, la ética y los
principios que prevalecen, son los principios de la ganancia económica, del uso
de materias primas y de la explotación incesante para “mejorar la economía del
país”. Todo ello movilizado además con prácticas ilegítimas, irregulares y
éticamente incorrectas que se realizan en los espacios de la institucionalidad tanto
pública como privada. Detrás de todo ello está el beneficio propio y no el bien
común. De hecho, estas prácticas se llevan a cabo con un despliegue y entramado
de “rarezas” y “enmarañamiento” que son capaces de violentar los marcos legales
y normativos, pasar por encima de la justicia y despojarse de toda culpabilidad.
Todo ello conlleva a lo que Gudynas ha denominado “usos ilegítimos de
posiciones de poder”[4].
Ante este escenario, se prevé una intensificación de los
conflictos ambientales en Colombia. Desarrollo y guerra se combinan para
producir efectos perturbadores. Así como una situación de extrema gravedad,
riesgo y peligro para líderes comunitarios y defensores de derechos humanos y
del ambiente. Tan preocupante es esta situación que, agentes de la ONU,
especialmente el representante del Alto Comisionado para los Derechos Humanos
en Colombia, ha instado al presidente actual de responder con urgencia ante el
incremento de asesinatos de líderes sociales[5].
Tiempos difíciles son los que se vienen con estos anuncios
directos del gobierno nacional sobre el manejo que se le dará a la política
ambiental y, los planes de desarrollo. Una gran proporción de la sociedad
colombiana continúa anestesiada, adormecida, silenciada y entretenida. Otra porción
importante está atenta, movilizando opinión a través de medios tradicionales,
alternativos o redes sociales. Las Universidades cumplen un papel central en
este escenario de alta tensión, como espacios desde donde se movilice la
reflexión, el conocimiento y el diálogo para encontrar salidas.
Febrero 4 de 2019
[1] Noguera de
Echeverri, Ana Patricia. (2018). Pensamiento ambiental en la era planetaria.
Biopoder, bioética y biodiversidad. Una interpretación de los desafíos
simbólico-bióticos en la aldea global. Bogotá: Universidad Nacional de
Colombia. p. 9.
[2] Bourdieu,
Pierre. (2002). Pensamiento y acción. Buenos Aires: Libros del Zorzal. p. 30.
[3] Corporación
Autónoma Regional Para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga.
[4] Gudynas,
Eduardo. (2018). Extractivismos y corrupción. Anatomía de una íntima relación.
Bogotá: Ediciones desde abajo.
[5] Desde Abajo.
(2019). “ONU pide a Iván Duque que responda a los asesinatos de líderes
sociales. Enero 14 de 2019.
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