lunes, 7 de abril de 2025
miércoles, 27 de noviembre de 2024
LA SOSTENIBILIDAD COMO ETHOS INSTITUCIONAL
LA SOSTENIBILIDAD COMO ETHOS INSTITUCIONAL
Presento nuestro más reciente libro:
Se puede descargar del siguiente link (acceso abierto):
https://editorial.uao.edu.co/gpd-la-sostenibilidad-como-ethos-institucional.html
El documento
maestro de sostenibilidad de la Universidad Autónoma de Occidente (UAO) trata sobre
la evolución del enfoque de sostenibilidad en la universidad hasta consolidarse
como un ethos institucional. Este documento explica cómo la UAO ha integrado la
sostenibilidad en sus funciones sustantivas: docencia, investigación y
proyección social. Va dirigido a toda la comunidad universitaria, incluyendo
directivos, docentes, investigadores, estudiantes y personal administrativo,
con el fin de alinearlos con este compromiso institucional. El lector
encontrará en el documento los fundamentos conceptuales y metodológicos que
sustentan el sello UAO de sostenibilidad, así como ejemplos concretos de su
implementación en la universidad, con la intención de que este enfoque permee y
transforme todas las actividades académicas y administrativas de la
institución.
lunes, 7 de octubre de 2024
MENSAJE URGENTE A LOS GOBIERNOS DEL PLANETA ANTE LOS HECHOS DE TRANSGRESIÓN DE LOS LÍMITES PLANETARIOS
MENSAJE URGENTE A LOS GOBIERNOS DEL PLANETA ANTE LOS HECHOS DE TRANSGRESIÓN DE LOS LÍMITES PLANETARIOS
Por:
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
Fuente: https://www.stockholmresilience.org/research/planetary-boundaries.html
A pesar de esta compleja y delicada situación y del llamado urgente que se hace desde el mundo científico y de los saberes ancestrales, persiste y se profundiza de modo perjudicial en el mundo, el escalamiento de la situación armamentista y guerrerista entre naciones, el acelerado deterioro por contaminación y explotación de ecosistemas estratégicos, el excesivo abuso a los territorios por la producción creciente e ilimitado de procesos industriales, empresariales y corporativos para acaparar mayor producción y más ganancias económicas, así como una persistente desidia y negligencia de una gran masa de ciudadanos que, entretenidos por los medios, los aparatos, la vida banal y las tecnologías, se encuentran ajenos, desinteresados y distantes de esta precaria realidad, porque logró esclavizar sus conciencias.
Mientras esta situación debería llamar a la unión de las fuerzas sociales, políticas y económicas, en la defensa de la vida, en nuestros países, como efectivamente sucede en la Colombia de hoy, experimentamos grandes divisiones por fundamentalismos políticos, arrogancia, corrupción y prestigios de unos sectores poderosos y privilegiados que ha pretendido incomodar, entorpecer, obstaculizar, torpedear y atrancar (Incluso, con intentos de golpe de Estado), todas las estrategias de acción de un gobierno progresista que se comprometió con la defensa de la dignidad del pueblo, la defensa de la vida, de los ecosistemas y la justicia ambiental.
Es urgente que, como humanidad, junto a nuestros gobiernos locales y estatales, afrontemos estos hechos y con responsabilidad le demos la cara en busca de soluciones urgentes y prácticas. Es una oportunidad planetaria para alcanzar la unión y el trabajo conjunto que promueva oportunidades y otorgue direcciones que produzcan virajes hacia la vida de un modo más responsables; de igual forma que potencien formas de gobernabilidad y fortalecimiento de las instituciones capaces de dirigir este cambio, asociadas a formas de gobernanza más participativas e incluyentes.
Esto implicaría acciones y procesos de gran trascendencia como, por ejemplo:
· Un sistema global que permita
democratizar un sistema de alerta temprana y participativas que pueda proveer
de datos -en tiempo real- y que, mediante procesos pedagógicos muy claros, se
informe a la humanidad de la situación catastrófica a la que nos enfrentamos.
Los temas asociados a los límites planetarios utilizan todo un mercado
lingüístico muy técnico y de gran altura que no llega, muchas veces, a la
comprensión de todos los ciudadanos del mundo. Esto implicaría la construcción
de todo un sistema de mensajes claros y contundentes que podrían llamar la
atención y la comprensión de todos y todas.
· Una transformación o revolución
educativa con pedagógicas y didácticas, correctas, claras y reveladoras que
potencien prácticas de reflexividad de conciencia para fomentar la sabiduría. Implicaría
incorporar en los currículos escolares y de educación media el área Ciencias de
la Sostenibilidad, conformada por la enseñanza-aprendizaje de disciplinas como
la Ecología, la Geografía (física y humana), Filosofía ambiental e Ingeniería
Sanitaria, entre otras de gran importancia para comprender la sostenibilidad.
En pocos años, el país contaría con masas de ciudadanos mejor cultivados en
estos temas, y pondrán alcanzar mejores niveles de sensibilidad con el sistema
de vida planetaria e, incluso, estar mejor capacitados para comprender, desde
estas primeras bases educativas y sin dificultad, los llamados y toda la
información que se procesa en cuanto a los informes científicos.
· Flexibilidad para la gobernanza sostenible.
Esto significa que las viejas estructuras que
conforman la institucionalidad estatal fueron creadas en un momento distinto al
actual. Por ello, su incapacidad de actuar ante escenarios como el actual, a lo
que se suma dificultad en la comprensión y marcos políticos-legales para la
acción. Esta situación exige que los Estados requieren con urgencia ponerse al
orden del día y a la altura que exige esta grave situación planetaria. Es
urgente la reestructuración del esquema institucional Estatal que pueda
afrontar política, legal y de modo práctico el escenario de crisis global y de
transición hacia la salvación del planeta. Construir en sus territorios
nacionales, sistemas eficaces de gobernanza en todos los niveles
geográficos que conforman su estructura.
· Igualmente, estas transformaciones
deben involucrar aspectos asociados a los marcos jurídicos. Se hace urgente que
se configure, lo que podría ser una Jurisdicción Especial para la
Sostenibilidad (JES) donde se configuren jueces con conocimientos profundos en
temas ambientales y ecológicos. La JES tendría la función de administrar
justicia transicional y conocer de los delitos y daños ambientales cometidos en
el marco de la crisis ambiental y ecológica en el país. Este ente debería
enfocarse en los delitos más graves y representativos del conflicto
socioambiental, de acuerdo con los criterios de selección y priorización que
sean definidos por la ley y los magistrados. Atendería conflictos
cometidos por: todos aquellos cometidos por las instituciones del mismo Estado,
por los empresas y corporaciones privados y por otros, como los grupos
ilegales, como los promotores y ejecutores del narcotráfico, la biopiratería,
entre otros.
· Del mismo modo, que estados y
sociedad recuerden y asimilen la importancia de otorgar papel central a la
flexibilidad ante las situaciones de incertidumbre que emergen dada la
complejidad del funcionamiento del sistema planetario, así como de poder
comprender estos nuevos escenarios para la toma de decisiones que permitan un
actuar. En ello es clave, los dos puntos anteriores indicados como
capacidad de maniobra: el sistema de alertas tempranas como la gobernanza
sostenible. Todo esto deben funcionar de modo coherente y sintonizados.
El objetivo central de todo ello sería retraer los datos de los límites planetarios a la región segura, donde exista capacidad de control, maniobra y manejo, garantizando así, las condiciones de vida en el planeta.
martes, 3 de septiembre de 2024
VALLE DEL RÍO CAUCA, PAISAJE COLONIZADO POR LA RED DE AGENTES POTENCIADORES DEL CAPITAL AGRÍCOLA Y AGROINDUSTRIAL
El actual paisaje del valle del río Cauca es producto de una intervención profunda de su espacio geográfico, realizada a lo largo del siglo XX por la intersección de intereses de grupos de poder político y económico regional, con la aprobación del Estado colombiano, la financiación de la Banca Internacional y la participación del gobierno de los Estados Unidos, entre otros socios globales. Esta región fue visitada y estudiada por diferentes grupos de expertos (franceses, ingleses, chinos, japoneses, etc.), todos ellos encargados de encontrar el mejor diseño de territorio, que se pudiera realizar en el menor tiempo y a menor costo económico.
En su momento, el Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento –BIRF- tomó al Departamento del Valle del Cauca como un ejemplo mundial, “Centro de Demostración del Desarrollo Regional”, para validar la perspectiva de que era posible llevar el desarrollo a los países de América Latina. El valle del río Cauca en Colombia era comparable con el valle del río Tennessee en EE.UU., lo que facilitaba implementar planes de diseño territorial exitosos, como efectivamente se había realizado en el país norteamericano.
Por ello, en el valle del río Cauca fue implementado el modelo del Plan Lilienthal, bajo la dirección de David Lilienthal, personaje que no solo se había encargado de constituir diseños en muchos otros países y en el suyo propio, sino que se encargó de estructurar una forma particular de territorio, al que además aportó con un modelo de gestión administrativa de los “recursos naturales”, bajo la figura de corporación autónoma regional. Lo anterior explica por qué, cuando se presentó la Revolución Cubana, el gobierno estadounidense decidió otorgar las cuotas azucareras en aquellas partes del mundo donde se estaban implementado estos diseños territoriales, y uno de esos lugares, el valle del río Cauca.
La ejecución de las obras del Plan Lilienthal transformaron radicalmente el espacio vallecaucano beneficiando y potenciando la agricultura comercial del Valle del Cauca. Esta agricultura comercial estaba siendo impulsada desde finales del siglo XIX y durante los primeros cincuenta años del siglo XX por grupos de linaje familiar-empresariales quienes apostaron, especialmente, por el negocio de la agricultura cañera. El cual se impuso como modelo territorial y tecno-económico. Estas familias-empresariales capitalizaron los buenos vientos que les fue dando la historia social y no dejaron escapar oportunidad alguna.
Los efectos del modelo territorial implementado fueron tan graves, que, en tan solo 30 años de ejecución del Plan, se había extinguido casi por completo el potencial natural del territorio. Información de la autoridad ambiental describe este efecto: en 1957 existían aproximadamente 10.049 ha de humedales y en 1986 tan solo quedaban 2.795 ha, una reducción del 72,0%; en cuanto a bosques, en 1957 existían 25.320 ha y en 1986 quedaban tan solo 8.668 ha, lo que indica una reducción de 66,0% (CVC, 1998). Muchos autores hemos demostrado cómo el modelo del diseño territorial vallecaucano produjo procesos de despojo de tierras campesinas, destrucción de ecosistemas estratégicos y dinámicas de acaparamiento de tierras.
Además del monopolio, control y la incorporación casi sin límite de la tierra a la frontera cañera (geofagia), sucedió también con las fuentes de agua superficiales y geológicas (hidrofagia). Mediante fuerzas políticas y tecno-económicas, el valle del río Cauca presentó la configuración de un ordenamiento territorial mucho antes que se erigera toda la política de ordenamiento territorial. Por ello, los principios del ordenamiento territorial de la Ley 388 de 1997, va contravía al ordenamiento espacial ya existente y configurado décadas antes en esta región por el Plan Lilienthal: no aplican en la zona plana del valle del Cauca ni la función social y ecológica de la propiedad, ni la prevalencia del interés general sobre el particular, ni mucho menos, la distribución equitativa de las cargas y los beneficios. Nada de estos principios de Ley existen en lo que es el valle del río Cauca como territorio diseñado por el capital agrícola y agroindustrial.
El paisaje actual cañero dominado por extensiones de frontera cañera de lado a lado de las cordilleras y que se extienden sobre la zona plana desde el sur (en el Cauca) hasta el norte (en Risaralda), no fue construida por los grupos culturales, campesinos o ancestrales existentes, sino por un linaje de gremio económico poderoso que logró capitalizar las ventajas que le ofrecieron los eventos de la historia social y que logró consolidarse en el transcurso del tiempo con un clúster empresarial (una red de empresas asociadas e interconectadas donde el foco es la extracción de riqueza a partir de una planta como la caña de azúcar), cuyas áreas de cultivo se han desplegado y hoy rompen la frontera departamental del suroccidente para saltar a los llanos orientales en el Departamento del Meta, especialmente, en el Municipio de Puerto López, donde en 2010 el área sembrada de caña de azúcar era de tan solo 998 has y en 2022 llegó a 20.766 (Agronet, IGAC, 2024).
Las mismas estrategias, iguales discursos y el mismo proceder, han sido el repertorio de argumentos implementados por estas fuerzas económicas y políticas para legitimar la transformación de territorios, tanto en el Valle del Cauca como en las nuevas áreas colonizadas, como efectivamente sucede en el Meta. Y, sobre todo, el despliegue de aquellas estrategias con las cuales adquieren el reconocimiento social para que el ciudadano del común no se cuestione, no se pregunte sobre los costos sociales y ecológicos que implica transformar áreas biodiversas de bosques, de variedad productiva, de diversidad étnica y campesina, de riquezas de tierras, humedales y agua, en campos desolados de caña de azúcar.
Queda comprobado así, por la tradición investigativa, que el éxito e imposición del paisaje rural cañero generó detrimento, así como una histórica deuda ecológica, social y ambiental. Este es un paisaje altamente artificializado que eliminó biodiversidad y diversidad ecológica y social. Si acumulamos las ganancias del sector agroindustrial estas no alcanzarían para pagar la increíble deuda ambiental producida por más de cien años de actividad incesante, de contaminación del agua y la tierra, de quemas a cañaduzales, así como de la desposesión de un territorio de su gente. El valle del río cauca se presenta hoy como un amplio paisaje agrícola monopolizado por cultivos de caña cuya área alcanza las 240.534 ha sembradas (Asocaña, 2024, p. 33), sin diversidad, y con altos indices de insustentabilidad. La diversidad es uno de los principales principios que posibilitan la reproducción de las complejas condiciones de la vida.
lunes, 15 de julio de 2024
REXISTENCIA DE COMUNIDADES AFRODESCENDIENTES NORTECAUCANAS
REXISTENCIA DE COMUNIDADES AFRODESCENDIENTES NORTECAUCANAS
Por:
Hernando Uribe Castro, PhD.
El norte del departamento del Cauca, localizado sobre este valle geográfico en Colombia, ha sido espacio de luchas sociales entre grupos de unas élites burguesas blancas, racistas y clasistas, o como se les denomina “amo-descendientes”, interesadas en impulsar sobre esta subregión el capitalismo agrario, contra unas comunidades descendientes de personas esclavizadas y pueblos indígenas que han experimentado desde mediados del siglo XIX los efectos del despojo de la tierra y del territorio que heredaron ancestralmente. En estas confrontaciones está presente el interés por la tierra y el control del territorio como un hecho social que es una constante no solo en la historia de esta subregión sino en la historia general de Colombia.
martes, 9 de julio de 2024
Hacia un diálogo intergeneracional sobre el territorio nortecaucano
Hacia un diálogo intergeneracional sobre el territorio nortecaucano
Disponible en línea:
Digital: descarga y online - EPUB. Catálogo editorial:
https://editorial.uao.edu.co/gpd-hacia-un-dialogo-intergeneracional-sobre-el-territorio-nortecaucano-9789586191715.html
viernes, 17 de mayo de 2024
RÉCORD HISTÓRICO DE LLUVIAS EN SANTIAGO DE CALI, SEDE DE LA COP16
Récord
histórico de lluvias en Santiago de Cali, sede de la COP16
Por:
Hernando Uribe Castro, PhD.
Los efectos
producidos por el tempestuoso aguacero que cayó sobre Santiago de Cali, el
pasado miércoles 15 de mayo del presente año, se ubican como un hecho histórico
para esta ciudad que pronto será sede mundial del mega-evento COP16 sobre
biodiversidad.
La información oficial expone que el récord histórico de precipitación en Cali era de 82,4 milímetros, pero las lluvias del pasado 15 de mayo lo superaron con creces, con un valor de 105,1 milímetros (El País, 16 de mayo)[1]. Los efectos de tal torrencial, que se ubica en la escala de precipitación como advertencia naranja, no se hicieron esperar en una urbe cuyas políticas de desarrollo urbano le ha prestado poca atención a las características ambientales de la dimensión territorial, y de manera muy especial, a su plataforma ecológica. Los hechos actuales así lo refrendan.
Aunque Santiago de Cali se fundó en el siglo XVI, su proceso de modernización se configuró a lo largo del siglo XX y continuó extendiéndose en lo que va del siglo XXI sin la precaución y el cuidado que implica asentar una ciudad sobre un valle de inundación altamente intervenido y sobre unas zonas de ladera sin el control y la atención por parte de los entes de control territorial. Muchas fuentes de agua como cursos de quebradas y riachuelos que configuraban la entramada red hídrica que se desprendía de las altas montañas sobre los Farallones de Cali y bajaban por las colinas en busca de zona plana y el nivel de base sobre el río Cauca, fueron anuladas por los procesos modernizadores.
Sobre toda esta red de cauces y canales naturales de agua se puso cemento, construcciones y edificios. De este modo, el denominado desarrollo urbano borró por completo con sus edificaciones, sus vías y todo el complejo entramado urbano, alguna huella de esta impresionante red hídrica. Ejemplo de ello, se tiene con tres ríos (Cañaveralejo, Meléndez y Lili) intervenidos y convertidos en un solo canal interceptor que desemboca al sur de la ciudad en el río Cauca. Así como sucedió también con el cauce principal del río Cali que se desplaza por la zona norte, el río Cali, intervenido profundamente sin el cuidado y la precaución que tal tarea ameritaba.
No se haga extraño, entonces, observar hoy en día, ante situaciones como las del 15 de mayo, imágenes de vídeo y fotografías de agrestes y corrientosos torrentes de agua desplazándose sobre vías, tumbando casas, inundando edificaciones, vías y demás zonas urbanas. El agua reclamando su espacio porque ella guarda su memoria. Suelo arcilloso escurriendo por las pendientes de las laderas y las calles de los barrios llevándose consigo todo lo que encontraba a su paso.
El hecho está en que, este tipo de sucesos serán más recurrentes en temporadas de lluvias. Y en temporadas de altas temperaturas, la situación será al contrario, con fuertes incendios porque el desarrollo urbano que negó las características de la plataforma ecológica de este territorio, eliminó casi por completo los bosques de protección de las montañas que rodean esta urbe. Los intensos calores serán insoportables para una ciudad que olvida el importante papel que debe cumplir el arbolado y la protección de los ecosistemas.
Infortunadamente, el ordenamiento territorial de Cali, así como el de otras ciudades en Colombia y en el mundo, está direccionado por intereses económicos asociados a sacar la mejor renta al suelo y al espacio urbano y rural, sin ningún tipo de reparo en cuanto al respeto por proteger las condiciones ecológicas y ambientales de estos territorios, y especialmente, de cumplir con el primer determinante de la Ley 388 de 1997.
Recordar que, Colombia cuenta con uno de los mejores marcos jurídicos asociados al ordenamiento territorial como la Ley 388 de 1997 y los planes de ordenamiento territorial que define el proceso del desarrollo del territorio y regula aspectos como la utilización, transformación y ocupación de los espacios con los cuales se orienta el devenir de los territorios, plantea como el primer y más importante determinante, normas de superior jerarquía nivel 1, las relaciones con “la conservación, la protección del ambiente y los ecosistemas, el ciclo del agua, los recursos naturales, la prevención de amenazas y riesgos de desastres, la gestión del cambio climático y la soberanía alimentaria”[2] (Ley 388 de 1997).
Este principio que es de primer nivel, es el más vulnerado, dada las lógicas del capital por el capital, con las cuales se llevan a cabo el desarrollo urbano y se pone en práctica el ordenamiento del territorio, generando así, uno de los problemas más estructurales que se exponen en las regiones: el problema de la lucha entre agentes territoriales por el monopolio del mercado del suelo urbano y rural.
El llamado desde el Plan Nacional de Desarrollo del actual gobierno es recuperar el sentido ecológico y ambiental de los territorios, y establecer un rencuentro, urgente, con el agua y el ordenamiento del territorio a partir de este bien natural; que los intereses políticos, de clase y económicos por el monopolio del mercado del suelo para sacar renta y acrecentar beneficios de capital privado, no sean los orientadores del desarrollo territorial, en escenarios donde la vida es la que se encuentra alta amenaza.
Recuerdo una frase de mi querido amigo Enrique Leff expuesta en uno de sus libros más importantes: “La cuestión más crítica yace en las posibilidades de deconstruir, tanto teórica como prácticamente, la racionalidad dominante del mundo actual y de construir una racionalidad ambiental fundada en las condiciones de la vida.”[3]
[1] El País. Cali vivió su diluvio: fuertes lluvias
batieron registros históricos y afectaron a un centenar de hogares.
Publicado el 16 de mayo de 2024. Consultado del 17 de mayo de 2024. https://www.elpais.com.co/cali/cali-vivio-su-diluvio-fuertes-lluvias-batieron-registros-historicos-y-afectaron-a-un-centenar-de-hogares-1646.html
[2] Ley 388 de julio 18 de 1997.
[3] Leff, E. (1999). Ecología política: de la desconstrucción del
capital a la territorialización de la sustentabilidad. México: Siglo XXI,
p. 202.
