Este es un espacio que propone reflexiones y debates sobre la inter-retro-conexión sociedad en la Naturaleza y la Naturaleza en la sociedad.

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miércoles, 21 de septiembre de 2011

GAYS, LESBIANAS, BISEXUALES Y TRANS EN UN MUNDO EN CAMBIO



GAYS, LESBIANAS, BISEXUALES Y TRANS EN UN MUNDO EN CAMBIO 

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

Se están presentando importantes transformaciones en la sociedad y una de ellas es, precisamente, el espacio que poco a poco gays, bisexuales, lesbianas y trans vienen ganando en múltiples terrenos de la vida social. Hoy, el periódico el TIEMPO en titular anunciaba Vía libre para homosexuales en el ejército de Estados Unidos. Como es sabido, las fuerzas armadas han sido de esas instituciones del Estado moderno más reticentes a aceptar a homosexuales.

Lentamente, diferentes esferas políticas y sociales del mundo están dando pasos importantes para validar la diversidad sexual como un hecho significativo. El trabajo ha sido fuerte en el ámbito político y jurídico y los esfuerzos se vienen concentrando más en la necesidad de lograr respuestas del Estado ante sus demandas puntuales. Y en ello el aporte de las ciencias sociales ha sido central al brindar los dispositivos necesarios para argumentar y neutralizar los ataques de posturas conservadoras que pretenden negar la existencia de la diversidad sexual.

En distintos lugares se ha logrado que se legisle a favor del matrimonio entre parejas del mismo sexo, protección de seguridad social, patrimonio, herencia, entre otros. Pese a estos importantes cambios, todavía, en algunos países, se asiste a procesos de exclusión social y de respuestas del Estado fallidas y represoras.

Gays, lesbianas y trans han desarrollado un conjunto de herramientas discursivas, argumentativas y reflexivas a través de las cuales pueden llegar a incidir en grandes transformaciones sociales. Los homosexuales pueden emprender tareas conjuntas y creativas para que además de luchar por procesos de reconocimiento legal, que son ahora parte del debate en el escenario político y gubernamental, trabajen por el reconocimiento social (1).

Ya Manuel Castells había señalado en La Era de la Información que “Recluida en su gheto cultural, no es probable que la comunidad gay logre la revolución sexual y la subversión del patriarcado que, de forma implícita, son las metas del movimiento, aun cuando no las apoye el segmento creciente de elites masculinas que consumen, más que producen, el movimiento gay”.

También Pierre Bourdieu lo planteaba: “Lo esencial era decir: no se mantengan aislados. Dado que por razones sociológicas, los homosexuales (al menos sus líderes) poseen un capital cultural considerable, podrían jugar un papel en el trabajo de subversión simbólica indispensable para el progreso social.” (Bourdieu, 1998) (2)

Es claro que el hecho de que la norma exista y se aplique no implica de entrada un proceso de reconocimiento social, lo que a su vez se puede corresponder con la permanente presencia de la violación al derecho, las  prácticas homofóbicas y de discriminación.

De pronto la búsqueda de este reconocimiento social, a la par con los procesos de luchas jurídicas, es la clave para enfrentar la exclusión, la discriminación y la injusticia social a un largo plazo, y en este sentido poder ubicar con claridad ese lugar socialmente diluido. Es en el trabajo por el reconocimiento social, que los homosexuales deben elevar sus energías.

Ver lo positivo del conflicto ante la sociedad genera ventajas que los homosexuales pueden capitalizar para acceder a sus logros no sólo personales sino también como colectivo. Una labor social, comunitaria, de intervención social propositiva y positiva y de cambio social dirigido, así como mejores niveles de educación y acceso a estudios superiores pueden ser espacios y escenarios de formación propicios para abrir las puertas del reconocimiento social. Ir más allá de la creatividad cultural para lograr una creatividad de aceptación social. Gays, lesbianas y trans no pueden esperar a que sea la escuela, la universidad, ni las instituciones sociales las que tomen la iniciativa de propiciar ese reconocimiento social porque éstas no lo van a hacer y además porque están marcadas por fuerzas de corte tradicional y conservador.

El colectivo de homosexuales debe buscar alianzas y apoyo en otros sectores universitarios, intelectuales y sociales que sean sensibles a políticas discriminatorias. Sindicatos, gremios, organizaciones sociales, ongs, asociaciones, economías solidarias, grupos religiosos. Acceder a un nuevo discurso que contenga la importancia de la dimensión social y el respeto por la vida.

Al parecer, el hecho de que los homosexuales se muestren más hoy y que logren entablar relaciones sociales, amistad, familia, comerciales y educativas con otras personas y grupos, hace que la población heterosexual reproduzca no sólo sentimientos de tolerancia sino también de solidaridad. Al ampliar las redes sociales entre los grupos de amigos, los homosexuales amplían las posibilidades de su reconocimiento social. Sólo basta observar cómo el Mercado se ha dado en la tarea de abrir el espacio a homosexuales porque saben que ahí existe un importante ciudadano consumidor y por ello, están desarrollando estrategias de mercadeo incluyentes en turismo, modas, ocio y deporte.

En la investigación sobre jóvenes gays y lesbianas en la universidad que adelanté con mi equipo de investigación, se hacía notar que las redes inter-universitarias entre los/las jóvenes han sido importantes en la configuración de grupos de amigos donde desaparecen los sentimientos de homofobia. Fue claro que aquellos(as) que se consideran heterosexuales que conocen a personas homosexuales pueden mostrar menores niveles de prejuicio y distancia social que las que no le conocían. Conocer e interactuar con gays y lesbianas disminuye no solo la distancia social sino también el prejuicio.

La reivindicación de la posibilidad de existir y actuar en el espacio público debe ser parte de la estrategia. No más escamoteo, ocultamiento y cierre. Abrirse al espacio y escenario público.

21 de septiembre de 2011

__________

1.      Sobre la necesidad de trabajar por el Reconocimiento Social ya dispongo de un artículo que pronto será publicado en Colombia.
2.      Entrevista realizada por Catherine Portevin y Jean Philippe. Tomado de la revista francesa Telerama (12 de agosto, 1998). En. Pierre Bourdieu BLOG.

martes, 13 de septiembre de 2011

LA SOCIOLOGÍA NO ES PARA PROFETIZAR, PERO SI PARA NEUTRALIZAR Y DEVELAR


La sociología no es para profetizar, pero sí para neutralizar y develar.

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología


En las entrevistas que regularmente se hacen a sociólogos (as), aparecen preguntas que conllevan a respuestas donde éstos deben encarnar el oficio del profeta. Una petición al modo de los profetas bíblicos como Natan o Daniel, para que cuenten sobre el cómo será el curso de los hechos.

Una muestra de ello es la reciente entrevista (10 de septiembre) que el director de un medio de noticias en Colombia para América Latina le hacía a Ronen Shamir. El entrevistador pretendía que el sociólogo israelí encarnara el profeta y declarara el curso de los hechos en esta parte del mundo. Justamente analizaba este experto el tema de las protestas sociales en Tel Aviv y las implicaciones que tenía para estos hechos para ésta parte del mundo, pero era notorio el afán de Director del medio para que Shamir le explicará ¿qué va a pasar en medio oriente?.

Ronen Shamir en varias ocasiones se vio en la necesidad de aclarar a su entrevistador: “mire, no puedo profetizar!”. Las circunstancias y los hechos sociales pueden ser tan variables que es imposible determinar el curso de la historia.

Ya lo había expresado la sociología, y más recientemente lo había recordado Pierre Bourdieu “el sociólogo debe evitar el profeta que el público le pide encarnar”. Sociológicamente el profeta se puede definir como aquel individuo que habla por inspiración de otro, un superior, Dios. Un adivino que puede ver los acontecimientos del pasado, presente y futuro, y que en esa medida puede predecir acontecimientos. Por supuesto, que los sociólogos(as) no tienen esta virtud divina.

Pero ¿a qué se debe esta impresión que tienen otros del oficio del sociólogo?

Podría pensarse que posiblemente porque el imaginario que se tiene frente al papel del sociólogo es que sabe mucho de la sociedad. Que el sociólogo puede comprender las complejidades del mundo social.

Pero pocas veces, los periodistas comprenden o intentan conocer que precisamente la  sociología puede desencantar del mundo. Es una ciencia que tiene la capacidad de lograr develar cosas ocultas, descubrir verdades donde todo es opaco (como polarizado). Sus hallazgos pueden llegar a espantar a los políticos y atraer a grupos de población que buscan siempre explicaciones a los fenómenos sociales que tratan de explicar sus problemas.

Los dispositivos que los sociólogos(as) incorporan en su proceso de formación son muy potentes y poderosos, porque con ellos se logra una comprensión más viva del mundo, despojando a ese mundo de todos aquellos elementos que encubren las verdaderas verdades. Por ello, en una sociedad cargada de múltiples intereses, la sociología se convierte en un campo que molesta, que es poco comprendido y, en algunos casos, estigmatizado. La sociología desenmascara, por ejemplo las democracias antidemocráticas y los instrumentos que legitiman ese tipo de democracia. También puede develar cómo los campos de conocimiento hoy en día se corresponden con las exigencias de un modelo económico capitalista que privilegia el formato de reducción como mano de obra para la reproducción del sistema de los que se benefician grupos poderosos globales que usan la educación, el conocimiento y la ciencia a su antojo. Exigen qué enseñar, cómo y dónde hacerlo.

Llama la atención que los sociólogos, así como politólogos y otros profesionales, son objeto de búsqueda en los momentos en que los medios necesitan darle sustento intelectual o científico para la explicación de los hechos o acontecimientos sobre los que pretenden llamar la atención.

Ronen Shamir, por ejemplo explicaba que en Israel, se vive un proceso de democratización antidemocrático porque sus impactos generan desigualdades sociales tremendas en las jerarquías sociales, pero que además promovía el conflicto interétnico e ideológico de los pueblos que comparten estos territorios. Por su puesto, que detrás de estos procesos de falta democratización, se encuentran los dominadores y encantadores del mundo.

Estos elementos eran los centrales en la entrevista y sobre los que, muy seguramente, se debió profundar más. Shamir es un hombre intelectual de carne y hueso, un sociólogo y no un profeta de la tierra prometida.

13 de septiembre de 2011



lunes, 29 de agosto de 2011

DEVELAR EL FÚTBOL COMO DEPORTE ESPECTÁCULO Y ESTRATEGIA DE MERCADO

Fútbol: ¿Deporte espectáculo? ¿Estrategia del Mercado?

Por

Hernando Uribe Castro

Magíster en Sociología

Una observación detallada del fútbol revelaría que en el presente, el fútbol es un deporte espectáculo. Y como tal, masivo y global. Es un nicho de Mercado, para los grandes capitalistas que ven en él, importantes posibilidades para la movilización de sus capitales y para la producción de excedentes.

Por tanto, en el fútbol no sólo existen jugadores, entrenadores y equipos. También opera toda una estructura empresarial global que utiliza este deporte como apertura, difusión, distribución y consumo de Mercados. Otro actor central son los aficionados, que se consideran como espectadores-clientes-consumidores. Y lo más interesante aún, es que el fútbol moderno ha sido re-construido por los gurúes empresariales globales para hacerlo más rentable y así poner a jugar el fútbol en otros escenarios. Estos gurúes empresariales exprimen la imagen artificiosa del joven futbolista como una figura más de pasarelas, diversos comerciales de bebidas, comidas y artículos para vestir, así como propagandas de beneficencia y apoyo. Los jugadores, dinamizadores del evento, son tratados como objetos portables, intercambiables y sexuales. Logran unir el mundo de la farándula y del espectáculo con el mundo del deporte. Se adentran en la vida íntima del fútbolista y la convierten de carácter e interés público. Registran sus nombres como marcas, por ejemplo Beckam. Es decir, una forma de deshumanización por cuenta de la fuerza del mercado, o un cambio de identidad social, por una identidad comercial

Todos los días hay fútbol, todos los días se habla de fútbol, mucho más que de política y de solución de conflictos. Radio, televisión, cine, libros y revistas son objeto de comercialización del deporte y de sus actores. Los encuentros violentos entre aficionados que nunca cambiarían su equipo -como sí lo pueden hacer con la religión, sus parejas, su nacionalidad-, es considerado como parte de la cultura del deporte por ser un deporte de combate que se juega también por fuera de los magnos recintos: Los Estadios.

El tratamiento que le da ciudadano común al fútbol -deporte espectáculo- es comprenderlo y analizarlo desde sus efectos instrumentales, es decir, concentrar la atención en los resultados deportivos, taquilla, la figura del partido, el héroe, el que jugó bien, el que jugo pésimo, el triunfo y el fracaso, pero en estos análisis no se ahonda en los elementos que son claramente esenciales del hecho deportivo. Incluso, el fútbol ayuda a descentrar la atención del público espectador-consumidor de hechos que pueden ser esenciales e importantes.

Hace un par de semanas, mientras la Selección Colombiana Sub-20 jugaba uno de sus partidos y tenían concentrado un alto porcentaje de espectadores, en ese mismo momento, en la sala del Congreso, el Estado colombiano a través del gobierno de turno, reconocía como crimen de Lesa Humanidad el asesinato de un líder político de la oposición perpetrado por el propio Estado años atrás y pedía perdón por este magnicidio. Al final del día fue más importante el marcador final del partido de fútbol que el evento político nunca antes visto en Colombia.

El sociólogo Gilberto Aristizabal hace caer en la cuenta de que el deporte encierra elementos pedagógicos, creativos y lúdicos que, bien entendidos, deben servir para dinamizar procesos de cambio social. Por ejemplo, las barras bravas (o barras de seguidores del fútbol) se ven como un problema grave del deporte y las acciones y respuestas de las autoridades frente a estos es de confrontación, represión y violencia. ¿Acaso el mismo lenguaje del fútbol no es violento? tiro de esquina, metió un riflazo, estampilló el arquero, masacró el equipo y anuló al rival. Las evidencias de la violencia son amplias y van desde los enfrentamientos al interior de los estadios, vandalismo en los vecindarios, daño a bienes públicos y privados, personas heridas, hasta la muerte de aficionados, hinchas y personas de la comunidad. Y por supuesto, estos hechos, son importantes para el rating de noticieros y agencias de noticias, que se va a expresar en un beneficio económico para los dueños de estos medios.

Pero los análisis olvidan el marco en que se produce el fútbol del presente, así como también son ciegos ante el hecho de que las barras de aficionados del fútbol tienen valores que son importantes y positivos, tales como la fidelidad, la solidaridad, la cooperación, la identidad y el sentido de pertenencia en una sociedad que carece de estos. Valores que, evidenciados, trabajados y posicionados, pueden ser importantes para transformar el hecho violento del fútbol y la repercusión sobre una transformación social.

El fútbol sintetiza claramente elementos de la economía-mundo-capitalista: Mercado, consumidores, espectáculo, entretenimiento, violencia y farándula. Atractivos para la mayor parte de las jóvenes generaciones de ciudadanos del presente. El fútbol-espectáculo y el mercado tocan las fibras sensibles de los individuos más jóvenes para llamar su atención y garantizar los públicos espectadores consumidores de las próximas generaciones. Por ello insisten en que al estadio regrese la familia, ahuyentada por las barras bravas y la violencia en los estadios.

huribe@uao.edu.co

26 de agosto de 2010

miércoles, 24 de agosto de 2011

LAS FRÁGILES RELACIONES HUMANAS EN UN MUNDO EN MOVIMIENTO

Las frágiles relaciones humanas (familiares y amorosas) en un mundo en movimiento: los migrantes.

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

Una de las características del estilo de vida de la presente, incidida por el contexto de sociedad capitalista, es precisamente, la velocidad y el movimiento interrumpido de seres humanos y de objetos. Todo en permanente movimiento, sin pausa. Las principales ciudades en todo el mundo ven cómo el fenómeno migratorio y de aglomeración toman dimensiones sorprendentes. Algo así como un imán que, bajo el ideal de mejores condiciones de vida, atrae a los individuos para que laboren en otros países como mano de obra barata.

Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE en Colombia, de 117377 emigrantes en 1960 se pasó a 3378375 en el 2005. Los principales destinos elegidos por los colombianos han sido Estados Unidos (34%), España (23%), Venezuela (20%), Ecuador (3%), Canadá (2%). Algunas causas del proceso migratorio según los datos oficiales son: búsqueda de oportunidades laborales, asilados políticos, reunificación familiar, mejora de calidad de vida y oferta de estudios en educación superior. Los movimientos y flujos a través de los canales migratorios construidos a lo largo de los años, ha dado por resultado, un efecto en los hogares y relaciones familiares, de modo particular para muchos latinoamericanos(as).

Mientras que el Estado receptor es cada vez más insuficiente y precario para garantizar todas las necesidades de los extranjeros, el capital utiliza esta mano de obra para su reproducción y acumulación. El capital a través del Mercado y todo su equipamiento cada día se da el lujo de controlar aquí y allá los destinos de los individuos, las naciones y los espacios.

Los individuos (diversos en género, clase social, nacionalidad, étnia, orientación sexual y religiosa) llegan a estos nuevos espacios, extraños y diferentes a sus lugares de origen donde se aglomeran junto a otros miles. La experiencia de vida que experimentan en países totalmente diversos y, en algunos casos, con un diferente idioma va a influir el proceso de adaptación. Se insertan en estos nuevos espacios donde no sólo deben afrontar un nuevo proceso de socialización (pues tendrán que aprender los elementos de esa cultura), sino donde seguramente encontrarán otras personas que ocuparán un nuevo espacio en sus vida. En algunos casos, estos procesos pueden tardar varios años que ponen en riesgo la desintegración de las relaciones y los grupos familiares en el lugar de origen. En algunos casos, los migrantes logran llevar a buena parte de su familia y ubicarlos en el nuevo país, pero en otros casos, este proceso se complejiza y las relaciones se vuelven demasiado frágiles, a veces sólo unidas a través de llamadas telefónicas o mensajes de correo. Incluso, por mensajes con personas que viajan entre un lugar y otro en algunas temporadas.

Muchas hogares ven cómo sus integrantes se alejan y con el tiempo esas relaciones son más frágiles y distantes. Los embates de la vida cotidiana y todo el cúmulo de necesidades que se deben afrontar en el diario vivir para poder subsistir hacen más débiles estas relaciones. Hijos con diez y más años sin ver a sus padres, hijos y demás familiares. Incluso, algunas personas deciden casarse con extraños como estrategia para alcanzar la nacionalidad. Sus amores iniciales solo quedarán en el recuerdo.

Un migrante colombiano en España considerará que su estancia en este país surge de su intenciones personales para progresar y ayudar a su familia, pero lo que no verá este migrante son las estructuras y las fuerzas de poder que están más allá de su alcance y percepción, y que su situación no es personal sino que es un fenómeno que abarca millones de personas en todo el mundo. Lo que debe tenerse claro es que, ésta dinámica, no se hace por decisión del migrante de manera individual, sino por la forma como el Sistema Mundo ha venido influyendo en la sociedad, conllevando a que millones y millones de ciudadanos de un área geográfica se muevan hacia otros lugres en el mundo. No es el problema de un individuo, sino que además es un fenómeno social que caracteriza de manera particular este momento histórico.

Un mundo en el que sólo con dar una vuelta a las calles de Nueva York en Estados Unidos o Madrid en España, se experimentará el encuentro con disímiles individuos pertenecientes a diferentes rincones del mundo, enfrentando estas situaciones.


huribe@uao.edu.co
25 de agosto de 2011

viernes, 12 de agosto de 2011

LA PROTESTA SOCIAL ANTICAPITALISTA

No perder de vista la protesta social anticapitalista que vive el mundo contemporáneo

Por

Hernando Uribe Castro

Magíster en Sociología

La protesta social ha sido un evento que ha marcado de manera importante la historia en muchos lugares en el mundo a través de estos años. Es un claro indicador de la existencia de una inconformidad de grupos que exigen y demandan cambios, soluciones o transformaciones a situaciones determinadas.

Por estos días se han dado en algunos lugares europeos, protestas que como la de Grecia, Francia, Londres y España, si bien presentan particularidades de su contexto de producción, ellas tienen en común su rechazo a las dimensiones y efectos que está tendiendo la economía-mundo capitalista en la vida cotidiana de millones de ciudadanos.

Las protestas en la Plaza Puerta del Sol en España, no es sólo una manifestación social de un grupo de “inconformes sociales”, es una revelación contra el sistema político y financiero, que como componentes centrales para la dinámica del capitalismo, corroen las distintas dimensiones de la vida cotidiana de los individuos.

Estos hechos demuestran que los efectos de los abusos del sistema económico están tocando la vida diaria de muchos individuos en los países llamados “desarrollados” que empiezan a evidenciar de manera clara y víva estos efectos: altas tasas de desempleo, decisiones políticas que tratan de beneficiar al sector financiero y político más que afrontar y resolver las necesidades sociales, son solo algunos de los puntos eje de discusión en esa parte del mundo, y que para el caso de América latina ya han sido bien conocidas.

Para los movimientos anticapitalistas europeos, la sociedad en general, ya no solo la del “mundo subdesarrollado” afronta la presencia de un sistema que estafa al ciudadano y que se camufla en discursos de la democracia liberal y en la confianza del progreso en el capitalismo. Lemas que se escuchan y leen en la Plaza del Sol en Madrid por parte de los indignados expresan:

No somos mercancías. En manos de políticos y banqueros. Toma calle 15.05.11. Indígnate.”.

Banquero, ya es tuya mi casa. ¿Qué quieres de mi? Mi sangre, pues chúpamela”.

Democracia real ya! Indignados!”.

apaga la tele, enciende tu mente!

Con mucha razón, el profesor Atilio Borón[1] expresaba en junio de este año que:

“La crisis tuvo por efecto hacer conciente a los pueblos del mundo desarrollado que tanto ellos como nosotros en el Sur global somos víctimas de un sistema, que, habiéndose despojado de los ropajes que ayer disimulaban su verdadera naturaleza, somete a unos y a otros a “una explotación abierta, descarada, directa y brutal”. Y que lo que llaman democracia es en realidad una dictadura de la oligarquía financiera… incompatible con la democracia”. (junio, 2011).

Como lo he expresado en otros escritos, los colombianos afrontamos cantidad de abusos de un sistema que privilegia los excedentes de capital reproducidos a través muchas formas, pero de manera más clara en inversiones urbanas que se muestran como desarrollo para los habitantes y en las estrategias de un sistema financiero que se las juega para legitimar sus modos de operar en un país donde casi todo adquirió un precio en la lógica de la racionalidad del valor económico: la salud, la educación, el ocio, las relaciones humanas y afectivas, las oportunidades, las necesidades básicas y las banales y, en general, la vida cotidiana. Por ello, no es raro escuchar ahora la idea de la mercantilización del individuo y de todo cuanto otrora se consideró necesidades básicas.

El sistema capitalista se ha impuesto en casi todas las dimensiones de la vida social y se ha incluido en las mentes de los ciudadanos que, por tener el sistema incorporado, no pueden ver un mundo diferente que esté por fuera de estas relaciones del cálculo económico.

Esto nos tomo presos y caímos. Escapar de ello es el desafío.

Como lo expresa Pierre Bourdieu, "los desafíos suscitados por la globalización, en todos y cada uno de los países, exigen una respuesta global que no podría consistir en la sumisión a las leyes del mercado" (2002, p. 24).


huribe@uao.edu.co

12 de agosto de 2011



[1] Borón, Atilio. Europa: ¿comienzos de una revolución anticapitalista?. En rcci.net/globalización, junio 2011.

miércoles, 10 de agosto de 2011

NEUTRALIZAR LA CORRUPCIÓN EN LOS PROGRAMAS CÍVICOS

Neutralizar la corrupción en los programas cívicos[1]

Hernando Uribe Castro

Magíster en sociología.

Toda propuesta o programa que esté encaminada a fortalecer la cultura ciudadana, y en este sentido, unas prácticas cívicas basadas en el respeto por la vida de los seres humanos, por los lugares que habita y por la diversidad cultural no sólo es importante, sino también estratégico y necesario. Propuestas que pueden aportar a la construcción de un cambio social que privilegie la dignidad de las personas y la reconstrucción de las maneras como nos relacionamos con el medio ambiente. Y es urgente, porque en el contexto de nuestra sociedad, es claro que prevalece la desconfianza, el miedo y el temor que se siente de vivir la y en la ciudad.

Pensaría que un Programa como el de Guardas Cívicos debería apuntar a llevar un mensaje diferente al ciudadano. Algo así como un agente del Estado que, sin necesidad de estar armado, puede aportar al control del comportamiento ciudadano desde un clima de respeto, educación y buen trato. Un agente que cumpliría un papel de revitalizar la confianza entre los mismos ciudadanos y con la ciudad.

Desafortunadamente estos programas pueden convertirse en ejemplos nefastos de clientelismo político local, donde la figura del guarda cívico se presenta como un cupo para saldar cuentas con votantes o grupos de apoyo a campañas electorales. Algo así, como el escenario que satisface las promesas de empleo que hacen estos líderes políticos a una población ingenua y necesitada de empleo. Los procesos de corrupción y oportunismo en diferentes escenarios de decisión política filtrada por estas prácticas, pueden debilitar cualquier propuesta de mejoramiento de la convivencia social. Se debe, por ello, neutralizar la corrupción en las instituciones del Estado, en aras de evitar que programas sociales y culturales, vehiculicen prácticas clientelistas y dolosas. Son estas acciones y circunstancias las que impiden el fortalecimiento y la sostenibilidad de estos programas encaminados a fortalecer la democracia y una cultura de convivencia y respeto.

Pero la depuración no sólo debe darse en términos del uso del señalado Programa, en el marco de la política local, sino también de la forma como opera y de sus operantes. La figura del Guarda Cívico no puede ser ejercida por cualquier individuo (esto ya neutraliza esta figura como feria del clientelismo). Un guarda cívico debe pasar por un proceso formativo que involucre dimensiones como derechos humanos, sociedad, resolución de conflictos, democracia, psicología social, elementos básicos de las ciencias sociales y humanidades, entre otras dimensiones también importantes. No es una cuestión de gorra, camisa y pito, para pararse ante los ciudadanos. Esto no sería sostenible, así como tampoco apropiado y coherente con las necesidades de la ciudad.

Frente a las garras del oportunismo y el indebido uso que se puede hacer de este Programa, las energías deben enfocarse a constituir un programa a través del cual se pretenda recuperar el sentido de comunidad, porque la comunidad protege, resguarda, apoya y se solidariza.

Nuestra ciudad tiene grandes desafíos, sobre todo cuando las fuerzas del Mercado están haciendo de ella una marca, algo extraño para el habitante, y el clientelismo y la corrupción un botín de oro; sus ciudadanos necesitan con urgencia fortalecer el capital social y cultural, basado en la educación, el sentido por la solidaridad, la defensa de la diversidad, la exigencia de la honestidad y el respeto hacia los otros y hacia los entornos de vida. Volver a vivir la ciudad, para volver vivir el mundo, ese es el reto.

huribe@uao.edu.co

10 de agosto de 2010.



[1] Columna de opinión publicada por el periódico EL PAIS de Cali. 9 de agosto de 2011. A3.

lunes, 1 de agosto de 2011

PRODUCCIÓN Y TRÁNSITO DE NECESIDADES BANALES COMO VITALES EN EL MARCO DE ESTA SOCIEDAD

Producción y tránsito de necesidades banales como vitales en el marco de esta sociedad.

Por

Hernando Uribe Castro

Magíster en Sociología

¿En qué momento, el entorno de los seres humanos se inundó de tantos artículos y productos a los que se les define como esenciales para la vida? y ¿quién lo determina?

La sociedad del presente es el lugar de los individuos en escenarios totalmente artificializados. Los productos y artículos instalados en el espacio público y privado, son considerados como termómetro del progreso de una sociedad y como diferenciador de la capacidad adquisitiva, de clase y de desarrollo.

De los mensajes por aire, mar y tierra, al teléfono de mesa y luego al celular más avanzado y al Internet; del televisor de madera al Plasma digital y satelital; del fogón de leña a la cocina integral con todos los artículos e instrumentos técnicos posibles para cada una de las tareas del arte de la culinaria; del trueque y “dar la palabra” al intercambio económico global a través de transacciones electrónicas, altamente veloces y exactas, así como los contratos firmados con sellos, huellas digitales y toda la información personal. De los alimentos caseros y orgánicos, a la comida rápida, instantánea y las dietas alimenticias. De velar al difunto en casa a hacerlo en centros especializados de atención y disposición final de los fallecidos. De la escritura a pulso de dedo a las teclas del procesador. De las cuentas matemáticas mentales a los grandes procesadores de cifras difíciles de leer. Y lo peor, del café molido en la mañana, al café instantáneo producido por la multinacional. Para cada parte del cuerpo humano, interna o externa, existen productos. De las uñas del pie hasta el cabello, todo, totalmente, comercializado. Las partes del cuerpo se pueden asegurar por varios de miles de millones de pesos como lo ha hecho el futbolista David Beckham.

Estamos ante una sociedad que ha venido modernizando en sus múltiples dimensiones de la vida social, por fuerzas que, como el Mercado, ven en ello su principal lucro y acumulación de excedentes de capital.

El modelo de sociedad instaurado por el capitalismo es un modelo que condicionó y condenó a la humanidad a un entorno lleno de artículos, productos de consumo, cemento, edificaciones, velocidad de los movimientos, ocupaciones que no daban tiempo para pensar, y de necesidades urgentes, la mayoría de ellas relacionadas con el afán de resolver los problemas domésticos de dinero, acumulación, satisfacción de necesidades y progreso.

Toda necesidad humana fue tomada por el Mercado que, además de las básicas y esenciales para la vida, diseñó otras necesidades que, con las estrategias del e-marketing y la publicidad, lograron hacerles tránsito de consumo banal a necesidad vital.

Comida que no es comida, protectores que no protegen, artículos que solo funcionan por determinados periodos. Ropa que no oculta y productos que no viven más allá de unos cuantos días o meses. La obsolescencia programada, como estrategia para el consumo permanente continuo que nunca permite satisfacer una necesidad por completo. Productos con una vida útil corta que ya no objeto de reparación, genera no sólo mayor contaminación ambiental, sin cada vez menos posibilidades laborales para un ejército de ciudadanos que otrora se ganaban la vida alargando la vida útil de nuestros artefactos de la casa o la oficina.

Publicidad dirigida a niños y jóvenes, porque ahí están no solo los más exigentes y demandantes, sino porque en ellos está el tránsito hacia las generaciones venideras como potenciales consumidores del futuro. Atraer generaciones del presente es garantizar los grandes recursos del futuro, algo así como la “sostenbilidad” del éxito del Mercado.

La masificación y aglomeración de la ciudad, hoy por parte de las fuerzas dueñas del Mercado global, no es vista como un mal de la humanidad, sino como una oportunidad de mayores clientes, con más necesidades y más intenciones de compra. Tener aglomeración de individuos es garantizar el éxito de ventas, donde la estrategia más clara es el contagio social.

No se nos puede olvidar que el Mercado es inteligente, estratégico y que envuelve, incluso a sus propios opositores. Una sociedad donde el Mercado y sus estrategias pueden convertir lo banal en necesidad vital humana.

huribe@uao.edu.co

Agosto 1 de 2011.