Este es un espacio que propone reflexiones y debates sobre la inter-retro-conexión sociedad en la Naturaleza y la Naturaleza en la sociedad.

Hernando Uribe Castro, derechos reservados. Citar la fuente. Plantilla Simple. Imágenes de la plantilla degaffera. Tecnología de Blogger.


jueves, 21 de agosto de 2014

AMOR CUANTICO, NOTAS PARA UNO QUE NO FUE...



AMOR CUÁNTICO,
micronotas para uno que no fue...
(fragmentos de un libro en proceso)

Por:
Hernando Uribe Castro

 El que nuestras existencias llegaran al encuentro, significaba todo un movimiento cósmico, desde las partículas hasta el universo.

Un encuentro en el que no se trataba de convencernos mutuamente, sino del darnos cuenta del importante significado que adquiría el pensamiento, no como fragmentos (el tuyo y el mío), sino como un todo sistémico, como el nuestro.

Dispuestos a danzar en nuestras ideas, adornábamos cualquier espacio, fuera el que fuere, con los transcendentales argumentos, palabras, gestos y miradas. Construimos cuentos, poemas e historias… como nunca lo habíamos hecho con nadie.

Bajábamos del universo constelaciones y cometas. Sacábamos del fondo oceánico, las estrellas y caballitos de mar. Hacíamos brotar de la imaginación seres mágicos y extraños y del microcosmos los protones y electrones para que todo junto, acompañaran como destellos nuestras ideas e iluminaran los oscuros espacios de nuestros miedos… Fue mágico!

El mundo humano ya no existía…

En ese momento sólo era posible el nuestro, el mundo que nos pertenecía.

Pero lo más lindo de todo es que cuando quedábamos en silencio y la mente se detenía de tanta creatividad y en medio de todo ese mundo de objetos flotando sobre nuestro espacio, emergía de inmediato el amor, como un estado de nuestro ser…

Un amor que sin precedente alguno nos era incomprensible… un amor que podía crear lo no creado y de imaginar lo no imaginado…

Ahí me di cuenta que contigo era posible el amor,  un amor cuántico...
Inédito y fascinante... que aparecía y desaparecía…
Donde era, o todo o nada…

Al final fue nada...

miércoles, 13 de agosto de 2014

REFLEXIÓN SOBRE INTERDISCIPLINARIEDAD

Reflexión rápida sobre Interdisciplinariedad

Por:
Hernando Uribe Castro[1] y Andrés Felipe Ramírez[2]

Si bien, el conocimiento disciplinado aporta a la comprensión profunda de ciertos aspectos de la vida como lo viene realizando la biología molecular o la física subatómica, existen otros fenómenos que para una mejor comprensión se puedan abordar desde un tratamiento interdisciplinar como la ecología o las ciencias ambientales.

Caminar en el sentido de la interdisciplinariedad, cuando hemos sido formados desde los rígidos campos disciplinares avalados por las unidades académicas, que como archipiélagos funcionan en las instituciones en las que nos formamos, exige de un esfuerzo grande relacionado con un cambio de actitud mental hacia la apertura a otros conocimientos y saberes.

Creemos que en el camino hacia la interdisciplinariedad juegan varios aspectos. Uno de ellos tiene que ver con el propio individuo que como agente investigador, profesional o especialista, considera que los problemas sobre los que tiene interés, le desbordan su capacidad de comprensión cuando los ubica como fenómenos con carácter de sistemas complejos.

Un segundo aspecto tiene que ver con la conformación de los equipos interdisciplinares en los que convergen intereses de parte de los investigadores por los fenómenos de carácter de sistema complejo y que permiten la intervención de distintas disciplinas. Estas investigaciones deben cumplir con los requisitos de la investigación científica tanto normal como  posnormal. Creemos que la interdisciplinariedad debe tratar de integrar personas desde los diferentes campos de las ciencias sociales y humanas como de las ciencias naturales.

De este modo, desde un nivel de disposición mental individual se pasa a un nivel de encuentro de grupo conformado por integrantes de diferentes campos disciplinares, que están interesados en abordar un fenómeno en particular que es definido y que tiene el carácter de ser un sistema complejo, ponen en común acuerdo sus dispositivos teóricos, conceptuales y metodológicos que serán usados para el abordaje de tal fenómeno.

Igualmente, estos procesos investigativos deben abrir espacio para la participación y formación de los jóvenes investigadores que pueden empezar a fortalecer los aspectos, tanto disciplinares como los interdisciplinares en experiencias investigativas. A estos espacios debe llegar también los saberes comunitarios, respetándoles y garantizándoles que los resultados y todo el conocimiento dispuestos ahí no atentan ni contra la misma humanidad, ni contra la naturaleza. En términos concretos, un diálogo de saberes y conocimientos. 

Pero estas investigaciones deben considerarse pertinentes no solo porque permiten desarrollos científicos sino también porque sus impactos deben favorecer las condiciones de dignidad de las comunidades, los territorios y las naturaleza. Investigaciones que tienen que contar con las condiciones y apoyo institucional.

De este modo, la interdisciplinariedad se considera como un espacio válido, alternativo y posible, que puede aportar a la construcción de formas de conocimiento, enseñanza y aprendizaje más complejos de aquellos fenómenos que se expresan en nuestro planeta. Un modo distinto de hacer ciencia y sociedad.





[1] Magister en Sociología, docente y director del grupo de Investigación en Conflictos y Organizaciones de la Universidad Autónoma de Occidente. Estudiante del Doctorado Interinstitucional en Ciencias Ambientales de las Universidades del Univalle, Cauca y Tecnológica de Pereira.
[2] Estudiante de Licenciatura en Educación Básica con énfasis en Ciencias Sociales, Universidad del Valle. 

martes, 15 de julio de 2014

SISTEMA DE TRANSPORTE MASIVO EN CALI: ¿UN DESASTRE?

SISTEMA DE TRANSPORTE MASIVO EN CALI: ¿UN DESASTRE?

Hernando Uribe Castro
Magíster en sociología, Estudiante del doctorado en ciencias ambientales
Profesor Universidad Autónoma de Occidente

Desde que se implementó el Sistema de Transporte Masivo MIO en la ciudad de Cali, se han dado expresiones de inconformidad y protesta de parte de sectores urbanos, ciudadanos y gremios. Esto sucede porque el sistema fue impuesto sin tener en cuenta, por un lado, las características particulares de la ciudad, y por otro lado, la opinión y participación ciudadana.

Si bien, un sector de usuarios expresa de modo positivo el cambio estético y paisajístico de algunos lugares, otras comunidades, contrariamente, expresan efectos negativos tales como: a) incrementó en el tiempo de movilidad; b) trasbordos innecesarios; c) incrementó en el presupuesto familiar por pago de más pasajes; d) una red de transporte que excluye barrios; e)  presencia y aumento vertiginoso de medios de transporte pirata; f) un sistema que no garantiza seguridad, buen trato y confort; g) un pésimo servicio que dista de la promesa del buen servicio. No es un sistema amigable con el ambiente.

La ejecución del sistema careció entonces, de un proceso de apropiación cultural dado que necesariamente implica un cambio de la vida urbana cotidiana y los flujos de movilidad de la población.

De este modo, se está presenciando las consecuencias de un tremendo negocio que, inversionistas privados en alianza con administraciones municipales, hicieron con la implementación de este sistema en diferentes ciudades (Bogotá, Medellín, Manizales y Barranquilla, otras), haciendo creer que ese era la solución al problema de movilidad de las ciudades colombianas. Así como se hizo creer que este sería el símbolo del proceso de modernización  urbana al estilo de las mejores ciudades en el mundo.

¿Acaso cada ciudad no es particular en términos de su configuración urbana y de sus necesidades de movilidad, para que, de un momento a otro, todas tengan la misma solución de transporte?

Sin profundizar en los problemas técnicos que presenta el sistema y que especialistas ya han expresado de modo reiterado, es evidente que el MIO se realizó sin toda la infraestructura necesaria. Obras que llevan más de dos años realizándose como la ampliación en el sector de Calipso sobre la “autopista” Simón Bolívar, la falta de ciclorutas y la evidencia de daños muy graves en la maya vial porque no se construyeron las vías que se requerían para soportar el peso de estos buses, tal como se había prometido. Buses de tamaños gigantes movilizándose por pequeñas calles de barrios. Trazados de rutas que excluyen importantes sectores de la comunidad.

Tal es la situación que en Barrios como El Diamante, en donde la comunidad tuvo que bloquear las calles como medio para presionar a las autoridades para que las arreglen las vías porque sus condiciones lamentables producían accidentes de peatones y conductores, así como un terrible polvoreada que afectaba el sistema respiratorio de la población.  

Evidencia este fenómeno, la neoliberalización de la ciudad como forma de reproducción de una sociedad dominada por las leyes y demandas del mercado y unos grupos que, aliados con gobernantes locales, ven en la ciudad el mejor lugar para incrementar sus capitales.


viernes, 11 de julio de 2014

AMBIENTE Y CONFLICTO EN COLOMBIA

Ambiente y conflicto en Colombia

Por: Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología, Estudiante del doctorado en Ciencias Ambientales

El conflicto armado en Colombia es multidimensional y con repercusiones en el ambiente.  De esto no hay duda, puesto que las acciones armadas no se dan en el aire sino en territorios concretos, con huellas y efectos en el sistema viviente. Por ejemplo, las actividades de erradicación de los cultivos ilícitos por aspersión de químicos sobre los suelos llevadas a cabo por el gobierno nacional por más de una década, han contaminado el agua, la tierra, las plantas, los animales y las personas. De igual modo afectan los bombardeos, la toma de pueblos, la avanzada paramilitar, los derrames de petróleo, los campos de cultivos de uso ilícito, la quema de bosques, el desarrollo de actividades extractivas con las que se financian los grupos ilegales y organizaciones criminales, así como las confrontaciones directas en el territorio entre actores armados.  Incluso la corrupción de agentes en instituciones del Estado por acción u omisión.

El que los tecnócratas y agentes no determinen los costos de los daños ambientales a través de las fumigaciones o por medio de bombardeos, ataques y confrontaciones armadas en zonas estratégicas, no significa que la vida y el ambiente, ahí existentes, no se afecten. Llama la atención que hasta el presente momento no se ha hecho una evaluación del costo por desastre ambiental ocasionado por la guerra, y de modo, especial por programas como Plan Colombia puesto en marcha desde el año 2000, cuyo eje central era la erradicación de los cultivos ilícitos y la lucha contra el narcotráfico.

Por ejemplo, el Centro de Estudios sobre Seguridad y Drogas ha señalado que 128 mil hectáreas anuales se han fumigado en todo el territorio nacional, destacándose el año 2006, con 170 mil hectáreas). Detrás de las aspersiones se encuentran firmas como DynCorp de Estados Unidos. Las fumigaciones han provocado protestas de muchas comunidades, como las de Tarasá en Antioquia, que ven la afectación tanto en la salud humana como en el suelo, deforestado y con altos niveles de contaminación de las fuentes de agua y de los cultivos.

La experiencia colombiana ha demostrado que la guerra se valora primero en términos económicos, y luego sociales. Pero hasta ahora no existe una valoración ambiental del daño causado. Fuentes de agua destruidas, extracción minera que arrasa con cuencas hidrográficas, confrontaciones entre bandos que desplazan las comunidades de sus habitas ancestrales y que son guardianas de los ecosistemas. Desplazar una comunidad indígena o campesina de su lugar, es desplazar también ese saber ambiental y ese conocimiento que existe en ellos. El territorio rural está quedando deshabitado y presa fácil de intereses privados, a veces promotores de la guerra, para monopolizar y tener control sobre amplios territorios, como aconteció en Urabá. Una guerra que al desplazar poblaciones promovió el ingreso de multinacionales para desarrollar actividades extractivas de minerales y recursos, dejando la zona deforestada. El tapón selvático del Darién en el territorio Colombiano, ya no es un tapón natural., puesto que hoy es una zona desértica.

Considero que en un contexto como el colombiano de conflicto armado, y sobre todo en un momento crucial como el de la agenda de negociación, se hace necesario comprender el ambiente de modo distinto. El que en el proceso de negociación se plantee el problema ambiental, ya es un paso muy significativo. En el punto 3 sobre “solución al problema de drogas ilícitas” en el marco de Acuerdo general entre el gobierno nacional y la guerrilla, se expresa que se requiere una recuperación ambiental de las áreas afectadas por dichos cultivos, así como el cierre a la frontera agrícola la recuperación de ecosistemas y el desarrollo sostenible. Estos elementos son importantes y se requiere importantes reflexiones y debates.

Frente a una guerra que fortalece el modelo económico extractivo se debe reivindicar el valor del ambiente como un sistema que integra la naturaleza y la sociedad. Implica un camino hacia la plena conciencia de que los problemas del conflicto armado siendo económicos y sociales, lo son también ambientales.


domingo, 8 de junio de 2014

LA GRANJA DE MAMÁ LULÚ: LA VIDA COMO TOTALIDAD



La Granja de Mamá Lulú: la vida como totalidad

Por Hernando Uribe Castro
Magíster en sociología, estudiante del doctorado en Ciencias Ambientales

Nada más esperanzador, motivante y emocionante que conocer el caso concreto de una familia campesina en Quimbaya (Quindío - Colombia) que se ha dado en la tarea de construir, en el largo plazo, una granja diferente en la que se desarrollan estrategias alternativas de vida frente a las impuestas por el capitalismo. Una familia cuya experiencia sería para los universitarios e intelectuales un excelente ejemplo de aplicación real de los conocimientos transdisciplinarios.

La Granja de Mamá Lulú es un lugar en donde la complejidad y lo sistémico emergen como parte de una filosofía de pensamiento puesto en práctica. Pueden verse, sentirse, respirarse y tocarse. Aquí, se hace realidad el sentido sistémico de entender y hacer posible la vida. Un proyecto de autosuficiencia familiar que, a partir del ensayo y error a lo largo de los años, es liderado por el señor Hernando Hincapié. En este proyecto se integra las distintas generaciones entre los abuelos, padres, hijos y nietos en un mismo objetivo, y que por más de tres décadas trabajan en conjunto desde una concepción filosófica y estética de la ecología profunda.

Foto: Hernando Uribe Castro. Granja de Mamá Lulú. Mayo 2014

Es un hermoso modelo de granja auotopoiésica, y por tanto, un lugar distinto a todo su entorno veredal que en el pasado fue monopolizado por cultivos de café. En ella habitan no solo los integrantes de la familia sino también toda una diversidad de plantas, animales y microrganismos que además de tener la posibilidad de existir, encuentran protección y nicho de vida.

Como expresión autopoiesica, la granja se integra como sistema en un proceso de auto-organización donde se interrelacionan quienes la habitan y los elementos de la naturaleza. En ella se produce alimento orgánico, agua y aire para todos. No se utilizan químicos para fumigación, porque para ello, el conocimiento que tienen de la misma naturaleza les ha dado la solución para el control y protección natural de plantas, suelos y animales. No produce deshechos porque como sistema todo se convierte en nutrientes y alimento para otros en la cadena de vida. Incluso, los desechos orgánicos humanos y de los animales son integrados y tratados para convertirlos en nutrientes para abono y para nueva vida.

Alimento para todos. Foto: Hernando Uribe Castro. Granja de Mamá Lulú. Mayo 2014
 
En la granja existe la vivienda de tres pisos en forma piramidal escalonada con 4 extremos en perfecta dirección cardinal, el recinto de alcarrazas, pozos sépticos, lavadero, cocina restaurante, la torre de suministro de agua, el tanque de reserva de bioabono, el biodigestor, el procesamiento del café y el cacao, las porquerizas, las conejeras, el taller de materiales, el corral de piscos, los estanques piscícolas, la maloka de los cusumbos y un sendero aterrazado que baja hasta la fuente manantial en medio del bosque recuperado. Todo ello en perfecto equilibrio con la diversidad de plantas y animales. Un entorno donde se implementan tecnologías humanas (ancestrales y modernas) y los propios sistemas naturales para la producción y el consumo de todos los seres vivientes en ese lugar.

Humedal construido. Foto: Hernando Uribe Castro. Granja de Mamá Lulú. Mayo de 2014
 
La estética del lugar y su diseño es una bella expresión arquitectónica campesina en donde predomina la guadua. El terreno que pertenece ahora a la dinámica del bosque recuperado se estructura al modo de terrazas y sus linderos son protegidos por una barrera natural con distintas plantas que ayudan a purificar el aire y la invasión de tóxicos suspendidos en el aire provenientes del exterior.

El lugar integra el diálogo de saberes entre el conocimiento popular ancestral y la ciencia para la comprensión de los sistemas socioecológicos; por tanto, la granja es una inspiración, por un lado, la educación ambiental como escenario de enseñanzas y aprendizajes de lo que es la vida como totalidad, y por otro lado, un modelo de gobernanza del territorio y la democratización del derecho a la diversidad de la vida.

Bosque Recuperado. Foto: Hernando Uribe Castro. Granja de Mamá Lulú. Mayo de 2014
 
Finalmente, aparece el Estado. Se supone que estos proyectos autosuficientes y sostenibles deben convertirse en ejemplo de vida para todo la sociedad y que el Estado debería estar apoyando, promocionando e incentivando estas experiencias. No obstante, es precisamente el mismo Estado quien ha puesto los obstáculos a este hermoso proyecto familiar. Cámara y comercio, impuestos, ministerio de turismo y todo tipo de burocracia ataca la granja.

Visitar la granja es recargarse de nuevas esperanzas. Es recuperar la credibilidad en que es posible un cambio social en la medida en que se transforme el modo de concebir el mundo en el sistema. Implica una reestructuración mental y de comportamiento. Se debe cambiar la concepción antropocéntrica por una que logre integrar la vida en su conjunto, biocéntrico. Reconocer la totalidad de la vida (plantas, animales, microorganismo y megaorganismos) como parte del sistema cósmico.

Por el derecho a la diversidad de la vida, la autosufiencia y la sostenibilidad.