Este es un espacio que propone reflexiones y debates sobre la inter-retro-conexión sociedad en la Naturaleza y la Naturaleza en la sociedad.

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lunes, 23 de enero de 2017

PENSANDO AMBIENTALMENTE. DE LAS CRÍTICAS AL SISTEMA A LAS POSIBILIDADES DE CAMBIO

PENSANDO AMBIENTALMENTE
DE LAS CRÍTICAS AL SISTEMA A LAS POSIBILIDADES DE CAMBIO

Por: Hernando Uribe Castro
Candidato a Doctor en Ciencias Ambientales

Foto: Cubierta del libro de Hernando Uribe Castro
(Fragmentos de la introducción)

Las páginas escritas en este libro se producen en un momento particular de mi vida que expresa, de algún modo, un desencanto por las acciones nocivas de la humanidad, contra los propios seres humanos y contra los elementos de la naturaleza. 
(...)
En una sociedad donde predomina la racionalidad impuesta por el sistema capitalista, el sentido de la vida tiende a reducirse a una cuestión meramente económica. Una racionalidad que impone el consumo, la posesión de riqueza y el lujo como únicos mecanismos que manifiestan progreso y felicidad; deja de lado los más profundos sentimientos humanos como son el amor y el sentido emocional del vivir la vida.
(...)
Este pensamiento concentra la valoración de la vida a la obra humana y descarta de raíz la naturaleza. No importa cómo y de qué modo se acumule riqueza, lo que importa es poseerla porque ello significa poseer el poder de someter la voluntad de muchos a la voluntad de unos pocos. La felicidad queda reducida a la acumulación incesante de capital y la banalidad de las cosas.
(...)
Como seguramente lo hemos pensado, para la sociedad occidental, patriarcal y profundamente religiosa, el poder sobre el acceso a la riqueza, los lujos, el licor, el consumo y la posesión de mujeres, se convierten en los principales objetos de disputa y control. Lograr esto implica construir imperios corporativos legales e ilegales con los cuales se puede alcanzar el éxito económico, el respeto y el prestigio global.

Imperios corporativos que, sobre las bases de la necesidad incesante de producción, requieren de la explotación de cantidades enormes de recursos naturales y de un número significativo de trabajadores como mano de obra barata para alcanzar sus beneficios.
(...)
Este tipo de pensamiento y acción puesto en práctica, sobre todo en el último siglo, fue instaurado sobre unas bases ideológicas que daban al ser humano como el amo y señor del mundo. 
(...)
El mundo y la totalidad de la vida quedaron reducidos entonces al devenir humano. La grandeza y majestuosidad de la naturaleza desaparecen para quedar plasmada solo en los obras de arte o como materia prima para la producción y difusión de la sociedad de consumo. 
(...)
La totalidad de la vida se reduce a la vida humana. Un sector de la humanidad aportó a ese egocentrismo de especie y las reflexiones filosóficas se encargaron de fortalecer el antropocentrismo, dominante y único. Se negó el papel de la naturaleza y se replegó a lo profundo de la escala humana. 
(...)
El mundo no se ha construido por millones de años con una complejidad y exquisita diversidad de vida, deslumbrante, para que lleguemos, la conquistemos, la transformemos y la destruyamos... 
Frente a estos valores se requiere de inmediato, de otra concepción de vida, de relaciones y tejido social y de una forma más humilde de ubicarnos en relación con la diversidad de vida del sistema viviente. Es posible impulsar las energías más profundas para mantener-se con vida este planeta y para alimentar la credibilidad en la humanidad cuando el amor emerge como campo de fuerza que se toma nuestra conciencia individual y colectiva.



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