Este es un espacio que propone reflexiones y debates sobre la inter-retro-conexión sociedad en la Naturaleza y la Naturaleza en la sociedad.

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miércoles, 15 de noviembre de 2017

PÁRAMO DE SANTURBÁN: UN CONFLICTO HISTÓRICO

Páramo de Santurbán: un conflicto histórico.

Por: Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
Magíster en Sociología

El Páramo de Santurbán es un ecosistema de alta montaña en el nororiente de Colombia. Éste lugar ha sido foco de atención y debate en los últimos años, sobre todo, por los problemas que se presentaron con respecto a su delimitación, los títulos mineros otorgados por el gobierno nacional y las autoridades ambientales en la zona a lo largo de los años y la insistencia de empresas globales mineras en la extracción del oro y de los bienes existentes en él.

Desde 1995, se configuró con mayor claridad el conflicto ambiental en este páramo. Entidades ambientales, ambientalistas, comunidades que habitan la zona y la Unidad de Parques Nacionales del recién creado Ministerio del Medio Ambiente, habían iniciado un proceso de lucha para lograr conservar las 12.000 hectáreas que conformaban el Parque Natural Regional Sisavita, en Santander del Norte como estrategia para preservar el ecosistema que se encontraba en alto riesgo por la presencia de las empresas mieneras [1]. A esta estrategia se sumó la acción del municipio de Cucutilla que declaró a Sisavita como "Area de Especial Significancia Ambiental"; figura ésta, con la que se pretendía restringir el uso de las tierras del Páramo a la protección y a la actividad científica [2].

No obstante, y a pesar de los logros alcanzados, la gran minería buscaba el modo de acceder a las autorizaciones de parte de las agencias del Estado para llevar a cabo la explotación de oro. Es así como durante el siglo XXI, y precisamente, en el periodo del gobierno de Uribe Vélez, Ingeominas había otorgado títulos mineros en 5.905 de sus 12.000 hectáreas con el fin de explorar y explotar oro y plata[3].

En 2004, por ejemplo, se decía que la Corporación Autónoma Regional de la Frontera Nororiental - Corponor-, veía como alto riesgo para el Páramo la presencia de la multinacional Greystar Resources Ltd: 

sostuvo en el foro que la recuperación del páramo de Santurbán no será fácil, por la presencia de macroproyectos industriales en la zona (…) Sergio Niño, del área de Planeación de esa corporación autónoma, anotó que la explotación aurífera de la firma canadiense Grey Star, en California (Santander), es una amenaza ecológica porque implica un nivel muy alto de remoción de tierras a cielo abierto. Según él, esto podría tener un impacto muy negativo sobre las cuencas hidrográficas. Desde el año pasado (es decir 2003), la empresa norteamericana realiza trabajos para extraer entre 200 mil y 300 mil onzas de oro anuales[4].

Al cierre de la primera década del siglo XXI, en 2010, la Compañía del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga (AMB) había señalado que sus estudios sobre los recursos hídricos del páramo demostraban que la explotación de oro pondría en riesgo las fuentes de agua que surten a más de un millón de habitantes de la capital santandereana, de Floridablanca y de Girón.[5]

Siete años después, en noviembre de 2017, el gobierno nacional informó que Emiratos Árabes invertiría $1.000 millones de dólares para extraer oro desde el próximo año en el Páramo de Santurbán. Según El Tiempo la multinacional Minesa, empresa de propiedad cien por ciento de Mubadala, un fondo de inversión y desarrollo del gobierno de Abu Dhabi, tiene la intención de explotar oro en zonas vecinas del páramo[6]Unas semanas antes al anuncio de la Multinacional Minesa con respecto al realizar la multimillonaria inversión, en el mes de octubre de este año, los medios colombianos habían informado que la Corte Constitucional había fallado una acción de tutela con la que tumbó la delimitación que el Ministerio de Medio Ambiente había realizado del Páramo en 2014. La Corte Constitucional también otorgó hasta finales del 2018 para que se realizara una nueva demarcación del límite con participación de las comunidades.

Las redes de corrupción, clientelismo y politiquería deben estar felices con el anuncio de la inversión de parte de Emiratos Árabes. Muy seguramente están presionando para que se apruebe rápidamente la licencia ambiental por parte de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales –ANLA-, para llevar a cabo esta actividad que es desastrosa ecológica y ambientalmente para el Páramo y para las comunidades cuyas aguas dependen de él. En el Páramo nace una red de cuencas hidrográficas entre las que se encuentra: los ríos Lebrija, de Santander; Pamplonita y Zulia, de Norte de Santander, y varios de los afluentes que nutren el río Arauca.

Como se puede observar, después de treinta años de lucha, el conflicto por la defensa del Páramo de Santurbán continúa. Las comunidades mantienen firme la defensa del ecosistema y de los bienes de la naturaleza que en él existen. Los distintos gobiernos a lo largo de estos treinta años, al parecer, han favorecido más los intereses de las multinacionales mineras que a las exigencias de las comunidades en su defensa de los bienes de la naturaleza.





[1] El Tiempo. (2008). “Santurbán, amenazado: ¿minería en los páramos?. 18 de agosto de 2008.
[2] Ibidem.
[3] Ibidem.
[4] El Tiempo. (2004). “Santurbán, reserva en Peligro”. 30 de julio de 2004. La cursiva es mía.
[5] El Tiempo. (2010). “Debate en Santander por proyecto minero”. 14 de mayo de 2010.
[6] El Tiempo. (2017). “Ambientalistas rechazan anuncios de inversión árabe en minería”. 13 de noviembre de 2017

martes, 24 de octubre de 2017

INTERDISCIPLINARIEDAD

"Interdisciplinariedad: un desafío para trasformar la universidad del siglo XXI
"Interdisciplinariedad: un desafío para transformar la universidad del siglo XXI" es un libro publicado por el Programa Editorial de la Universidad Autónoma de Occidente. El desarrollo del campo científico se puede considerar como un escenario siempre en construcción. A lo largo de este proceso constructivo, la ciencia ha presenciado dos procesos que a veces se perciben como distantes e irreconciliables y a veces como complementarios: por un lado, una tendencia a la profunda especialización disciplinaria, y por otro lado, una tendencia a la interdisciplinariedad. Los debates y las discusiones en torno a este doble proceso aun forman parte de la vida académica e intelectual. No existe campo alguno en el que no se hable de ello. Son discusiones que están en el orden del día. Esta característica del campo científico enriquece no solo la reflexión por la dinámica de la ciencia misma, sino también por el papel que ésta cumple en la sociedad. Sobre todo en aquellos espacios académicos y de formación, como las Universidades, en donde residen comunidades académicas que la animan y le dan vida. Este es un libro en el que participan Enrique Leff, Carlos Vasco, Carlos Augusto Hernández, Yves Lenoir y Hernando Uribe Castro.

viernes, 6 de octubre de 2017

AGENTES Y AGENCIAS "AMBIENTALISTAS" VERDADERAMENTE FALSAS

Agentes y agencias “ambientalistas” verdaderamente falsas!

Por
Hernando Uribe Castro
PhD. en Ciencias Ambientales
Magister en Sociología


Vivimos un momento de gran turbulencia ecológica y ambiental producida por una racionalidad humana, que reduce a valores de capital todo cuanto se pueda reducir. Una característica de este momento es la indolencia que produce en muchos corazones, cerebros y cuerpos la extinción, el dolor, el sufrimiento de otras especies, de otras vidas y la de muchos otros seres humanos.

Se perciben las plantas y los animales, incluso muchas almas humanas, como objetos, como artículos, como productos, muchas veces, como objetos de decoración. No se comprende, no se entiende y no se quiere ver que cada vida, por más grande o diminuta  que sea, es posible porque existe una compleja trama de inter– retro–conexiones físicas, biológicas, es decir, planetarias y cósmicas que lo permiten. Detrás de cada vida existe una compleja interacción que a veces escapa a los ciegos ojos humanos. La vida de una planta o de un animal vale por sí misma. Esa vida es en sí misma.

Los humanos tenemos gran dificultad para despojarnos de esa idea ingenua, parcial y egoísta según la cual, solo viven aquellas cosas que nos son productivas, que nos son útiles y que nos benefician. Los humanos cargamos con una suprema arrogancia de especie que ha producido el desastre de planeta en que nos hemos convertido. Ello conlleva a pensar que hace falta una reconexión con la vida, una visión del mundo distinta y en toda su complejidad y toda su trama. Una reconexión que permita experimentar no solo las múltiples dimensiones de la existencia sino también lo pequeños y diminutos que somos con respecto al tamaño de la incertidumbre cósmica.

De dientes para afuera, nuestras palabras parlotean sobre la crisis ambiental y la necesidad de encontrar soluciones, si es que la conciencia acepta verdad; pero de dientes para adentro, las intenciones, comprensiones, intereses y modos de entender la existencia producen comportamientos que expresan la total desconexión con la vida. Se podrían citar miles de ejemplos sobre este hecho, pero deseo referir uno que acontece en estos días en Cali. En diciembre se celebra solamente durante 4 días la Feria de Cali, evento que poco a poco se ha ido privatizando. Para este evento se construyen unas tarimas para que la gente pueda ver los desfiles. Para este 2017, el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente y la alcaldía de Cali habían comunicado que podarían, trasladarían y erradicarían 43 árboles para construir la tarima. Una tarima que es provisional porque solo se construye en la fecha decembrina. Se echó más leña al fuego cuando a través de redes sociales se difundió un fragmento de una entrevista a una funcionaria que expresó: “Estamos en la ciudad, no en el campo, y como la ciudad se combinan otros tipos de derechos, entre esos cultura, entonces se justifica la tala; los ciudadanos no debemos generar polémica y debemos pensar en arborización donde nacen las cuencas y no en la ciudad" Comentarios que por cierto es desacertado, lamentable e inapropiado.

De inmediato tuvo que intervenir la Personería Municipal de Cali y los habitantes sensibles a la protección ambiental para denunciar estos hechos. Según el periódico El País “La Personería Municipal informó este viernes que las justificaciones del Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente, Dagma, para intervenir 43 árboles sobre el separador de la Autopista Sur Oriental, no son válidas y recomiendan no otorgar permisos a Corfecali”[1]

Sorprende que entidades, que dicen estar enfrentado las consecuencias del cambio climático, que favorecen la protección de los bienes de la naturaleza, de su cuidado, incluso de su conservación, terminen reproduciendo acciones contrarias a todo ello que burdamente afectan en gran cantidad y dimensión. Acciones que se llevan a cabo con mensajes y “verdades” verdaderamente falsas. Con embustes y falacias. Utilizan y hacen uso de los conceptos ambientales como estrategia y argucia para hacer creer que están en la línea de la responsabilidad ambiental. Esta trampa es más peligrosa aún porque las acciones que llevan a cabo las realizan y las imponen mediante dispositivos y argucias que timan, engañan y mienten a la toda la comunidad.

Estos agentes -que dicen hablar y actuar en nombre de las instituciones más ambientalizadas del Estado y que además proclaman que velan por el cuidado de plantas y animales-, reproducen el falso ambientalismo: talan árboles con toda su diversidad de vida en ellos para construir tarimas, canalizan ríos para favorecer el negocio de la creciente segregación urbana, proponen urbanizaciones en antiguos basureros, autorizan la construcción de infraestructuras en zonas de humedal, permiten el despojo a las comunidades de su tierra para plantar los lucrativos monocultivos que amplían las arcas de la acumulación de capital privado. Todo ello se hace en nombre del "progreso" y del "desarrollo" que son más importantes, dicen ellos, que unos cuantos árboles talados, unas cuantas bosques extintos, unos cuantos humedales desecos, unos cuantos ríos transformados y contaminados. Ojo, cuando se tala un árbol no es solo la vida del árbol la que desaparece sino toda la trama de vida con la que está conectado ese árbol. Cuando se deseca un humedal se afecta todo el sistema de vida que habita en él y los otros ecosistemas que dependen de él.

Agentes que siendo cuotas políticas de intereses burocráticos de otros agentes de Estado, seguramente de más rango poder, van en contra de las evidencias de una humanidad al borde de la inexistencia planetaria. Mientras que con una mano sostienen el parlante con el que le vociferan al pueblo lo sostenible que son sus acciones “ambientales” llevadas a cabo, con la otra mano y sierra entre dedos, manipulando maquinaria y haciendo cuentas con el capital, arrasan y depredan con las formas de vida, los colores, los olores y los bienes de la naturaleza.




[1] El País. “Personería recomienda no intervenir árboles de la Autopista”. Octubre 5 de 2017.

viernes, 29 de septiembre de 2017

TIEMPO DE RECORD GLOBAL...

¿Tiempo de records…?

Por:
Hernando Uribe Castro

El último par de años, ha evidenciado eventos que rompen los records históricos: desde los eventos cósmicos solares hasta los realmente producidos por la humanidad aquí en la Tierra. Eventos que han sido precedidos por otros de increíble impacto como el terremoto - tsunami en Indonesia en 2004, el terremoto de 8,3 en el centro de Chile en 2014, el de Ecuador de 7,8 en la zona costera, entre otros.

Hacia mediados del 2017, el National Oceanic and Atmospheric Administration (NOOA) indicó que, luego de tres años consecutivos 2014 y 2015, el 2016 había sido el año que registró las más sofocantes temperaturas globales, pues fue 0,94° centígrados superior a la temperatura media del siglo XX. Incluso, en la superficie de los océanos, la temperatura se situó 0,75°C por encima de la media del siglo XX.

Además de ello, hacia mediados del mes de julio de 2017 se desprendió de la Antártida uno de los más gigantescos iceberg de un billón de toneladas y de 5.800 kilómetros cuadrados. La Nasa anunció en los últimos días de septiembre un nuevo desprendiendo de gran tamaño.  El mundo no acababa de sorprenderse de tan significativos eventos cuando, también en septiembre de este mismo año, cinco huracanes afectaron las islas del Caribe y, alguno de ellos, llegaron a las costas de Estados Unidos: estos cinco huracanes fueron llamados Harvey, Irma, Katia, José y María. De ellos, el Huracán Irma fue catalogado por la Organización Mundial de Meteorología como el "más fuerte jamás registrado" por presentar vientos de más de 280 km/h. Y el Huracán María fue el que históricamente tuvo mayor impacto sobre algunas islas del Caribe como Puerto Rico, que al llegar a sus costas, arribó como huracán de categoría 5 destrozando cuanto estaba en su curso y dejando a estas islas con la más fuerte devastación. 

Estando Irma desplazándose y produciendo daños en las islas antillanas, se presentó sobre  el territorio Mexicano dos grandes terremotos, uno el 7 de septiembre en el sur de México, catalogado por los científicos como el sismo más fuerte que se había presentado en los últimos 100 años, incluso mucho mayor que el que experimentaron los mexicanos en la década de los años ochenta y el 19 de septiembre un nuevo sismo aturdió a todo el país, produciéndose un número significativo de pérdidas humanas, muerte de mascotas y daños significativos en gran cantidad de edificaciones.

En la misma semana de los huracanes y los terremotos, la Nasa informaba sobre las llamaradas solares que se presentaron entre los días 6 al 8 de septiembre y que desencadenaron una tormenta magnética de gran potencia, 10 veces mayor de lo previsto, que estaba 'quemando' el campo magnético de la Tierra (RT, 9-09-2017).

Sumado a todo ello, el mundo está en vilo por las altas probabilidades de que se produzca un enfrentamiento entre Estados Unidos y Corea del Norte que intensifique la llamada “Tercera Guerra Mundial” donde las amenazas están entre bombas atómicas, de hidrógeno y biológicas. Adicional a ello, acciones denominadas “terroristas” en distintos lugares del mundo tanto en occidente como en oriente medio. 

Enfrentamos como sociedad, un marco de inseguridad y alta vulnerabilidad humana y terrestre. La desinformación reina, la posverdad amenaza la tranquilidad y la naturaleza pone a temblar la humanidad. Corrupción por toda parte, hasta en los espacios menos imaginados. una sociedad aturdida y entretenida que, buscando su propia ceguera, no desea ver, entender y comprender todos estos hechos. Existen quienes prefieren el lugar del ignorante porque de cierto modo produce tranquilidad.


miércoles, 30 de agosto de 2017

CONFLICTOS AMBIENTALES EN CALI, COLOMBIA

Conflictos Ambientales en Cali, Colombia

Por:
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales y Magíster en Sociología

Los conflictos ambientales aparecen en la escena (urbana o rural), cuando una serie de acontecimientos es definida por un conjunto de actores sociales como problemas ambientales. En los conflictos ambientales, los actores sociales que participan en la contienda poseen distintas formas de percibir, de entender y de actuar frente a la naturaleza y sus bienes: el agua, la tierra, el aire y la biodiversidad.

No es que hoy aparezcan como por arte de magia los conflictos ambientales. Este tipo de conflicto ha estado presente desde tiempo atrás. Lo que sucede es que, anteriormente, no se entendían como tales, es decir, como ambientales. Es en el siglo XX, el momento histórico en donde lo ambiental cobró una importancia central en la vida del planeta y de sus habitantes, precisamente, cuando desde algunos sectores de la ciencia, de las comunidades y desde los pueblos ancestrales se hizo llamados urgentes, gritos de tierra, por la destrucción que producía un modelo de desarrollo económico concentrado en la acumulación de capital y las leyes del mercado en los territorios y en el sistema planetario.

Algunos impactos globales fueron identificados: por ejemplo, la destrucción del Amazonas, la pérdida de la capa de ozono, la contaminación oceánica, el derretimiento de los polos, el aumento del nivel del mar, el calentamiento del planeta, la explosión de reactores nucleares, entro otros. Otros impactos fueron identificados como desastres locales: la tala de bosques, la pérdida de bosque seco tropical, los efectos de la construcción de estructuras e infraestructuras como represas, hidroeléctricas, vías, urbanizaciones, ampliación de la frontera para ganadería, monocultivos, exterminio de humedales, desecación de lagos, extinción de ríos, etc. Los distintos medios de comunicación de masa, las revistas científicas, los eventos científicos, las discusiones políticas, los partidos “verdes” o ambientales en todo el mundo, el desarrollo de la educación ambiental y los movimientos sociales fueron centrales en la difusión de estos eventos y en su reconocimiento.

En ciudades como Cali, capital del Departamento del Valle del Cauca en Colombia, hoy en día se perciben conflictos ambientales, que si se observan bien, proceden desde tiempo atrás, sobre todo desde el mismo momento en que se establecieron las políticas modernizadoras y modernizantes que fueron impulsadas por las elites de poder económico y político de la región. Planes, programas y proyectos que en nombre del "progreso" se llevaron a cabo, pero que terminaron por afectar a los ecosistemas (con mayor intensidad desde inicios del siglo XX). 

Frente a estas acciones lideradas por las elites, aparecieron poco a poco las respuestas y las acciones comunitarias en defensa de los ecosistemas y de los entornos de vida. Algunas de estas acciones fueron de resistencia ambiental. Las protestas por el mejoramiento de las vías en los años setentas, las luchas por los humedales, la destrucción del bosque en los cerros sobre los Farallones de Cali, la lucha por el acceso al agua potable, entre otros, son algunos ejemplos de estos conflictos.

El crecimiento de la ciudad hacia el oriente, hacia la ladera en el occidente y el sur de la ciudad evidenció los fuertes impactos humanos sobre la naturaleza: humedales desecados, la canalización de los ríos con jarillones mal diseñados y construidos, la falta de control sobre el espacio, el no reconocimiento de los otros sujetos, la escasez del agua, la expansión urbana en las zonas de bosque son solo algunos ejemplos de estas afectaciones a los ecosistemas y comunidades.

El conflicto que actualmente se presenta entre las comunidades asentadas en el jarillón del río Cauca y algunas agencias del Estado se puede considerar como un conflicto no solo político, económico, de planeación, sino también como un conflicto ambiental. También se tiene el caso de la construcción de la Terminal del MIO (Sistema de Transporte Masivo) en el sector del Valle del Lili, proyecto que se pretende realizar sobre un ecosistema de humedal, el humedal el Cortijo, también puede considerarse como un conflicto ambiental. Y son conflictos ambientales porque los actores tienen distintos modos de percibir, comprender y actuar frente a la naturaleza. Para las elites, corporaciones y empresarios, los bienes de la naturaleza son materia prima, una mercancía que debe explotarse o usarse para alcanzar el "desarrollo". Para las comunidades, la naturaleza es la fuente de vida y un sujeto de derechos.

A estos hechos se suman: conflictos por la contaminación de los ríos que pasan por la ciudad, la contaminación del aire por parte de las empresas e industrias, el manejo inadecuado de las escombreras, las actividades de minería en las zonas de los Farallones, etc. A medida que la ciudad crece, aparecen más y más conflictos ambientales, que se suman a la lista de los ya existentes desde el pasado y que no han sido resueltos a pesar del correr de los años.

Lo interesante es que se evidencia que las comunidades se están organizando para enfrentar todas estas situaciones adversas. Especialmente aquellas situaciones en donde las decisiones de los agentes privados y del Estado tratan de imponer planes y proyectos de desarrollo que tienen impactos severos en los entornos de las comunidades y en las condiciones ambientales. La defensa de los árboles, la defensa del bosque, la defensa de los animales, la defensa de un ambiente sano y de respeto y responsabilidad con la naturaleza se hace más fuerte cada día. Tal es la fuerza de la comunidad, que en algunas ocasiones las autoridades deben hacer uso de la fuerza policial para imponerse y así llevar a cabo los proyectos. A pesar de las acciones represivas y de control, encuentran la resistencia y la lucha de las comunidades que ya no se dejan manipular tan fácil como en tiempos anteriores.

Hoy, las comunidades locales refuerzan su papel como sociedad civil. Una sociedad civil que se informa, que estudia y trata de comprender los efectos de las políticas y de los proyectos. Una sociedad civil que se empodera de sus entornos, que vela por el bienestar de la comunidad y de todo lo que en ella habita.

Las elites de poder la tienen bien difícil cuando las comunidades se organizan y luchan por sus derechos y los derechos de la naturaleza, que son los derechos a la vida, a vivir sanamente y en paz.

La cuestión ambiental y el modo como se haga uso de ello, será decisivo para el mundo político y sus dinamizadores: los agentes y los partidos políticos. Todos aquellos programas políticos y económicos que no incluyan, o que sus propuestas, afecten o perturben la naturaleza y los entornos de vida de las comunidades se verán fuertemente debilitados, afectados y extinguidos. Lo ambiental cobra una importancia sustancial y las comunidades se están armando de los dispositivos del saber, de la ciencia,  de la sociedad y de los elementos jurídicos para defender la vida.

Por ello tan importante la alfabetización ecológica y ambiental. Por ello tan importante la formación ciudadana en un ética de la vida y del ambiente. Una sociedad que reduzca su vida y su futuro a lo meramente económico, será una sociedad manipulada, dominada y controlada, que enfrentará con mayor rigor los estragos de la crisis civilizatoria.

Recomiendo que las comunidades y todas las personas, incluyendo los actores de poder político y económico, lean el documento “Manifiesto por la Vida” que se encuentra disponible en el siguiente link: http://www.pnuma.org/educamb/documentos/Manifiesto.pdf


viernes, 28 de julio de 2017

VIGILAR LA EXPANSIÓN URBANA EN CALI. COLOMBIA

Vigilar la expansión urbana en Cali, Colombia

Por
Hernando Uribe Castro
Ph.D. en Ciencias Ambientales y Magíster en Sociología
Prof. Universidad Autónoma de Occidente

Debido al aumento poblacional, comercial e industrial de Santiago de Cali, en 1969 surgió la necesidad de establecer un lugar que sirviera para el depósito de las basuras. Se dispuso así, un área de 12.000 m² y 20 m de profundidad en el Corregimiento de Navarro que posee suelo arcilloso y que se caracteriza por ser una zona de humedales (EJOLT)*. Este depósito de basuras a cielo abierto se convirtió con el paso de los años en una montaña a donde llegó todo tipo de residuos. Una montaña de tal altura, que podía ser vista desde distintos lugares de la ciudad.

Luego de largas discusiones y postergaciones, las autoridades ambientales del Valle del Cauca clausuraron el Basuro de Navarro en 2008. Al cierre, esta montaña había crecido en un área de 400.000 m².,  muy cercana al canal interceptor del sur que toma las aguas de los ríos Cañaveralejo,  Meléndez y Lili, y las lleva hacia el río Cauca. Sobre éste mismo río, más hacia el norte, se encuentra la Planta de Tratamiento de Agua Potable (P.T.A.R) que abastece de éste líquido a una proporción importante de población en la ciudad.

Las razones expuestas para clausurar el Basuro de Navarro fueron: a) había alcanzado su capacidad de carga, b) estaba colmatado y c) su contaminación por lixiviados producía efectos negativos en las aguas del río Cauca. Si bien, estas fueron las razones expuestas, ¿es posible que existieran otros motivos para el cierre?

Un par de años después del cierre del Basuro, la administración Municipal propuso construir una urbanización de apartamentos para población de escasos recursos en este sector. Incluso la urbanización se presentó como Ecociudad Navarro, luego denominada “Ciudadela CaliDa”. ¿No es raro, acaso, que todos los argumentos usados por la administración municipal para el cierre del basuro desaparecieron a la hora de promover y defender la urbanización en ese mismo sector?

Ante tal propuesta, expertos en temas ambientales y epidemiológicos se opusieron al proyecto urbanizador por las consecuencias que esto podría albergar para la población que ahí residiera. Actores sociales, agentes de control del Estado Colombiano (Contraloría General de la Nación) y personal académico e investigativo manifestaron su oposición al plan de urbanización en Navarro**.

Incluso, un informe periodístico (El País del 15 de enero de 2016), explicaba que el Departamento Administrativo de Gestión Ambiental (Dagma), entidad que en un principio había estado de acuerdo con los proyectos urbanísticos en estas áreas, había expresado sus preocupaciones con la urbanización en este sector. Dice la nota periodística así:  “El proyecto para construir 6.000 apartamentos en lo que ha sido conocido como ‘Ecociudad Navarro’ y que la pasada alcaldía de Cali, con el ministerio de Vivienda, lo jalonó como el macroproyecto ‘Ciudadela CaliDA’, con recursos de la Nación, tiene ahora reparos de la autoridad ambiental del mismo municipio. El director del Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma), (…)  tiene dudas frente a esta iniciativa, haciendo aclaración que el proyecto no es de su competencia. Pero sus observaciones coincidieron con las de diversos sectores que las han realizado desde hace tres años, debido a la cercanía a Navarro, que por medio siglo funcionó a cielo abierto como el depósito de basuras de Cali, afectando el río Cauca, y al tipo de terreno para estas viviendas. (…) teme contaminación de suelos, como lo han recalcado investigadores de la Universidad del Valle que insisten desde hace más de un año en ese mismo temor de licuefacción de esa área, con respaldo a su postura de la Contraloría General de la Nación.” (El País, “El Dagma hace reparos hoy a 'Ecociudad Navarro', en el sur de Cali”, 15 de enero de 2016).

Si bien, el proyecto de intervención urbanística de la zona se detuvo (o quedó pendiente, eso aún no se sabe), es claro también que una visita en el día de hoy por sectores como Valle del Lilí o El Caney permite evidenciar cómo el proceso expansivo de la ciudad de Cali se extiende en zonas muy próximas al antiguo basuro de Navarro. Como se puede observar en la fotografía, se ven los edificios de apartamentos y en el fondo la montaña de lo que fue el Basuro de Navarro.


Urbanización en Valle del Lili y la montaña del Basurero de Navarro.
Foto: Luis Hernando Hidalgo, julio de 2017.

Ante este hecho, las autoridades ambientales y de control tienen la obligación de estar muy pendientes que las empresas constructoras e inmobiliarias no vayan más allá del perímetro permitido para expandir barrios y conjuntos cerrados en esta zona de alto riesgo. Una visita de las autoridades y una vigilancia permanente, es importante para verificar y garantizar que en la expansión de Cali hacia Navarro no se usurpe. En el sector del Valle del Lili, el proceso de construcción es increíblemente alto, alto como el ruido y toda la contaminación acústica y de polvo*** que producen las actividades de construcción. Lo mismo sucede a lo largo de toda la zona de expansión en el sur que se encuentra en el recorrido entre Cali y Jamundí.

La recomendación dada por los expertos es no construir viviendas en un área de por lo menos 3 kilómetros de distancia al antiguo depósito de basuras. Ojalá, la visita y la vigilancia que hagan las autoridades demuestren que todavía se respeta la zona límite para la construcción y que no se ha puesto en riesgo la vida de muchas familias que, inocentes e ingenuas, viven en zonas próximas a lo que en años anteriores fue una inmensa montaña de basura y que representa un alto riesgo para la salud. 

Que el proceso expansivo de Cali no continúe deteriorando los diferentes ecosistemas de humedal que existen al sur y oriente de la ciudad, así como el hecho de que se detenga el proceso expansivo de la ciudad en zonas de alta fragilidad como el sector de Pance y las laderas de la cordillera cuyos ecosistemas de bosque se ven fuertemente afectados por la dinámica humana. También sectores frágiles como en Jamundí sobre las faldas de las montañas están siendo amenazados por el proceso  agreste y altamente rentable negocio de las urbanizaciones.

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https://ejatlas.org/conflict/basuro-de-navarro-cali-colombia
** El Tiempo. "Se aviva el debate por edificios en Navarro". Nota del 12 de septiembre de 2014. En línea: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-14522369
*** Sobre contaminación por actividad constructora ver el siguiente link: http://blog.360gradosenconcreto.com/caracterizacion-de-impactos-ambientales-en-la-industria-de-la-construccion/




viernes, 7 de julio de 2017

TÓPICOS DE LA HISTORIA AMBIENTAL

Tópicos de la historia ambiental

Por
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales y Magíster en Sociología
Prof. Universidad Autónoma de Occidente

Para iniciar es importante señalar que dentro de las ciencias sociales y, de modo particular en el campo de la historia, se viene perfilando una línea de investigación que cobra importancia sustancial y pertinencia en el contexto actual de la crisis planetaria, la historia ambiental. Algunos de los tópicos que caracterizan este campo son:

Primero, es un campo emergente cuya importancia radica en la posibilidad que tiene de reconstruir, recomponer y re-interpretar el proceso de la apropiación de la naturaleza por parte de los seres humanos. Una relación de doble vía en términos de los efectos que los humanos producen en la naturaleza y la naturaleza en los humanos. La especie humana a lo largo de su presencia planetaria construye y reconstruye permanentemente los espacios, al tiempo que los elementos, factores y condiciones de la naturaleza intervienen e interfieren en las creaciones y en las estructuras sociales construidas a lo largo de los procesos civilizatorios.

Segundo, confronta el olvido y/o reticencia de la historia tradicional por atender la cuestión ambiental. A veces, la historia tradicional se centra sólo en los aspectos humanos, ejerciendo así un antropocentrismo, y olvida atender los efectos que la acción de la especie humana ha causado en los ecosistemas y bienes de la naturaleza. La historia humana no se ha hecho en el aire, sino en los lugares y territorios concretos de un planeta, cuya sobrevivencia ha dependido de los bienes utilizados por los humanos, primero para vivir, luego para sobrevivir y más recientemente para acumular riqueza, estatus y poder. La historia de las civilizaciones, es también la historia de los efectos en los ecosistemas producidos por la especie humana. Antes de que existiera una presencia humana en la Tierra, ésta también tuvo su historia que campos como la geología, la climatología, la biología y la sismología, entre otras disciplinas, se han puesto en la tarea de develar. Muchos de los escenarios de ese pasado remoto han sido transformados por la reciente presencia humana en el planeta.

Tercero, aporta en la comprensión del proceso de modificación y transformación del medio geográfico. La historia ambiental al dar un vistazo a las transformaciones sociales de los grupos humanos sobre el espacio geográfico en el sentido económico y político, provenientes del pasado y existente en el presente, logra evidenciar las implicaciones que el cambio en las estructuras políticas y en las estructuras económicas han tenido en el modo, uso y abusos de los ecosistemas y sus servicios. La experiencia de la vida humana no está desligada del uso del agua, de la tierra y del aire y por tanto, de las modificaciones en el paisaje.

Cuarto, no es solo la historia de los fenómenos naturales. La historia ambiental relaciona estos fenómenos naturales con las acciones humanas. Parte de la idea de que el ser humano, sus percepciones, acciones, políticas y costumbres intervienen sobre lo natural y por tanto es posible establecer un proceso bidireccional en el que se produce la interacción ser humano-naturaleza y naturaleza-ser-humano, en un marco espacio-temporal concreto. Los elementos que componen, conforman y existen en la naturaleza interaccionan, interactúan y se relacionan con la trama de la vida y con todos los seres humanos. Para la historia ambiental, los llamados desastres “naturales” son sociales. Para la historia ambiental, los cambios en la trama de la vida, en la que participan todas las especies existentes en el planeta, han sido impactadas por el proceso civilizatorio humano.

Quinto, la idea de ambiente es fruto de una construcción social. El ser humano piensa, representa y actúa en el ambiente en relación con él; en este sentido, la percepción y la construcción de los hábitats son expresiones de procesos de transformación históricamente significativos. Uno de sus campos de acción se orienta a la comprensión de los valores, las creencias y las costumbres sociales. La adaptación de los grupos humanos a los entornos de vida significan y resinifican el sentido de lo natural y de la naturaleza. Las comunidades del presente han significado y comprendido la naturaleza de modo distinto a como se hacía en el pasado, o al modo como lo hacen grupos humanos que no han ingresado en las redes del proceso civilizatorio humano dominante. 

Sexto, los tiempos de la naturaleza no son los tiempos de la especie humana.  Para la historia ambiental, el planeta Tierra se ha formado a lo largo de algo más de 4.700 millones de años y de este tiempo, las primeras especies que desencadenarán a los humanos hacen su entrada a la escena planetaria en tiempo muy reciente. La acumulación de impactos sobre el medio ambiente se verifica en los tiempos largos, pues la actividad humana genera impactos inesperados que se verifican en la larga duración. La situación ambiental solo es explicable a través de los procesos históricos que condujeron a ella como parte de problemas de un sistema en el tiempo que incluye el entorno, la economía, los grupos sociales y los efectos naturales del sistema planetario.

Séptimo, tiene una perspectiva interdisciplinar y sistémica, dialoga con otros campos del conocimiento y con otros saberes. Su desarrollo depende de la capacidad de relacionarse y dialogar con otras disciplinas, como por ejemplo con la geografía, la ecología, la biología, la economía, el urbanismo y la arquitectura. Tiene una interacción fuerte con la Ecología Política, pero también con saberes que no necesariamente son disciplinares, como los saberes ancestrales y tradicionales. Como campo que mueve las estructuras de la historia humana, cumple una función pedagógica central, en la medida en que evidencia que lo que se nos ha contado sobre el pasado, debe ser recontado de otro modo, incluyendo no solo las acciones humanas, sino también los efectos en la naturaleza. Los bienes de la naturaleza se convierten también en actores centrales de la escena histórica. Por ello, ha historia ambiental hace confluir las ciencias sociales, las humanidades y las ciencias de la naturaleza.

Octavo, es una herramienta para el análisis de los cambios sociológicos. Los fenómenos de la sociedad son dinámicos, con implicaciones en los entornos ambientales, por tanto, la historia ambiental aporta a la reconstrucción de las dinámicas que se ven expresadas en el territorio. Para la historia ambiental, las formas espaciales y los procesos sociales están en inter-retro-conexión. El cambio de la sociedad es un cambio que se expresa también en la estructura del sistema de la biosfera planetaria. Al releer y mostrar el pasado de otra manera, al modo como se ha contado, la historia ambiental aportar al empoderamiento de la sociedad civil, de los pueblos y de las comunidades a tener una visión de su pasado para comprender cómo su presencia en los entornos, los hábitat y los ecosistemas han sido afectados y qué estrategias se requieren pensar, reflexionar y proponer para mejora las condiciones de la trama de vida. Al proveer de estos conocimientos y saberes, la historia ambiental espera aportar a la transformación de unos comportamientos sociales a favor de la dignidad de la vida tanto de la especie humana como de las demás especies que conforman la compleja rede de relaciones de vida existentes en el planeta. El conocimiento aporta a empoderar política, ética y socialmente a los actores sociales para que cambien la ruta que lleva el actual escenario mundial en camino de colisión a la extinción.

Noveno, aporta al entendimiento de las repercusiones en la naturaleza de las redes de poder local y global, tanto del pasado como del presente. En los estudios sociales, territoriales y culturales, locales y globales, la historia ambiental logra develar cómo los grupos de poder político y económico, producen y reproducen lógicas y actividades económicas y sociales cuyos efectos afectan la dinámica natural de los ecosistemas en distintos lugares en el planeta. Las actividades de la agricultura comercial, los monocultivos, la ganadería extensiva, la extracción de madera de los bosques, la transformación de los territorios, la construcción de ciudades, la extracción de minerales y fuentes hídricas, si bien tienen efectos en la economía, también tienen efectos nocivos en los ecosistemas. Afectan el ambiente local y global. Muchas veces, estos efectos ambientales no son tenidos en cuenta, o son negados o son invisibilizados. Algunas actividades extractivas afectan, además de los ecosistemas a las comunidades locales, que ante esta situación de afectación se ven desplazadas y/o marginadas. Muchas comunidades salen de sus lugares de vida ancestral o tradicional desplazadas por las decisiones tomadas desde los centros de poder regional, nacional o global, mientras que otras comunidades se quedan para luchar y resistir a estos poderes económicos y políticos que son locales, nacionales o globales.


Finalmente, Décimo, replantea el gran desafío que implica repensar la relación sociedad y naturaleza. En el marco de la problemática actual en materia medio ambiental se favorecen las acciones críticas y reflexivas que involucren formas de pensamiento crítico, sistémico y complejo que posibiliten nuevos patrones de relación con el medio natural y humano. Los aportes de la historia ambiental en este sentido, resultan bastante significativos, dado que busca desarrollar una aproximación al conocimiento histórico de las distintas formas y procedimientos de apropiación del medio natural realizado por el ser humano, conformando de esta forma un saber que indaga acerca de la acción productora y transformadora del ser humano.

Cada uno de los anteriores tópicos abre un inmenso marco teórico, conceptual y metodológico que serán abordados en el libro que saldrá próximamente y que traerá por título "TÓPICOS DE LA HISTORIA AMBIENTAL" en coautoría con la profesora que ha liderado este campo en la ciudad de Cali, Colombia, la Ph.D. Aceneth Perafán Cabrera.