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miércoles, 11 de mayo de 2011

A PROPÓSITO DE LOS POBLADORES DEL JARILLÓN DEL RÍO CAUCA EN CALI, COLOMBIA

A propósito del fenómeno del Jarillón del río Cauca en Cali

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

La responsabilidad del proceso de ocupación del dique (jarillón) construido para evitar que las aguas del río Cauca inunden amplia zonas del valle geográfico recae sobre los múltiples gobiernos locales y sus entes de control que desde la década de los años ochentas del pasado siglo, no lograron un control eficiente en el uso del suelo y una planeación apropiada de la tierra urbana. Sectores poblados del jarillón, que hoy se encuentran ya institucionalizados como barrios con toda la infraestructura, sólo son un ejemplo de este fenómeno.

Dos cosas centrales: primero el jarillón no es un espacio homogéneo, sino diverso. Y no sólo por los diferentes tipos de poblamiento y pobladores que lo habitan, sino en términos de las diferentes etapas por las que ha pasado ese proceso. Diferentes tipos de organizaciones comunitarias, así como diferenciados usos comerciales, agrícolas, ganaderos, semindustiales, de ocio y recreación.

Segundo, si bien, han existido momentos de coyuntura en el que se han diseñado planes para resolver esta situación como la de 1986 (desalojos a la fuerza con presencia de policías), 2000 (Plan Estratégico para la recuperación y conservación del jarillón del Río Cauca), 2005 (desalojos con reubicación y un plan a 7 años que por supuesto sólo cumplió en una pequeña parte), hoy al 2011 se dispone de desalojos sin alternativa alguna para algunos de los pobladores. Haciendo creer en la comunidad caleña e incitando a la opinión pública, a que crean que los pobladores ocupantes son los únicos responsables del caso, hecho que por supuesto obedece a las falsas transparencias y la manipulación de la opinión.

Como muchos líderes del Nuevo Amanecer lo hicieron saber a través de variados medios, estaban a favor de un proceso de desalojo con planes inmediatos de reubicación, y no un desalojo violento sin ningún tipo de plan. Una ocupante lo expresa en EL PAIS. COM en su edición del día de hoy: “Una líder comunitaria, viuda y madre de seis hijos, aseguró que se hizo una mesa de concertación, pero que no arrojó los resultados esperados. "Nos incumplieron, nos habían planteado una ubicación. Vengo de Valencia, Córdoba, el conflicto armado me trajo hasta aquí". (el pais.com/cali). Otro líder expresa que no se oponen al desalojo pero con propuestas claras de gobierno de apoyo y colaboración.

No se debe olvidar que muchos políticos, aprovecharon las circunstancias de muchos de estos pobladores y los utilizaron en sus estrategias clientelistas, como se puede ver a lo largo de la década de los años 90 del pasado siglo.

Si durante el 2005, el alcalde de turno y su equipo desarrollaba una estrategia de respuesta que operaba a través de un gran Plan de Acción, la solución que plantea la actual administración, que tiene la particularidad de no focalizarse en un plan integral estructural del jarillón sobre todos lo que lo están poblando sino en algunos grupos y comunidades, es entregar “un incentivo de 600 mil pesos para las familias que abandonen el jarillón, pese a que, hacia las 6:00 a.m., algunos habitantes del sector intentaron alterar el proceso de desalojo con el lanzamiento de dos papas bomba” (EL PAIS.COM)

Muchas son las inquietudes que quedan: por ejemplo, ¿por qué el plan de desalojo de este gobierno no se aplica a la totalidad de los pobladores si las condiciones del jarillón son estructurales a lo largo y ancho? Pero también ¿qué pasó con los planes y proyectos de solución del problema planteados en el pasado por la CVC? ¿A qué se debe que justamente ahora, más allá de la disculpa por la ola invernal, se decida tomar acción? ¿Por qué CVC, Alcaldía de Cali y demás entes del gobierno no habrían actuado antes y con todos los pobladores cuando se había pactado un plan a 7 años que tendría lugar entre el 2005 y el 2012? ¿A qué se corresponde ese trato diferencial para los pobladores, es decir, a unos de les deja y a otros se les retira?

En buena medida la respuesta parte del hecho de que los mismos gobiernos locales y sus agentes institucionalizaron muchos de estos lugares como Barrios oficiales de la ciudad con la dotación de servicios públicos, cobro de impuestos y, lo más complejo, titulación colectiva del terreno. Uno de los puntos que los ocupantes alegan es que ellos pagan sus impuestos prediales así como servicios públicos.

Como lo he expresado, desde 1986, la secretaria de gobierno municipal había detectado estas formaciones poblacionales sobre este lugar y había dado cuenta a la dirección jurídica de la secretaria de gobierno. Y así como esto, lo sabían el I.C.T., después INURBE, despachos del alcalde, Empresas municipales que empezó adelantar las redes de energía aproximadamente desde 1988-89, entre otros.

Es interesante evidenciar que el fenómeno de la ocupación del jarillón se haya expandido, precisamente, durante los periodos de gobierno local que como las alcaldías fueron logradas por el voto popular. Comprometidos en este fenómeno, son los gobiernos de turno entre 1988 hasta el presente de modo particular, porque es ahí, donde el fenómeno no sólo se institucionalizó sino que se expandió a lo largo y ancho del jarillón.

El tratamiento que el gobierno le está dando a este caso de ocupación es todavía muy brumoso y nada de transparencia… muchos responsables a lo largo de las alcaldías, ineficiencia de las agencias del control del suelo urbano y las cuencas hidrográficas de la región. El jarillón sólo es uno de los muchos casos que en Cali se tiene con respecto a tomas de tierras y expansión sin control alguno de los agentes y entes encargados…

Una ciudad que debería gozar las maravillas de poseer 7 ríos y a partir de esa configuración planear el proceso de desarrollo urbano, hizo todo lo contrario. Planeó y luego se acordó que alguna vez existieron esas maravillas…

Muchos son los responsables en este hecho. Seguramente a la espera a que el avispero no se alborote, se mantienen callados. El problema es que las ciencias sociales no sólo tienen la capacidad de develar sino también de encontrar algunas huellas. Siempre quedan algunas pistas y rastros de nuestras acciones por ahí a la espera de ser encontradas y que pueden ser importantes para esclarecer el desarrollo de los hechos.

Justamente por todo ello, el Estado, en este caso particular, tiene una responsabilidad tremenda con estos habitantes y con toda la comunidad caleña.

Hernando Uribe Castro
Mayo 11 de 2011
huribe@uao.edu.co

http://hernandouribecastro.blogspot.com/

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