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lunes, 1 de agosto de 2011

PRODUCCIÓN Y TRÁNSITO DE NECESIDADES BANALES COMO VITALES EN EL MARCO DE ESTA SOCIEDAD

Producción y tránsito de necesidades banales como vitales en el marco de esta sociedad.

Por

Hernando Uribe Castro

Magíster en Sociología

¿En qué momento, el entorno de los seres humanos se inundó de tantos artículos y productos a los que se les define como esenciales para la vida? y ¿quién lo determina?

La sociedad del presente es el lugar de los individuos en escenarios totalmente artificializados. Los productos y artículos instalados en el espacio público y privado, son considerados como termómetro del progreso de una sociedad y como diferenciador de la capacidad adquisitiva, de clase y de desarrollo.

De los mensajes por aire, mar y tierra, al teléfono de mesa y luego al celular más avanzado y al Internet; del televisor de madera al Plasma digital y satelital; del fogón de leña a la cocina integral con todos los artículos e instrumentos técnicos posibles para cada una de las tareas del arte de la culinaria; del trueque y “dar la palabra” al intercambio económico global a través de transacciones electrónicas, altamente veloces y exactas, así como los contratos firmados con sellos, huellas digitales y toda la información personal. De los alimentos caseros y orgánicos, a la comida rápida, instantánea y las dietas alimenticias. De velar al difunto en casa a hacerlo en centros especializados de atención y disposición final de los fallecidos. De la escritura a pulso de dedo a las teclas del procesador. De las cuentas matemáticas mentales a los grandes procesadores de cifras difíciles de leer. Y lo peor, del café molido en la mañana, al café instantáneo producido por la multinacional. Para cada parte del cuerpo humano, interna o externa, existen productos. De las uñas del pie hasta el cabello, todo, totalmente, comercializado. Las partes del cuerpo se pueden asegurar por varios de miles de millones de pesos como lo ha hecho el futbolista David Beckham.

Estamos ante una sociedad que ha venido modernizando en sus múltiples dimensiones de la vida social, por fuerzas que, como el Mercado, ven en ello su principal lucro y acumulación de excedentes de capital.

El modelo de sociedad instaurado por el capitalismo es un modelo que condicionó y condenó a la humanidad a un entorno lleno de artículos, productos de consumo, cemento, edificaciones, velocidad de los movimientos, ocupaciones que no daban tiempo para pensar, y de necesidades urgentes, la mayoría de ellas relacionadas con el afán de resolver los problemas domésticos de dinero, acumulación, satisfacción de necesidades y progreso.

Toda necesidad humana fue tomada por el Mercado que, además de las básicas y esenciales para la vida, diseñó otras necesidades que, con las estrategias del e-marketing y la publicidad, lograron hacerles tránsito de consumo banal a necesidad vital.

Comida que no es comida, protectores que no protegen, artículos que solo funcionan por determinados periodos. Ropa que no oculta y productos que no viven más allá de unos cuantos días o meses. La obsolescencia programada, como estrategia para el consumo permanente continuo que nunca permite satisfacer una necesidad por completo. Productos con una vida útil corta que ya no objeto de reparación, genera no sólo mayor contaminación ambiental, sin cada vez menos posibilidades laborales para un ejército de ciudadanos que otrora se ganaban la vida alargando la vida útil de nuestros artefactos de la casa o la oficina.

Publicidad dirigida a niños y jóvenes, porque ahí están no solo los más exigentes y demandantes, sino porque en ellos está el tránsito hacia las generaciones venideras como potenciales consumidores del futuro. Atraer generaciones del presente es garantizar los grandes recursos del futuro, algo así como la “sostenbilidad” del éxito del Mercado.

La masificación y aglomeración de la ciudad, hoy por parte de las fuerzas dueñas del Mercado global, no es vista como un mal de la humanidad, sino como una oportunidad de mayores clientes, con más necesidades y más intenciones de compra. Tener aglomeración de individuos es garantizar el éxito de ventas, donde la estrategia más clara es el contagio social.

No se nos puede olvidar que el Mercado es inteligente, estratégico y que envuelve, incluso a sus propios opositores. Una sociedad donde el Mercado y sus estrategias pueden convertir lo banal en necesidad vital humana.

huribe@uao.edu.co

Agosto 1 de 2011.

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