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jueves, 14 de febrero de 2013

PRODUCCIÓN SOCIOESPACIAL DEL MIEDO URBANO EN CALI


PRODUCCIÓN SOCIOESPACIAL DEL MIEDO URBANO EN CALI[1]

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en sociología

Las ciudades colombianas se han convertido en escenarios que materializan las diferentes estrategias de sus pobladores para enfrentar los múltiples sentimientos de miedo que se producen al vivir en estos contextos de sociedad: estrategias que van desde los diseños de viviendas, urbanísticos, industriales y comerciales, hasta los diferentes mecanismos de control sobre los mismos espacios y escenarios públicos. Estas expresiones se pueden comprender como formas de resistencia para aminorar, manejar, mitigar y disminuir el miedo urbano.

Hoy en día, los sistemas modernos de seguridad y vigilancia se encuentran en las grandes organizaciones así como también se pueden apreciar en algunos barrios, conjuntos cerrados o sectores populares. Las rejas y las cámaras de seguridad instaladas en muros, postes de alumbrado, puertas, ventanas, terrazas, ascensores, balcones y gradas, con sistemas de alto voltaje, son herramientas que se utilizan para enfrentar y apaciguar el miedo.

En calles, plazas y parques existen algunos anuncios hechos por las autoridades o por la misma comunidad con contenidos preventivos y/o amenazantes para que la población se abstenga de cometer actos delictivos.

Foto. Anuncio sobre la Avenida 6ª en Cali.
Foto: Hernando Uribe Castro, 2012.

En esta sociedad de control cada individuo es sospechoso(a). A espaldas de cada ciudadana(os) existen mecanismos de vigilancia que no pierden detalle alguno de los movimientos. Los espacios públicos y privados (como en centros comerciales, teatros, museos, galerías, supermercados, estadios, gimnasios) son vigilados las 24 horas del día, donde se disponen carteles que expresan con cierto eufemismo: siéntase tranquilo, este lugar está siendo monitoreado.

La ciudad y sus autoridades se esmeran por demostrar que se trabaja por la seguridad de los habitantes, de los turistas y de las instituciones públicas y privadas. Para ello incrementan de manera permanente el número de policías y sistemas de alta tecnología en seguridad, y todo tipo de equipamiento relacionado con ello. Esto hechos generan importantes inversiones y ganancias para las industrias del control del miedo. Así se tienen espacios vigilantes y vigilados, que controlan y son controlados.

En la ciudad marca, el miedo es un importante aliado para la reproducción de los excedentes de capital, en tanto obliga a realizar grandes inversiones para aminorarlo e imponer el sentido de seguridad. Así como también se ha incorporado como un aspecto más de la configuración del espacio público y sus lugares, y como mecanismo de control de la vida pública y democrática.

Detrás de los discursos políticos parece potenciarse la idea de la necesidad de deslizar el ciudadano del espacio público -es decir del espacio del encuentro-, hacia los lugares del consumo, el que dice dar seguridad, tranquilidad, comodidad y gusto, aquel espacio, el privado, el del centro comercial. Se asiste, entonces, a la reproducción socioespacial del miedo como mecanismo de control social del comportamiento urbano, así como también de reproducción de excedentes de capital.








[1] Artículo publicado en el Boletín Ethos Regional del Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER, número 5, octubre – diciembre de 2012.

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