Este es un espacio que propone reflexiones y debates sobre la inter-retro-conexión sociedad en la Naturaleza y la Naturaleza en la sociedad.

Hernando Uribe Castro, derechos reservados. Citar la fuente. Plantilla Simple. Imágenes de la plantilla degaffera. Tecnología de Blogger.


Mostrando entradas con la etiqueta ciudades extrañas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ciudades extrañas. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de mayo de 2013

LA CIUDAD COMO “VITRINA”, ESTRATEGIA DEL IMPERIALISMO FORMAL Y EL SIMBÓLICO


LA CIUDAD COMO “VITRINA”, ESTRATEGIA DEL IMPERIALISMO SIMBÓLICO: CALI Y LA ALIANZA DEL PACÍFICO


Por:
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

Tal como lo afirme anteriormente en columna de opinión[1], Santiago de Cali se ha venido construyendo en el contexto dominado por el modelo neoliberal capitalista, donde su función es convertirse en un sumidero para la inversión y la reproducción de los excedentes de capital. Para llevar a cabo esta tarea, la estrategia es hacer de ella un importante centro urbano de negocios, atractiva para cautivar a viajeros, grupos de inversionistas y monopolios globales. En esta ciudad, el  gobierno local desempeña una tarea importante como la de “buen negociador y administrador”. El geógrafo David Harvey había sentenciado que “Los gobiernos locales se han visto obligados en diverso grado a asumir iniciativas más propias de empresas privadas –en particular, por lo que toca a la creación de un entorno favorable para el capital privado a costa, si es necesario, de la población urbana–, un proceso que fomenta la competencia entre las regiones metropolitanas.”[2]

Por tanto, entre las fuerzas de la economía global (grupos económicos y financieros multinacionales) y la ciudad se encuentra el gobierno, liderado, regularmente por el Presidente de la República y el Alcalde de la ciudad. El escenario urbano se convierte, entonces, en una  mezcla entre mercancía, marca y vitrina. En este juego, el gobierno, los grupos financieros y los inversionistas, utilizan los medios masivos de comunicación como herramientas ideológicas de difusión, mediante los cuales, hacen uso de un conjunto de términos como “mundialización”, “desarrollo”, “progreso” para convencer y a la vez dominar. Bourdieu expresaría que estamos ante una forma de imperialismo simbólico guiado por estos grupos globales, los gobiernos y los productores culturales para profundizar y hacer rentable las inversiones, a la vez que “desactivan el compromiso económico del Estado”[3]. Unir presidentes en una ciudad bajo el lema de la necesidad de integración ante los retos de la “mundialización”, no es otra cosa que disfrazar de unidad los efectos del neoliberalismo desbastador en las particularidades de cada país.

Así, se hacen de modo frecuente encuentros hemisféricos o internacionales promovidos desde las empresas globales y los gobiernos. Efectivamente, el más reciente se presenció entre el 22 y el 24 de mayo de 2013 en Cali, sede de la VII Cumbre de la Alianza del Pacífico. El gobierno colombiano  calificó esta cumbre como el proceso de integración “más importante que ha tenido América Latina en toda su historia”, con la que se busca construir un área de integración profunda para avanzar progresivamente hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas, así como impulsar un mayor crecimiento, desarrollo y competitividad de las economías de los países que la integran: “asimismo, la Alianza del Pacífico busca convertirse en una plataforma de integración económica y comercial, y de proyección al mundo, con especial énfasis en el Asia Pacífico. Como bloque económico, Colombia, Chile, México y Perú suman una población superior a los 210 millones de habitantes –cerca del 35 por ciento del total de América Latina y el Caribe–, con un Producto Interno Bruto por habitante cercano a los USD 13 mil”[4].

Para este evento, autoridades locales y fuerzas del orden, ejecutaron la militarización de toda la ciudad, así como el control y vigilancia de cada centímetro y de cada ciudadano. Incluso, la Universidad del Valle, principal Centro de Educación Superior de la Región, decretó cierre durante toda la semana. Los resultados de todo esto es congestión vehicular en las principales avenidas, retenes de policía, vigilancia por aire, suelo y subsuelo. Una comunidad inconforme y unos estudiantes universitarios que se sienten maltratados y estigmatizados.

La ciudad fue extraña para sus habitantes, se maquilló, se perfumó y se puso lista para recibir a los mandatarios y empresarios. En esta ciudad, que precisamente acababa de inaugurar el túnel urbano más largo en Colombia, cada individuo se convirtió en sospechoso, en un potencial delincuente que no puede transitar con tranquilidad por la urbe. Donde la comunidad estudiantil de la universidad pública se mandó a vacaciones y las personas en situación de indigencia y en situación de calle, desaparecieron por arte de magia. ¿Es esto democrático?

Como lo había expresado en mi columna de opinión citada al inicio, si los gobiernos son elegidos por voto popular, es porque deben representar y responder al conjunto de necesidades de su comunidad, más que ser un gobierno interesado en favorecer las buenas relaciones y los negocios con las fuerzas del capital privado. ¿Es posible hallar formas para poder responder al desafío de lograr un gobierno local más interesado por el bienestar de sus ciudadanos en estas ciudades neoliberales? ¿Podría hacer algo los movimientos sociales y la sociedad civil? ¿Qué tipo de desarrollo tienen en mente estos agentes de los gobiernos locales?

22 de mayo de 2013









[1] Uribe Castro, Hernando. Gobierno locales en ciudades neoliberales. 12 de marzo de 2012, en:  http://hernandouribecastro.blogspot.com/2012/03/gobiernos-locales-en-ciudades.html
[2] Entrevista a David Harvey. Las grietas de la ciudad capitalista. Entrevista archipiélago. Por: Carolina del Olmo / César Rendueles. CUADERNOS DEL CENDES,  AÑO 24. N° 65. Tercera época, mayo-agosto 2007. Página 132.
[3] Bourdieu, Pierre. La nueva vulgata planetaria. Artículo publicado en el dossier “L.Amérique dans les tetes”, en Le Monde, Mayo de 2000. Traducción: Fabian Sanabria y Guillermo Vargas.

miércoles, 6 de junio de 2012

NEOLIBERALIZACION DE LA CIUDAD COLOMBIANA


Neoliberalización de la ciudad colombiana

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

Dubai en Emiratos Árabes es, sin duda, uno de los mejores ejemplos para comprender la dimensión del capitalismo como organizadora y constructora de ciudades. Ella es una ciudad queo se ha convertido en icono y referente a seguir para otras, dada la majestuosidad de las construcciones y la opulencia que refleja el desarrollo del siglo XXI y que genera en la lógica de las inversiones y del turismo un referente importante no solo para invertir, sino que además se construye para afrontar las exigencias del capitalismo global en donde eficiencia, efectividad y eficacia en ámbitos citadinos claves como excelentes vías, posibilidad de comunicaciones con todo el mundo, así como núcleo de inversiones y destino turístico de gran valor.

En América latina, las principales ciudades desde hace aproximadamente dos décadas, han empezado a incorporar elementos del neoliberalismo en su estructura urbana, como sucede con las principales capitales del mundo. Es decir, hoy es posible observar las conexiones entre los procesos de privatización y las transformaciones urbanas[1] que conllevan a diferencias socioespaciales, o como se ha dado en llamar: segregación urbana (residencial o socioespacial).

En la ciudad latinoamericana privatizada, el sistema ha dispuesto espacios especiales segregados por clases sociales, ocupación y rasgos étnicos-raciales, así como ingreso, condiciones ambientales y poder adquisitivo. Ciudades que se consideraron centros históricos hoy son centros de consumo cultural y marcas de mercado, como por ejemplo, Cartagena de Indias. Una ciudad en la que se focaliza y se polariza la concentración de riqueza y de pobreza. Un ejemplo claro de ese proceso de privatización de la ciudad que permite importante reproducción de excedentes de capital para las élites hegemónicas políticas y económicas es Bogotá.

Según el diario económico, empresarial y financiero de Colombia La República, del 28 de mayo de 2012, se anunciaba que: Avenida El Dorado es la nueva gran “milla de oro”. No se puede perder de vista que la calle 26 (Avenida El Dorado) es para Bogotá su columna vertebral, eje vial principal. Sobre este corredor se están concentrando grandes inversiones de los principales grupos económicos en Colombia, como Santo Domingo y la Organización Sarmiento Angulo quienes están desarrollando un macroproyectos sobre este corredor vial que conecta el Aeropuerto Internacional El Dorado con la Carrera 50.

Expresa este diario que: “Las millonarias construcciones han convertido el lugar en una milla de oro en la que hay cabida para hoteles, empresas, complejos comerciales, además de que se reivindica como una zona residencial”. Un sector que se ha beneficiado con la construcción de estaciones para el transporte masivo conocido como Transmilenio que garantizó y mejoró la movilidad y la conectividad de este sector con el resto de la ciudad.

Los efectos de este proceso conlleva a varios hechos, uno de ellos, el alto valor que adquiere la tierra por metro cuadrado a tal punto que son precios que pocos tendrían posibilidad de pagar: “los precios del metro cuadrado en la zona alcanza los niveles de ciudades como Madrid […] se están gestando algunos proyectos como edificios de oficinas que pueden estar con valores desde los $5.500.000 hasta $6.500.00 por metro cuadrado como es el caso del edificio de la Cámara Colombiana de la Infraestructura. Sin embargo, se puede llegar a otros montos más altos en valores de oficinas de hasta $7.200.000 como es el caso del proyecto Capital Towers…”. Pero en la medida que se construye esta ciudad empresarial dirigida al mercado, se destruyen y se olvidan otros espacios urbanos que se convierten en sectores marginales habitados por grupos de pobladores con grandes dificultades económicas y sociales, así como de participación y progreso. Bogotá ve acrecentado el urbanismo ilegal.

Así pues, el conflicto es por la posesión y propiedad de tierra entre estos grupos que desarrollan todo tipo de construcciones entre centros de convenciones, edificios de oficinas, hoteles y complejos comerciales, se contrapone a la Bogotá construida por grupos de familias necesitadas de viviendas y de un lugar donde vivir. Se constituye así en Bogotá, una ciudad empresarial que toma gran distancia de la otra Bogotá, la del pueblo, la del ciudadano, que hace parte de los casi nueve millones de personas restantes que habitan en la capital del país.

En esta lógica espacial del capitalismo las ciudades son lugares más extraños al poblador. Una ciudad que margina y violenta por la vía de la opulencia, que excluye a la gran mayoría de sus habitantes, pero que a su vez cuenta con el aval de los gobiernos de turno que apoyando estos procesos de privatización, se convierten en “buenos negociadores” que hacen de los planes de desarrollo urbano, portafolios para la atracción de inversiones e inversores extranjeros. Olvidan eso si que dentro de sus promesas de gobierno, la totalidad de las veces se pondera no precisamente el desarrollo de los sectores de élite y de concentración del capital, sino precisamente aquellos menos favorecidos, carentes de infraestructura básica y que se convierten en el mejor fortín para sus intereses electoreros, dada la cantidad de votos que en estos sectores consiguen para alcanzar el poder político y económico que viene tras ello.

Lo anterior nos lleva entonces a una ciudad que en ese proceso de neoliberalización se fragmenta más, segrega más población y margina a tal punto que polariza su espacio y su sociedad.

huribe@uao.edu.co
6 de junio de 2012


[1] Sobre este asunto ver el trabajo de Nik Theodore, Jamie Peck+ y Neil Brenner. Urbanismo neoliberal: la ciudad y el imperio de los mercados. Temas Sociales nº 66 marzo 2009.