Este es un espacio que propone reflexiones y debates sobre la inter-retro-conexión sociedad en la Naturaleza y la Naturaleza en la sociedad.

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viernes, 6 de julio de 2012

AMOR Y CAPITALISMO


Amor y capitalismo

Por:
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

El capitalismo ha resignificado el amor como hecho social. El amor como una relación social que además de darse entre individuos, recae sobre él, todo el peso del contexto social[1]. Las emociones románticas no se dan en la estratósfera, sino que ellas se concretan en un cruce espacio-temporal donde los determinantes de la sociedad influyen en su existencia.

En el capitalismo actual, el amor ya no se dirige solamente hacia otra persona, sino que también se dirige hacia objetos, estilos de vida, productos, mercados y consumos, regularmente atravesados por intercambios de capital económico que se sobreponen sobre los intercambios de capital social y simbólico-cultural. El amor como lucro.

Hoy en día, en la sociedad de mercado y consumo, el amor juega parte importante en la movilización y dinámica del capital. Esto significa que en el capitalismo existen contradicciones con respecto al uso social que hace del amor. El capitalismo tiene la capacidad de construir sentimientos de “amor” ahí donde antes no existía, o apagarlo donde habría.

Por un lado, el capitalismo incorpora el amor y las emociones románticas como estrategia para ampliar y extender los mercados a partir de la publicidad y los medios de comunicación. El “amor marca” se constituye como una estrategia importante para la reproducción de los excedentes de capital de aquellas empresas globales que tocando las emociones de los individuos provocan acciones constantes y permanentes de consumo. Por ejemplo, el amor que puede sentir un colombiano por un equipo de fútbol español. La idolatría por un(a) personaje famoso(a). La fidelidad por un producto del mercado como la crema dental o la marca de café.

Por otro lado, el capitalismo afecta al amor romántico en la medida en que su forma de actuar, la construcción de estereotipos, el mercado del cine, la música y la televisión se enfocan a promocionar las relaciones ligeras y líquidas, sobre todo en aquellas que se construyen para las generaciones de jóvenes a través de gustos musicales que incentivan más el encuentro sexual que el encuentro amoroso, diferentes a las promovidas durante los primeros años del siglo XX donde la música se enfocaba a producir y estimular el amor romántico y eterno.

El amor en el capitalismo ha pasado de ser una emoción romántica gratuita a una lucrativa; de su espacio privado al ámbito más público; de poemas y promesas íntimas a luchas políticas globales. De amar lo local, a amar el planeta; del amor físico y cara a cara, al amor a distancia y virtual. No obstante, el amor romántico trata de sobrevivir a pesar de estas incidencias fuertes de la sociedad de mercado y consumo

Un capitalismo que al aglomerar cantidad de gente en los espacios urbanos, está en sus movilidades diarias y cotidianas, tendrán más posibilidad de conocer tantos individuos, así como la posibilidad de romper e iniciar tantas veces relaciones, acompañadas, por supuesto, de lugares que motivan e incitan a todo tipo de encuentros.

El panorama es: más enamoramientos ligeros y livianos que amores concretos y duraderos.

Creo que todavía se debe tener fe en que es posible el amor romántico, en el amor limpio, duradero, honesto y certero. El amor es una idea moderna con la que se ocultan y se evidencian circunstancias sublimes y perversas de una condición humana compleja.

6 de julio de 2012



[1] Sobre amor y capitalismo es clave ver los trabajos de Eva Illouz, de modo especial El consumo de la utopía romántica. El amor y las contradicciones culturales del capitalismo.

viernes, 24 de febrero de 2012

LAS TRAMPAS DEL CAPITALISMO, LA FALSA IDEA DE PROGRESO Y LA INGENUIDAD DEL CIUDADANO


LAS TRAMPAS DEL CAPITALISMO, LA FALSA IDEA DE PROGRESO Y
LA INGENUIDAD DEL  CIUDADANO

Por:
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

El 19 febrero de 2012, el periódico EL PAIS publica una noticia bajo el titular “El MIO con nuevos recursos para obras”[1], formulando la pregunta ¿Qué hará Metrocali con los $189.000 millones del Banco Interamericano de Desarrollo? La respuesta es que “Los dineros serán destinados a la Troncal de Aguablanca y la Glorieta Estación, entre otros.”. Y por supuesto, estos anuncios se presentan como beneficios que son importantes para toda la comunidad caleña y para el desarrollo de la ciudad.

Los grupos hegemónicos que jalonan la economía capitalista han demostrado que tienen un dominio sobre la estructura social así como la capacidad de insertarse en las estructuras mentales de los individuos y hacerles creer a estos que no existe ninguna otra forma de sociedad que esté por fuera de las relaciones que exige el capital a través del intercambio

monetario, los bienes materiales y el consumo. Es decir, el modelo capitalista construye los individuos que requiere y necesita para su sostenibilidad.

Al formar individuos bajo estos parámetros por medio de instituciones sociales como la familia, la escuela y los medios de comunicación, se impone la idea según la cual no hay otra posibilidad de sociedades diferentes a las del capitalismo. Los individuos en sociedad a través de sus acciones y el comportamiento cotidiano lo que hacen es reproducirlo de manera permanente y continua.

Formados en esta dirección, el ciudadano no logra comprender que detrás de todas aquellas obras e infraestructuras que se presentan como parte del progreso de la ciudad, el beneficio real será para los gremios económicos y no tanto para el ciudadano común y corriente; no es fácil llegar a esta conjetura porque la ciudadanía considera que justamente este tipo de obras son realizadas por gobiernos locales en beneficio de la ciudad.  Lo que no alcanzan a percibir los individuos es que justamente son este tipo de expresiones de desarrollo las que conllevan a que se reproduzca el capital a través dela reinversión de sus excedentes, pues sólo las clases hegemónicas están en la capacidad de hacer tales inversiones con cantidades considerables de dinero en una ciudad; y de esta forma sus inversiones  duplican sus ganancias y así, logran mayor acumulación de riqueza y poder. Este es el planteamiento central del geógrafo y teórico social David Harvey.

Las ciudades de hoy construyen importantes infraestructuras, remodelan edificios tumbando los antiguos y construyen nuevos, construyen estadios deportivos, se eliminan los centros históricos y sobre estos se construyen otros más modernos que se presentan como parte del progreso de la ciudad. Esto significa que la ciudad se convierte, también, en espacio de la obsolescencia programada. No es raro encontrar permanentemente reparaciones de vías y construcciones de obras que después terminan por ser inservibles y desarrollos urbanísticos que pasan de moda y que después de un tiempo se convierten en áreas olvidadas y que por lo tanto requieren ser renovadas o reubicadas. Esto beneficia, por supuesto, a las pocas firmas inversionistas que están interesadas en que sus capitales entren en circulación y por tanto, se reproduzcan los excedentes de capital. El crecimiento de las ciudades se convierte en aliado importante de las fuerzas del capital porque las ciudades no paran de crecer, aglomeran grandes cantidades de población y son espacios que siempre requerirán mantenimiento y desarrollo bajo la idea de progreso. ¿Por qué en las ciudades se construyen obras que con el paso del tiempo se vuelven obsoletas, o no cumplen una función importante? ¿Por qué se remodelan estadios y por qué se construyen grandes complejos comerciales? Ejemplo de ello, es lo que acontecerá en XXX Juegos Olímpicos que se celebrarán entre el 27 de julio y el 12 de agosto de 2012 en la ciudad de Londres, Reino Unido. Para responder a las exigencias que demandará tal evento, se vienen construyendo imponentes escenarios, algunos de los cuales se demolerán cuando las justas deportivas culminen. Pero ¿por qué ocurre ello? ¿Será acaso producto de las fuerzas del mercado, que requieren movilizar de manera permanente su capital? ¿A qué costos sociales, ambientales y económicos ocurre ello? Respuestas a los anteriores interrogantes, sólo pueden ser entendidas si el ciudadano común y corriente tuviera la capacidad de develar las lógicas del capital, su idea de beneficio y progreso para las sociedades.

Hoy sabemos que estas obras están encaminadas a fortalecer especialmente las fuerzas del mercado, pretenden reproducir y movilizar excedentes de capital que van a beneficiar a estos grupos poderosos con mayores niveles de acumulación, y así se van generando mayores desigualdades, injusticias sociales e inequidad social.

Por eso no es raro encontrar que en las principales ciudades colombianas y en general en las ciudades latinoamericanas y en el mundo capitalista, aparecen  firmas internacionales y emporios  globales interesados en desarrollar proyectos de infraestructura urbana. En esta medida, a través de estas infraestructuras urbanas se pretenden procesos de integración entre puntos locales desde donde se extraen una serie de recursos hacia puntos de transformación de estos recursos en circulación del plus valor como medida para garantizar la producción del sistema.

Se tiene así, una relación entre la ciudad, la forma cómo se reproducen los capitales y justamente, el modelo de sociedad moderna; una sociedad moderna llena de apariencias que conllevan a ocultar lo que verdaderamente hay detrás de esos procesos de progreso y de desarrollo.


huribe @uao.edu.co
24 de febrero de 2012



[1] MIO es el Sistema Integrado de Transporte Masivo de Cali

jueves, 24 de marzo de 2011

LA CIUDAD Y EL CAPITALISMO

La ciudad y el capitalismo

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología
Heruribe52@hotmail.com


La ciudad y el campo cada día más pueden comprenderse como parte del proceso de construcción del sistema capitalista que con el paso del tiempo ha conllevado a que ellas adquieran un papel preponderante en el orden de la vida social contemporánea. Estos son resultado de las dinámicas de producción, de distribución y consumo de procesos productivos como tierra, trabajo, productos, mercancías, y consumo a lo largo de los últimos siglos. Entonces, la ciudades colombianas deben comprenderse en el contexto de sociedad a la que pertenecen, en este caso a la que produce el Sistema Mundo Moderno, que presentó importantes impactos tanto en Europa como en América.

La vida en las ciudades colombianas obedece a las dinámicas del sistema que abarca todos los espacios geográficos y sociales. La vida cotidiana reproduce la dinámica del sistema y casi nada escapa de ello. Con el proceso de operación del sistema y las nuevas complejidades que invaden la vida social, el sistema se ha visto abocado a que cada elemento de la sociedad funcione de forma engranada. Y para que funcione todo de esta manera, los controles sobre el espacio geográfico, así como el control sobre el espacio social es necesario.

Para cada actividad, el sistema ha dispuesto de espacios especializados segregados por clases sociales, segregados por ocupación y labores, segregados por grupos étnicos-raciales y hasta por poder adquisitivo. Ciudades que se consideraron centros históricos y patrióticos hoy, desde ese punto de vista y especialización, son centros de consumo cultural y marcas de mercado, como por ejemplo, Cartagena como ciudad turística. Proyectos urbanos que pretenden modificar centros históricos residenciales tradicionales para convertirlos en centros productivos y de comercio. Ejemplo de ello es lo que sucede con el barrio San Antonio en Cali.

La ciudad colombiana hoy intenta imponer dos características de las ciudades globales: control y organización racional de todas las actividades en el marco del orden social. Muchas veces las elites de poder local y global buscan la reubicación de sus excedentes de capital a partir de un aprovechamiento exhaustivo de los espacios públicos y privados, del uso y potencial del suelo, racionalidad de los recursos, apertura del mercado, impulso de la imagen y la marca de la ciudad y sus lugares para fines turísticos, control espacio-temporal de las dinámicas de intercambio y movilidad de población, materias primas y producción y distribución de bienes. Ya el geógrafo David Harvey había hecho el llamado a esta situación

Esta lógica espacial del capitalismo focalizada en la ciudad como núcleo central de su gestión, hace de las ciudades hoy, lugares más extraños, más complejos, más distintos y más productivos. Frente a esta bandada de racionalidad de capital, los marginados y excluidos del sistema, los que se encuentran en el sistema pero desde el lado de ilegalidad y los que están en la legalidad en los puntos de mando buscan la manera más fácil y rápida de beneficiarse.

La inseguridad brota como agua manantial a medida que aumenta la racionalidad de la vida urbana capitalista, en medio de su orden, control y progreso. Los gobiernos apoyando estos procesos de modernización de la ciudad se hacen ciegos al color de los impactos que tiene esto en los individuos, grupos y comunidades. En algunas ocasiones, elabora estrategias, planes, programas y todo tipo de mecanismo legal que contribuye a amenguar en algo todo el peso del sistema, pero la mayor parte del tiempo es sordo e invidente y pasa por alto. El aumento del pie de fuerza extrañamente se da a la par con el aumento de la criminalidad en todas sus expresiones, cosa que espera cualquier ciudadano debe ser lo contrario.

¿Qué sucede con las ciudades y sus pobladores? ¿Dónde quedarán en este sistema de grandes incertidumbres?