Este es un espacio que propone reflexiones y debates sobre la inter-retro-conexión sociedad en la Naturaleza y la Naturaleza en la sociedad.

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martes, 8 de junio de 2021

COMPONENTE DEL ORDEN SOCIAL MODERNO VS. ORGANIZACIÓN ECOLÓGICA

COMPONENTE DEL ORDEN SOCIAL MODERNO
VS.
ORGANIZACIÓN ECOLÓGICA

Por:
Hernando Uribe Castro 

Componente del orden social moderno vs. organización ecológica. Autor: Hernando Uribe Castro

Link de Descarga: https://editorial.uao.edu.co/cuadernos-del-doctorado-2-doctorado-en-regiones-sostenibles-interes-general.html
 

jueves, 11 de diciembre de 2014

LAS CIENCIAS SOCIALES Y EL SISTEMA MUNDO MODERNO

LAS CIENCIAS SOCIALES Y EL SISTEMA MUNDO MODERNO

Reseña del texto: Autor Boron Atilio A[1]. “Las Ciencias Sociales en la era neoliberal: entre la academia y el pensamiento crítico”[2]. En: publicación: Tareas No 122. CELA, Centro de Estudios Latinoamericanos “Justo Arosemena”. Enero-Abril de 2006. ISSN: 0494-7061

Por:
Hernando Uribe Castro[3] y Carmen Jimena Holguín[4]
Carmen Jimena Holguín y Hernando Uribe Castro, 2013.


Presentación

El siguiente documento se ha preparado como insumo de discusión para las jornadas del Seminario Permanente de la Facultad de Humanidades en el proceso de construcción del Proyecto Académico de Facultad. En esta ocasión, los profesores presentamos la reseña del texto del investigador argentino Atilio A. Borón, que tiene por objetivo indagar sobre las repercusiones que ha tenido en las ciencias sociales el desarrollo de las políticas neoliberales y los procesos del postmodernismo, elementos que parten del análisis que hace el Borón del informe GULBENKIAN en cabeza de Inmanuel Wallerstein.

Para ello, este documento se encuentra estructurado en tres partes: una primera parte en la que se presenta la reseña del texto titulado Las Ciencias Sociales en la era neoliberal: entre la academia y el pensamiento crítico. Una segunda parte en la que los profesores presentan algunos puntos de análisis con respecto a las particularidades y aproximaciones que se presentan entre las ciencias sociales y las humanidades. Finalmente, como resultado de un análisis detenido, los profesores ponen en discusión una propuesta a modo de gráfico de lo que podrían ser los elementos integradores del Proyecto Académico de Facultad.


  1. Las ciencias sociales desde la perspectiva de Atilio A. Borón

- La tesis central del autor: “Las ciencias sociales – de ninguna manera la sociología es una excepción- enfrentan una serie de retos de crucial importancia no sólo en América Latina sino también en el resto del mundo”.

Para desarrollar su tesis, el autor retoma planteamientos del informe de Gulbenkian, trabajo que produjo un equipo de eminentes científicos coordinado por Immanuel Wallerstein, en el cual se invita e “impensar” las ciencias sociales, es decir a repensarlas a partir de premisas radicalmente distintas a las convencionales: “no se trata de volver a recorrer con el pensamiento el mismo camino ya trillado. Repensar en este caso, y ante la gravedad de la crisis que afecta a todo ese conjunto de disciplinas, significa “impensar” las ciencias sociales”.

Para analizar lo anterior en el contexto nuestro (entiéndase América Latina), Boron destaca que a las causas que alimentan la crisis de las ciencias sociales en los países más avanzados debemos agregarles dos factores que merecen una consideración especial: el triunfo del neoliberalismo y el auge del postmodernismo.
- Dos nefastas tradiciones intelectuales:

a. El triunfo ideológico del neoliberalismo: “es el de una concepción holista de la sociedad, de su naturaleza, de sus leyes de movimiento –explicadas desde las antípodas de las que postula el marxismo- y de un modelo normativo de organización social”. Para Boron, el neoliberalismo se constituye hoy día como una corriente teórica específica del capitalismo en su fase actual. En esta perspectiva, ha tenido una gravitación extraordinaria en América Latina y ha ejercido una profunda influencia sobre la sociología y las ciencias sociales.

b. El auge del postmodernismo: definido por el autor como un pensamiento propio de la derrota, o tal vez un pensamiento de la frustración. Es decir, “es el resignado reconocimiento de que ya no hay transformación social posible, de que la historia ha concluido y que lo que hay es lo único que puede haber. El postmodernismo como actitud filosófica refleja el fracaso de las tentativas de transformación social en los capitalismos metropolitanos de los años de postguerra” (tentativas revolucionarias de 1968 en Europa).

Dentro de la primera nefasta tradición intelectual, que el autor denominó el triunfo ideológico del neoliberalismo, “se ha instaurado la barbarie del reduccionismo economicista que hoy nos aqueja. Su impacto se corrobora en la exaltación del influjo de los elementos económicos en todo el conjunto de la vida social”. Cuando el autor habla de barbarie, se refiere por ejemplo, al individualismo metodológico que pesa sobre algunas teorías y ciertos supuestos epistemológicos, que entre otras cosas consagran –no por casualidad- la desaparición de los actores colectivos (las clases sociales, los sindicatos, las organizaciones populares etc.) y la exaltación del formalismo matemático como inapelable criterio de validez de los argumentos sociológicos, lo que en el mejor de los casos no es otra cosa que una hoja de parra pseudo-científica bajo la cual se pretende ocultar que el rey –es decir, el pensamiento convencional de las ciencias sociales- está desnudo. Los supuestos del pensamiento neoliberal que vertebran la teoría neoclásica han colonizado buena parte de las ciencias sociales.

Añade el autor frente a esta primera tradición intelectual que “otro de los impactos  del neoliberalismo sobre la sociología y las ciencias sociales se puede sintetizar en la desconcertante premisa, sobre todo para un sociólogo, que afirmaba que en realidad la sociedad no existe. La añeja idea del contractualismo del siglo dieciocho que postulaba que la sociedad no era otra cosa que la suma de los individuos retorna triunfalmente en el neoliberalismo. Esto se puede ver en los planteamientos teóricos pero también en los argumentos políticos que se nutren de esta tradición”.

Dentro de la segunda nefasta tradición intelectual denominada el auge del postmodernismo, el autor plantea que “el postmodernismo ha justificado una indiferencia radical ante cuestiones relacionadas con la estructura de la sociedad y con su historia. Plantea en consecuencia, el carácter fútil, absurdo, innecesario, irrelevante de toda pretensión de conocer la historia y la estructura de nuestras sociedades. Es más: en su superficial e inofensiva irreverencia, más animada por su afán de despertar la admiración de sus contertulios por la osadía retórica de sus propuestas que por la profundidad filosófica de las mismas, el postmodernismo destierra de las ciencias sociales cuestiones tales como “verdad” o “falsedad”. En su visión se trata de meros asuntos terminológicos carentes de toda sustancia real. El neoliberalismo polariza a la sociedad, empobrece a las mayorías y erosiona la legitimidad democrática, nada de esto podrá ser considerado como una verdad sociológica. El postmodernismo remata, en consecuencia, en una concepción de la sociedad profundamente reaccionaria y congruente con la que propone el neoliberalismo ¿por qué? Porque si para éste la sociedad no es otra cosa que la sumatoria de infinitos átomos individuales pre-sociales, para los postmodernos aquella no es más que un conjunto heteróclito e indeterminado de actores, contingencias y acontecimientos fugases y efímeros”.

Concluye esta primera parte del documento refiriendo que:

“bajo ambas perspectivas teóricas, la sociedad, su estructura e historia desaparecen por completo como objeto de reflexión crítica, para no hablar de cualquier pretensión de promover su transformación”. Agrega: ninguna de estos tradiciones teóricas que tanto impacto han tenido en América Latina nos habilitan para pensar la vida social y para practicar con rigurosidad lo que algunos llaman “el oficio del sociólogo”.

El influjo de estas dos corrientes sobre la cultura latinoamericana, y no sólo sobre las ciencias sociales, se tradujo en un verdadero asalto en contra del pensamiento crítico. Bajo su égida no hay pensamiento crítico posible. Más bien lo que se impone es una oportuna resignación política; en lugar de pensamiento crítico, pensamiento único, o la dura pero realista admisión de que no existen alternativas, de que este es el único mundo posible y todo lo demás son melancólicas ilusiones. Hemos sido derrotados, hemos perdido, el capitalismo ha triunfado definitivamente.

- La crisis del modelo clásico de investigación sociológica:

Como resultado de lo anterior, en el caso de la sociología, la principal consecuencia ha sido el abandono del modelo clásico de investigación que durante un cierto tiempo tuvo vigencia en América Latina (equipos de investigación, jóvenes estudiantes, plan de largo aliento, universidades o instituciones públicas). Este andamiaje institucional fue barrido, con diferentes grados de radicalidad según los países, por las políticas neoliberales del Consenso de Washington aplicadas a nuestra región; su lugar fue ocupado por lo que se denomina el modelo de consultoría; lo que ahora se ha institucionalizado es un nuevo modelo de investigación  que en poco responde a los cánones más  elementales de una metodología científica. Este estilo de investigación ha logrado introducirse dentro de las universidades e instituciones públicas, aquejadas por un fuerte déficit de financiamiento y que por lo tanto fueron cortésmente invitadas por las autoridades a autofinanciarse, a recurrir a fuentes externas para sufragar –con proyectos específicos de investigación que obviamente deberán responder a los intereses de los nuevos financistas- una parte creciente de su presupuesto y, dentro del mismo, las remuneraciones de los docentes. Por lo tanto ante la crisis de lo público y de lo estatal en America Latina, esos organismos de financiamiento terminan por definir una parte importante y creciente de la agenda de investigación sociológica de nuestros países (BM, BID).

Ejemplo de lo anterior se sintetiza en lo expresado por el autor: “los modelos teóricos que guían la mayoría de las investigaciones que vemos sobre pobreza (y las políticas sociales que ejecutan los gobiernos “democráticos” de la región) asumen que el enfoque del BM (Banco Mundial) es correcto y el único que debe implementarse. Por su puesto se excluye de estas investigaciones auspiciadas por dichas instituciones cualquier reflexión rigurosa acerca de las causas que generan esa pobreza, de por qué el capitalismo latinoamericano se ha convertido en una fabrica impresionante de producir pobres e indigentes, y por qué la desigualdad económica y social se acrecienta aún aquellos países en donde aparentemente el modelo neoliberal ha producido sus mejores frutos (…)”.

Todo lo anterior, refiere el autor, ha ido configurando el difícil panorama por el cual transita las ciencias sociales, en especial la sociología; dicho panorama se complejiza cuando se analiza la “contrarreforma universitaria” puesta en marcha en América Latina en las décadas de 1980 y 1990; ésta ha consistido en limitar la autonomía y los recursos financieros de que disponen las universidades.

Como consecuencia de lo anterior, la agenda de investigación de las ciencia sociales en América Latina, y fundamentalmente de la sociología, no solamente está controlada por las agencias de financiamiento –cada vez más escasas, concentradas, y con un control ideológico muy fuerte- sino también por los comités editoriales de los journals norteamericanos y en menor medida europeos, que son quienes dictaminan si un artículo de un latinoamericano es pertinente por su objeto de estudio y correcto en su formulación teórica y metodológica.

- La necesidad de un pensamiento crítico y radical

¿Por qué América Latina requiere de un pensamiento radical? Ante esta pregunta el autor plantea: “porque la situación de América Latina es tan radicalmente injusta, tan absolutamente injusta, y se ha visto tan agravada en los últimos años, que si queremos hacer alguna contribución a la vida social de nuestros países, al bienestar de nuestros pueblos, no tenemos otra alternativa que la de repensar críticamente nuestra sociedad, explorar los “otros mundos posibles” que nos permitirían salir de la crisis, y comunicarlos con un lenguaje llano, sencillo y comprensible a los sujetos reales, hacedores de nuestra historia”

La academia y el pensamiento crítico

¿Será posible concretar este proyecto de renovación del pensamiento crítico en el seno de la academia? En opinión del autor no. La academia -es decir las universidades y los centros de investigación regidos por el código de la academia- ha sufrido un proceso involutivo que la tornado sumamente refractaria a todo pensamiento crítico, a toda heterodoxia, y que solo le permite asimilar y aceptar a quienes, con razón y mucha ironía, Alfonso Sastre denomina “intelectuales bienpensantes”. Es decir, gentes a las que jamás se les pasaría por la cabeza tener el atrevimiento de desafiar los saberes establecidos y los poderes que sobre ellos se levantan. “El mundo de la academia –y las universidades son sus principales bastiones- es un mundo de “disciplinas” rígida y artificialmente separadas; de carreras que ofrecen conocimientos fragmentados y, por lo tanto, inútiles; de interminables evaluaciones de informes y proyectos a cargo de “pares” que valoran la tarea de sus colegas en función de estrechísimos criterios disciplinarios y burocráticos, y en no pocos casos esgrimiendo el instrumental del análisis “costo-beneficio” como si este fuera un método adecuado para apreciar la fecundidad del pensamiento (…) la academia rechaza, por lo tanto, al intelectual, es decir, a quién traspasa con su pensamiento universal las absurdas y caprichosas fronteras disciplinarias que separan a la sociología, la ciencia política, la antropología, la economía y la historia como si en la vida real de los pueblos y las naciones de la sociedad, la política, la cultura, la economía y la historia fueses “cosas” separadas o compartimientos estancos que pudieran ser inteligibles en su espléndido aislamiento. Desoyen, de este modo, el consejo de Gramsci cuando advertía sobre los riesgos de hipostasiar lo que no son, ni pueden ser, otra cosa que distinciones meramente metodológicas. ¿Qué más artificial y artificioso que la separación en “departamentos” disciplinarios que terminan por des-educar a nuestros estudiantes, convirtiéndolos en nuevos bárbaros del conocimiento?

Para concluir el autor retoma la pregunta ¿se puede recuperar el pensamiento crítico en el enrarecido ámbito de la academia? Su respuesta es no por una razón, a su juicio, simple: “su estructura y su lógica de funcionamiento la llevan a abjurar no sólo de la célebre Tesis XI de Marx que nos convocaba a transformar el mundo sino que, con su fanática adhesión al conocimiento fragmentado y a su intransigente defensa de los estrechos campos disciplinarios, también ha renunciado a toda pretensión de interpretar al mundo correctamente. En suma: no quiere cambiar el mundo ni puede cambiarlo adecuadamente”.

“Para que el pensamiento crítico pueda hacer pie en la academia, primero habrá que revolucionar a las universidades (...) Es necesario, por lo tanto, abrir de par en par las ventanas del mundo académico, depurando su enrarecida y estéril atmósfera, y vincular estrechamente nuestra agenda de trabajo intelectual con las prácticas emancipatorias de las fuerzas sociales que luchan por construir un orden social más justo con nuestros países. Se trata de un compromiso ineludible e impostergable”.


  1. Convergencias y divergencias entre ciencias sociales y humanidades.

En vista de todo lo anterior, pasamos a considerar dos elementos centrales: a) elementos diferenciadores entre las ciencias sociales y humanas; y b) elementos convergentes. Entonces,

a. Posibles elementos diferenciadores:

-. Las ciencias sociales a diferencia de las humanidades son un conjunto de conocimientos recientes en el desarrollo y proceso de construcción del conocimiento social como ciencia positiva, es decir centradas sólo en entidades observables que se conocen de manera directa a partir de la experiencia. Este campo aparece debido a fuerzas sociales e intelectuales que venían formándose desde tiempo atrás pero que sólo se manifestaron de manera particular durante el siglo XIX, (las revoluciones sociales y políticas del siglo XVIII, el cambio de paradigmas ideológicos y rupturas con las explicaciones celestiales, desarrollo de las ciencias naturales, procesos de transformación social a partir de la revolución industrial y la  creciente urbanización europea, las confrontaciones políticas y la construcción de estados) pero de manera especial por el papel central que va a expresar del desarrollo del Sistema Mundo Moderno o capitalismo.

“La ciencia social es una empresa del mundo moderno; sus raíces se encuentran en el intento, plenamente desarrollado desde el siglo XVI y que es parte inseparable de la construcción de nuestro mundo moderno, por desarrollar un conocimiento secular sistemático sobre la realidad que tenga algún tipo de validación empírica”. (Wallerstein, 2006, p. 4)

Como campo de conocimiento, la ciencia social es un campo de conflicto que conlleva a que esté en permanente proceso de construcción y resignificación.  Por ejemplo la sociología surge como parte de la preocupación de intelectuales por el orden social y el progreso, para tratar de comprender y entender  los cambios trascendentales dados en la sociedad moderna europea. Augusto Comte se preocupó por mostrar el proceso gradual de cambio de estadio de la sociedad: estadio teológico, metafísico y positivo. En Herbert Spencer esta misma preocupación la mostraba en su teoría sobre las transformaciones de las sociedades simples y compuestas  a sociedades militares e industriales y Durkheim trataba de comprender las transformaciones de una sociedad que se caracterizaba por una solidaridad mecánica hacia una solidaridad orgánica.

En tanto, la antropología surge como necesidad de conocimiento de otras sociedades no europeas, salvajes y externas a las realidades de los centros de poder. La antropología moderna del siglo XIX se contrapone a las antiguas formas rudimentarias de antropología basada en narraciones de exploradores, comerciantes, misiones y viajeros que salían de Europa hacia otros lugares del mundo. Es el Darwinismo social y su incidencia en la perspectivas evolucionistas que van a proveer a los antropólogos modernos de un nuevo paradigma analítico que perdurará hasta mediados del siglo XX, no obstante hoy se ha configurado como un neoevolucionismo. Para autores como Gerar Leclerc.

La antropología se presenta como un instrumento al servicio, primero, de la sociedad del siglo XIX que busca cimentar su estatuto civilizador distinguido entre hombres y “salvajes”, la polaridad del “nosotros” – “ellos” que se sistematiza en las teorías evolucionistas (Tylor, Morgan, Frazer, etc.), y otorga “razón histórica” a la colonización. (1973, p. 274)

La necesidad de conocer el “otro externo” y “extraño” impone una perspectiva diferencial del mundo donde es EUROPA el lugar donde se concreta la verdadera civilización. Serán las grandes trasformaciones de la primera mitad del siglo XX que pondrán en cuestión esta idea de mundo civilizado, pues los intelectuales antropólogos no comprenderán la paradoja de cómo en ese mundo desarrollado se presentaron las grandes guerras y confrontaciones que atentaron contra la dignidad de ser humano.

Por su parte, la geografía moderna (no la antigua geografía de exploradores) inicia como parte de los andamiajes construidos por una nueva lógica de comprender el mundo sobre su superficie terrestre. Durante el desarrollo de la geografía moderna, que se corresponde con una etapa especial de las transformaciones sociales del siglo XIX, junto a procesos de institucionalización como disciplina científica, más los aportes de A. Humboldt, generan en su conjunto los primeros avances significativos en la definición de región. El aporte de Humboldt está encaminado a redefinir la geografía como el estudio de las interrelaciones entre el hombre-medio. Estos hechos modificaron de manera sustancial la visión y el oficio del geógrafo.

La fuerte influencia de las ciencias naturales desde Humboldt, que apunta hacia una redefinición de la geografía como estudio de las interrelaciones hombre-medio, junto al deseo de afirmar el carácter científico y a la vez específico de los estudios geográficos, se plasman en la búsqueda de criterios de regionalización diferentes a los históricos o a la artificialidad de los políticos, que presentan además un mayor valor didáctico. (Méndez-Molinero, 1998, p. 19)

Los aportes geográficos proveerá a las lógicas capitalistas dueñas de empresas coloniales, que van a tomar estos aportes descriptivos y narrativos y sobre ello construirán las bases teóricas para legitimar científicamente las ideologías de expansión y colonialismo de sus Estados como por ejemplo el determinismo de Ratzel que fundamentó el nazismo Hitleriano y el Posibilismo de Vidal de la Blache (Vargas, 2006, p. 27) y la empresa maquiladora de principios de siglo XX.

Y para el caso de la psicología tal como lo expresan Papalia y Wendkos

“En cierto sentido la historia de la psicología data de la antigüedad, de cuando filósofos y líderes religiosos se preguntaban sobre la naturaleza humana e intentaban explicar el comportamiento humano. Sin embargo, la psicología como ciencia es una disciplina mucha más joven, tiene poco más de cien años”. (1988, p. 6)

-. Las ciencias sociales a diferencia de las humanidades se construyeron como campos de conocimiento empíricos. La sociología, la psicología, la antropología, la historia y la geografía humana son disciplinas empíricas. Están detrás de los datos, los documentos, las pistas y los hallazgos físicos y materiales. Y por tanto, van a prestar destacada importancia y atención a los métodos y metodologías científicas. Sus ejercicios investigativos se sustentan bajo enfoques (por ejemplo enfoques cualitativos o enfoques cuantitativos) o en la combinación de ambos que se ponen en movimiento a través de sus diferentes métodos y procedimientos para la captura de la información. Como campos empíricos le van a prestar muchísima atención a la construcción de los conceptos y las nociones. Pero siempre conllevan a que se debe demostrar los planteamientos, sus tesis centrales o hipótesis. Por ello el juego de variables e indicadores son centrales para la producción intelectual de las ciencias sociales. Y esos elementos son acompañados de análisis claros y concretos que pueden conllevar a reflexiones y propuestas. La reflexión sólo hace parte de un proceso más amplio de producción.

-. Las ciencias sociales empezarán a configurarse en la dinámica del orden social establecido en un momento particular donde las capacidades de la lógica del capital y del Mercado habían comenzado a impregnar las formas intelectuales y de la producción científica. Recuérdese que como lo plantea Wallerstein, el desarrollo del capitalismo necesitaba de un conjunto de fuerzas intelectuales que le garantizara la efectividad de su inversiones, y para ello, esas únicas fuerzas sólo las proporcionaría la ciencia más que la religión, en tanto la ciencia posee un método efectivo a través del cual no solo se garantizaba la precisión sino que se podía conocer mejor la realidad de los hechos y de los elementos. Creer que DIOS era la respuesta a todo no era criterio confiable para los grandes empresarios interesados en invertir sus capitales. El análisis de los territorios, de los pobladores y su capacidad de entablar relaciones fueron centrales para el desarrollo del capital del siglo XIX e inicios del siglo XX que estaba en su apogeo expansionista. Esta nueva forma de colonización ya no era como el periodo de colonización en América latina dada a través del dominio religioso, sino que esta nueva forma de colonización conllevó a un colonialismo que se insertó y se impuso sobre las bases de las prácticas, las dinámicas, la economía y las políticas locales de los lugares objeto y foco de atención. Así el capitalismo creció en la medida de que la ciencia lo hizo también.

La ciencia moderna se convirtió en el mecanismo a través del cual el sistema, por un lado, lograba enfrentar las incertidumbres del medio, la sociedad y las tecnologías, y por otro, accedía a mayores niveles de probabilidad y/o de exactitud para la tomas de decisiones y precisión de pronósticos para saber qué, dónde, cómo y cuándo hacer. En otras palabras, la ciencia moderna es parte central del desarrollo y progreso del sistema que requería con pruebas, datos empíricos, cifras exactas y toda elaboración precisa de las condiciones para poder realizar las inversiones que son las que permitirán la expansión del capitalismo sobre grandes áreas en el mundo. (Holguín, Ayala y Uribe, 2010, p. 17)

El sistema-mundo moderno, la economía-mundo capitalistas, requería una mayor precisión en los pronósticos para poder funcionar con eficiencia, ya que sin eso el proceso de inversiones, que es central para su funcionamiento, no podría haberse extendido jamás como lo hizo, ni haber asumido los altísimos riesgos que asumió, factores que permitieron su expansión y auge. En consecuencia, fue necesario respaldar y sancionar socialmente un nuevo modelo de certificación de la verdad, y ese modelo es la modalidad que hemos dado en llamar ciencia, o para ser más precisos, ciencia moderna (Wallerstein, 2004, p. 38).

De este modo sería ingenuo el investigador que pretendió y que pretende negar cualquier valor político a su trabajo o cualquier valor no científico, dentro de los marcos de la sociedad en que se desenvuelve.

Este hecho sin duda va a afectar más a las humanidades que van a ser desplazadas por estas lógicas de conocimiento, en tanto el capitalismo conllevará a que las universidades y los centros de formación escolar privilegien la formación de individuos centrados para la producción y la fuerza del trabajo y no para la reflexión y el análisis. El derecho, la filosofía y la historia quedarán atrapados frente a nuevas profesiones técnicas, tecnológicas y de ingeniería. Hecho que se extiende con mayor fuerza aun en nuestros días. Sobre este asunto existe abundante bibliografía en Colombia y en el mundo que demuestra claramente este proceso.

Frente a este punto un comentario final e interesante. Cuando uno lee el objetivo de la Ley 1286 de 2009 por la cual se modifica la Ley 29 de 1990 sobre COLCIENCIAS, el objetivo general de esta ley es:

El objetivo general de la presente ley es fortalecer el sistema Nacional de Ciencia y Tecnología y a COLCIENCIAS para lograr un modelo productivo sustentado en la ciencia, la tecnología y la innovación, para darle valor agregado a los productos y servicios de nuestra economía y propiciar desarrollo productivo y una nueva industria nacional.

Es interesante que este objetivo que es el general de la ley no incluya cosas como: “y esto en beneficio de las comunidades y pobladores…” Una racionalidad totalmente económica de la ciencia al servicio del desarrollo productivo.

-. Frente a esta dinámica de la imposición del Mercado, una tendencia crítica de las ciencias sociales hacia mediados del siglo XX conllevará a que ésta sea impregnada por fuerzas intelectuales marxistas que fueron críticas de la dinámica de este sistema. Las ciencias sociales se transformarán desde ese momento y pasarán de ser un campo ligado al orden y progreso, a un campo amplio de conocimiento que se centrará en los impactos de las lógicas de los sistemas sociales, económicos y políticos imperantes sobre la calidad de vida y necesidades de las comunidades. Aparecen las sociologías críticas, las antropologías críticas y aplicadas, las geografías críticas y educativas, etc.

-. Si bien, las ciencias sociales del hoy han logrado importantes desarrollos, todavía es difícil separarse de la producción clásica. Las ciencias sociales a diferencia de lo puede suceder en humanidades, están proponiendo lo que se ha dado por conocer la descolonización del pensamiento social, que consiste en dar un mayor valor a la producción propia latinoamericana. Sobre este asunto, por ejemplo, no se tiene mucho conocimiento para el caso de las humanidades. Esta tendencia ha generado adeptos y otros críticos.

-. Las ciencias sociales en el momento actual están transformando sus lógicas de producción y pretenden un mayor impacto sobre las comunidades y los pueblos. Un claro ejemplo es cómo elementos de la profesión del Trabajo Social empiezan a incorporarse en campos altamente reticentes a la solución de problemáticas como la sociología. La intervención y los modelos de intervención social hoy se incluye en sociología y antropología: sociología de la intervención y antropología aplicada. Ambas armas muy poderosas para el empoderamiento de las bases sociales. Un panorama alentador para fortalecer en Colombia una sociedad civil que ha estado al margen, excluida y temerosa.

b. Elementos convergentes:

-. Ambos campos han sido afectados por las dinámicas del Mercado.

-. Como armas poderosas que pueden movilizar importantes grupos, han sido excluidas y marginadas de los procesos de enseñanza media y superior, de forma cautelosa. Y en algunos casos se ha modificado sus currículos con temas más flexibles y pocos peligrosos para la estabilidad de la nación.

-. Relacionado con lo anterior. Se les exige que ellas deben guiar los valores constitucionales y éticos en los procesos formativos de los individuos sociedad, una sociedad que juega a la doble moral en tanto su espacio de acción se ha reducido y controlado, pero además donde los valores están ligados a los valores productivos y de la sociedad de consumo, marcados claramente en una Constitución basada en un modelo del proyecto neoliberal. Entonces los componentes de la sociedad deben acomodarse a estas directrices del poder.

-. Las Humanidades poseen una tradición que recoge muchas épocas históricas. Cada generación de intelectuales humanistas, no solo han buscado la forma de descifrar los planteamientos de los autores clásicos sino que también han tratado de leer y aportar según sus contextos de vida a las Humanidades. Consideramos que en este sentido cada generación le ha exigido a las humanidades respuestas a sus preguntas, inquietudes y cuestionamientos y eso de pronto, puede exigirle más a las humanidades de lo que ellas pueden dar. ¿Tienen las humanices la fortaleza de aguante para dar respuesta a cada generación frente a sus cuestionamientos y preguntas? Creemos que todavía, después de tanto tiempo transcurrido, las humanidades están respondiendo a problemas planteados por antiguos pensadores sobre el ser humano y hoy se tratan de comprender desde nuestros marcos mentales actuales. Hecho este complejo e inseguro. Las ciencias sociales por estar formados en el contexto de la sociedad de la economía mundo moderna no ha presentado de manera profunda este problema.

-. Otro elemento convergente es por abordar la dimensión humana existente en el planeta: En Humanidades una dimensión mucho más trascendental, analítica y reflexiva, que opera en el orden mental y profundo del sentir y existir del ser humano en toda su dimensión y complejidad. Un mundo de grandes preguntas sin resolver sobre la existencia humana y natural en todas sus dimensiones. Y unas ciencias sociales que como polo a tierra, tratan de encontrar evidencias empíricas y físicas del comportamiento de individuos, colectividades y grupos, es decir, estudiar sistemáticamente las sociedades humanas, centradas de modo especial en los procesos modernos los sistemas industrializados y terciarizados. Lo importante es que humanidades y ciencias sociales no deben excluirse a la forma de la tabula rasa, sino que por el contrario sus objetos y metodologías pueden llegar a ser complementarias.

Así comparten su interés por el ser humano en todas sus dimensiones (físicas/materiales y espirituales), situaciones (individuales/colectivas), en tiempo (pasado/presente/futuro), que habita (espacialmente) un mundo (en permanente construcción/destrucción).

-. Las Humanidades y las ciencias sociales han comprendido que ninguno de los dos campos debe entenderse y trabajarse por fuera de las relaciones espacio-temporales que son el marco de la existencia humana y social, y de lo biótico y abiótico.


Bibliografía

Boron Atilio A. Las Ciencias Sociales en la era neoliberal: entre la academia y el pensamiento crítico. En: publicación: Tareas No 122. CELA, Centro de Estudios Latinoamericanos “Justo Arosemena”. Enero-Abril de 2006. ISSN: 0494-7061.

Bourdieu, Pierre (2000a) Los usos sociales de la ciencia. Buenos Aires : Ediciones Nueva Visión.

Bourdieu, Pierre, Wacquant, Loïc. (2005). Una invitación a la sociología reflexiva. Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina.

Holguin, Carmen; Ayala, German; Uribe, Hernando. (2010). La investigación social, el investigador y la trampas del sistema. Documento en Edición. Universidad Autónoma de Occidente.

Ianni, Octavio. (2005). La sociología y el mundo moderno. México: Siglo XXI.

Uribe Castro, Hernando. (2008). Pensar como sociólogo: Desilusión-Privilegio/Distinción-Método. Foro Internacional Identidades, Sujetos Sociales y Políticas del Conocimiento. Universidad Pontificia Bolivariana. Palmira, 1 - 3 de noviembre de 2007. pp. 35 - 43

Wallerstein, Immanuel. (2004). Las incertidumbres del saber. Barcelona: Editorial Gedisa.

Wallerstein, Immanuel (2006). Abrir las ciencias sociales. Informe de la comisión Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales. México: Siglo xxi editores.




[1] Profesor Regular Titular de Teoría Política y Social, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires desde 1986.Investigador Superior del CONICET. Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales, Ex -Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales / CLACSO, 1997-2006. Formación académica: * 1972-76 Ph. D. en Ciencia Política, Universidad de Harvard (Cambridge, Massachusetts). * 1967 Magíster en Ciencia Política de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales / FLACSO (Santiago, Chile). * 1960 Licenciado en Sociología con Diploma de Honor, Universidad Católica Argentina (Buenos Aires, Argentina).
[2] Conferencia magistral pronunciada en el XXV Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología (ALAS), Porto Alegre, Brasil 22 1l 26 de Agosto de 2005.
[3] Magíster en Sociología, Docente y director del grupo de investigación: “Conflictos y Organizaciones” de la Universidad Autónoma de Occidente. Estudiante del Doctorado en Ciencias Ambientales, Universidad del Valle
[4] Magíster en Políticas Públicas, grupo de investigación: “Conflictos y Organizaciones” de la Universidad Autónoma de Occidente.

lunes, 28 de mayo de 2012

MIRADA DE LA CIUDAD DE CALI DESDE EL RÍO CAUCA: REFLEXIÓN CORTA


MIRADA DE LA CIUDAD DE CALI DESDE EL RÍO CAUCA: REFLEXIÓN CORTA

Por
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

En el marco del proyecto “Asentamientos humanos en el marco de la ciudad capitalista en Cali”, se realizó un recorrido por el río Cauca en compañía de mis colegas investigadores y estudiantes. Y esto me obligó a pensar que, regularmente, las miradas que se tienen de los ríos son construidas desde la ciudad, pero casi nunca se tiene la mirada contraria, es decir, ver la ciudad desde el río. Esto puede cambiar totalmente el panorama de análisis y la panorámica del paisaje.

Recorrer el río Cauca en lancha cambia totalmente la perspectiva de la ciudad que tenemos. Percibir los increíbles daños ocasionados por las perturbadoras acciones humanas en su sistema natural produce impotencia y dolor. Un río que ha sido canalizado con jarillones y sobre el que se expresan diferentes tipos de paisajes al igual que diferentes tipos de acciones sobre los ecosistemas. Intervenciones humanas con industria, asentamientos, cultivos, obras de infraestructura y desechos hacen del paisaje del río Cauca algo desolador. No obstante, en medio de todo ello, persiste la vida acuática y algunas aves y mamíferos, produciendo de algún modo razones para la esperanza. Confirma además que la ciudad capitalista ha crecido gracias al detrimento del paisaje y al sometimiento de ríos a cargas contaminantes y a tratamientos perfectamente racionales, pero ambientalmente insostenibles,  y con costos humanos altos.

La ciudad a lo largo del tiempo creció de espaldas a sus ríos, sus gobiernos se olvidaron de su existencia y sobre ellos se realizaron transformaciones irreversibles en sus entornos que han afectado su dinámica natural. En Cali, durante mediados del siglo XX existió el famoso Plan Piloto que proponía una ciudad con cara al río, estos estructuraban la forma urbana, pero de todo ello no quedó casi nada, pues este plan se hecho al olvido.

Actualmente, entidades como la CVC hacen lo que pueden por controlar y evitar que aumente esta catástrofe con este recurso. Se comprueba un caudal en cuyo color achocolatado se puede evidenciar que arrastra cantidad de tierra hacia el mar, como claramente lo hacía notar Gustavo de Roux sobre la pérdida del suelo en Colombia.

Llama la atención la cantidad de asentamientos que ubicados sobre el dique protector o sobre el lecho del Cauca desarrollan todo tipo de infraestructura para ganar espacio al río y para desarrollar una tecnología en la construcción de sus viviendas. Cimientos de casas elaborados con bolsas de plástico llenas de tierra o con llantas y neumáticos sobre los que se hacen las columnas que sostienen los techos en zinc.

Niños nadando y jugando sobre las orillas del río, en medio de restos animales de caballos, cuyos huesos se limpian al fuego  para luego venderlos, así como, posiblemente, también su carne. Más grave aún, se observan también grandes empresas del sector industrial de Yumbo que extraen agua o que descargan residuos tóxicos sobre el río. Algunas de ellas con sus muros pegados a la orilla del río incumpliendo la norma de espacio para cobertura. Otras papeleras sembrando Eucalipto como respuesta a su daño ambiental. Un río que atraviesa un Valle geográfico cargado de sembrados de caña de azúcar que poco a poco desertifica la tierra y la hace improductiva.

El caso del río Cauca es solo parte de los problemas que presenta la región con respecto al papel de sus ríos y su relación con la ciudad. Nada más triste que ver cómo el río Meléndez muere en un canal recolector de aguas que alguna vez fue otro río.

Todo un paisaje que preocupa, que perturba, pero que a su vez invita a la movilización intelectual, social y política.

28 de mayo de 2012.

martes, 24 de abril de 2012

BALBUCEOS SOBRE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES EN EL SISTEMA MUNDO CAPITALISTA


Balbuceos sobre ciencias sociales y humanidades
en el sistema mundo capitalista

Por:
Hernando Uribe Castro
Maestría en Sociología

Mientras el Sistema Mundo Moderno siga privilegiando la economía-mundo capitalista como su principal modelo de funcionamiento, campos de conocimiento como las Humanidades y las Ciencias Sociales estarán en permanente confrontación y experimentando múltiples incertidumbres de su papel en una sociedad que privilegia otros tipos de discursos que propenden por legitimar profesiones que se ajustan de manera más práctica y productiva a la racionalidad económica que hoy se ha entronizado en el modelo educativo y que busca, justamente, profesionalizar a sus ciudadanos, deformándolos como seres reflexivos y críticos, logrando seres humanos para el desempeño de oficios en espacios laborales y productivos como ciudadanos consumidores.

Son las humanidades y las ciencias sociales tal vez las más afectadas con el marco de capitalización de la universidad, y en este sentido, de la vida universitaria en todas sus dimensiones. Pero no todas las ciencias sociales se han visto afectadas, pues algunas de ellas se han ubicado de mejor forma en la estructura del sistema, como la psicología por ejemplo y algunos de sus frentes de trabajo como la psicología empresarial, la del consumidor, en el mundo del trabajo, en el espacio familiar y como herramienta importante para el control social.

Lo interesante del asunto es que frente a esta crisis e incertidumbres de la educación superior como espacio que fue atrapado por el capitalismo universitario y la educación mercantilizada, la universidad como institución crítica y propositiva, y las Humanidades, tienen opciones para neutralizar los efectos negativos del proceso de neoliberalización.

Para lograr su autonomía del sistema, la universidad debe empezar por resignificar su papel en la sociedad a partir de la democratización y emancipación, tal como lo expresa Boaventura de Sousa Santos. Conceptos estos, profundamente arraigados, comprendidos, tratados y trabajados por las Humanidades y las Ciencias Sociales.

Estos campos de conocimiento poseen el arsenal necesario no sólo para develar el contexto estructural en el que se desenvuelve la universidad, sino también para aportar con toda claridad a ese urgente proceso emancipatorio.
Las grietas que presenta el modelo de educación impuesto por la economía-mundo capitalista deben ser vistas como oportunidades para las humanidades y las ciencias sociales que, como agua que escurre sobre la roca compacta y firme, una vez filtrada  y cristalizada en ella, la puede romper.

24 de marzo de 2012

lunes, 12 de marzo de 2012

GOBIERNOS LOCALES EN CIUDADES NEOLIBERALES


Gobiernos locales en ciudades neoliberales

Por:
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

Las ciudades colombianas recientemente se han venido construyendo en el escenario de la sociedad dominada por el modelo neoliberal capitalista. En este modelo, el papel de la ciudad es convertirse en un sumidero para la inversión y la reproducción de los excedentes de capital. Los esfuerzos están encaminados a hacer de ellas, importantes centros urbanos atractivos, de modo tal que se les construye una infraestructura y una imagen “apropiada” para cautivar a viajeros, grupos de inversionistas y monopolios globales. 

Para que esto funcione, se les ha delegado a los gobiernos locales un papel central en estas ciudades neoliberales. Un papel que tiene como principal característica el que el gobierno local sea “buen negociador y administrador”.

Así, los gobiernos locales, en línea con el gobierno nacional, se ubican entre los grupos económicos y financieros, el Estado y la ciudad, y se encargan de buscar los mecanismos para captar recursos económicos (créditos de bancos nacionales o globales y de los recursos del Estado), para construir las ciudades como una mercancía, una marca, que tenga la posibilidad de competir con otras en el país y en el mundo. Un ejemplo de ello es el préstamo por $189000 millones del Banco Interamericano de Desarrollo para mejoras en el proyecto del Transporte masivo –MIO- en Cali.

Muchas de estas macro-obras construidas  son presentadas como importantes para el progreso y el desarrollo de toda la comunidad. Para ello, los gobiernos locales, los grupos financieros y los inversionistas, utilizan los medios masivos de comunicación como herramientas ideológicas para convencer al ciudadano del común de las “buenas intenciones” del gobierno en pro de su desarrollo y progreso. Los gobiernos locales deben responder, entonces, a estas exigencias del mercado, independiente de que los efectos de esta respuesta vayan en contra del conjunto de la sociedad y del ejercicio ciudadano.

Para geógrafos como David Harvey, “Los gobiernos locales se han visto obligados en diverso grado a asumir iniciativas más propias de empresas privadas –en particular, por lo que toca a la creación de un entorno favorable para el capital privado a costa, si es necesario, de la población urbana–, un proceso que fomenta la competencia entre las regiones metropolitanas.” (2007, p. 132).

Al centrarse en desarrollar sólo una parte de la ciudad exigida por las fuerzas del mercado, el gobierno local deja otros espacios de la ciudad al margen y al abandono, es decir un problema de marginalidad. Espacios estos que pueden ser aprovechados por todo tipo de actores que pueden hacer con estos lugares, diversos usos urbanos tanto de carácter legal como ilegal o incluso semilegal.

Lo complejo, incoherente y perverso de todo este asunto es que los gobiernos locales destinan la inversión pública en infraestructuras y todo tipo de mejoras para que los actores del mercado posean un mejor clima para los negocios, porque lo que sucede en el fondo es que se está subsidiando el capital y fortaleciendo los privilegios de clase. Es decir, los recursos públicos invertidos terminan beneficiando los capitales privados.

Esto es un proceso contradictorio porque al focalizar el desarrollo sólo en algunos aspectos y espacios de la ciudad, se desmejoran las condiciones de la calidad de vida de muchas comunidades, debilitando la confianza en la acción pública porque quienes lideran parte del gobierno recibieron el voto y la aceptación de un número importante de electores con la esperanza de que se les de solución a sus problemas.

Si los gobiernos son elegidos por voto popular, es porque deben representar y responder al conjunto de la comunidad, más que ser un gobierno interesado en favorecer el capital privado.

¿Es posible hallar formas para poder responder al desafío de lograr un gobierno local más interesado por el bienestar de sus ciudadanos en estas ciudades neoliberales? ¿Podría hacer algo los movimientos sociales y la sociedad civil? ¿Qué tipo de desarrollo tienen en mente estos agentes de los gobiernos locales?

9 de marzo de 2012.

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Entrevista a David Harvey. Las grietas de la ciudad capitalista. Entrevista archipiélago. Por: Carolina del Olmo / César Rendueles. CUADERNOS DEL CENDES,  AÑO 24. N° 65. Tercera época, mayo-agosto 2007. pp. 131-138.


viernes, 24 de febrero de 2012

LAS TRAMPAS DEL CAPITALISMO, LA FALSA IDEA DE PROGRESO Y LA INGENUIDAD DEL CIUDADANO


LAS TRAMPAS DEL CAPITALISMO, LA FALSA IDEA DE PROGRESO Y
LA INGENUIDAD DEL  CIUDADANO

Por:
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

El 19 febrero de 2012, el periódico EL PAIS publica una noticia bajo el titular “El MIO con nuevos recursos para obras”[1], formulando la pregunta ¿Qué hará Metrocali con los $189.000 millones del Banco Interamericano de Desarrollo? La respuesta es que “Los dineros serán destinados a la Troncal de Aguablanca y la Glorieta Estación, entre otros.”. Y por supuesto, estos anuncios se presentan como beneficios que son importantes para toda la comunidad caleña y para el desarrollo de la ciudad.

Los grupos hegemónicos que jalonan la economía capitalista han demostrado que tienen un dominio sobre la estructura social así como la capacidad de insertarse en las estructuras mentales de los individuos y hacerles creer a estos que no existe ninguna otra forma de sociedad que esté por fuera de las relaciones que exige el capital a través del intercambio

monetario, los bienes materiales y el consumo. Es decir, el modelo capitalista construye los individuos que requiere y necesita para su sostenibilidad.

Al formar individuos bajo estos parámetros por medio de instituciones sociales como la familia, la escuela y los medios de comunicación, se impone la idea según la cual no hay otra posibilidad de sociedades diferentes a las del capitalismo. Los individuos en sociedad a través de sus acciones y el comportamiento cotidiano lo que hacen es reproducirlo de manera permanente y continua.

Formados en esta dirección, el ciudadano no logra comprender que detrás de todas aquellas obras e infraestructuras que se presentan como parte del progreso de la ciudad, el beneficio real será para los gremios económicos y no tanto para el ciudadano común y corriente; no es fácil llegar a esta conjetura porque la ciudadanía considera que justamente este tipo de obras son realizadas por gobiernos locales en beneficio de la ciudad.  Lo que no alcanzan a percibir los individuos es que justamente son este tipo de expresiones de desarrollo las que conllevan a que se reproduzca el capital a través dela reinversión de sus excedentes, pues sólo las clases hegemónicas están en la capacidad de hacer tales inversiones con cantidades considerables de dinero en una ciudad; y de esta forma sus inversiones  duplican sus ganancias y así, logran mayor acumulación de riqueza y poder. Este es el planteamiento central del geógrafo y teórico social David Harvey.

Las ciudades de hoy construyen importantes infraestructuras, remodelan edificios tumbando los antiguos y construyen nuevos, construyen estadios deportivos, se eliminan los centros históricos y sobre estos se construyen otros más modernos que se presentan como parte del progreso de la ciudad. Esto significa que la ciudad se convierte, también, en espacio de la obsolescencia programada. No es raro encontrar permanentemente reparaciones de vías y construcciones de obras que después terminan por ser inservibles y desarrollos urbanísticos que pasan de moda y que después de un tiempo se convierten en áreas olvidadas y que por lo tanto requieren ser renovadas o reubicadas. Esto beneficia, por supuesto, a las pocas firmas inversionistas que están interesadas en que sus capitales entren en circulación y por tanto, se reproduzcan los excedentes de capital. El crecimiento de las ciudades se convierte en aliado importante de las fuerzas del capital porque las ciudades no paran de crecer, aglomeran grandes cantidades de población y son espacios que siempre requerirán mantenimiento y desarrollo bajo la idea de progreso. ¿Por qué en las ciudades se construyen obras que con el paso del tiempo se vuelven obsoletas, o no cumplen una función importante? ¿Por qué se remodelan estadios y por qué se construyen grandes complejos comerciales? Ejemplo de ello, es lo que acontecerá en XXX Juegos Olímpicos que se celebrarán entre el 27 de julio y el 12 de agosto de 2012 en la ciudad de Londres, Reino Unido. Para responder a las exigencias que demandará tal evento, se vienen construyendo imponentes escenarios, algunos de los cuales se demolerán cuando las justas deportivas culminen. Pero ¿por qué ocurre ello? ¿Será acaso producto de las fuerzas del mercado, que requieren movilizar de manera permanente su capital? ¿A qué costos sociales, ambientales y económicos ocurre ello? Respuestas a los anteriores interrogantes, sólo pueden ser entendidas si el ciudadano común y corriente tuviera la capacidad de develar las lógicas del capital, su idea de beneficio y progreso para las sociedades.

Hoy sabemos que estas obras están encaminadas a fortalecer especialmente las fuerzas del mercado, pretenden reproducir y movilizar excedentes de capital que van a beneficiar a estos grupos poderosos con mayores niveles de acumulación, y así se van generando mayores desigualdades, injusticias sociales e inequidad social.

Por eso no es raro encontrar que en las principales ciudades colombianas y en general en las ciudades latinoamericanas y en el mundo capitalista, aparecen  firmas internacionales y emporios  globales interesados en desarrollar proyectos de infraestructura urbana. En esta medida, a través de estas infraestructuras urbanas se pretenden procesos de integración entre puntos locales desde donde se extraen una serie de recursos hacia puntos de transformación de estos recursos en circulación del plus valor como medida para garantizar la producción del sistema.

Se tiene así, una relación entre la ciudad, la forma cómo se reproducen los capitales y justamente, el modelo de sociedad moderna; una sociedad moderna llena de apariencias que conllevan a ocultar lo que verdaderamente hay detrás de esos procesos de progreso y de desarrollo.


huribe @uao.edu.co
24 de febrero de 2012



[1] MIO es el Sistema Integrado de Transporte Masivo de Cali

viernes, 16 de diciembre de 2011

DE LA GEOGRAFIA ESCOLAR AL ANALISIS DEL SISTEMA MUNDO MODERNO


De la geografía escolar al análisis del Sistema Mundo Moderno

Por:
Hernando Uribe Castro
Magíster en Sociología

La percepción que aún persiste de la geografía en la sociedad es disciplinar y escolar. Una geografía que remite al mapa, a la memoria y a un número amplio de continentes, países, lugares y todo tipo de relieve. Una geografía interesada en la descripción de la superficie terrestre: listados de ciudades capitales, volcanes, montañas, ríos son todavía componentes de esa geografía persistente. Lo que no saben muchos todavía es que ésta es sólo una parte del gran iceberg que es el campo geográfico.

La geografía que se privilegia hoy en los centros de producción del conocimiento es la geografía crítica y reflexiva que pretende ha logrado concretar su objeto de estudio y, por supuesto, todas las dimensiones que objeto representa para el campo. Una geografía más interdisciplinaria e interesada en encontrar diálogo con otros saberes. Una geografía que se ubica sobre las bases del análisis espacial para comprender las formas como los fenómenos humanos se expresan sobre los lugares, los territorios, y en general, sobre el espacio geográfico. Si bien, la geografía tuvo serios problemas para poder definir su objeto, se ha llegado a un acuerdo compartido en donde se ha determinado que el objeto de estudio de la geografía es el espacio geográfico, comprendido como una combinación indisoluble entre un sistema de objetos y un sistema de acciones: “Lo consideraremos como una mezcla de dinamismo y unidad que reúne materialidad y acción humana. El espacio seria el conjunto indisociable de sistemas de objetos naturales o fabricados y de sistemas de acciones, deliberadas o no. En cada época, nuevos objetos y nuevas acciones vienen a añadirse a los anteriores, modificando el todo, tanto formal como sustancialmente.” (Santos, 1993:70).

Los geógrafos a través de sus investigaciones están demostrando que el análisis que se hace de la sociedad ha sido parcial en la medida en que pocas veces se recurre a estos dispositivos analíticos que proporciona la geografía. La historia de la humanidad, construida sobre las bases de una geografía que impone un espacio estático, fijo e inmóvil ve la necesidad de reescribir la historia donde el espacio adquiere otro sentido, mucho más dinámica, en movimiento y expresivo. Para la geografía del presente, además de la dimensión histórica que posee la vida social y en ella los individuos hay que agregarle la dimensión espacial, en tanto el ser humano es también un ser espacial. Y como ser espacial ese ser humano en su individual o colectiva tiene el poder de transformar, cambiar, producir y consumir espacios. El espacio geográfico resulta entonces de esa combinación entre elementos como objetos naturales y artificiales y las acciones humanas que le dan sentido y que reciben sentido del espacio.

Por ello, comprender los fenómenos sociales del presente conlleva a la necesidad de abordar las implicaciones de estos en la dimensión espacial. Y tal vez, uno de los fenómenos que mejor puede expresar esa dimensión espacial de la sociedad es el cambio que ha sufrido la humanidad a raíz del desarrollo del Sistema Mundo Moderno (capitalismo) por más de 500 años. Las implicaciones de este sistema han tenido impactos severos en la mayor parte de los lugares en el mundo, a tal punto, que hoy en día se impuso la globalización como expresión que mejor puede mostrar el impacto de ampliación del sistema. Por ejemplo, para Milton Santos, “La globalización constituye el estadio supremo de la internacionalización, la introducción en el sistema-mundo de todos los lugares y de todos los individuos, aunque en diversos grados.” (1993:69).

El sistema mundo moderno ha dado por resultado la configuración fragmentada de los territorios continentales por unidades territoriales administrativas denominadas Estados, y estos Estados a su vez estructurados en subsistemas territoriales también administrativos llamados regiones, departamentos, provincias, entre otros.

En las últimas décadas, los dinamizadores y fuerzas los actores hegemónicos del sistema Mundo Moderno están trabajando por configurar una organización más eficiente de los Estados para mantener sus niveles de crecimiento y desarrollo y así lograr que el motor del sistema, la economía-mundo moderna capitalista, pueda ser sostenible en el tiempo. Según Milton Santos (Santos, 1993:71), las características espaciales de este sistema mundo serían:

“la transformación de los territorios nacionales en espacios nacionales de la economía internacional;
la exacerbación de las especializaciones productivas a nivel del espacio;
la concentración de la producción en unidades menores con aumento de la relación entre producto y superficie, por ejemplo en la agricultura;
la aceleración de todas las formas de circulación y su creciente papel en la regulación de las actividades localizadas con el refuerzo de la división territorial y de la división social del trabajo, y la dependencia de esta última respecto a las formas espaciales y a las normas sociales (jurídicas y otras) en todos los escalones;
la productividad espacial en función de todas las posibilidades de localización;
el fraccionamiento horizontal y vertical de los territorios;
el papel de la ordenación en la constitución de las regiones y el de los procesos de regulación;
la tensión creciente entre localidad y totalidad a medida que avanza el proceso de globalización.”

Pero este proceso de integración entre los puntos locales con las hegemonías globales debe poseer estructuras construidas artificialmente para garantizar esta comunicación., pero además de ello, se requieren de estructuras que, como el Estado, garanticen también todo un marco normativo a través del cual se legitime esta comunicación sin ningún tipo de tropiezo u obstáculo. Un marco normativo que sirva de mediador y regulador entre las propiedades y equipamientos locales con las fuerzas y los actores hegemónicos globales impulsadas por las multinacionales, las organizaciones o firmas globales que tiene el poder económico, político y armado de someter, exigir y doblegar Estados, naciones y Estados-nación.

Los operadores y dueños de las fuerzas hegemónicas -que ubicadas desde el Mercado para reproducir sus excedentes de capital-, gozan de los privilegios que da el poder para controlar el sistema mundo y han constituido para ello alianzas estratégicas con algunos campos científicos, constituyendo así lo que Santos ha dado en denominar el medio técnico científico-informacional. “El medio geográfico en vías de constitución —o de reconstitución— tiene una sustancia científico-tecnológica-informacional. No es ni un medio natural ni un medio técnico. La ciencia, la tecnología y la información forman la base misma de todas las formas de utilización y de funcionamiento del espacio, incluso de aquellas que participan en la creación de los nuevos procesos vitales y de la producción de nuevas especies, animales y vegetales.” (1993:71).

“Los espacios así recalificados responden sobre todo a los intereses de los actores hegemónicos de la economía y de la sociedad y son de esta forma incorporados con toda autoridad a las corrientes de globalización. Pero, actualmente, a pesar de una difusión más rápida y más extensa que en las épocas precedentes, las nuevas variables no se reparten uniformemente por todo el planeta. La geografía así recreada es aún desigual. Se trata de desigualdades de un tipo nuevo, tanto por su constitución como por sus efectos sobre los procesos productivos y sociales.” (1993:71).

Lo que se ve es que estas fuerzas interesadas en la reproducción del capital y el control de las fuerzas productivas, han construido un mundo artificial a través de instituciones mundiales para mantenerse con sus hegemonías. Una elite dueña del mundo que se ha legitimado a través de la ciencia (que impacta las instituciones educativas), la información (que impacta los gustos y las necesidades básicas humanas) y la religión (que impactan las ideologías, las creencias y los miedos)[1].


Santos, Milton. Los espacios de la globalización. Anales de Geografía de la Universidad Complutense, 13, 69-77 - Ed. Comp., Madrid, 1993


[1] “Este medio técnico, científico e informacional está presente por todas partes, pero sus dimensiones varías según los continentes, los países, las regiones, las superficies continuas, las zonas más o menos vastas, los simples puntos. En este medio vienen a implantarse, en la campiña como en la ciudad, las producciones materiales o inmateriales características de cada época. En resumen, se podría afirmar que las acciones hegemónicas se imponen, se realizan y tienen por finalidad los objetos hegemónicos. Y como en un sistema de sistemas, el resto del espacio y el resto de las acciones colaboran en su realización. Cada combinación tiene su lógica propia y autoriza formas de acción específica a los agentes económicos y sociales.” (1993:72).
Hernando Uribe Castro