Este es un espacio que propone reflexiones y debates sobre la inter-retro-conexión sociedad en la Naturaleza y la Naturaleza en la sociedad.

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viernes, 20 de mayo de 2022

CONOCIMIENTO TÉCNICO-CIENTÍFICO Y “DESTRUCCIÓN CREATIVA” DEL VALLE DEL RÍO CAUCA, SIGLOS XX-XXI

Artículo:

“Conocimiento técnico-científico y “destrucción creativa” del valle del río Cauca, siglos XX-XXI”


Link del artículo: "Conocimiento técnico-científico y "destrucción creativa" del valle del río Cauca, siglos XX-XXI"

Artículo publicado por la Revista Historia y Espacio

VOL. 18 NÚM. 58 (2022):

HISTORIA AMBIENTAL: TRANSFORMACIONES AMBIENTALES, DESASTRES NATURALES Y ENFERMEDADES TROPICALES E INFECCIOSAS.


jueves, 26 de agosto de 2021

CAÑA DE AZÚCAR EN EL ESPLÉNDIDO VALLE DEL RÍO CAUCA, COLOMBIA

 Muy pronto 

saldrá publicado por el Programa editorial de la Universidad del Valle mi más reciente libro "Caña de azúcar en el espléndido valle del río Cauca, Colombia"

Portada del libro de Hernando Uribe Castro

Este libro es resultado del proceso de investigación llevado a cabo en el marco del Doctorado Interinstitucional en Ciencias Ambientales de la Universidad del Valle, Universidad del Cauca y Universidad Tecnológica de Pereira, realizado por el autor entre los años 2013 y 2017. Este proceso de investigación fue calificado como un trabajo meritorio, por el análisis crítico como por los aportes y los resultados que ofrece. La dirección del trabajo doctoral estuvo a cargo de la doctora Aceneth Perafán Cabrera, del Departamento de Historia de la Universidad del Valle.

La explotación de los elementos de la naturaleza (entendidos en el marco de la sociedad capitalista como "recursos naturales") durante la dinámica globalizadora contemporánea ha llevado a un desgaste y a un deterioro progresivo de los ecosistemas, debido al aprovechamiento intensivo que las corporaciones globales y las empresas locales, nacionales y transnacionales hacen de estos, y cuyo propósito principal está centrado en la acumulación de capital sin avizorar los efectos que estas prácticas tienen, tanto para el orden social como para el medio físico natural. Como se podrá observar a lo largo de este trabajo, el valle geográfico del río Cauca no es la excepción.



martes, 29 de septiembre de 2020

DESTRUIR LA NATURALEZA PARA REDISEÑAR EL TERRITORIO: EL CASO DEL VALLE GEOGRÁFICO DEL RÍO CAUCA

NUEVO LIBRO: 

DESTRUIR LA NATURALEZA PARA REDISEÑAR EL TERRITORIO: EL CASO DEL VALLE GEOGRÁFICO DEL RÍO CAUCA.

Hernando Uribe Castro

Este libro presenta un análisis crítico del principio moderno de la "destrucción creativa" desde la perspectiva ambiental. Analiza éste fenómeno tomando como ejemplo el proceso de transformación territorial del valle geográfico del río Cauca en Colombia. Lugar donde los agentes del capital agrícola y agroindustrial, en nombre del "desarrollo" y del "progreso", transformaron profundamente el medio natural con la ejecución de obras civiles para la especialización agrícola y destruyeron el conjunto de ecosistemas naturales asociados al valle de inundación. Agentes que contaron con el apoyo de un grupo de la élite política regional, del mundo corporativo y financiero internacional y de unos marcos institucionales promovidos por el Estado colombiano en temas de desecación de tierras y regulación de aguas. Política de transformación profunda que inició desde principios del siglo XX y que continúa aun en el siglo XXI con su proceso de ejecución.


miércoles, 28 de agosto de 2019

DESTRUIR PARA ACUMULAR


Destruir para acumular: el caso del río Cauca

Por:
Hernando Uribe Castro
Doctor en Ciencias Ambientales
Director Instituto de Estudios para la Sostenibilidad

Podemos considerar al río Cauca como un eje articulador de sociedades, economías, culturas y ecosistemas. No solo serpentea entre las cordilleras Occidental y Central sino que además ha estado presente en la vida de diversas especies y grupos culturales asociadas a él. Desde el pasado geológico, pasando por el mundo prehispánico hasta nuestros días, el río ha enfrentado las diversas dinámicas de cambio (natural como social) y formas de su apropiación humana: como escenario de vida, como canal de comunicación, como espacio productivo, entre otras.

Pero no cabe la menor duda que fue en el siglo XX, cuando la racionalidad moderna que se impuso en esta región, intensificó su uso por razones productivas y para la acumulación del capital: desde ese momento, el río y todos sus ecosistemas estratégicos enfrentaron una crisis sin igual y con efectos de gran complejidad socio-ambiental. La diversidad fue amenazada y llevada a casi la extinción. Por ejemplo, la pérdida del bosque seco, la desecación de lagos, ciénagas y madres viejas ponen en evidencia los daños producidos por una intensa actividad productiva y por unas plataformas de construcción antrópicas basadas en la búsqueda del beneficio económico y la acumulación del capital. Agentes agrícolas, agroindustriales, industriales y comerciales, sumados a una intensa urbanización por agentes inmobiliarios y de la construcción, produjeron el conjunto de afectaciones que se perciben hoy como irreversibles.

Bajo esta lógica de la modernidad y la racionalidad del capital, el río Cauca fue colonizado, despojado de su diversidad y transformado. De su cauce, tierras, bosques, cienagas y humedales se extraen las materias primas para la explotación económica intensiva y extractiva. Todo ello se ha hecho bajo las argucias del discurso del desarrollo y el progreso, que promovieron su “rectificación”, “mejoramiento” y mayor “aprovechamiento”. Como lo he expuesto en variadas oportunidades (Uribe, 2014; Uribe, 2016; Uribe, 2017; Uribe, 2018; Uribe 2019), el valle geografico del río Cauca pasó de ser un ecosistemas a un socioecosistema del capital agrícola y agroindustrial con el apoyo del Estado colombiano y la banca internacional.

La red hídrica se embalsó, canalizó, desecó y drenó para la irrigación y el riego que benefició a un gremio económico y especializado de la caña de azúcar. La diversidad de especies fue casi extinta. De este modo, el río Cauca pasó de tener aguas corrientosas y alegres, a aguas tranquilas y opacas por la contaminación y todo el daño producido. Todo ello relacionado también con el hecho de que los ecosistemas en las altas montañas, productores de agua, fueron afectados por la actividad ganadera de los terratenientes, la deforestación y la transformación del uso de suelo en casas de descanso para familias de clases altas que retienen el agua para sus piscinas. El río Cauca ya canalizado recorre paisajes homogéneos y monopolizados que ofrecen tristeza y amargura, como amarga es la historia de la dulce agroindustria de la caña de azúcar.

Hoy surgen nuevos discursos de agentes de Estado y corporativos del mercado (como ingenios azucareros y empresas) buscando apoyos para su recuperación, produciendo mensajes de responsabilidad ambiental empresarial y ocultado el hecho de que fueron ellos quienes por la búsqueda de la rentabilidad y los beneficios económicos ocasionaron todo este desastre ecológico y ambiental. El río Cauca vive una lenta agonía.

Bibliografía citada:

Uribe Castro, Hernando. (2014a). De ecosistema a socioecosistema diseñado como territorio del capital agroindustrial y del Estado-nación moderno en el valle geográfico del río Cauca, Colombia. En: Colombia, Revista Colombiana de Sociología. Ed.: Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá v. 37, fasc.2 pp.121-157.

Uribe Castro, Hernando y Perafán, Aceneth. (2016). La agroindustria azucarera y la producción de conflictos ambientales. Memorias 18 Convención científica de ingeniería y arquitectura. La Habana: Cuba.

Uribe Castro, Hernando. (2017). Transformaciones ambientales y acción colectiva en el valle geográfico del río Cauca frente a la agroindustria cañera 1960-2015. Tres estudios de casos. Tesis Doctoral: Doctorado Interinstitucional en Ciencias Ambientales. Universidad del Valle, Universidad Tecnológica de Pereira y Universidad del Cauca. Santiago de Cali.

Uribe Castro, Hernando. (2018). La laguna de agua grande. El conflicto socioambiental en la laguna de Sonso. Cali: Programa Editorial de la Universidad Autónoma de Occidente.

Uribe Castro, Hernando. (2019). Destruir la naturaleza para re-diseñar el territorio: El caso del valle geográfico del río Cauca, Colombia. Cali: Programa Editorial de la Universidad Autónoma de Occidente.

Uribe Castro, Hernando. (2019). Monocultivo cañero y diseño socioecosistémico del valle del río cauca, Colombia: Territorio-Ambiente y Ciencia-técnica. (En Imprenta). Cali: Universidad Autónoma de Occidente.



martes, 28 de julio de 2015

LADERAS DE CALI: DESTRUCCIÓN ECOLÓGICA Y DEGRADACIÓN AMBIENTAL

Laderas de Cali: destrucción ecológica y degradación ambiental*

Por:
Hernando Uribe Castro
Centro Interdisciplinario de Estudios de la Región Pacífico Colombiana, CIER
Profesor de la Universidad Autónoma de Occidente
Estudiante del Doctorado en Ciencias Ambientales, Universidad del Valle

Una de las atracciones naturales más hermosas que poseía Santiago de Cali en el pasado era, precisamente, el paisaje cordillerano boscoso que sobresalía sobre los Farallones de Cali y sus variadas tonalidades de verde. Un lugar que con el paso del tiempo se va destiñendo y transformándose por los diferentes impactos de las actividades humanas.

Hoy en día, se presencian los fuertes impactos causados por los asentamientos humanos (legales, ilegales e informales), así como por las diferentes actividades agrícolas, mineras y de explotación maderera. Todo un proceso de destrucción ecológica y transformación paisajística por quemas, tala de bosque e incendios. Desde el mirador de la Iglesia de San Ignacio de Loyola en Terrón Colorado con vista hacia el cerro de las Tres Cruces, el panorama es desalentador, pues la actividad extractiva destroza este cerro.

Actividad extractiva sobre la cuenca del río Cali. Frente a la Iglesia San Ignacio de Loya
Carretera vía al mar - Cali. Fuente: Google Earth.

De este modo, el impacto no solo tiene que ver con el agotamiento y la contaminación del agua, el aire y la erosión del suelo, sino también con los conflictos sociales relacionados con las actividades legales e ilegales producidos por la extracción de los elementos de la naturaleza y por el mercado de tierras para procesos de urbanización.

Pero no basta únicamente con percibir el daño, es necesario llevar a cabo las investigaciones académicas y legales para determinar responsables, impactos y problemáticas relacionadas con el conjunto de estas actividades.

Mientras que las comunidades han alertado sobre la situación delicada que se está dando con respecto a la extracción de minerales, de roca y vegetación sobre la cuenca del río Cali y Aguacatal, las autoridades ambientales y la fuerza pública poco hacen por impedir que en estos sectores se continúe destruyendo la naturaleza. Algunos ejemplos son: el caso de la minería en Peñas Blancas, en el lugar conocido como Minas del Socorro, El Alto del Buey y las canteras en Normandía.

Con respecto al primero, en un reportaje de mayo del presente año, el periódico El País en entrevista al director Territorial Pacífico de Parques Nacionales, expresaba que: existían 622 hectáreas afectadas, “Uno de los ecosistemas más diezmados es el de bosque alto andino, rico en especies vegetales como el roble y el encenillo y todo tipo de aves que ven amenazada su hábitat.” (El País, 14 de mayo de 2015). La actividad ilegal ha llegado, incluso, a cambiar el cauce de la quebrada del Socorro que es afluente del río Cali por medio de un  túnel artificial de 30 metros de largo que transporta estas aguas hacia el río Anchicayá en la vertiente Pacífico.

Con respecto al segundo caso es el Alto del Buey, ecosistema de páramo y bosque andino en el que existen evidencias de campamentos para la extracción minera. Sobre este hecho escasea la información. Acceder al lugar es todavía mucho más riesgoso.

El tercero de los casos, es el de las canteras en Normandía. En informe de prensa de 2008, El Tiempo, titulaba “Cierran minas en las tres cruces” y se informaba que: “Las canteras fueron cerradas por la Administración municipal después de que el Juzgado 14 Administrativo del Circuito de Cali ordenara al alcalde Jorge Iván Ospina suspender la explotación ilegal a raíz de una acción popular instaurada por un grupo de ambientalistas contra el municipio. Las canteras de altos de Normandía eran explotadas por 60 personas. La inspectora de Policía, Olga Lucía Becerra, dijo que debía respetarse los derechos de estas personas que dependían de este trabajo, pero aclaró que de por medio estaba un derecho colectivo por un ambiente sano. Becerra dijo que la explotación se hacía de manera ilegal, generando muchos inconvenientes para el sector.” (El Tiempo, 23 de octubre de 2008).

En 2011, sobre este mismo caso, el periódico Occidente titulaba "Mina de Piedra Laja en Altos de Normandía será cerrada definivamente". En este reporte informaba que la Secretaria de Gobierno de Cali, Ingeominas y CVC, habían realizado visitas técnicas y habían logrado evidenciar el daño ecológico por la explotación de piedra laja. La Fundación Biodiversidad había realizado una acción popular para detener estas actividades y el cierre definitivo de estas canteras y se dispuso del cierre de caminos y senderos que conducen a este lugar y la instalación de un puesto de policía ambiental. (Occidente, 30 de septiembre de 2011)

Un vistazo hoy en día a todos estos hechos, Minas del Socorro, Alto del Buey, por solo nombrar algunos casos, permite establecer que las actividades continúan. De inmediato nos surgen interrogantes:

¿Qué está sucediendo en las laderas de Cali? ¿Si existe una normatividad legal ambiental, por qué no se hace cumplir? ¿Por qué los agentes del Estado prolongan en el tiempo las acciones que debieron de ejercerse hace tiempo? ¿Por qué, y a pesar, de que el Plan de Desarrollo de Cali se considera el más ambiental, se continúa sin ejercer el control sobre estas zonas para evitar la presencia de estas actividades destructoras de las cuencas hídricas? ¿Existen personas, grupos y/o organizaciones ya identificadas y judicializadas por estas actividades? ¿Por qué, conociéndose estos hechos, el proceso de destrucción continúa? ¿Dónde están los agentes del Estado encargados y responsabilizados por estos hechos? ¿Por qué se atacan algunos casos como el de jarillón y por qué otros se callan e invisibilizan?

Y peor aún, ¿Acaso empresarios, políticos o agentes privados con mucho poder en los espacios de decisión local, están detrás de estos intereses económicos y actividades extractivas ilegales?

* Publicado por El Pueblo, 1 de agosto de 2015.